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Río Nazas, 7a. avenida

Llegó la temporada de lluvias con muchas ganas a la Comarca Lagunera, luego de bastante tiempo sin disfrutar el agua bendita, regalo del cielo. Tanta fue la abundancia, que tuvieron que abrir las compuertas de la Presa Francisco Zarco para liberar volumen y evitar su desbordamiento.

Todos esperamos ansiosos ver correr de nuevo al Padre Nazas por su cauce original; calculaban las autoridades que alrededor de las 6:00 pm del viernes 9 de septiembre, estaría corriendo el vital líquido por debajo del puente plateado. Emocionados, acudimos mis hijos y yo y nada.

Pues bueno, ya estábamos ahí, nos fuimos un rato a pasear al Parque Fundadores, aunque regresamos a casa un poco tristes por no ver más que basura en el lecho seco.

Volvimos al domingo siguiente, ya sólo miNene y yo, ésta vez sí corrimos con suerte, él ya quería aventarse unos chapuzones, pero no lo dejé: Había basura, escombros y exceso de suciedad :(. Sin embargo, no deja de ser un espectáculo pocas veces apreciado en la región.

MiNene estuvo aventando piedritas en el Río y recordando la vez anterior, en que el nivel estaba más arriba y el lecho más limpio. 😦

El lunes anunciaron el cierre de las compuertas, sólo nos quedarán algunos charcos y la esperanza de pronto, volver a disfrutar de los hermosos paisajes que el agua provoca.

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Worldwide Photo Walk 2022

Miguel Espino, fotógrafo lagunero, invitó nuevamente a participar en el Worldwide Photo Walk 2022; a lo que nos unimos sin pensarlo dos veces. Como le explicaba acá, el WWPW es una iniciativa de Scott Kelby, para caminar tu ciudad con otros fotógrafos, compartir, aprender y resaltar lo que le da identidad a un lugar. ¡Juímonos!

La cita era a las 8:00 am en el Monumento a Benito Juárez, llegando Miguel puntualísimo, esperamos a que se reuniera más gente y dimos inicio a la caminata. Nos compartió un código QR con el mapa de la ruta a seguir, por si nos entreteníamos en algún punto ¡cof, cof! ¿Es a mí? Avanzamos por la Ramón Corona, pasando por la Morelos, el Hotel Calvete, donde sirven unos desayunos riquísimos, la Hidalgo con sus gorditas y casas antiguas, una en especial, siempre que paso le tomo foto… en esta ocasión salió el dueño y platicó con Miguel (todo el tiempo pensando que estaba abandonada y sola, ¡ándale! ahí vive un señor muy amable, quién lo invitó a conocer posteriormente el inmueble.)

Le seguimos hasta la Falcón, para apreciar el Edificio Urdapilleta (aka la marihuanada, by Carlos Castañón, guiño, guiño), la Parroquia del Perpetuo Socorro, y vámonos para el Mercado Juárez. Apenas estaban abriendo los puestos, por lo que no nos tocó el pleno ajetreo, por el contrario, parecía la Bella Durmiente despertando de su dulce sueño.

De ahí nos dirigimos hacia el Museo Arocena, aquí se desgajó la granada, cada quien agarró para diferente rumbo, yo me fuí a cargar batería, a la Plaza por una limonada Celis, taba fuerte la calorts, y como ya no supe donde andaban me fuí directo al café donde terminaríamos el recorrido.

Retrato puro edificio y plantas, me da mucha pena fotografiar personas, imagino que se van a molestar, y no me animo a pedir permiso, a ver si en un futuro voy cambiando este enfoque.

No coincidí con ningún compañero de cuando participé en 2019, en cambio, conocí nuevas personas, varios de ellos han hecho el WWPW en otros años, dos mamás llevaron a sus hijos, pequeños y jovencitos, matrimonios, chavos, novios, como en botica, de todo un poco. Se creo buen ambiente, compartieron algunos tips y planean actividades muy interesantes, si Dios lo permite, nos apuntamos de nuez.

P.D. Una risa, porque siempre tomo las mismas, las mismas fotografías. Y a la vez, siento que es la primera vez que disparo.

