Publicado en Cultural, Fotografía

Morelear + Fotografía

Jueves 13, 11:20 p.m.

Estaba bobeando en internet y recordé de pronto que el sábado 15 tocaba el Moreleando, buscando el programa me encontré con la convocatoria del 1° Concurso de Fotografía Moorelear todo el día. ¡Ah, mira que padre! Pensé. La convocatoria se cerraba ese día. ¡Chiiiicleeees!

¿Y si participo? ¡Tengo muuuuuchas fotografías de la Morelos! Pero… ¿De la nueva cara? Es decir… ahora que adoquinaron, pusieron cableado subterráneo, sináforos retemodernos…  [Buscando imágenes recientes…]

Pues que envío dos fotografías. Y que faltaban 10 minutos para las 12. Y que me fuí a dormir.

Viernes 14, 11:00 p.m.

Entré a ver que onda, ¡Ándale que sí me seleccionaron!¡Qué emoción! Que ese día era para juntar likes y yo ni cuenta… ¡Ay, que no supe na’! Bueno…

Sábado 15, 9:00 a.m.

Había leído que la premiación sería a la 1:30 p.m., pero revisando la nota resultó que solicitaban las fotografías impresas a las 9:30 a.m. y más tarde publicaron que darían oportunidad de entregarla hasta las 11:30 a.m. Seguí con mi carga de lavadora, llevé a MiBeba al catecismo, me lancé al centro con la USB a verrrrr si alcanzaba a imprimir.

Llegué a Fotografía Profesional, tardarían como media hora en imprimir porque la máquina la tenían apagada y debía “calentarse”. Las medidas eran 15 x 20 cm, lo cual nos pareció muy pequeño a la dependienta y a mí, pues para una exhibición no se alcanzaría a ver de lejos. Lo tenía anotado para no equivocarme, pero de cualquier modo fuí a preguntar a los organizadores.

Me mandaron de acá para allá y de allá para acá, pero que sí, que era el tamaño correcto. Corrí, corrí y corrí, apenas los alcancé. Cuando llegué ví que había varias fotos impresas en 15 x 20 pulgadas, otras chiquitas como la mía.

La exhibición consistió en colgar las fotos de unos mecatitos cada dos cuadras. En fín, estaba entre regresarme a la casa a seguir lavando o hacer tiempo en el centro para la premiación. Al final opté por permanecer y Morelear desde temprano, que esa era la finalidad del evento: Promover la Morelos todo el día.

Desde la 1:00 pm instalaron sendos toldos y sillas afuera del Hotel Río Nazas, además de una muestra de carteles de cine mexicano de los 60’s. En esas andaba cuando un señor mayor de rostro dulce me sacó plática, deduje que era de los organizadores del evento.

Me preguntó si pensaba ganar. “¡Oh, no, claro que no! Participé porque me gusta andar en el mitote, me encanta tomar fotografías y me agrada morelear. Y de veras, no pensaba ganar nada, me quedé más por curiosidad, por ver el evento…porque andaba sola sin niños ¿Y ahora qué hago con tanta libertad? ¿A quién regaño? 

Un trío de músicos tocó cumbias laguneras para “ambientar”. Aunque a las 2:00 p.m. y pleno solazo, pssss como que no había mucho que ambientar. Luego el Sr. Carlos Padilla, Director de la Revista Crónica de la Laguna, nos dió una breve semblanza del nacimiento de Torreón, como ciudad, sus orígenes, sus fundadores, su amalgama de nacionalidades…

Llegó el momento esperado, nombraron a un chico que no se presentó y luego me nombraron a mí ¡A mí! ¡Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Obtuve mención y me gané un cupón de descuento en una boutique ¡ZAZ! cuando fuí a verla, resulta que vendían puros vestidos de 15 años… y pues la Mija no quiere na’ de na’ 😦

Jueves 20, 12:30 p.m.

No me había dado tiempo de canjear el cupón, como ví que no lo iba a usar se me ocurrió cambiarlo. Afortunadamente la organizadora sí aceptó y me entregó un cupón por unos lentes estilo Ray-Ban, los cuales le quedaron de lujo a MiEspo.

Así fue como de un momento a otro participé en un concurso y gané unos lentes ¡Sólo por andar de mitotera!

P.D. Sigo tan feliz como si hubiera ganado el primer lugar. De verdad. 😀

Esta es la fotografía que me seleccionaron:

Moreleando (13)Ed.jpg

Y acá la galería de todas las que participaron y fueron finalistas:  http://tinyurl.com/gmogjfb

P.D. Me acabo de dar cuenta que también eligieron la otra fotografía que les envié ¿Me habrían dado otro cupón? 😛

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Moreleando, de vuelta al centro