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Río Nazas, 7a. avenida

Llegó la temporada de lluvias con muchas ganas a la Comarca Lagunera, luego de bastante tiempo sin disfrutar el agua bendita, regalo del cielo. Tanta fue la abundancia, que tuvieron que abrir las compuertas de la Presa Francisco Zarco para liberar volumen y evitar su desbordamiento.

Todos esperamos ansiosos ver correr de nuevo al Padre Nazas por su cauce original; calculaban las autoridades que alrededor de las 6:00 pm del viernes 9 de septiembre, estaría corriendo el vital líquido por debajo del puente plateado. Emocionados, acudimos mis hijos y yo y nada.

Pues bueno, ya estábamos ahí, nos fuimos un rato a pasear al Parque Fundadores, aunque regresamos a casa un poco tristes por no ver más que basura en el lecho seco.

Volvimos al domingo siguiente, ya sólo miNene y yo, ésta vez sí corrimos con suerte, él ya quería aventarse unos chapuzones, pero no lo dejé: Había basura, escombros y exceso de suciedad :(. Sin embargo, no deja de ser un espectáculo pocas veces apreciado en la región.

MiNene estuvo aventando piedritas en el Río y recordando la vez anterior, en que el nivel estaba más arriba y el lecho más limpio. 😦

El lunes anunciaron el cierre de las compuertas, sólo nos quedarán algunos charcos y la esperanza de pronto, volver a disfrutar de los hermosos paisajes que el agua provoca.

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Worldwide Photo Walk 2022

Miguel Espino, fotógrafo lagunero, invitó nuevamente a participar en el Worldwide Photo Walk 2022; a lo que nos unimos sin pensarlo dos veces. Como le explicaba acá, el WWPW es una iniciativa de Scott Kelby, para caminar tu ciudad con otros fotógrafos, compartir, aprender y resaltar lo que le da identidad a un lugar. ¡Juímonos!

La cita era a las 8:00 am en el Monumento a Benito Juárez, llegando Miguel puntualísimo, esperamos a que se reuniera más gente y dimos inicio a la caminata. Nos compartió un código QR con el mapa de la ruta a seguir, por si nos entreteníamos en algún punto ¡cof, cof! ¿Es a mí? Avanzamos por la Ramón Corona, pasando por la Morelos, el Hotel Calvete, donde sirven unos desayunos riquísimos, la Hidalgo con sus gorditas y casas antiguas, una en especial, siempre que paso le tomo foto… en esta ocasión salió el dueño y platicó con Miguel (todo el tiempo pensando que estaba abandonada y sola, ¡ándale! ahí vive un señor muy amable, quién lo invitó a conocer posteriormente el inmueble.)

Le seguimos hasta la Falcón, para apreciar el Edificio Urdapilleta (aka la marihuanada, by Carlos Castañón, guiño, guiño), la Parroquia del Perpetuo Socorro, y vámonos para el Mercado Juárez. Apenas estaban abriendo los puestos, por lo que no nos tocó el pleno ajetreo, por el contrario, parecía la Bella Durmiente despertando de su dulce sueño.

De ahí nos dirigimos hacia el Museo Arocena, aquí se desgajó la granada, cada quien agarró para diferente rumbo, yo me fuí a cargar batería, a la Plaza por una limonada Celis, taba fuerte la calorts, y como ya no supe donde andaban me fuí directo al café donde terminaríamos el recorrido.

Retrato puro edificio y plantas, me da mucha pena fotografiar personas, imagino que se van a molestar, y no me animo a pedir permiso, a ver si en un futuro voy cambiando este enfoque.

No coincidí con ningún compañero de cuando participé en 2019, en cambio, conocí nuevas personas, varios de ellos han hecho el WWPW en otros años, dos mamás llevaron a sus hijos, pequeños y jovencitos, matrimonios, chavos, novios, como en botica, de todo un poco. Se creo buen ambiente, compartieron algunos tips y planean actividades muy interesantes, si Dios lo permite, nos apuntamos de nuez.

P.D. Una risa, porque siempre tomo las mismas, las mismas fotografías. Y a la vez, siento que es la primera vez que disparo.

P.D.2 Nada que ver en Torreón… dicen.