P.D.2 Nada que ver en Torreón… dicen.

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Visita a los 7 templos

Mientras esperábamos a que nuestros hijos terminaran su clase, otra mamá y yo nos pusimos a platicar. Me comentó que su familia tenía más de 50 años haciendo la Visita a los 7 Templos, excepto por los primeros 2 años de pandemia, pero que éste año retomaban el recorrido.

«Nos juntamos la familia, desde los abuelos hasta los más pequeños. Nos mandamos hacer playeras. Luego, la gente nos ve y se nos une. Es una tradición que los jóvenes se están perdiendo, acompañar al Señor en su recorrido de las 7 casas»

Y los no tan jóvenes, digo yo, porque en mi tierna infancia escuchaba a MiMamáGelo, recordar esas visitas, que su abuelita (MiTátara) le obligaba a hacer. En aquel entonces, no me parecía muy atractiva la idea de andar deambulando por la noche de parroquia en parroquia. Y tampoco le pregunté en que consistía.

Total, ahora no me quedé con la duda: Me explica la señora que se visitan 7 templos rezando una oración especial en cada una, como un pequeño Vía Crucis, esto emulando las «7 casas» en las que estuvo Jesús antes de ser crucificado.

-«Normalmente empezamos en San José, a las 4:00 pm, aunque otros prefieren hacerlo de noche y en coche (comiendo lonche), nosotros vamos de tarde y a pie»¡Uy, esa voz me agrada! Me se hace que me acoplo con la ñora.

Y pues ándele. Que llega el Jueves Santo, yo muy puntualita, al cuarto para las cuatro, en San José, termo en mano, cubrebocas en rostro, sombrero en cabeza. San José, cerrado con 3 candados y remachado el portón beige. Y la señora… ni sus luces.

Empecé las oraciones que encontré en internet, reflexión y Padre Nuestro. No le aunque esté afuera de la Iglesia, aquí también acompaño al Señor. Han pasado 40 minutos. Se me acercó el hombre que lava los carros, que hasta las 6:00 pm la siguiente ceremonia, que si los celulares, que si el calor, que sí, que no. Muy amistoso, muuuuy amistoso, como demasiado amistoso él. Llegó un matrimonio, no quisieron esperar a que abrieran, «vamos al Sagrado Corazón de Jesús«, vamos pues, ellos en carro, yo caminando. -¿No es del barrio, verdad?- Estemmm…Yo corriendo. 😨

Afortunadamente el Sagrado Corazón de Jesús sí estaba abierto, gracias a una nievecita de Chepo logré arribar, descansé un poco en una banca, oré y seguí con las reflexiones.

Hace unos años empezaron con la restauración, la verdad les está quedando muy bonita. Empezaron a llegar más familias a la visita, unas estaban unos pocos minutos, otras más, unas oraban, otras… como que a juego lo tomaban. Next.

La siguiente parada era la Iglesia de Cristo Rey, a la que asistí hace como 26 años a una boda, y no me había vuelto a parar por ahí. Entre el Google Maps y preguntando a la gente dí con la iglesia. Se me atravesó la Plaza Madero, ahí también le hicimos al Turista. La decoración está padre, pero faltan árboles, está muy pelón y el calor en Torreón está cri-cri-criminal.

Medio termo, una manzana y un jugo después, entramos a Cristo Rey. Cuenta con una decoración sumamente sencilla, el templo es amplio y había bastante gente. ¡Ups! Estaban en la ceremonia del lavatorio de los pies, el Padre explicó de que iba la onda e invitó a los feligreses a pasar e imitarlo (lavar las patrullas de los Apóstoles). Yo me quería animar, pero luego pensé, mejor que pasen las personas que siempre vienen aquí, y en lo que me decidía, se acabaron los 11 lugares disponibles. Yo y mis güegüenchas. El pan bendito, a $20 a $20 a $20, pásele, llévele. No compré cuando entré, cuando salí, ya se había terminado. 😞

Resulta que saliendo, me topé precisamente con la señora, iba con unos pocos familiares, pero como no me reconoció… pues ya no me acerqué. Sólo me fuí detrás de ellos a la despechadita. Ya traía muy poca batería en el celular, y dije no me vaya a perder yo edá? Mejor me cuelo discretamente.

