Día 19 Sin Mis Hijos… Por Isha Oropeza

Día 19 sin mis hijos.

El lunes pasado muy amablemente Jesús Robles Maloof @roblesmaloof me acompaño por primera vez a la cámara de diputados donde nos recibiría El diputado Fernando Belauzaran @ferbelaunzaran le explique con detenimiento mi caso, he aprendido a resumirlo de manera estupenda luego de haberlo contado ya más de cien veces. Él quedo sorprendido que no existiera la forma de detener (aún) al padre de mis hijos.

“Es algo que debe cambiar Fer, me han contactado varias madres y esta lucha no va sólo por mi, va por todas aquellas mujeres y también hombres que se les prive de ver a sus hijos”
Y así es, de pronto dejé de ser la madre que lloriqueaba por cualquier lugar, la débil, la angustiada, a ser la guerrera, la que aunque no tenga hambre come, se viste y lucha en el nombre de todas y todos.
 Ya el Lunes me sentía toda una política, había aprendido más de derecho que mi propio abogado, me devore libros sobre el derecho de los niños y cómo funciona en México.
Y he de agregar que los niños ahora son los menos protegidos, tiene más derechos un delincuente que un bebé y eso tiene que cambiarse.
Ese mismo lunes recibí una llamada de los abogados del padre diciéndome que los podría ver el día martes, que escogiera hora y lugar. Por supuesto a mi me daba igual yo sólo quería verlos, abrazarlos, decirles que; mami sigue aquí, que no los abandonaría nunca. Esa noche dormí como nunca, feliz.
Parecía que entre tanta oscuridad aparecía una diminuta luz en el camino, “podremos firmar un convenio” agrego su abogada.
¿Qué más podía pedir?, ver a mis hijos y resolver mi situación porque desde que se fue el padre no me ha dado un sólo peso, mis amigos y familia son los que me han apoyado para vivir con $50 pesos en la bolsa.
Llego el martes y yo debía encontrarme con la Fiscal de Asuntos de la Niñez, estaba convencida que se podría hacer algo una reforma tal vez, dado que la UNICEF dicta que: “Los niños tienen derecho a recibir cuidados de ambos progenitores.” Esto desde 1989, ¿Pero cómo se puede garantizar el cumplimiento de esos derechos? Es ahí donde aparezco yo, no tengo idea de cómo pero lo haré.
Ese día mi blog estaba siendo leído por muchísimas personas, llevaba más de 4mil visitas. Madres desesperadas pidiendo ayuda en mis mails, yo respondiendo a cada uno, caminando de un lado para otro para estar con la Fiscal, era una locura. El hermano del padre de mis hijos es programador y hacía ya un tiempo se habían llevado la computadora de mi casa también.
Así que decidieron tirar el blog, lo eliminaron con todos los escritos de seis años que yo les hice a mis hijos, no es suficiente con lo que esta familia hace, no les basta.
Y bueno, ahora mi texto no está en mi blog. Pero lo pueden encontrar en más de 20 blogs que al final mencionare.
Para la tarde del martes estaba dispuesta a salir a nuestra cita, ya cargaba en mi bolsa los disfraces favoritos de mis hijos, los juguetes que en este tiempo les he comprado y toda mi ilusión, mi amor por volver a abrazarlos cuando recibo la llamada de mi abogado donde me explica que la reunión no será posible, el Sr. Padre de mis hijos no me permitiría verlos si yo no paro todo lo escrito en Twitter y en redes sociales, si me quedo callada entonces él accedería a que viera a mis niños.
Colgué y explote en llanto, ya fuera de la cámara de diputados dos personas de seguridad me levantaron del piso donde estaba sentada deteniéndome de una pared, no podía ni hablar yo sólo lloraba como una niña peor aún, tenía una rabia, no les bastaba con quitarme a mis hijos, además tiraron mi blog y juegan con mis emociones de verlos, chantajes, sobornos, MIS HIJOS SON MÁS QUE ESO!! Lograron los de seguridad levantarme y me llevaron cerca de la cafetería, uno de ellos me trajo un té.
No podía explicar nada, mi bolsa estaba en el suelo y se habían caído algunos juguetes que eran para mis niños. “Tranquila señorita, todo va a estar bien”
Asentía con la cabeza sin dejar de llorar, ya pasmada y respirando agitadamente. Me recompuse luego de unos 10 minutos, les di las gracias, me levanté con la frente muy en alto.
A seguir luchando que esto no se acaba aquí, luego recibí una llamada del Coordinador de Asesores del C. Procurador el Lic. Rodolfo Ríos @rodolfofrios estaba dispuesto a tomar mi caso y me vería ahí en cuanto pudiera llegar.
Sin comer, después de la devastadora noticia que no vería a mis niños llame a mi madre y le dije dónde nos encontraríamos. Salí de la cámara de diputados con más fuerza de la que había entrado, con fe, con todo lo quedaba de mi a seguir buscando a mis hijos.
Esa misma tarde el padre empezó a abrir varias cuentas anónimas en Twitter acosándome y acusándome se ser una cualquiera, de estar con tal o cual persona, de estar mintiendo, de asegurar que ni siquiera tenía hijos, a hostigarme. Yo no respondí a ninguno de sus insultos, podría contar lo mal que la pase durante 6 años con él, pero eso ya lo supere, a mi lo único que realmente tiene relevancia son mis hijos y sus derechos como niños. Así que me límite a leerlos y bloquearlos.
El padre de mis hijos más tarde me llamo por teléfono para decirme que este mes debía yo desalojar el departamento porque no seguiría pagándolo, que me buscara a dónde ir.
No puedo comprender por el infierno por el que él esta pasando y por el cual nos está arrastrando a nosotros también, a mis pobres hijos. Siempre le pedí que hiciéramos las cosas por la paz pero él no conoce esa palabra.
Y quiero compartir con ustedes una pequeña parte de una oración de Francisco de Asís:
Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
Donde hay odio, que lleve yo el Amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión. 
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Sé que me lees y quiero decirte como siempre te lo he dicho: “te perdono por todo lo que nos haz hecho, aún antes de que lo hubieras hecho” encuentra tu paz, tu camino y da paz a tu al rededor, estás a tiempo de cambiar tú historia, de cambiar la de nuestros hijos. Con cada mala palabra que diriges hacia mi te estás condenando tú, sálvate aún estás a tiempo.
Hoy se cumplen 19 días de no estar con mis hijos, ahora temo por lo que pueda pasarme, me siguen, me acosan en redes sociales, vienen a mi casa de madrugada a tocar el timbre pero todo esto es poco al imaginar la vida sin mis hijos.
Sigo en pie, no pienso abandonarlos y hago responsable de cualquier cosa que pueda pasarme al padre de mis hijos.
A mis niños; les mando todo mi amor, pronto estaremos juntos y confío en que haremos algo grande porque ninguna madre o padre pase por esto, todos merecen tener el cuidado de ambos y seguiré luchando por eso. Los amo con todo mi ser.
Gracias a todos los que difunden información, son de gran ayuda para mi que estoy con los pies bien plantados en tierra, gracias a los blogs amigos que han difundido mi texto. Las abrazo fuerte, gracias infinitas.
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Isha Oropeza

 

