Archivos

Sin Sueño

3:10 a.m. Se me fue el sueño. Mi esposo tiene escasos 10 minutos de acompañarme en la cama. Está en un curso on line, que comienza a las 7:00 p.m. y termina a las 3:00 a.m. Decidió descansar ante la imposibilidad de mantener sus ojos abiertos por más tiempo. Lo admiro de veras, ¿cómo puede irse a trabajar, comer a veces y otras no, regresar, besarnos y preguntarnos como nos fue -escuela, casa-, comer algo y seguir de frente al trabajo? Continúa en casa trabajando, juega un rato con las niñas, va a ver a su mamá que está enferma.

Cualquier día de estos nos da otro susto. Mi suegra, como tantas personas mayores, sabe que está mal, pero no quiere ir al médico. No hay poder humano que le convenza. Hasta que se le ponen las uñas moradas vamos corriendo a urgencias. Ha estado al borde de la muerte en varias ocasiones, se asusta, se toma sus medicinas unos días, al rato se fastidia. Ya no quiere comer. Antier fui por su medicamento al IMSS. ¡Parecía una farmacia ambulante! ¿Cuales de esos fármacos realmente ayudan y cuáles le dañan? Se toma un par de pastillas, las otras… sólo hace gesto y se da media vuelta. En 2 semanas cumple 90 años, según mis cuentas. Me preocupa. Está cansada, ya quiere irse. Lo único que la detiene es mi cuñada.

Mi cuñada, es soltera, sin hijos. Trabaja en una maquila. Su día comienza a las 4:20 a.m. Se levanta, se baña, toma algo ligero, se alista y sale a tomar el autobús que la llevará a su centro de trabajo. Tiene que estar unos 20 minutos antes, ya que el camión varía la hora en que la recoge. Si se le pasa tendrá que pagar su propio pasaje, llegar tarde y no recibir el bono de puntualidad semanal. Está enferma de la columna, le hicieron estudios y no podrán operarla, a menos que ella así lo solicite. Ella es quien cuida de mi suegra y quien la mantiene. Nosotros le damos una pequeña ayuda con los servicios, pero no es suficiente. Ni tampoco completa con lo que ella gana. Seguido está incapacitada, el mismo empleo le ha venido averiando sus discos cervicales, se luxa, se tuerce, se lastima constantemente brazos, columna, cintura. Si la llegan a operar ¿quién cuidará de ella y de mi suegra? Si no la operan, seguirá desgastándose sin remedio. La empresa no la quiere incapacitar permanentemente por no pagarle, ni la despide, ni la cambia de zona para que, al menos, el daño no sea tan grande. Se pelea con mi suegra. Luego se contentan.

Al lado de ellas viven sus sobrinas. Bueno, “viven” porque van y vienen. Pero son muy despegadas. Mi suegra dice que no cuenta con ellas para nada. Que mejor se apoyan en nosotros. A veces me siento muy cansada, como cuando tengo (tenemos) que ir por el medicamento, o dejar una incapacidad, o simplemente ir por las tortillas a varias cuadras. Luego pienso, están solas, enfermas, mayores. Son la mamá y la hermana de mi esposo. No puedo, ni debo quejarme. De todos modos, me quejo.

No pensamos igual, de ningún modo. De mi cuñada me separan más de 15 años de edad. Tenemos mentalidades diametralmente opuestas. No me gusta que critique mi modo de vestir, o cuando decidí volver a estudiar. No me agrada que venga y me diga como debo hacer tal o cual cosa en mi casa, con mis hijas y con mi vida. La escucho, trato de no rezongarle, quiero llevar la fiesta en paz. Mi suegra también tiene sus detalles. Pocas veces le he contestado, por respeto y porque no quiero alargar más una discusión. Sin embargo, ella misma lo dice, soy de las pocas que le llevan la contra. Creo que tenemos el carácter muy parecido y por eso chocamos. Hay cosillas atoradas, que me hacen nudo en la madrugada.

No son malas personas, al contrario, le agradezco tanto a la señora la educación que le dió a mi esposo, por ella, es él quien es, un hombre de valores, respetuoso, responsable, amoroso, valiente, trabajador. Su hermana le enseñó muchas cosas, le acompañó haciendo las veces de “madre-hermana”, se preocupa por él. Cuando hemos estado necesitados, me manda despensa. Quiere mucho a mis hijas, les hace regalitos a pesar de su precaria situación económica. Y ni modo, aunque no coincidamos en muchos aspectos, somos familia y así nos queremos.