Anduvimos hasta la Parroquia de los Ángeles (también la conocía, Bodas y Primeras Comuniones). Se trata de una Iglesia muy pequeña, casi una capilla, bellamente adornada, y rodeada por un hermoso jardín.

El coro entonaba cantos celestiales. Había casa llena, ya estaban en la Eucaristía, me escabullí por un costado, oración, meditación y descanso. Me parece que aquí el pan Bendito lo regalaron al inicio, así que ya no conseguí el preciado manjar. No había reparado en La Piedad que tienen a un costado. Suspiro ¡Sigh!

Al salir, ya no alcancé a la señora y familia. Me encaminé hacia la Colón y de ahí a Catedral del Carmen, la jefecita de la Diócesis. Amplia, elegante, moderna, antes no me gustaba visitarla, será que se sentía como muy nice, ahora al pasar el tiempo, mi percepción ha cambiado.

Ahí me senté un buen rato a orar y platicar con el Señor. Al final compré pan Bendito, para ayudar a la Catedral, y para marear la tripa también, como no. ♫Dale más gasolina♪

Vámonos hasta el Perpetuo Socorro, enorme y antigua construcción católica, quedó como nueva con el mantenimiento, la pintura y resane.

De pequeña me daba miedo, la veía muy oscura y los sacerdotes siempre me parecieron muy regañones. Pues no mi ciela, quedó espectacular y los padres han cambiado a lo largo de estos años. Oración y meditación.

Por último, pero no menos importante, la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, a donde hacemos procesión cada diciembre, una de las más antiguas de la región. La madre de todos los mexicanos nos esperaba con sus manitas en oración, para acompañar a su hijo Jesús.

Era de noche, todavía estaban cubriendo algunas imágenes con las telas moradas. Muy poca gente. Las velas encendidas y la solemnidad del recinto me invitaron a reflexionar en la soledad y gran tristeza de Cristo, a pocas horas de ser crucificado.

P.D. La visita a los 7 templos logró recordarme aquel propósito que hice, antes de la pandemia, de conocer todas las iglesias católicas de Torreón, visitando cada domingo una diferente. Si salubridad y el gobierno no dictan otra cosa, tal vez sea tiempo de retomar el proyecto.

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Ciudad de México: Monumento a la Revolución

Andaba yo, ¿Verdad?, con las orejas puestas, como suelo andar, paseando en el Turibús, cuando escuché a unos pasajeros reír justo al pasar por el Monumento a la Revolución, comentando que habían subido en el elevador, ¿Cuál elevador tú? que estaba muy padre y que las garnachas. ¿Vamos? ¡Vamos!

Opté por visitar el Monumento al caer la tarde, aprovechando el ocaso para no insolarme. Tenía algo de curiosidad, había pasado en otras ocasiones por la Plaza y tomé una que otra fotografía, pero no tenía idea de lo que iba a encontrar, ni mucho menos, de que iba a caminar entre las entrañas de la estructura. ¡Y qué experiencia, oiga!

Hay varias opciones para el ingreso, dependiendo de las actividades que desee realizar, el tiempo que quiera invertir y el presupuesto del que pueda disponer.

Fotografía de Guillermo Kahlo. Construcción del Palacio Legislativo, México, 12 de junio de 1912

1906: El Presidente Porfirio Díaz, quiere celebrar por todo lo alto el 1° centenario de la Independencia (1910), así que encarga al arquitecto francés Émile Bénard, el diseño del Palacio Legislativo. Dicha obra, queda inconclusa al estallar la Revolución Mexicana.

Dado que se cimenta sobre terreno pantanoso, se construye una estructura metálica sobre una cama de 17,000 pilotes. La Compañía Miliken Bros, en Estados Unidos, es quién realiza la estructura.