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Visita a los 7 templos

Mientras esperábamos a que nuestros hijos terminaran su clase, otra mamá y yo nos pusimos a platicar. Me comentó que su familia tenía más de 50 años haciendo la Visita a los 7 Templos, excepto por los primeros 2 años de pandemia, pero que éste año retomaban el recorrido.

«Nos juntamos la familia, desde los abuelos hasta los más pequeños. Nos mandamos hacer playeras. Luego, la gente nos ve y se nos une. Es una tradición que los jóvenes se están perdiendo, acompañar al Señor en su recorrido de las 7 casas»

Y los no tan jóvenes, digo yo, porque en mi tierna infancia escuchaba a MiMamáGelo, recordar esas visitas, que su abuelita (MiTátara) le obligaba a hacer. En aquel entonces, no me parecía muy atractiva la idea de andar deambulando por la noche de parroquia en parroquia. Y tampoco le pregunté en que consistía.

Total, ahora no me quedé con la duda: Me explica la señora que se visitan 7 templos rezando una oración especial en cada una, como un pequeño Vía Crucis, esto emulando las «7 casas» en las que estuvo Jesús antes de ser crucificado.

-«Normalmente empezamos en San José, a las 4:00 pm, aunque otros prefieren hacerlo de noche y en coche (comiendo lonche), nosotros vamos de tarde y a pie»¡Uy, esa voz me agrada! Me se hace que me acoplo con la ñora.

Y pues ándele. Que llega el Jueves Santo, yo muy puntualita, al cuarto para las cuatro, en San José, termo en mano, cubrebocas en rostro, sombrero en cabeza. San José, cerrado con 3 candados y remachado el portón beige. Y la señora… ni sus luces.

Empecé las oraciones que encontré en internet, reflexión y Padre Nuestro. No le aunque esté afuera de la Iglesia, aquí también acompaño al Señor. Han pasado 40 minutos. Se me acercó el hombre que lava los carros, que hasta las 6:00 pm la siguiente ceremonia, que si los celulares, que si el calor, que sí, que no. Muy amistoso, muuuuy amistoso, como demasiado amistoso él. Llegó un matrimonio, no quisieron esperar a que abrieran, «vamos al Sagrado Corazón de Jesús«, vamos pues, ellos en carro, yo caminando. -¿No es del barrio, verdad?- Estemmm…Yo corriendo. 😨

Afortunadamente el Sagrado Corazón de Jesús sí estaba abierto, gracias a una nievecita de Chepo logré arribar, descansé un poco en una banca, oré y seguí con las reflexiones.

Hace unos años empezaron con la restauración, la verdad les está quedando muy bonita. Empezaron a llegar más familias a la visita, unas estaban unos pocos minutos, otras más, unas oraban, otras… como que a juego lo tomaban. Next.

La siguiente parada era la Iglesia de Cristo Rey, a la que asistí hace como 26 años a una boda, y no me había vuelto a parar por ahí. Entre el Google Maps y preguntando a la gente dí con la iglesia. Se me atravesó la Plaza Madero, ahí también le hicimos al Turista. La decoración está padre, pero faltan árboles, está muy pelón y el calor en Torreón está cri-cri-criminal.

Medio termo, una manzana y un jugo después, entramos a Cristo Rey. Cuenta con una decoración sumamente sencilla, el templo es amplio y había bastante gente. ¡Ups! Estaban en la ceremonia del lavatorio de los pies, el Padre explicó de que iba la onda e invitó a los feligreses a pasar e imitarlo (lavar las patrullas de los Apóstoles). Yo me quería animar, pero luego pensé, mejor que pasen las personas que siempre vienen aquí, y en lo que me decidía, se acabaron los 11 lugares disponibles. Yo y mis güegüenchas. El pan bendito, a $20 a $20 a $20, pásele, llévele. No compré cuando entré, cuando salí, ya se había terminado. 😞

Resulta que saliendo, me topé precisamente con la señora, iba con unos pocos familiares, pero como no me reconoció… pues ya no me acerqué. Sólo me fuí detrás de ellos a la despechadita. Ya traía muy poca batería en el celular, y dije no me vaya a perder yo edá? Mejor me cuelo discretamente.