Mi madre estuvo por aquí la semana pasada, apenas ayer regresó a su casa. Mi mamá. Una relación amor-amistad-desconcierto que a veces… a veces no sé manejar. Amo a mi mamá, me dió la vida, hizo lo posible por darme una buena educación, quiso ser mi amiga apartándose un poco de su papel de mamá convencional. Es una buena persona, es cariñosa, entregada, ocurrente, trabajadora, responsable, bailadora, amiguera, platicona. También es nerviosa, criticona, pesimista, impaciente, indiscreta. Tenemos roces. De repente no me aguanto, en momentos debo morderme la lengua para no contestar. Me saca de quicio que tenga que saber el más mínimo detalle de cualquier evento en nuestra existencia. ¿Qué te dijo? ¿Porqué te lo dijo? ¿A que horas te lo dijo? ¿Dónde estabas cuando te lo dijo? ¿Qué gestos hizo cuando te lo dijo? ¿Qué ropa traía puesta cuando te lo dijo? ¿Qué clima hacía cuando te lo dijo? ¿Y tú que le dijiste? ¡Ah! Le dijiste que esto y lo otro. ¿no? ¡Le hubieras dicho que esto y que lo otro! ¿Porqué no le dijiste? ¿Qué estabas pensando? ¿Cuándo se lo vas a decir? ¿Y si mejor yo se lo digo? … y así sucesivamente…

Ella gusta de saber todo de todo (así como Sid el niño científico). Hace varios años la encontré esculcando los cajones de los libreros, cómodas y trinchador de mi casa.

-¿Qué busca?- le pregunté.
-Nada, quería saber que tenías aquí.- ¡Plop! (quería saber que había en los cajones del clóset, y en la alacena, y en el baño, y en mi diario, y en el celular, y en mi mente, y… y… y… *ella se da un par de cachetadas guajoloteras y contínua*)

Se hace muchas ideas mi mami. MUCHAS IDEAS. Que si aquel la está persiguiendo, que si aquella la vió feo, que si el otro le contestó mal porqué se enojó porque la tarde del 25 de junio de 1982 mientras volaba la mosca, mi mamá bostezó y el otro pensó que se estaba burlando…

Ayer vino el surtidor del agua. Compré un garrafón, le entregué el envase vacío, me dió la nota. Mi mamá estaba aquí.

-¿No tiene otro garrafón que me preste? El viernes se lo regreso.
-Sí-
le digo. Ya me lo ha pedido otras ocasiones, y se lo he prestado. Ignoro porque hace eso, pero bueh…
-¿No le habías dado otro garrafón ya? ¡Ya le diste un garrafón! ¿Para que le das 2 garrafones? ¿Si te fijaste que le entregaste 2 garrafones? ¡No te das cuenta!
-Le presté el otro garrafón.
-¿Y para qué? ¿Porqué te pide otro?
-¡Yo que sé!
-Tal vez está haciendo chanchullo, a lo mejor es una tranza, a lo mejor lo vende aparte y las ganancias son para él, a lo mejor rompió un garrafón, ¿Porqué nomás a tí te pide? ¿Sabrá su jefe que hace eso?
-No sé ni me interesa. Ni me beneficia, ni me perjudica.

Silencio…

Ahora que lo escribo, estoy siguiendo el mismo modelo de mi mamá con Mija. :( Apenas le pregunto algo, ya la estoy interrumpiendo, sacando conclusiones y exigiendo una aclaración al porqué de su comportamiento.

-¡Espérame mamá! Todavía no termino de explicarte- ¡Chicles y chocolates!

La riego con Mija. La quiero mucho, la amo, daría mi vida por ella. Es la realización de mis sueños de infancia, la unión de nuestras células, la herencia de mi Padre, la señal palpable  de que hay amor entre mi esposo y yo. ¡Pero como la regaño! La juzgo, la critico, la sermoneo. Parezco un militar de alto rango pisando los talones del nuevo cabo. :( Ella tan hermosa, sensible, inteligente, ocurrente, curiosa, imaginativa, creativa. Pareciera que mi misión en la vida fuera cortarle las alas. Siempre yo con mi cara de fuchi, siempre ella preguntando ¿estás enojada?

El Monstruo aparece. Me enojo, me desespero, me reviento. Porque no me obedece, porque no recoge, porque no me contesta, porque se hace atenida, porque se la pasa acostada, porque quiere estarse el día entero frente a la PC o la TV. Ante el impedimento de salir a jugar con su pierna enyesada, le sugiero: lee un libro, repasa lo del exámen, escribe en tu agenda Amix, escribe en tu diario, arma rompecabezas, ayúdame a forrar las mariposas para el festival, practica la guitarra, dobla la ropa, juega con la plastilina, juega con los imanes, con el pequeño laboratorio, juega con tu hermana, ven para enseñarte tal o cual, juguemos a las adivinanzas, o a las canciones, o…

-¡NO! ¿Porqué eres así conmigo? :(

La pre-adolescencia, su “no quiero crecer”, el yeso, el estar encerrada a piedra y lodo (no ha ido a la escuela, taller, coro, catecismo), el nuevo trabajo de papá, la panza de mamá… todo se le junta a Mija. Y en vez de comprenderla, arrullarla y besarla, la riño, la castigo y la dejo sola.

5:15 a.m. El sueño no regresa. Mi esposo se acaba de levantar a preguntarme que ha pasado. Vuelvo a la cama. A ver si estando allá el sueño me alcanza.