El proyecto queda en completo abandono por años, hasta que en 1933, el arquitecto mexicano Carlos Obregón lo retoma, dándole un toque Art Decó. Aprovecha el esqueleto inicial, adapta unas partes y otras son reubicadas (cual gigantesco rompecabezas) en diversos monumentos a lo largo y ancho de la Ciudad de México. Como el águila que quitan de la linternilla y trasladan al Monumento a la Raza.

También el escultor Oliverio Martínez pone su granito de arena, al crear las esculturas «La Independencia», «Las Leyes de Reforma», «Las Leyes Agrarias» y «Las Leyes Obreras», ubicadas en cada esquina del recinto. Me recuerdan a las que están en el Palacio Federal de Torreón. Al pie de cada vértice están depositados los restos de: Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles y Francisco Villa.** Nos contaron que Carranza seguía peleándose con Calles bajo tierra, que si temblaba era porque estos discutían sus diferencias en el más allá.

Total, que usted puede subir por el elevador de cristal, acceder al corazón del monumento, ir y venir por las escaleras, para disfrutar de las espectaculares vistas de la ciudad. ¿Cómo en la Torre Latino? ¡Cómo en la Torre Latino! Igual pero más chaparra. 😋

Aprovecharon cada recoveco, para montar exposiciones, hay espacio para proyecciones revolucionarias (de la Revolución, no que fueran innovadoras, bueno sí eran, para la época, pero me refiero a temas de la Revolución, es decir… bueno, usté me entiende, creo, espero), también puede optar por visitas guiadas, que con sencillas explicaciones enriquecen notablemente su estancia.

Hay unas escaleras que pareciera se van angostando, o están muy inclinadas, o no sé si me afectó nuevamente la altura, el caso es que me empecé a marear, luego ya no iba subiendo de pie, sino a gatas ¡Ay, mi dios! Parezco borracha. ¡Pero tomé mi foto!

Ya para cuando llegué a la parte superior, el sol se había retirado a descansar, obtuve una genial panorámica nocturna mientras me sujetaba fuerte del barandal de cristal, el viento en mi rostro, el corazón en la boca y un gran temor a caerme. ¿Cómo en la Torre Latino? ¡Cómo en la Torre Latino! Igual pero en vez de rejas, cristal. ¡Chiiiiiicleeeees! Ahí me estuve muuuucho rato, pensando, reflexionando, temblando y disfrutando de mi soledad. ♫Sola con mi soledad♪

-¡Ah, que a gusto! -Po’s ni tanto

Un plus son las figuras de cera, me parece haber visto un lindo gatito a Porfirio Díaz cerca de un pilar, eso o ya estoy delirando. En la parte superior están sentados cómodamente Francisco Villa e incómodamente Emiliano Zapata, se le nota en la cara. Seh. Foto pa’l feis. ¡Momento, no tengo feis!

Sinceramente, es muy impresionante recorrerlo por dentro, ver los remaches, las vigas, saber como ha resistido los embates del tiempo, el clima y los terremotos, mientras permanece, erguido como fiel centinela.

P.D. Aquí se localiza el Museo Nacional de la Revolución ¡Imperdible!

P.D.2 Me corrige @LinuxmanR4, que los restos de Pancho Villa están incompletos, pues ¡Qué se ha perdido la cabeza! bueno, no, más bien se la robaron los muy jijos de la jijurria. Esto nos daría como resultado: Los restos de los restos… ¡Chicles y gomitas! 😢

Cómo llegar

Dirección

Plaza de la República S/N, Col. Tabacalera Del. Cuauhtémoc, CP 06030 Ciudad de México

Horario

Lunes a jueves
Viernes y sábados
Domingos
12 a 20 h. (límite de acceso 19:30 h.)
12 a 21 h. (límite de acceso 20:30 h.)
11 a 20 h. (límite de acceso 19:30 h.)

Costos

$120 General $100 Reducida *Informes en: https://boletos.mrm.mx

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Ciudad de México: Palacio Postal

Mi madre vivió durante algunos años en la Ciudad de México. Acudía regularmente a la oficina de correos, para enviar misivas a sus padres y familia que residían en Torreón. Siendo yo niña, me platicaba de lo hermoso que era el edificio y que le gustaba admirarlo en cada ocasión. Con esta imagen en mente, crecí planeando algún día conocerlo.