A mis hijos que hoy no están… Por Isha Oropeza

A mis hijos que hoy no están…

El pasado 19 de octubre me despedí de ustedes en el pasillo de la casa, irían a la escuela y ese día Sophie volvió para darme un gran abrazo, nunca imagine que sería la última vez que los vería.
Me aterra que piensen que su mamá los abandonó, desde que vi sus cajones de ropa vacíos no he hecho más que buscar ayuda, día a día, minuto a minuto.
No puedo comprender el nivel de egoísmo de su padre y no pienso quedarme callada, ya no más. No puedo entender sus razones, porque ninguna de ellas sería válida para que una madre como yo no pueda estar cerca de sus hijos.
Al principio llamaba todo el tiempo al padre pidiéndole que me dejara llamarlos, que era una crueldad, que me dejara verlos y él siempre me colgaba el teléfono.
Los he buscado con sus abuelos, con sus tíos, primos y ninguno es capaz de responderme una llamada o un mensaje.
He hecho filas interminables en el DIF, en Derechos Humanos, en asociaciones feministas, nadie puede hacer nada porque la patria potestad, guardia y custodia aún no estaban definidas, el padre actúa como delincuente pero no puede considerárselo tal pues es el padre de los niños. A cambio me pide que firme un convenio donde acepto que estoy “loca” y que no puedo hacerme cargo de mis hijos por tener depresión. En su convenio sólo podría verlos dos horas a la semana con una persona vigilando. No accedí a firmar tal cosa y mis hijos están siendo usados como rehenes, como monedas de cambio y ellos son mucho más que eso.
Yo los bañaba a diario con la misma música que les ponía cuando estaban en mi panza, los peinaba, les ponía sus pijamas, la nena aún dormía conmigo las dos abrazadas muriendo de calor y sudando, Nicolás siempre me pedía “Mami me cantas esa canción donde dice que estás hecha de pedacitos de mi”.
‘Fue un abrazo de tu amor con guantes,
con sonrisas que me regalabas,
el saber que sin ti no soy nada,
yo estoy hecha de pedacitos de ti.
de tu voz, de tu andar,
de cada despertar,
del reír, del caminar,
de los susurros de abril,
del sentir, del despertar,
aunque la noche fue gris,
del saber que estoy hecho
de ti…’
La casa la he convertido en mi lugar de rehabilitación, me compro flores casi todos los días, salgo a buscar trabajo, hablo con amigos, abogados, voy a tribunales, explico una y otra vez lo que ha pasado…
El padre dice que estoy en depresión y que eso me impide cuidar a mis hijos, dice que soy alcohólica y que me drogo. Estoy en la mejor disposición de someterme a cualquier clase de estudios psicológicos y de sangre para comprobar lo contrario, él miente y lo sabe.
Estos últimos seis años me he dedicado por completo a cuidarlos, a llevarlos diario al parque, a la escuela, a fiestas infantiles, éramos los más felices juntos hasta que el padre decidió vengarse de mi porque salía con alguien más. No tengo nada que ocultar y las razones que tiene al momento ninguna es válida para lastimarnos de esta forma.
Agradezco a todos aquellos que me han ayudado, desde los médicos que no me han cobrado nada, hasta los amigos que me invitan a comer a su casa, las llamadas interminables de madrugada cuando yo lo único que hago es llorar, a aquel grandioso hombre que ha pagado mi abogado, a todas y todos muchas gracias.
Hace unas semanas el padre suspendió mi celular, luego vino a casa a llevarse el cablevisión, el teléfono, el internet. Semanas antes se llevaba la cámara fotográfica con la que yo esporádicamente trabajaba. No puedo imaginar la inestabilidad emocional en la que vive, ahora dañando a nuestros propios hijos.
Espero pronto encuentre la paz que tanto le hace falta, algo de sabiduría y compasión por el sufrimiento en el que estamos siendo sometidos.
Quiero, mis niños, que sepan que los amo más a que a nada en este mundo, con todo mi corazón, que no hay momento en el día en que deje de adorarlos, no hay día en el que no llore por ustedes y repaso mil veces un encuentro, sus abrazos y cuando corran a mi gritando “mami”.
Tienen una gran madre que no piensa rendirse ni renunciar a ustedes, no sin mis hijos. Lamento tanto que tengamos que pasar por todo esto luego de seis años de abusos, a veces parece que esto no llega a su fin, pero llegará.
Me armo de fuerzas para lo que venga, que una madre mueve el mundo con tal de ver a sus hijos. Los extraño, los pienso y los amo con todo mi ser.
Isha Oropeza
Tw @isha_oropeza

P.D. Isha Oropeza es una amiga a la que conocí a través de Twitter; en ese entonces esperaba a su nena y luchó por tener un parto natural después de haber tenido una cesárea. Siempre se ha referido en términos amorosos hacia sus 2 hijos, practica el colecho, la lactancia materna, la crianza con apego. Antes que actriz, fotógrafa, empresaria, amiga es madre, sinceramente no deseo que nadie más pase por lo que ella está pasando, lo afirmo como hija de padres divorciados y como madre de tres pequeños. Favor de difundir.

Un Regalo

Hemos recibido un bello regalo de parte de Yaneth de My Points Of View, quien tiene un blog sumamente original  repleto de ocurrencias y grandes aventuras. Se agradece, el que nos tome en cuenta, que nos lea y que nos tenga paciencia a la hora de contestar. Ahora no me tardé 3 meses, pero casi. Debo contestar 5 preguntitas y hacer otras 5 y así. :D

1- ¿Qué haces en el día para ver a tu hijo/a feliz?
Trato de prepararles la comida y antojitos que les gustan, juego con ellas, platico mucho, hago payasadas, cambio voces, invento cuentos, le busco el lado gracioso a todo lo que nos pasa, les hago cosquillas, si puedo las llevo al parque, al bosque, o simplemente a caminar, bailamos, cantamos, brincamos, dormimos juntas.
2- ¿Qué sentiste al ver nacer a tu hijo/a?
Sentí que nacía una nueva persona, que quería ser la mejor para ella, que no cabía de gozo, que tanta felicidad no era de este mundo, sino de origen divino. Sentí que le amaba al primer instante y que era increíble tenerle en mis brazos, conocerla físicamente después de tenerla 9 meses dentro de mí. Sentí que amaba como nunca a mi esposo y que ese era el inicio de mi vida. Inmensa ternura, mucha paz, emoción al máximo. Sentí tanto en un instante, que me es imposible reflejar fielmente mi estado emocional de aquel momento.
3- ¿Cuáles son sus juegos preferidos?
Mija gusta de jugar a la escuelita, le encanta, le fascina dar clases a sus muñecas primero y a nosotros después, o bien, que yo sea la maestra y ella la alumna. :)
Mibeba puede jugar horas enteras con muñecas, tazos, carritos y cualquier ojeto que se encuentre en el escritorio de su papá o en el de su mamá. Arma escenas, inventa diálogos, hace voces y sonidos.
Minene prefiere moverse en mi panza como pirinola. Y dejar de moverse en cuanto su papá toca mi barriga. :)
4- ¿Qué sientes al escribir un post en tu blog?
Que estoy platicando con un buen amigo, mientras tomamos un buen café.
5- ¿Qué has aprendido en Twitter y en Blogger? ¿Te ha servido?
He aprendido sobre Lactancia Materna, cosas que realmente desconocía por completo.
He aprendido a ver mis problemas desde otra perspectiva, al momento de escribirlos y compartirlos, las cosas cambian.
En Twitter en especial, he aprendido sobre un montón de temas diferentes, desde tecnología hasta política, religión y cultura.
En Blogger he saboreado la riqueza cultural, al leer personas de países tan distantes como España, Argentina o Canadá.
En ambos he encontrado personas que me escuchan, me comprenden, me animan y me ayudan a crecer.
¡Qué bonitas preguntas! Ahora van las mías, que la verdad, ahorita mismo ando medio desinspirada, pero bueh…
  1. ¿Cuál ha sido tu mejor cumpleaños y porqué?
  2. ¿Cuál es tu peor pesadilla?
  3. ¿Qué te avergüenza haber dicho o hecho últimamente?
  4. ¿Cuál es tu sueño dorado?
  5. ¿Cómo imaginas tu vida en 10 años?
Y los blogs seleccionados en esta ocasión son:
Esperando leer sus respuestas y seguir compartiendo me despido. ¡Gracias por participar!
P.D. ¡Feliz día de las Madres!