Anduvimos hasta la Parroquia de los Ángeles (también la conocía, Bodas y Primeras Comuniones). Se trata de una Iglesia muy pequeña, casi una capilla, bellamente adornada, y rodeada por un hermoso jardín.

El coro entonaba cantos celestiales. Había casa llena, ya estaban en la Eucaristía, me escabullí por un costado, oración, meditación y descanso. Me parece que aquí el pan Bendito lo regalaron al inicio, así que ya no conseguí el preciado manjar. No había reparado en La Piedad que tienen a un costado. Suspiro ¡Sigh!

Al salir, ya no alcancé a la señora y familia. Me encaminé hacia la Colón y de ahí a Catedral del Carmen, la jefecita de la Diócesis. Amplia, elegante, moderna, antes no me gustaba visitarla, será que se sentía como muy nice, ahora al pasar el tiempo, mi percepción ha cambiado.

Ahí me senté un buen rato a orar y platicar con el Señor. Al final compré pan Bendito, para ayudar a la Catedral, y para marear la tripa también, como no. ♫Dale más gasolina♪

Vámonos hasta el Perpetuo Socorro, enorme y antigua construcción católica, quedó como nueva con el mantenimiento, la pintura y resane.

De pequeña me daba miedo, la veía muy oscura y los sacerdotes siempre me parecieron muy regañones. Pues no mi ciela, quedó espectacular y los padres han cambiado a lo largo de estos años. Oración y meditación.

Por último, pero no menos importante, la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, a donde hacemos procesión cada diciembre, una de las más antiguas de la región. La madre de todos los mexicanos nos esperaba con sus manitas en oración, para acompañar a su hijo Jesús.

Era de noche, todavía estaban cubriendo algunas imágenes con las telas moradas. Muy poca gente. Las velas encendidas y la solemnidad del recinto me invitaron a reflexionar en la soledad y gran tristeza de Cristo, a pocas horas de ser crucificado.

P.D. La visita a los 7 templos logró recordarme aquel propósito que hice, antes de la pandemia, de conocer todas las iglesias católicas de Torreón, visitando cada domingo una diferente. Si salubridad y el gobierno no dictan otra cosa, tal vez sea tiempo de retomar el proyecto.

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World Wide Photo Walk 2020

Scott Kelby's Worldwide Photo Walk

A mediados de Septiembre 2020 llegó a mi correo la invitación para participar en el World Wide Photo Walk 20, debido a que el año pasado quedó registrada mi dirección electrónica al suscribirme al evento.

¡Ah, es cierto! ¿Cómo irá a estar la onda este año, con lo del Corona, SuSana Distancia y el alcohol en gel? No, bueno, ¿Irá a liderear Miguel Espino de nuevo? Sí quiero hacer la caminata, tengo que inscribirme… al rato veo los requisitos. Y el rato duró como 20 días y nada, ni me inscribí, ni busqué a Espino, ni investigué, ni na’ de na’. Muy dispersa yo. La procrastinación, esa añeja compañera.

Santo Domingo, somos toda una delicia

Total el sábado tuve que ir al centro, aproveché a tomar el sol, el aire, el smog y algunas fotos. Caminé alguito, lo acostumbrado, sólo que en esta ocasión a plenas 2:00 pm como que me volé la barda un poco con lo del sol.

Teatro Isauro Martínez

En algunas partes, como la Plaza Mayor, parecía domingo por la mañana, sólo un par de personas y un pequeño grupo de chicos charlaba amenamente. Pero ya más para la Hidalgo parecía que no había Cuarentena alguna, montones de gente recorriendo las tiendas en ambos sentidos, de plano, no me atreví a entrar a la dulcería, al ver a tantas personas tan juntas.

Teatro Isauro Martínez

Caminé despacio, sin prisa, como hace tiempo no lo hacía, descubriendo nuevos detalles en las viejas y conocidas calles, muchos negocios cerrados temporalmente y otros tantos de manera definitiva, me hicieron evocar tardes de paseo con mis criaturos, los sábados de Morelear, las vueltas a la Presidencia y la clásica agua Celis frente a Benito Juárez.