Una tarde llegué cuando estaban cerrando, había un letrero de desviación con un número telefónico, para visitas guiadas al Museo y para poder subir al 2° piso. Llamé en repetidas ocasiones y nunca contestaron. Al año siguiente fuí por la mañana, no me permitieron el acceso al Museo y me salieron con lo mismo: «llame a tal número», –pero con anticipación-, subrayó el vigilante. Otro año me citaron en la noche, ahí voy toda emocionada para «un recorrido nocturno» y al llegar me aclararon que «La Noche de Museos» había sido la semana anterior😪. Traté de hacer cita por internet, seguí marcando el mentado número, con meses de antelación, y nada. Finalmente, fuí un viernes a medio día. Me quedé sin batería en el celular, así que conecté el cargador en un enchufe, me dediqué a visitar una exposición que había y a tomar un montón de fotos. Resignada a no tener mi tour, ni visitar la planta alta, ni el 3° nivel, me conformé con el vídeo que hacía tiempo había publicado Crónicas de Banqueta.

El Palacio Postal se inaugura el 17 de febrero de 1907, con la presencia del Presidente Porfirio Díaz, quien encargó el diseño del inmueble al arquitecto italiano Adamo Boari (sí, el de mi crush) y la construcción al ingeniero mexicano Gonzalo Garita, enlazando estilos arquitectónicos como el plateresco, isabelino y gótico, entre otros, dándole ese toque eclético tan característico al edificio.

Su estructura metálica de acero tipo Chicago, traída desde Nueva York, y sus cimientos con emparrillado de acero ahogado en concreto, le dan gran estabilidad, lo que le ha permitido sobrevivir a varios terremotos.

Bellamente ornamentado con un reloj monumental, importado de Alemania, por los Hermanos Dienner y ensamblado en México por la Joyería La Perla, del cual se platica que, sus campanadas, se oían a 4 km a la redonda, y cuyo diseño fue ora también, del maestro Boari.

Cada vez que lo veo por fuera me lleno de admiración, pero cuando ingreso siento que me transporto a algún palacio francés, y que en cualquier momento, aparecerá un monarca o bien, el mayordomo a preguntar que se me ofrece. Cinco estampillas parfavar monsieur.

Guardo mucha ilusión, de conocerlo íntegramente, con o sin visita guiada, todo lo que quiero es subir por las escaleras, observar sus tesoros y tocar, por un momento, el pasado.

Cómo llegar

Dirección

Calle de Tacuba 1, Centro Histórico de la Cd. de México, Centro, Delegación Cuauhtémoc, CP 06000 Ciudad de México.

Horarios

  • Lunes a Viernes: 8:00 am a 7:30 pm
  • Sábado 10:00 am a 4:00 pm

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Ciudad de México: Teotihuacán

Salí a las 6:00 am de Casa Pepe sin desayunar, pues el buffet abre hasta las 7:00 am. Las calles lucían completamente solas, al igual que el metro. Seguí a pies puntillas las instrucciones que leí en miviajar.com, también pude haber bajado la aplicación de las líneas del metro para el celular, aunque prefiero ver el mapa en cada estación o de plano preguntar a usuarios y oficiales de seguridad.

Me dirigí a la Central de Autobuses del Norte, a los Autobuses Teotihuacán. Hay salidas cada 15 min. y los precios son muy accesibles. El trayecto duró 1 hora, puede bajarse en el pueblo y recorrerlo a pie, o bien, bajar hasta la entrada 2 e iniciar su recorrido (Hay 5 entradas). Antes de ingresar me compré unas gorditas y aparte llevaba una fruta.

Teotihuacán: «Lugar donde fueron creados los dioses», o «Ciudad del sol», fue nombrada así por los Mexicas, seis siglos después de su abandono. Comprende del año 100 aC hasta el 850 dC.