Amargadita

No puede ser, ya pasó exactamente un mes de mi última entrada, y yo sigo en plan amargosssssso.  ¿Qué me pasa? Mire, ha pasado de todo en este mes, lo que más me ha afectado, es obviamente el incremento en la intensidad de mis síntomas. He pasado madrugadas y/o tardes enteras devolviendo el estómago (Cada vez que escribo estómago se me cruzan los cables y quiero escribir estógamo). Cuando no estoy en ese trance me la paso con dolor de cabeza. No todo el tiempo, claro, a ratos también me mareo. Y me da mucho sueño. Y me canso mucho. Pa’ acabarla, el otro día me dio infección estomacal y ¡Chicles! diarrea y vómito durante la madrugada.  Me dieron medicamento para el vómito y efectivamente, era para eso: No había tenido más que naúseas muy fuertes, después del medicamento comencé a vomitar como Regan. Ok not! No así, no tanto, exageré. Me cambiaron la medicina y tardé más de un mes en surtirla. Al fín la compré y sí me ayudó, pero procuro no tomarla muy seguido. :(

Las caminatas, siguen igual. Hay ocasiones en que me siento tan fatigada, que el caballero andante de mi marido es quien recorre de 6 a 12 km llevando y trayendo a las chamacas. La casa, está un poquitín más alzada. Me he dado un tiempito para limpiar, destilichar, demoler mis monumentos a la desidia (sillas, sillones llenos de ropa, juguetes y revistas por MESES).  Aún así, no logro darme abasto. Siempre luce desordenada y sucia. Ni ganas de limpiarla. O bueno, ganas sí, pero ánimo no. :(

Subir la ropa de invierno, bajar la ropa de verano, y comprobar que NADA pero NADA le queda a Mija. Tendré que comprar ropa. De hecho, me fui el martes al tianguis de la Rosita, sí ese donde hay balaceras a cada rato. No me tocó ninguna, pero caminé como si no hubiera mañana, me acabé el mercadito y regresé con sólo 3 vestidos y una falda, de los cuales uno le quedó rabón y los otros 2 ni siquiera le cerraron. Soy pésima para eso de las tallas, ¡Caray!  Encima, siempre batallo para hallar ropa que parezca de niña. Toda es de señorita en miniatura: falditititas, escotes, embarradas y microshorts. Como cualquier presentadora de TV. :(

Vendo cosméticos, una “cliente” que compró varios productos tiene la fabulosa demora de… 4 meses cuando se suponía eran 2 pagos. Voy yo, va mi esposo, por las tardes, por las mañanas, por las noches, entre semana, en fin de semana. El esposo se enoja porque vamos a cobrarle, la señora se esconde, me abona cada 2 semanas… corajes y más corajes.:(

Hubo una invitación a trabajar fuera del país, nos la pintaron muy bonito, pero con mucha prisa, presionando para que rápido resolvieramos cambiar el rumbo de nuestras vidas. Fueron días de angustia y de dolor de estómago (otra vez la palabrita). Si mi esposo se fuera del país… yo con 2 niñas y un bebé en camino… tendría que cerrar el negocio, no sé si completaríamos con el dinero que él mandase, las niñas adoran a su papá ¿Cómo reaccionarían al no verle en los próximos 2 años?, tendría que llevarlas/traerlas a la escuela yo sola con mi panzota, mi chipilez se incrementaría exponencialmente, tendría a mi bebé SOLA, él no estaría presente en la primera comunión de Mija… Dudas y más dudas, finalizaron cuando una buena amiga que vive en el extranjero nos asesoró con los trámites e hizo algunas investigaciones, conclusión: Al parecer se trataba de un fraude. ¡Fiu! ¡Que alivio! ¡Que bien que no seguimos adelante!

Juntas escolares. Este mes se dieron baño las maestras. En ocasiones hay junta en ambas escuelas el mismo día. El colmo fue cuando hubo 2 juntas en la misma escuela a la misma hora. Ahí me tienes entrando a una y saliendo de la otra y a la visconversa… (¿Existe esta palabra?). Que junta pa la kermesse, que pa’l día de la madre, que los valores, que la estimulación temprana, que el rally, que higiene dental, que entrega de calificaciones… que quiboles que. :(

Hace 2 semanas estuvieron a punto de atropellarme. El chofer no hizo ninguna señal de que iba a dar vuelta y venía hecho la mocha por la calle. Antier casi chocamos en el camión en el que viajábamos. Un taxi no nos dejaba pasar, el tránsito le dijo unas palabras y seguimos igual. Hoy casi atropellamos a tres personas, el taxista traía una prisa de los mil demonios y yo llegué a casa helada y con un torzón en … en… sí en el estómago. :(

El próximo lunes se cumple un año de la partida de mi mamá Gelo. Nostalgia, tristeza, bellos recuerdos, impotencia, incredulidad se mezclan en mi mente y mi corazón. Aún me despierto pensando en llamarle para saber como amaneció. Aún necesito ayuda con el caldillo de tomate. Aún imagino que tal travesura de mis hijas le alegraría el día. Aún añoro escuchar su risa. 366 días sin ella.

Casi no me siento frente a la computadora, a menos que sea para trabajar, revisar correos y leer algunos blogs. Extraño mucho a Twitter. No a Twitter no, extraño a las personas con quienes platico en Twitter. Echo de menos el bienestar inmediato que me provoca el interactuar con ellos. Leer sus ocurrencias, compartir sus alegrías y escribir mis tonterías. Pero entre las caminatas, los vómitos, el quehacer, juntas escolares… no me doy tiempo. Y cuando tengo un poco de tiempo… me duermo. :(

Y he aquí que me la he pasado de amargadita. Me molestan las bromas de mi marido, me enojo porque las niñas tiran juguetes, me enfurezco con el taxista por cobrarme de más, me peleo con quien se me atraviese y regaño al que se deje. Digo maldiciones a la menor provocación. Necesito reír, necesito llorar, necesito bailar, necesito sudar, necesito tuitear, necesito escribir.

P.D. ¡Pobre de mi bebé! ¿Nacerá berrinchudo, llorón, enojón y asustado? Digno heredero de su madre.

Tristezas y Alegrías

Viernes 20

Hoy es el tan esperado día, para ver de nuevo a mi hijite en el ultrasonido. La vez anterior apenas se apreció un diminuto punto blanco del tamaño de una lenteja. El doctor me mandó hacer análisis y fuí a recogerlos. ¡Cual sería mi sorpresa al ver que el laboratorio tenía más de media hora de haber cerrado! ¿Y ahora que hago? Ya casi era el momento de la cita, me dí prisa y regresé a casa. Con un pie en la cochera, sonó el teléfono. Por un momento pensé: “estamos por irnos, mejor no contesto.” Más luego recordé, que esos detalles son los que en ocasiones nos salvan hasta de tener un accidente.