Plaza Mayor, Monumento a Benito Juárez

Encontré de casualidad a un señor que vende libros usados por la Juárez, resulta que lo conozco desde niña, cuando su puesto lo tenía al exterior del Mercado Villa, MiPapáA (abuelo) solía ir con cierta frecuencia por carne o frutas y dejaba estacionada la vagoneta cerca del los libros… yo me quedaba embobada viendo aquellas enciclopedias, discos LP’s y lomos de libros con olor a antiguo. Insistía a MiPapáA que me llevara algún tomo o disco, -luego mi’ja, luego- contestaba invariablemente.

Palacio Federal

El «luego» llegó cuando estudiaba en el Tecnológico y no conseguíamos por ningún lado el libro de COBOL, aymiartritishijitosh, MiPapáA me llevó a donde el Sr. de los libros viejos y ahí me lo compró. ¡Hasta que se me hizo! En alguna ocasión llegué a venderle revistas de cine. El tiempo pasó, de repente en alguna vuelta iba yo y me compraba cuentos de Archie, usados claro, como los libros. El tiempo siguió pasando, tumbaron el Mercado, reubicaron a los locatarios y ya no ví al Sr. hasta que iniciaron la Feria del Libro usado y adquirí diversos textos para mis hijos.

Palacio Federal

Todo lo bueno se acaba y dejaron de realizar la Feria, nuevamente le perdí el hilo al Sr. hasta ésta tarde que lo reconocí, un poco más encorvado, un mucho más canoso, pero con su misma jovialidad, -pásele Señorita, hoy tenemos descuentos- O sea… usados y con descuento, no me diga más, de aquí soy.

Museo Paleontológico

Me topé con la agradable noticia de que el Museo Paleontológico abrió de nuevo sus puertas al público, al igual que el Museo Arocena, el del Ferrocarril, la Casa del Cerro y varios lugares de interés.

Tenía ganas de seguirle hasta la Alianza, sin embargo debía regresar a casa para alimentar a los retoños, así que caminé otro par de cuadras más, preguntándome qué día tocaría el World Wide Photo Walk. ¡Cuál sería mi sorpresa, cuando por la noche entré al sitio oficial y me enteré que precisamente ese día se llevó a cabo, de manera individual y con transmisiones en vivo desde varias partes del mundo! ¡Ay la despistada de mí! Pues sí, estimado lector, hice mi propio Photo Walk sin querer queriendo.

P.D. Mis hijos y MiEspo me regañaron por no decirle nada al Sr. de los libros viejos, por haberme guardado el recuerdo. Ya sabe, yo la despistada. 😦

P.D.2 El último bloque son tomas de otro día, sólo quise incluirlos aquí, porque ya sabe, nada que ver en Torreón.

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Museo Casa del Cerro

Recorrido guiado con títeres

Dentro de los festejos del 25° aniversario del Museo Histórico Casa del Cerro, el penúltimo domingo de cada mes se llevan a cabo los recorridos guiados con títeres de gran formato, el cupo es limitado a 25 personas de manera gratuita.

A estas alturas del partido, el único que me sigue el paso (y eso a veces) es MiNene. Así que agarré mi chiquillo molón y nos fuimos de pata de perro a la Alianza, para visitar de nuevo, uno de los sitios que más admiro: La Casa del Cerro. Y claro, para ver a los títeres, que no los conocíamos de gran formato, esto es: los titiriteros están medio disfrazados, llevan una cabeza falsa al frente y actúan con uno de sus brazos dentro del cuerpo del títere. ¡Ay, caray!

En lo que iniciaba la siguiente función paseamos alrededor de la casa, apreciamos la vista que en su momento tendría el Ing. Federico Wulff y aprovechamos para tomar aire que la subida por los treinta y tantos escalones nos había robado. *Cada vez que vamos los volvemos a contar y se me vuelve a perder la cuenta.