Wikipedia

Pagué la entrada, $75.00 mn, empecé a caminar por la calzada para encontrarme de frente con la Pirámide del Sol, sobrevolada por varios globos aerostáticos. Si usted cuenta con suficiente capital y es gustoso, puede contratar diversos tours que pasan a recogerlo en la puerta de su hotel, lo traen en camión privado, incluyendo entradas y alimentos, y lo llevan a volar en estos magníficos globos. Sí soy gustosa, pero no cuento con tanta producción 🙂

Llegué algo temprano, realmente había muy poca gente, así que aproveché para disfrutar el paisaje, res-pi-rar el aire matutino y subir lentamente. Ví que muchas personas subían corriendo, se medio desmayaban a mitad de camino y seguían trotando. Se tomaban varias selfies y bajaban de volada. No señor, yo hasta me senté en varios niveles, ver, oír, oler, sentir esas piedras bajo mis pies, imaginar la vida hace cientos de años, percibir la energía en el ambiente, ¡Y sin fumar de la buena!

Me cuenta mi MamáO que cuando yo era pequeña, fuimos a Teotihuacán en compañía de mis abuelitos y que sólo mi PapáA y ella subieron la Pirámide del Sol. De seguro me quedé con las ganas de subir, porque es algo en lo que venía pensado durante mucho tiempo. Lo curioso, es que, no recuerdo en absoluto nada de ese paseo.

Al fín alcance la cima, y no me crea de nuevo, pero sí se siente una energía muy dinámica, muy fuerte y arrasadora. Cerré los ojos, eleve las palmas al cielo y recibí los rayos del sol. ¡Chiiiiiiclesssss y gomitas! Había(mos) muchas personas trepadas, reflexioné por una parte ¡Qué padre que pude subir aquí, vivir esta experiencia! Por otro lado: ¡Qué mal que nos permitan subir! Estamos sobre suelo sagrado, al que sólo accedían los Sacerdotes (y los sacrificados) ¡No somos dignos!

Y no, no lo somos: Vasos desechables, numerosas colillas de cigarro, bolsas de frituras tiradas a lo ancho y alto de las estructuras, gente burlándose y haciendo bromas. Le puedo asegurar que no eran los extranjeros quienes cometían estas atrocidades. Triste mi calavera😞.

Bueno ya, basta de quejas, bajé y anduve de curiosa entre las diferentes estructuras de menor tamaño, que según la explicación, constituían complejos habitacionales, para los foráneos que venían a comercializar sus creaciones, granos y animales. Me regañaron, para variar, que no debía andar sola ni por ahí. ¡Oh, que la canción! Po’s póngame un letrero ¡Chihuahua!

Me parece muy llamativo y particular que cada roca oscura está adornada con múltiples piedritas pequeñas ¡Qué paciencia! Subí la pirámide de la luna, más pequeña que la del sol y cargada de una potencia muy diferente, una tranquilidad, una paz que no podría explicarle. Me colé en una meditación guiada, y terminé muy relajada.

«Atetelco y Tetitla, eran conjuntos habitacionales de los antiguos teotihuacanos, cuyas pinturas murales representaban dioses, animales y actividades vinculadas con la guerra»

INAH

Obedeciendo las indicaciones sugeridas entré a apreciar los murales, son impresionantes y están muy bien conservados, con sus ligeros retoques. Si usted va en grupo con algún guía aprovechará al máximo su estadía, en cambio yo tuve que esperar a que terminasen sus explicaciones, porque se colocaban de tal modo, que no me permitían observar y mucho menos oír. ¡Ñe, que al cabo que ni quería! Decía Capulina.

Compré algunas artesanías y recuerditos, es mejor hacerlo con los locatarios de los puestecitos, porque los vendedores que andan con su mantel en medio de la zona arqueológica a veces no traen ni permiso (dan mordida) y triplican los precios.

Me quedó un área sin explorar, ya estaba alto el sol y no quise aventurarme sola, además ya hacía hambre apetito y mis tripas se devoraban las unas a las otras. Busqué una fondita desde donde pudiera ver el paso del camión de regreso a la Ciudad de México, me atendieron de maravilla, puse a cargar el celular mientras degustaba una exquisita comida corrida con su respectiva agua de Jamaica ¡A un súper precio!