Corrí hacia el teléfono, algo en mi corazón me alertó que no era nada bueno. Era mi amiga M informándome que su padre acababa de fallecer y que a ella la despidieron de su trabajo, esa misma tarde. Sentí un balde de agua helada. Hace unos segundos estaba ansiosamente feliz por ir a ver a mi pequeñite. Ahora sólo quería estar con M, abrazarla y besarla. Aún no sabía en que sala de velación lo tendrían, todavía estaban con los trámites de la entrega. Recién el miércoles estuvo por aquí antes de irse a cuidar a su papá al hospital, en donde se estaba hasta pasada la media noche en que la relevaba una hermana y al día siguiente a trabajar desde las 8:00 a.m. Así fue durante las casi 2 semanas que el señor estuvo internado. Ese miércoles me sentí impotente de no poder ir a ayudarle a cuidar a su padre, no poder cooperar de algún modo. Sólo mis oraciones y las que pedí a través del Twitter le pude ofrecer. Me dijo que no me apurara, que me llamaba más tarde. :(

Con el corazón apachurrado nos fuimos a ver al doctor. Mija y mibeba se nos adelantaron y subieron corriendo las escaleras. En la puerta el ginecólogo nos esperaba, las recibió a ambas con un beso, aquellas entraron al consultorio como si fueran de visita con la prima. Al doctor le gusta que mija sea muy curiosa y pregunte de todo, ella anda investigando por todo el lugar y cuestiona sin pena, vergüenza, ni pudor. Y la beba le da mucha ternura con sus cancioncitas y ocurrencias.

-Venimos a ver al hermanite que tiene mi mamá en la panza.
-¡Pues vamos a verlo entonces!

Ahí está. Ha crecido un poquito, son 2 semanas de la visita anterior. En esta ocasión su corazón se ve perfectamente. El doctor aprieta un botón del aparato para ver el flujo sanguíneo del  corazoncito, prácticamente para que yo lo pueda distinguir. También se aprecia como corre la sangre de la placenta hacia el bebé. Él Doc respira tranquilo, ya está contento, eso era todo lo que necesitaba ver. Un pequeñísimo corazón latiendo. En eso estábamos, cuando mi marido pregunta:

-¿Cuándo le podemos hacer algún examen para saber si todo marcha bien doctor?

El ginecólogo voltea a verlo con los ojos abiertos como platos.

-¿Porqué me pregunta eso señor? Le voy a hacer una pregunta yo a usted. ¿Tiene ?
-Sí, Doctor.
-Eso es todo lo que necesita. Mire señor, si le hago exámenes y detectamos que “algo está mal” ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué van a hacer? Yo nunca les aconsejaría abortar ¿Usted lo abortaría? ¿O usted señora? (yo casi lo abofeteo ¿Cómo abortar? tengo años deseando este bebé y me pregunta si lo mataría… :S)
-No, claro que no.
-Entonces… ¿Qué gana con saber eso? Mire le voy a platicar una anécdota personal. Una prima, estaba embarazada, ella vive en Estados Unidos. Todos los doctores le recomendaron que abortara, que el niño venía mal, que los estudios decían que esto, que lo otro… Ella hizo mucha oración, junto con su esposo, por supuesto que no hicieron caso. Y mire, 9 meses después nació un niño perfectamente sano.

No, mire, a mí no me interesa si mi bebé viene entero o le falta algo, si es niño o niña, si sale moreno o rubio, chiquito o grandote. Sólo lo quiero tener en mis brazos. Como quiera Dios mandármelo, me mandará lo suficiente para suplir sus necesidades, me enviará fuerzas para el parto, alimento para amamantarle, me dará sabiduría para educarle, paciencia para aceptarle, amor para enamorarle y vida para verle crecer.

A este momento yo ya estaba con las lágrimas rodando por mis mejillas. El corazón de mi niñite estaba latiendo en la pantalla. El doctor me dijo que le parara, que era demasiado ejercicio caminar 6 Km. diarios, que viera quien más iba por las niñas, porque de seguir con este ritmo, no aumentaría ningún gramo y necesita que yo suba de peso. Es cierto, recién ayer me pesé y no he aumentado nada, lo cual me pareció muy raro, con mis niñas bajé de peso los primeros 4 meses de tanto vomitar. Después, como ya he comentado, en ambos casos aumenté 20 kg.

Que los vómitos y los mareos son excelentes… excelentes señales de que las hormonas están trabajando a todo lo que dan. Que mi marido me cae gordo, también es buena señal (pero no todo el tiempo, nomás a ratos) :P pero que ahora, muchas mamás evitan mencionar este síntoma. Ando más sensible que de costumbre y también más enojona… ¡Chicles! :( Que nos vemos en un mes y que le llame por teléfono para darle los valores del análisis. ¡Ups!

Regresamos a casa, le marqué a M. Que apenas iban a preparar a su papá, que me llama el sábado. ¡Dios, no sé que decirle! ¡Yo sé por lo que está pasando! ¡Yo sé lo que está sufriendo! ¡Y no me sale ninguna palabra de la boca! :´(

Sábado 21

Como cada Sábado a catecismo. Saliendo hubo junta y se prolongó más de lo esperado. Apenas puse un pie en mi casa, me dice mi esposo que M. llamó. Que estaba en los funerales. Aventé mis libros, agarré dinero y me trepé al camión. Estaba muy cansada, siempre me canso con los niños, pero ahora el cansancio se incrementa, y apenas estoy comenzando. Procuro tomar una siesta cuando termino la clase, hoy no hubo tiempo.

Llegué al lugar. Sólo la abracé, la besé y estuve a su lado. No recuerdo haber dicho mucho. Me dijo que no debí ir, que me tengo que cuidar por el bebé. Sin embargo, yo necesitaba estar a su lado. Estaba tranquila, sus ojos rojos y cansados de tanto que había llorado. Se veía y se sentía más frágil que de costumbre. Su blanca piel tenía un tono traslúcido. ¡Oh mi niña! ¡Como quisiera poder enjugar sus lágrimas y que este trago amargo pase pronto!

Se llevaron el cuerpo a su última morada, lamentablemente no les pude acompañar, comencé a sentirme realmente mal y temí que si iba desfallecería en el camposanto. M comprendió muy bien y me dió las gracias por estar. No tenía que hacerlo, yo debí haber hecho más. :(

Pasé al cajero a tomar un poco de efectivo, por si se ofrecía. Me fuí a comer por ahí cerca. Sola. Pensaba. Comía. Lloraba. Reía. Pensaba. De pronto mis manos me temblaban. Esto no me gusta nada. Le marqué a mi esposo, me pidió que me regresara en taxi. Ésta única ocasión obedecí. Mi respiración estaba muy agitada.

Volví a casa, ví a mis hijas, le dí tantas gracias a Dios por esa enorme bendición. Me tumbé a la cama. No sé cuántas horas pasaron. Cuando abrí de nuevo los ojos estaba oscuro. Mi esposo bañó a mibeba y les dió de cenar, las mandó a dormir, les contó su cuento.Yo ni hambre tenía, al contrario, tenía mucho asco. Nos acurrucamos a ver la TV.

Domingo 22

Mi esposo se fue a dormir ya muy fatigado. Yo me quedé un ratito más, quería ver en que terminaba la película. Escuché tos. Guardé silencio. Mibeba tosió de nuevo, ya con flemas. Corrí a su recámara y mi esposo ya estaba ahí. Le grité que la cargara al baño, estaba por vomitar. No alcanzó a llegar, devolvió el estómago en el pasillo. De nuevo la cargó y la puso en el excusado. En un momento, su garganta estaba llena de vómito y su nariz llena de moco, escurriéndole ambos orificios. Empecé a desesperarme, ¡Dios mío, Dios mío! repetía una y otra vez, dame claridad de pensamiento, no permitas que me gane la desesperación…

Mibeba no podía respirar, hacía el pillido que hacen quienes padecen de asma. Le dábamos masaje en la espalda, le quitábamos los mocos, yo sinceramente quería meterle la mano a la boca y sacarle el vómito, no sabía que hacer. No tenemos auto, no tenemos pediatra, no tenemos IMSS, era de madrugada. Se puso lacia, las corvas se le doblaron, la cara morada.

-¡Llama a un taxi!

No me contestan. Nada. No hay nadie al otro lado de la línea.

-¡Ve con la vecina K, que nos haga el favor de llevarnos a la cruz roja!