De entrada ví un letrero que no estaba en mis anteriores visitas: Prohibido tomar fotografías ¿Qué, cómo, porqué? ¡Pero si yo las tomo sin flash! Pos sí, no hay permiso. ¡Chiclessss! Bueno, está bien 😦 sirve que pongo más atención a la explicación. *Ella corre a su archivo digital*

Sin su permiso

El mayordomo Hans y la cocinera Adelaida (¡tssssss, tssssss!) hicieron las delicias de chicos y grandes, con su peculiar y graciosa forma de contarnos como era la vida de la familia Wulff, entre que se me olvidan las cosas y entre que cada vez descubro nuevos detalles, estaba como niña chiquita en juguetería. Al final si contesta correctamente le regalan una máscara del Ing. Wulff para colorear. Adivine quién sí supo la respuesta.⤵️

MiNene con cara de Don Federico Wulff

Un poco de historia

El Chalett Wulff es una casa de estilo alemán, construida en 1905 por el Ing. Federico Wulff, quien fuera el encargado de trazar las calles de lo que posteriormente sería la Ciudad de Torreón. Wulff eligió una colina frente a la estación del Ferrocarril para de ahí supervisar la obra. Famosa es la anécdota del error en la conversión de pulgadas a varas, por lo que las manzanas y avenidas resultaron ser más amplias que en el resto del país ¡Gracias Don Fede!

Su construcción en forma hexagonal ayuda a distribuir los rayos de sol de manera que no sobrecalienten pared alguna. Ésta casa fue de las primeras en contar con energía eléctrica y agua potable ¡Todo un lujo en mitad del desierto! Hasta alberca tenían ¿Pos quiubo?

Vigas con la firma del Ing. Wulff

A excepción del piano el resto de los muebles, aunque son de la época, es poco probable que hayan pertenecido a la familia. Algunos retratos nos dan una mejor idea de como lucían los hijos y empleados de la casa. El piso en su mayoría es el original, salvo algunas partes restauradas, como la madera, claro está.

Me encantan las piezas antiguas, en especial las pertenencias personales como carteras, vestidos, artículos de aseo (colonias, cepillos, espejos), papeles escritos a mano, muñecas, tengo especial afecto por los baúles… ¡ay, qué me da!

El área del recibidor cuenta con una pared giratoria, por un lado mostraba juegos de mesa, por el otro era un bar, para agasajar a los invitados. Ésta pared es compartida con el comedor. De igual modo, en el mismo comedor había un despachador para la comida, a manera que los comensales no tuvieran que ver a los empleados (en la cocina) que servían los alimentos. Medio elitista el asunto. 😦

El Ing. Wulff y su Sra. dormían en cuartos separados, a menos que quisieran intimidad, en cuyo caso, ocupaban la recámara con baño, cof, cof, por aquello de la higiene y esas cosillas. Supongo que durmieron con frecuencia en la citada alcoba, ya que procrearon 7 hijos.

«Ahí viene tu galán»

Los años pasaron, los hijos crecieron, Tulitas tenía un pretendiente, su padre desconfiaba:

-"Que venga a verte a la casa", solicitó el Ing. 
-"Cada día lo hará", respondió Tulitas

Así, subiendo diario los [Inserte aquí cuando tenga el dato] peldaños de la escalinata, le demostró al Ing. Wulff que sus intenciones con Tulitas eran serias. Por cierto, el Ing. no subía esos escalones andando, sino que montaba su caballo y por toda la vereda lo conducía hasta apearse en lo alto. No, si tonto no era. 😉

Come on, Barbie, Let’s go party! ♫

La familia Wulff hubo de abandonar su hogar al iniciarse la Revolución Mexicana, fue usada como trinchera por los Villistas, por lo que la casa pasó por diferentes dueños , hasta quedar en el abandono. Afortunadamente en 1994 fue rescatada y restaurada, para darle un nuevo propósito: Museo Histórico de la ciudad de Torreón.

Otro montón de anécdotas y costumbres de la época podrá conocer si se acerca a este recinto en la primer oportunidad. Y si es en recorrido guiado, mejor.

P.D. Las tomas interiores corresponden a visitas entre el 2012 – 2015, usted que ya me quería regañar. ¡Toto mmh!

  • Museo Casa del Cerro
  • Calzada Industria s/n, col. Durangueña, Torreón
  • Tel. 871 716 5072
  • Horario: Martes a Domingo de 10:00 a.m. a 4:00 p.m.

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Conoce Tu Historia: Distrito Financiero

El Museo de la Moneda Torreón ofrece una serie de charlas y recorridos peatonales por el Centro Histórico a fin de dar a conocer los inicios de la Ciudad, así como antecedentes políticos, comerciales y culturales que han ido forjando la identidad lagunera.