De regreso, me quedé dormidota en el autobús, justo desperté momentos antes de llegar a la Central. De ahí al metro, al túnel de la ciencia, y de vuelta a la Casa Pepe.

P.D. A mí se me pasó, que a usted no se le pase: Hay un restaurante subterráneo en la misma Zona Arqueológica, único en su especie. ¡Nunca me acordé! Ni modo, tengo que ir de nuevo, ¿Cómo me lo voy a perder?

P.D.2 Sí planea ir a la Zona Arqueológica puede tomar un tour o hacerlo por su cuenta. Si también quiere conocer el pueblo y sus otros atractivos, será mejor que se hospede en alguno de sus varios hoteles, hostales o villas.

Cómo llegar

Costos

  • Entrada general: $75.00 mn
  • Gratis menores de 13, mayores de 60, jubilados, estudiantes y profesores con credencial vigente
  • Domingo entrada sin costo

Horarios

  • Pirámides: De Lunes a Viernes de 9:00 am a 5:00 pm
  • Museos: De Lunes a Viernes de 9:00 am a 4:30 pm
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Ciudad de México: Casa Pepe

*Relato Pre-Pandemia

Gracias a la generosidad de la Directora de la empresa para la que trabajo, he visitado la Ciudad de México en varias ocasiones: Vuelo, hotel, alimentos y capacitación van por su cuenta, así como la Posada y eventos de fin de año. Pequeños lujos que de otro modo, yo no podría solventar. En las primeras visitas sólo me quedaba los 2 ó 3 días que duraba la capacitación, posteriormente empecé a solicitar 1 ó 2 días de vacaciones, pa’ aprovechar la vuelta ¿edá? y ahí sí van los dineros de mi cochinito por delante.

¡Excelente Smithers!

Dado que voy sola, ésta última vez me atreví a reservar en línea en un hostal, del que leí buenas referencias; me importaba que fuera: Económico, limpio, cómodo y céntrico. Estuve viendo opciones y me decidí por Casa Pepe.

Al infinito y más allá

Ubicado a tan sólo 2 cuadras del zócalo, en pleno corazón de la ciudad, un hermoso y centenario edificio le da la bienvenida. Cuando llegué inmediatamente me registré y me pidieron esperar a que se desocupara el cuarto. Como escogí la modalidad de hostal (también hay habitaciones de hotel) estaban las literas llenas. Me sirvió ese tiempo para enviar unos correos al trabajo, desde una laptop que me prestaron ahí mismo, con su respectivo WiFi. Me empezaba a quedar dormida (por la desvelada de la posada) al momento que me llamaron por mi nombre y me mostraron el lugar donde dormiría.

Vista desde mi cama

Estem… había unos zapatos de hombre, mochila y otros enseres un poco desordenados, y yo:

-Oiga, ¿No es habitación de sólo mujeres?

-No, usted pidió en su formato habitación mixta

-¿Qué, cómo, cuá?

Po’s nada, que la regué cuando llené la reservación en la computadora. Casi me suelto a llorar, me van a divorciar. Pero, muy amable el joven que me atendió, al ver mi cara de espanto, corrigió la forma y me ubicó con las chicas. ¡Fiuuuu! ¡Chiclessssssssssssss!😓

Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar

Le confieso que seguía un poco asustada y con mucha ansiedad, no había muchachas presentes a mi ingreso. A pesar que el cuarto era pequeño, el espacio estaba muy bien aprovechado, con 3 literas (6 camas), cada una con su cortina y caja de seguridad, un sanitario, un lavabo y una ducha. Un balconcito que daba a la calle me hizo sentir que andaba de mochilera en alguna ciudad europea, mejor aún: En pleno centro de México. Wiiiiiiii!!! ¡Se me va a salir el corazónnnnnnn!

Vista desde mi cuarto, su cuarto, nuestro cuarto

En recepción me vendieron un candadito para que guardara mis cosas en el locker, me dispuse a descansar un buen rato, pues aunque moría de ganas de caminar por los alrededores, la verdad, estaba muerta de cansancio, o sea, me iba a morir, pero ya estaba muerta, ¿Cómo ahí qué? ¡Ay, mis explicaciones!