Salí corriendo, toda temblorosa, hacía frío. Casi le tumbo la puerta, rápido salió su hija. Le expliqué lo que pasaba, le llamó a un hermano, V, que vive a la vuelta de la casa. Llegó como rayo, tomé mi monedero, su celular, sus tenis, ¡Váyanse pronto!

Cuando acordé ya mija se había despertado con tanto alboroto, mi vecina K me dijo que me fuera con mibeba y mi esposo, ella se quedaría con mija. Le dí las llaves de la casa, le grité a mija que se quedara con K. Con el corazón en la boca, me subí a la camioneta, rezando por que mibeba alcanzara a respirar, orando porque tanto estrés no le afectara al bebé que llevo en mi vientre. Mibeba seguía casi sin respirar, el flujo nasal había cesado, pero sus fosas seguían ocupadas, ya no hallaba como sacarle el moco. Pillaba. Reviví la noche en que casi se nos muere porque en el IMSS no quisieron limpiarle la nariz. Oraba, oraba, todo el tiempo, ¡Dios, Dios no permitas que muera!

Ingresamos a la Cruz Roja, ¡la niña casi no respira! les gritamos, pasen por favor. Los minutos transcurrían muy lentamente. Todo pasaba como en cámara lenta. Tres doctores sentados platicaban alegremente. Una enfermera para 10 pacientes. Había una camilla, la número 9.

-Oiga ¿Quién nos va a atender?- Le pregunto a uno de los médicos.
-Ahorita le toman los datos.

Los ahoritas de los doctores son como de 10 minutos mínimo.

Pasó un enfermero. Nos tomó los datos. Revisé la hoja de ingreso. Marcaba la 1:00 a.m. Pasaron varios minutos. Eternos. La niña respiraba un poquito más. Al menos ya no vomitaba.

-Oiga, ya nos tomaron los datos ¿Quién nos va a atender?
-¿Es el niño de la 9?
-Es niña, tiene 4 años.
-Enseguida viene el pediatra.

Los enseguidas de los doctores son directamente proporcionales al número de pacientes por atender en una misma sala de urgencias.

Entre más doctores se encuentran platicando los enseguidas se van alargando.

Minutos iban y no venían. Sólo pasaban. Así, lo más lentamente que sus segundos les permitían.

No, definitivamente no sé cuanto tiempo pasó. Volteo a ver a mibeba y el doctor, el mismo al que le pregunté 2 veces, la estaba revisando. Le toma la temperatura, le checa los bronquios, los ojos, la nariz, el corazón. Hace una receta y me la da. Se me queda viendo con cara de ¿Qué espera?

-¿Y yo que hago con esto? ¿Hay farmacia aquí?
-Sí, en la entrada. Vaya surta el medicamento y regrese conmigo.

Pues eso digan. Jamás había estado en la Cruz Roja para una emergencia. EMERGENCIA decía el letrero de la entrada, pero yo veía con desesperación como todo lo tomaban tan tranquilamente. Compré el medicamento, y ahí estaba esperándonos mi vecino V. Me preguntó si traía suficiente dinero para surtir, si no, él me prestaba. ¡Dios lo bendiga! Afortunadamente, había sacado por si se ofrecía. Y se ofreció.

Regreso, medicamento en mano, el Doctor otra vez sentado.

-Aquí está las medicinas y la jeringa.
-Espere a la enfermera anda de color vino.

Me explica mi esposo que en lo que fuí a la farmacia el doctor le dijo que mibeba traía los bronquios muy cerrados, no tenía temperatura y que posiblemente era una fuerte infección  de días mal atendida. ¡En la mañana apenas la oí toser un poco! ¿En que momento se derivó en esto? ¿Cómo fuí tan descuidada? No es momento de reproches, tengo que moverme.

Pasé revista a cada cortinilla. No estaba. Ni modo de irme al área de hombres, no estaba allá. Más y más minutos muertos, mibeba recargada en el hombro de su papá, a punto de dormirse o de desmayarse, no lo sé.

Al fin apareció la enfermera vestida de vino. A nuestro lado una bebita de 3 meses, hervía en fiebre, lloraba desesperada. Sus papás estaban asustados. Les atendió primero, como que ya tenían rato ahí. Luego volteó a vernos y revisó la receta, preparó el medicamento, le puso una inyección a mibeba. Desapareció de nuevo y apareció rápidamente con un nebulizador y me mandó a comprar otra jeringa. Ahí voy, ahí vengo. Le digo a mi vecino que esto va pa largo, que si gusta irse a casa y nos regresamos en taxi. No, no se va, nos espera hasta que esto termine. No encuentro palabras para agradecerle, es la segunda vez que me quedo muda en menos de 24 horas.

Encendió el nebulizador y nos lo dejó para que se lo administrásemos a la niña. Heridos, baleados y golpeados ingresaban, entre ellos varios policías. Escoltas, armas de grueso calibre, patrullas. Sólo espero que no vengan a rafagear. :(

Poco a poco los bronquios fueron abriéndose. Otros 2 medicamentos, otro ratito de pie con el aparato en la mano. Antes de terminar la segunda nebulización, mibeba ya estaba jugando a que era su micrófono y me cantaba algunas canciones. Sus ojos rojos, sus venitas alteradas, su cara triste enmarcaba una leve sonrisa. Respiro aliviada. Mi esposo se queja de un fuerte dolor en el pecho. Le digo que lo revise el médico, capaz que le da un infarto. No quiere, es terco.

Se termina la tercer nebulización, nos quedamos un momento para ver como reacciona. Todo bien. Había posibilidad de dejarla internada si no reaccionaba. No fue así, Dios nos escuchó. V nos lleva de vuelta a casa, mibeba se duerme hoy conmigo, mi esposo va por mija a casa de la vecina K. Al posar mi cabeza sobre la almohada miro de reojo el reloj. Son las 3:33 a.m.

Gracias te doy mi gran Señor.

Caminar, Caminar y Parar

El primer consejo que me dió el ginecólogo fue:
-¡Cuídese! Limite su actividad física.
-Pero, pero… yo hago ejercicio todos los días (casi)…
-Deje el ejercicio durante estos primeros tres meses. Lo único que sí quiero que haga es que camine.
-¿Caminar sí pero bailar no? :(
-¡Exacto!

Hasta este momento, venía haciendo ejercicio de manera regular, con todo y lo abrumador del mes de Diciembre. Es cierto. Estoy embarazada y no puedo seguir portándome como antes. Los tres primeros meses son decisivos. Por un esfuerzo o sobreactividad física pudiera llegar a desprenderse la placenta. ¡Chicles! Pues a obedecer, no me queda de otra.

Entonces, dejé de levantarme a las 6:00 a.m. para hacer ejercicio, preparar desayuno, enviar a mija a la escuela en el transporte escolar… Resulta, que suspendimos el servicio de la combi, debido a que prefiero ahorrarme ese dinero y juntarlo para otras cosas más necesarias. No digo que no sea necesario el traslado, de hecho, lo necesitamos hoy más que nunca. Pero de pronto sí batallo para completar el pago semanal. En fín, que a partir de Enero, llevamos y traemos a mija de la escuela. Suena sencillo, pero no lo es. O bueno, sí lo es pero también es algo cansadillo.

Me explico: La escuela de mija queda a 1.5 km de mi casa. Nos turnamos para llevarla, aunque en ocasiones, ha sido mi esposo quien cumple con todos los viajes, ya porque ando muy mareada, ya porque me excedo en la caminata. Te decía: Caminamos 1.5 km a la escuela de mija con su extra-pesada mochila (a veces rodando a veces en la espalda, ¡UF!). La dejamos, regresamos los 1.5 km. a casa. Y en 15 min. otra vez a la calle, a llevar a mibeba al jardín de niños que también nos queda a 1.5 km aproximadamente, sólo que en sentido contrario, exactamente al otro extremo de la escuela de mija. Ahí vamos, caminar 1.5 km al kinder, dejarla y volver a casa 1.5 km.