Claro que desde luego, que por supuesto, que sí me anoté en la primer serie de 6 paseos programados. La cita era en punto de las 11:30 am en el Museo de la Moneda. Ahora que lo rehabilitaron no he tenido oportunidad de visitarlo, lo curioso fue que estuve ahí y no fuí al sótano ¿Pues qué estaba pensando yo? Me distraje observando el mural que está arriba de las cajas de lo que en su día fuera el Banco de México… otra vez.

David Almanza Boardman, Director del Museo de la Moneda, nos dió la bienvenida y nos indicó el circuito que recorreríamos, por si alguien se desvalaga, ¿Me conoce o me habla al tanteo? A decir verdad, no me puedo perder mucho, hoy no traigo mi cámara (sólo el celular) y voy caminando casi tan deprisa como él. Dije casi.

Nuestro viaje al pasado inicia justo en la Plaza de Armas, (antes Plaza de la Constitución ó Constituyentes, antes Plaza 2 de Abril), nombrada así en tiempos de la Revolución. Corría el año de 1887 cuando el Ing. Federico Wulff (el de la Casa del Cerro) realizó los trazos de los primeros cuadros de la «Estación del Torreón» por encargo de Don Andrés Eppen. Dos características distinguen a nuestra Plaza del resto: Alrededor no hay templos católicos ni Presidencia o Palacio de Gobierno y no está situada en el centro geográfico de la Ciudad, más bien, en el Poniente.

La Villa del Torreón empezaba a florecer, los banqueros e inversionistas mandaron construir sendos edificios, tratando de emular el estilo afrancesado del cual gustaba Porfirio Díaz.»


Es entonces cuando surgen el Banco Chino, la Compañía de Crédito y Ahorro (después del incendio Banco de la Laguna) y el Casino de la Laguna.

Hacemos escala en el Banco Chino, construcción que representa uno de los capítulos más vergonzosos en nuestra historia: La matanza de 303 chinos, atribuída con anterioridad a Pancho Villa, en realidad ejecutada por órdenes de Benjamín Argumedo, avivada por la xenofobia de los Magonistas. Hombres, mujeres y niños, masacrados cruelmente, despojados de sus propiedades, acorralados y sin escape alguno. No encuentro palabras.

David nos platica algunos detalles del Banco de Londres, alguna vez ubicado en Hidalgo y Valdez Carrillo (Meddex), sucursal del que existía en la Ciudad de México. Este hecho nos habla de la importancia de Torreón para los inversionistas extranjeros y nacionales, pues ¿Cómo una franquicia tan importante abría sus puertas en un pequeño poblado del Norte del país? Es lamentable, que con la Revolución Mexicana y al paso de los años, el inmueble quedó en el abandono, no se pudo rescatar. Lo derribaron y construyeron una tienda.

No podía dejar de mencionar al exquisito Hotel Salvador, con sus remates góticos y su fachada inglesa, pareciera un antiguo castillo que se yergue negándose a perecer. Era un lujo hospedarse en él, cada habitación contaba con baño propio, agua caliente y electricidad. ¡Tenía elevador! Magnates y políticos de diversas partes del mundo llegaban al Hotel Salvador, recibían los servicios de cualquier hotel europeo. No había luz en las calles, pero sí en el Hotel. ¿Pos quiobo? Sin embargo, la construcción está en desuso, algunas partes cubiertas por vegetación, desmoronándose por dentro.

Entre las pocas edificaciones que siguen en pie, destaca la Casa Arocena, cuyo patronato ha permitido que generaciones de laguneros disfrutemos tanto de su acervo histórico y artístico, como de su aportación arquitectónica. Aquí convergen en armonía modernidad y antigüedad dotando al Museo Arocena de una identidad muy particular.

Finaliza el recorrido frente al edificio Marco y David nos deja una reflexión acerca de nuestra identidad, del aprecio por la historia y de los retos a los que, como sociedad, nos enfrentaremos en un futuro ya no tan lejano.

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P.D. Cuando estábamos admirando el Hotel Salvador pasó un amigo de David… era ¡Erasmo! Sí cierto, Erasmo conoce a todo mundo XD