Platicaba mi MamáGelo que conocía a una señora muy aseñorada, que prefería vestir elegante que comer, «A mí el hambre me tumba y el orgullo me levanta». Pobre mujer.

«A mí, el sueño me tumba y el hambre me levanta»

–Yomera, (es mi Filosofía de vida)

Sí Señor, muerta, morida y zombie, el hambre me levantó y pregunté si había algún lugar para comer cerca, «Pues vaya a la terraza señorita», nomás por que me dijo señorita y porque tengo harta hambre apetito, voy.

La terraza es un lugar muy agradable, decorado con un estilo «vintage», por las mañanas hay desayuno buffet incluido en el precio del hospedaje, por las tardes puedes ordenar a la carta y al caer el sol hay actividades como karaoke, noches retro, étc. Excelente para apreciar el amanecer, excepcional para contemplar el atardecer.

Ya más repuestita, atiné a caminar en las manzanas aledañas, para reconocer terreno, tomar fotos, babear hasta el cansancio, tomar fotos, pellizcarme corroborando que no estuviera soñando, tomar más fotos.

¿Daban a luz en la calle? 🤔

Lo padrísimo de la negocia llegó en la noche: En el Zócalo tomé el turibús nocturno, el de las Leyendas, recorrimos varios sitios históricos, hubo representación dentro del turibús y en algunas locaciones. ¿A quién cree que me encontré amable lector? ¡Al mismísimo Hernán Cortés, a quien le había tomado una foto un año antes en el cruce de Bellas Artes para el Palacio de Correos! Terminé el recorrido, caminé 2 cuadras y a la camita (a la literita, pues).

Compartí espacio con una chica alemana, otra francesa, creo una argentina y una estadounidense. No crucé palabras con ellas, no eran muy platicadoras que digamos, una se la pasó dos tardes y parte de la noche escuchando música en su celular, que oíamos todas las presentes. Todo estuvo tranqui, excepto que me asignaron una toalla y tuve a mal dejarla tendida en el baño, salí a turistear y cuando regresé, la toalla había desaparecido. Como no quería que me la cobraran y tampoco quise acusar a nadie, al día siguiente tomé una toalla que estaba ahí mismo y la guardé «en mi litera». ¡Muy mal de mi parte! Pero ni modo. Al hostal que fueres haz lo que vieres. ¿O cómo era?

Casa Pepe ofrece además, tours, talleres, pláticas y un montón de opciones para sus huéspedes, quienes consultan horarios en la pizarra de la sala común. O puede simplemente, sentarse a leer, navegar un rato en internet o charlar con el resto de turistas. Escuchando conversaciones ajenas, llamó mi atención que algunas personas trabajaban ahí a cambio del hospedaje, ¡Qué buena onda!

¿Qué vamos a hacer hoy, Cerebro?

Al final del día, la pasé muy bien, me llené de energía y disfruté mi propia compañía.

P.D. Fue una experiencia diferente y muy estimulante en todos los sentidos.

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¿Cómo quieres ser recordado?

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Día de la Candelaria, la Historia Detrás

Hoy es Día de la Candelaria. Levantamos al Niño Dios que acostamos el 24 de Diciembre, justo han pasado 40 días. Le adornamos con hermosos vestidos y lo llevamos en procesión, no en tiempos de pandemia, al templo, con una vela encendida en la mano. Misa y el Padre les bendice, nos bendice. Luego en casa, después de rezar el Santo Rosario, se disfruta de unos tamales acompañados de Chocolate (o atole, refresco, étc.) cortesía de quién encontró al niñito en la rosca del Día de Reyes.

¡Qué hermosas nuestras tradiciones mexicanas! Ritos prehispánicos, costumbres católicas, actos hebreos, todo mezclado para dar pie a una de las festividades más bonitas del Calendario Litúrgico.
¡Gracias Elisa Queijeiro! Por explicar de manera sencilla y entusiasta el origen de La Candelaria.

P.D. Tuve que crecer para que me gustaran los tamales, ¡De la que me había perdido! ¡Chiiiicles!