¿Todo bien? Bien. Dan las 11:30 a.m. y uno de nosotros va por la beba al kinder: 3.0 km. de caminata. El reloj avanza y al llegar a las 12:30 p.m. el otro va por mija a la escuela: 3 km. de caminata más. Hacer la comida, comer, lavar los trastes y cuando se pueda, tomar una pequeña siesta. Ahora con lo del embarazo me da sueño a todas horas y de repente tengo mucha energía a deshoras (sí, como ayer a las 11:30 p.m. y yo queriendo limpiar la casa).

Martes y Jueves mija tiene un curso por las tardes en la misma escuela, caminamos 1.5 km, ella toma su curso, yo la espero en el patio aprovecho para sentarme y leer un buen libro, o ponerme al corriente con mi agenda, y a veces, si el clima y la ocasión lo amerita, también me tomo una siestecita. Sí que descarada, me acuesto en las jardineras y ahí ronco feliz. Con y sin embarazo, ¡Que barbaridad! De regreso, otros 1.5 km a casa.

Así, en un día común camino cosa de 6 km. El otro día que me sentía un poco mal, mi esposo se aventó todos los viajes del día. Caminó 12 km el hombre. :(

Estamos haciendo ejercicio aunque no queramos, y caminar le hace bien a la mayoría de las personas, por eso no quiero quejarme tanto. De hecho, a mí me gusta mucho caminar, disfruto enormemente el platicar con mija, tener un rato para las dos solas, como antes, cuando sólo era ella. En un futuro cercano, cuando nazca bebé tal vez sea el único ratito que nos quede a solas. Y con la pequeña también, es una delicia el ver como todo le causa admiración, ¿Porqué tal cosa? ¿Qué es aquello? subirse a toda superficie subible que encuentre en el camino, jugar con los puntos de reunión, hacer equilibrio en los señalamientos de cada estacionamiento, oler flores, encontrar números, letras, colores…

Lo que ahora hago es levantarme a las 6:30 a.m., preparar el desayuno y llevar a mija a su escuela. O bien, la lleva mi esposo y yo me lanzo con la beba al kinder. De regreso a bañarme y atender el ciber, lavar ropa o lo que se ofrezca en la casa. Tampoco puedo abusar de esas ganas que tengo de limpiar, empiezo a barrer o trapear y siento un tirón muy fuerte en la cintura, me acalambro y me entra el miedillo. Me da cosa, porque normalmente nunca tengo el ánimo de recoger, y ahora que me entra el deseo… debo contenerme. Ora sí que el síndrome del nido se me adelantó 8 meses. :S

Bueno, pues el tiempo que ahora dedico a caminar era el tiempo que antes pasaba en el Twitter, o leyendo blogs, o en el Google+. He ahí el motivo de mi ausencia. Luego por la tarde, hay que llevar a la niña al curso, o ver que haga la tarea, los ejercicios, hacer algún trabajito acá en el cyber, etc. Sábados en el catecismo, la niña al coro, pendientes de la casa. Domingos la niña al coro, la misa, alguna piñata, visitar a las abuelas…

Otra cosa que estoy haciendo y que ya no hacía, es tomarme la siesta cada que puedo. Me he quedado dormida hasta 3 horas por la tarde. Entiendo que es por lo mismo, bebé demanda reposo y comida y yo obedezco. Ahí tiene, que sin abdominales y comiendo como si no hubiera mañana, ya tengo una barrigota que parece de 4 meses. Un cuarto de panza es bebé y el resto pura comida. ¡Aysh! ¡Qué he perdido la vergüenza!

P.D. Les extraño mucho. Les leo, a veces no comento, pero aquí sigo. :D

P.D.2 Acá el porqué del título de la entrada: http://www.youtube.com/watch?v=lv1QPYoirSo

Mi Boda Collage

“Mi Boda Collage es una recopilación de relatos, anécdotas divertidas y de como vivimos uno de los momentos más significativos en nuestras vidas.”

Otra manera de participar es contándonos como te hubiera gustado que fuera tu boda, o si aun no te casas que sueños tienes para ese día tan especial. La idea surge a partir de una plática entre #mamástuiteras. La convocatoria está abierta, cualquiera puede participar, basta enlazar el post de tu blog al final. Espero con ansias leer todas sus historias. Y que comience el linkeo. :D

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Blog Topao 7

Manuelita de Cositas Hermosas y Zary de La Mamá de Sara me hacen partícipe del juego “Blog Topao”, que consiste en contestar unas interesantes preguntas y buscar otros 7 Blogs para “topar”, lo cual me ha parecido sumamente divertido.

1. La entrada más hermosa: Danza en Paz y Hasta Luego la despedida de mi mamá Gelo.

2. La entrada más popular: Twitter Mode On 443 visitas nos avalan.

3. La entrada más controversial: El Monstruo a veces mamá a veces…

4. La entrada más útil: ¡Todas son inútiles! ¡JAJAJA! Mmmmh…Vacaciones en casa

5. La entrada cuyo éxito te sorprendió: Ella y el Manantial un cuento de la vida real.

6. La entrada que no recibió la atención que esperabas recibir: Up in the air Tan buena película ¿tan mala reseña?

7. Entrada de la que estás más orgullosa: Mi nombre cada persona que lo lee, lo hace suyo.

Ahora invitando a 7 blog a “topar”

Mamá Galleta

Ingeniero y Madre en la vida

Mi Mundo de Cristal

Las Curiosidades de Jaz

Por la Vida

Aprendiz de Madre

Mujer Desesperada

Finalmente ¡A esperar las respuestas! *ella corre a prepararse unas palomitas de maíz y a acomodarse en su silla favorita*

P.D. Agradezco de nuevo a Manuelita y a Zary por considerarme para este juego :D

Del Dolor en la Soledad

Eran las 8:45 a.m. del domingo, me ejercitaba frente al monitor cuando sonó el teléfono. Era mi tía, avisándome que su consuegro estaba siendo velado en los funerales del centro. Me quedé inmóvil por unos momentos, dije: ¡Cuánto lo siento! y averigüé la dirección para acompañar a mi prima y su familia política.

La tarde anterior, iba a pedir donantes para el señor, pero no tenía la ubicación de la clínica, ni el nombre exacto, pensé para mis adentros: “Mañana temprano le hablo a mi tía y lo publico en Twitter, a ver si sale alguien que tenga ese tipo de sangre”. Ese día, ya no llegó.

El señor enfermó repentinamente, algo relacionado con sus intestinos, lo internaron, lo operaron, estuvo sedado todo el tiempo y ya no despertó. Falleció en el hospital. Los mismos síntomas, la misma operación, el mismo resultado que mi mamá Gelo.

No le conocí, sólo le ví un par de veces: cuando mi prima se casó con su hijo y cuando bautizaron a su bebé. No lo recuerdo, no le presté atención, no sabía su nombre, nunca platiqué con él. Al llegar a la funeraria, el sacerdote oficiante decía que el señor procuraba de manera sistemática la Eucaristía, que estaba cerca de Dios ahora y que no nos preocupáramos. Dijo también: “Cuando mueras Dios no te preguntará si tienes logros académicos, cuánto dinero hiciste o el modelo del carro que manejas.  Le rendirás cuentas de tus buenas obras. Y no hablo de dar limosna, regalar un taco o cobijar a quien tiene frío. Hablo de que a tí, padre de familia, te dio una esposa y unos hijos por quienes responder. ¿Qué has hecho con ellos?”

Otra vez estaba en medio de una sala repleta de gente, con ropa oscura y ojos rojos. Es la tercera vez en lo que va del año. Primero se fue mi mamá Gelo. Al tiempo la hermana de una tía. Ahora el suegro de mi prima. Diferentes personas, misma percepción de vacío.

Muchas veces he reflexionado en estas dos frases, que la gente usa por rigor:

1.- Lo siento mucho: ¿Porqué decimos lo siento mucho? ¿Así nos enseñaron en casa a hacerlo? ¿Realmente lo sentimos? ¿De verdad sientes su partida? Cuando mi papá falleció, una persona me dijo estas palabras mientras me abrazaba débilmente. Sentí un escalofrío, tuve que contenerme para no soltarle un ¡Si tú ni lo conocías! No es verdad, no lo sientes, no lo dices de corazón, lo haces por educación, no sabes que clase de persona era, nunca lo viste a los ojos, no charlaste con él, jamás escuchaste sus dichos, no te sentaste en sus piernas hasta quedar profundamente dormida a fuerza de cosquillas, ni discutiste porque no tendía la cama, ni velaste su sueño en el hospital. Mejor sería que no me hubiera dicho nada. Lo sentí más por compromiso, por que es lo  ”que se acostumbra decir”. Del dolor pasé al enojo y aún no puedo olvidarlo. ¡Qué mal estoy!

Esta vez estoy del otro lado. Fuí yo quien emitió ese sonido. ¿Lo siento mucho? Sí. Lo siento y mucho. “Por sus frutos los conocereís”. Conozco a tres de sus hijos, padres y madres ejemplares, personas cariñosas, responsables, amables, sencillas, trabajadoras, adultos de bien. Una de ellas y su hijo, donaron su sangre para mi mamá Gelo, lo cual agradeceré eternamente. No necesitaba conocer al señor personalmente, a través de sus hijos pude ver el gran padre y esposo que es. Su viuda no paraba de llorar, quería controlarse, pero no podía.

-Ahora está contento, sin dolores, cerca de Dios
-Sí, eso es lo que me reconforta.

Cuando ves a un hombre llorar por su padre, sabes que está sufriendo de verdad. Y lo sientes.

2. Te acompaño en tu dolor: No, sinceramente no, no puedes acompañar a alguien en su dolor. El único que puede hacerlo es el Señor. Puede que te compadezcas de una persona al verle sufrir, quieres estar con esa persona y consolarla, buscas las palabras adecuadas, algo que decirle que le haga sentirse mejor, pero no tienes idea de lo que esa persona está sufriendo. Tal vez tú mismo pasaste por una despedida similar, inclusive puede que tú hayas sufrido más, o con mayor intensidad o que sé yo. Más en ese preciso momento de dolor, por mucho que tú ames o aprecies a esa persona, ella está sola. Sola con su dolor. Puedes sentarte a su lado y tomarle la mano, puedes enviarle mensajes al celular, orar por ella y lo que se te ocurra. Sentirte que estás con ella… sin embargo, si de verdad haz sentido la agonía de una despedida, de una pregunta sin responder, de la angustia del ahora qué? sabrás, en lo profundo, reconocerás tu propio dolor en el dolor ajeno, recordarás que en aquel instante, así estuvieses rodeado de personas, en realidad estabas solo. Porqué es en la soledad en donde puedes encontrarte a tí mismo, llorar, gritar, gemir, morir y después levantarte para seguir. Cuando esto suceda, abrirás los ojos del alma, verás que quién se fue tan sólo llegó primero a disfrutar del paraíso y que, para hacerte el camino más llevadero, te rodeo de todos esos ángeles que acompañan tu soledad.

Hasta Luego

Siempre huyo. Suelo esconderme, evitando el enfrentar ciertas situaciones o evadiendo toparme con algunas personas. Esto tiene sus raíces en mi infancia, algo que evidentemente no he superado. De momento tengo que aclarar algunas ideas en mi mente.

Aquí no cabe la opción, ni la duda, ver o no, entrar o salir, dejar que los demás actúen o ser parte activa, no la hay. No puedo, ni debo, ni quiero dejar sola a mi madre con estos trámites sintiendo este dolor, tratando de aceptar esta ausencia mientras firma papeles, hojas con datos clínicos y decidiendo el color del ataúd o sí quiere cantos en la misa…

Entré a patología, mi mamá Gelo envuelta en una sábana, parecía un paquetito precioso, lucía más pequeñita de lo que en realidad era. Le hablé, no tuve miedo ¿Porqué habría de tenerlo? le dí las gracias, por habernos amado, por sus enseñanzas, por ser la mujer maravillosa que siempre fué, por dejarnos amarla, por su sonrisa, mi hermano y mi madre la abrazaban y también le daban las gracias. Llegaron los de la funeraria, les dimos la bolsa con la ropa que le pondrían, se la llevaron para prepararla.

En esos instantes tenía una mezcla de tristeza y alegría, la había visto danzando con mi padre, y mi mamá refería que al mismo tiempo que yo estaba en casa buscando en su cajón, ella estaba tocando a mi ma’ y sintió sus vibras. ¡Sintió sus vibras!

Los abrazos habían comenzado en la salita donde nos encontró la trabajadora social y continuaron con los amigos y parientes a los que fuimos transmitiendo la noticia. Yo estaba tranquila, como un tronco seco flotando en el río. Relajada, luego de tantos días de tensión y de sentir helado el corazón. En ratos melancolía, luego nada. Sonreía vagamente a quien me decía: ya descansa.

En la funeraria hubo de firmar más papeles, ellos se encargaron de conseguir al Padre, hacer los preparativos para la misa, preguntaron por la esquela. Yo sí quería publicarla, mi mamá, mi hermano y mi tío prefirieron que no. Sólo la familia y los amigos más cercanos. Cierto. Los más cercanos.

Hablé largo y tendido con mi tío, quien es muy cerrado y renegado, me dí cuenta del gran amor que le profesaba a mi mamá Gelo y de lo díficil que le era mostrarse cariñoso con ella. Mi mamá se mantuvo de una pieza, contrario a lo que todos esperaban de ella, temían verla desmoronarse y no fue así. Deseaba que mi mamá no fuera la persona a la que el médico dijese: “Hice todo lo que pude” y se me concedió, fue mi tía, otro ángel de alas guardadas, la depositaria de la noticia. Mi hermano, un joven alto y delgado, lloraba calladamente. Lucía como aquel niñito tímido que de cuando en cuando defendía a la hora del recreo. No pudo verla para despedirse, cuando él llegó ella había partido, igual que con mi papá.

Arribando a casa, afortunadamente no se encontraban mi esposo ni mis hijas, yo no quería verlos, quería estar sola. Él ya lo sabía, le pedí que no volviera pronto. Se suponía que correría a refugiarme en los brazos de mi marido, no lo hice. No me desgarré las vestiduras, no grité, ni pregunté ¿Porqué?… no era necesario… sólo deseaba soledad.

Ingresé a Twitter para avisar a mis amig@s quienes estuvieron siempre pendientes de la evolución de mi ma’. Sus oraciones, palabras de apoyo, bendiciones y hasta canciones me dieron fuerza para continuar durante estos días. Deseaba escribir y los dedos no me respondían. Emití creo 2 tweets y vámonos pa’ fuera.

Entré al Messenger para cambiar mi estado, donde aún solicitaba sangre, pensé: ¡Capaz que ahora que no está mi mamá alguien tenga la feliz ocurrencia de ir a donar! Apenas inicié sesión, me habló My Dearest: -¿Cómo estamos mi reina? y que me suelto… y no del estómago, sino del alma. Lloré, reí, callé y escuché. Me vaticinó lo que ocurriría las siguientes horas y me ofreció sus oídos por si le quería contar mil y una veces la misma anécdota de mi mamá Gelo, su hombro para llorar, sus brazos para reconfortarme en ellos. Esto sí que es raro, algo está fuera de su lugar. Soy yo quien normalmente ofrece el apoyo. Y ella me lo dijo: Tú siempre tiendes a pensar primero en los demás, pero por esta ocasión piensa en tí. Deja que una amiga se encargue de tus hijas, llora si quieres, grita si quieres, duerme, haz lo que NECESITES hacer. *Suspiro* Sosiego.

Al cabo regresaron mis hijas a la casa, la pequeña dormida, la grande… tuve que hablar con ella, lloró mucho. Mi mamá Gelo estuvo presente en el hospital cuando mija nació, así que la conocía de toda la vida. Le expliqué que estaba en el cielo: -¡Allá con ella quiero estar!

-Lo bueno que tienes a tus hijas, ellas te darán consuelo.

Resulta que mis hijas son mis hijas, y mi mamá mi mamá. Ellas no llenan su hueco y ella no ocupa otro lugar. Cada quien tiene un rincón en mi corazón y no se pueden mudar. :(

Mi esposo se quedó a cuidarlas, yo me fui a velar a mi mamá Gelo. Quería y no quería verla. Hace 18 años ví a mi papá Amadeo en su ataúd y casi me desmayé de la impresión, lamentándome hasta la fecha haberme atrevido a asomarme. No obstante, era mi mamá; ésta vez no huí.

Sólo estuvimos mi hermano y su esposa, mi tío y su esposa, mi mamá y yo. Llegaron otros parientes y luego se fueron, por la inseguridad que impera en la ciudad, por ser media noche, por vivir retirados… está bien.

Todo mundo me envió de regreso a casa, no hice caso. Siempre he sido una terca. Mi mamá así me aceptaba.

-Ve con tus hijas
-No, yo quiero estar aquí.

La ví, maquillada de un modo que ella no habituaba. Su cuello aún estaba demasiado inflamado. Le escondieron las manos pues las tenía moradas de tanto piquete e infiltradas además. Era y no. El cuerpo inerte de mi madre, parecía dormir. Una mueca en sus labios denotaba insatisfacción. El cristal que impedía tocar su piel, le protegía al mismo tiempo de las gotas saladas que se reventaban al contacto de la superficie.

-Ya no llores, te va a hacer daño. No llores por ella, está bien.
-No estoy llorando por ella. Lloro por mí.

¿A quién llamaré por las mañanas para ver cómo amaneció? ¿Con quien desahogaré mis demonios internos? ¿Quién me escuchará sin interrumpir cómo sólo ella lo hacía? ¿Quién se reirá de mis malos chistes? ¿Quién como ella para preparar tan deliciosos platillos? ¿Dónde encontraré su calor? ¿Qué mano apretaré cuando vea las viejas fotografías del álbum familiar? Ella me oía sin juzgar, solía poner atención a cada tontería que yo le contase, me platicaba de cuando ella era joven, de cuando yo era niña, me transimitía lo orgullosa que estaba de mí y me hacía sentir lo mucho que me quería. Me encantaba darle besitos en el cuello y, encogiéndose de hombros, oirle decir: -¡¡¡Me pongo japonesita!!!

Muchas muestras de cariño recibimos ese día. Primos y tíos que hace tiempo no veía me dijeron cuánto me querían, cuánto la querían y que contaba con ellos. Abrazos y más abrazos. Besos, palabras hermosas, te quieros, lágrimas, sonrisas… sentí tanto… siento tanto… mi familia… mis amigos… presentes físicamente y espiritualmente… todos estuvieron y están. No sabía cuánto, no sabía cómo, hasta este día, cuánto y cómo nos queremos; cuánto y cómo nos necesitamos.

-Podremos no vernos en  años, pero cuando se necesita siempre estamos.

Pese a tantas muestras de solidaridad, llegó el momento en que tuve que salir del lugar. Ya estaba en paz cuando ingresaba otra persona sollozando diciéndome que me calmara. Es que… lo estaba y de rato me veía, gimiendo de nuevo o consolando a quien intentaba hacerlo conmigo. Corrí a casa de mi mejor amigo, quien vive a media cuadra de la funeraria. Claro, no es una coincidencia.

Hablar con él me dió otra perspectiva. Sobre todo en algo que venía evitando hacer: Traer a mija al funeral. Así las cosas, fuí a casa por mija, le expliqué lo que vería, ella quiso ver por última vez a su bisi Gelo y así lo hicimos. Lloró, se despidió y lo tomó tan calmadamente que luego ella era la que trataba de darnos ánimos.

-Lo peor ya pasó, ver sufrir al ser querido y no poder hacer nada al respecto, deseando ser tú quien tenga esos dolores con tal que la persona deje de padecer… ahora viene la calma, ella descansa y tú también. Y no es un adiós, sino un hasta luego;  la volverás a ver el día de la Resurrección.

Entramos a misa, ví a más personas que me sorprendieron gratamente con su compañía, partimos en cortejo hacia el panteón. Nunca me ha gustado visitar los panteones, de hecho hasta miedo me daban. Esta es la primera vez que asisto a un entierro. Y no, no me tiré al pozo como dice mi suegra. Una señorita dijo unas palabras muy bonitas, que se sabe de memoria, ante el féretro de mi ma’. Tan bonitas que ya se me olvidaron.

El ataúd bajó lentamente, entre sollozos y lamentos, fue cubierto por lozas de concreto primero y por arreglos florales después. Uno a uno, pasaron sus hijos tomando un puño de tierra para espolvorearlo sobre él. Silencio.

Mi hermano toma la palabra, agradece la presencia de todos los familiares, evoca a mi mamá asegurando que por cada uno de nosotros ella oró en su momento. “Ella fue como una segunda madre…  no tenía más que palabras amables… fue ejemplo de rectitud… Su nombre no era María de los Ángeles, era Gelo y para ella pido un fuerte aplauso”. Aplausos.

Es que ella es más que mi abuelita. Es mi mamá Gelo. El amor que le tengo no es de una nieta. Igual ella me ama como su hija que soy. Ella me cuidó, me crió y me educó. Jamás me puso una mano encima, una sola vez me regañó y yo lo merecía. Bondadosa, sencilla, cordial, a veces fría con los demás pero siempre tierna conmigo. Yo sí la conocía enojada. Era discreta, procuraba no hablar mal de los demás. Sabía guardar un secreto. No se quejaba hasta que ya no toleraba más. Trataba de no perderse un partido del Santos. Le gustaba bailar. Le fascinaban los tangos. Jamás tomó venganza de quien le hiciese daño. No acostumbraba llorar, pocas veces la ví hacerlo.

Contaba mi mamá Gelo, que en cierta ocasión nos separaron. Yo tenía unos 3 años. Ella estaba sola, sentada en el sillón de la sala mientras veía al vacío extrañándome. La pelota con la que yo acostumbraba jugar, rodó desde la recámara hasta topar sus pies. Rompió en llanto. Sabía que yo la extrañaba también. Igual que ahora lo hago.

P.D. La noche anterior a su partida, mi ma’ se le presentó en sueños a mi esposo, dándole la bendición en la frente como lo hacía cuando él salía de viaje. Se veía más joven. Le miró sonriente.

P.D.2 La madrugada que la velamos, también se le mostró a mi hermano entre sueños. Le llamó por su nombre y le dijo hasta luego, ya mayor pero más joven… y sonreía. Entretanto, yo semidormida, alcancé a ver la figura de un hombre alto parado al lado del ataúd. Luego, comprendí que era mi papá Amadeo, había acompañado a mi mamá Gelo, para despedirse ambos de mi hermano.