Es un varón

¡Confirmadísimo! Se trata de un varoncito. Ayer por la tarde fuimos al ginecólogo, ya no hay duda: un niño hecho y derecho (bueno, con lo que le falta por crecer). El doctor estaba muy divertido, porque el chamaco traía el cordón umbilical de corbata, dijo que no había problema, que igual se enredaba y desenredaba (yo siento cuando practica sus moños en mi vientre), tanto le gustó que hasta le tomó su fotito. Luego, no se dejaba medir la cabecita, le dice el galeno:

-¡Anda tú! Si ya ni te estoy viendo si eres niño, quédate quieto, sólo quiero medir tu cabeza.

Y el chiquillo seguía con sus maromas. :)

Así han sido mis 3 embarazos, se mueven muchísimo y los siento desde muy pequeñitos, cuando se supone no debería de percibirlos. De hecho, me he dado cuenta de cada uno desde el momento de la concepción. Aunque, a decir verdad, con este bebé, tuve un poquito de dudas, pero el que estaba totalmente seguro del embarazo era mi esposo. Y me dijo desde un principio: sí estamos embarazados y será niño, aunque a mí me gustaría otra niña.

Jamás, ni en mis sueños mas güajiros, me había imaginado con un niño. Desde pequeña soñaba con tener UNA NIÑA. Sólo una y no pensaba en más. Crecí y seguí con esa idea, la cual, era compartida por mi entonces novio, ahora esposo. Tanto tardamos en cambiar de opinión, que mi segunda bebé nació cuando la primera cumplió los 6 años. Y dijimos: ¡Estamos bien y con dos nos quedamos! ¡Y niñas que maravilla! No se nos antojaba un niño.

Tan así, que, a Mija la programamos con la tabla china, con la asesoría del primer ginecólogo que me atendió.

A la segunda, dijimos “lo que Dios quiera” . Y quiso niña. Hasta después de dar a luz, consulté la tabla china y, efectivamente, había acertado.

La tabla china, para quien no la conoce, es una tabulación que combina la edad lunar de la madre en el momento de la concepción con el mes en que queda embarazada. Tiene una antiguedad de 700 años aproximadamente y es acertada en el 93% de los casos.

Ahora, tenía un pequeño dilema. En la tabla “original” que conservo desde el 2001, decía que si concebia en Diciembre con mis 39 años a cuestas, sería niño. En todas las tablas chinas que consulté en internet, decía que sería niña. O sea ¿Cómo?

Al final, volví a decir: que sea lo que Dios quiera, en sus manos me entrego. Quiso niño. Niño será. Una NUEVA AVENTURA en toda la extensión de la palabra.

Ciertamente, ya lo sabía, he soñado con un niño, he visto su rostro. Antes de saber nada, un día que veía telas para cortinas, me encontré de pronto revisando estampados para niño. Y en el centro comercial, mi esposo buscaba ropita para varón, lo que nunca. :)

Mija anda muy preocupada, porque dice, no tenemos ropa para niño. ¡Hay que comprarle juguetes al bebé! Le digo que no se apure. Todo llegará a su tiempo.

P.D. Un dato curioso, es que, mi mejor amiga, me soñó embarazada, con tamaña panzota y que sería niño. ¡Me soñó meses antes de quedar embarazada y sin que le hubiera siquiera mencionado que quería concebir de nuevo! Así, que ayer, saliendo del ginecólogo, fue la primer persona que se enteró del sexo del bebé. “Ya lo sabía” me dice con tamaña sonrisota en el rostro.

*En otro orden de ideas, ando un poco anémica y la glucosa también la traigo baja :( . Se conjuntaron varios factores: tuve demasiado vómito durante este tiempo, la situación económica a ido en franco decrecimiento y muchos alimentos que normalmente consumo, me causaban naúseas. Ya el doctor me regaló unas vitaminas, me ha hecho algunas recomendaciones y me tranquilizó muchísimo con sus palabras.

Algo que me parece digno de compartir, es que me comentó, que para que un bebé obtenga los nutrientes básicos y nazca sano necesito consumir 5 cosas al día: 1 vaso de leche, 100 gr. de queso, 1 huevo, 1 naranja y verdura de hoja verde. Lo demás es vanidad. (Así dijo, así dijo). :P

De Traumas y Otros Horrores

*¡Uf, uf y recontra uf! Nada más darle al buscador de imágenes para ilustrar este post ya me traumé de nuevo. :(

Ok, no era así como quería comenzar hoy. En fín. Va de nuevo: en 5, 4, 3, 2…

Soy una persona sumamente impresionable. He de trabajar en superar esto y he logrado algunos pequeñsisisisimos avances.

Me encuentro practicamente en el 4° mes de embarazo de mi 3° bebé. Físicamente es toda una transformación; el bebé va haciéndose de su propio espacio, empujando y aplastando todo aquello que le “estorbe” en el camino, removiendo partes de mi cuerpo que desconocía que tenía o que al menos, había olvidado que poseía. Y en mi mente también hay un reacomodo. Entre los sueños y dudas acerca del futuro del bebé y de mi familia, surgen los traumas del pasado.

Me encuentro de nuevo  con recuerdos que creí olvidados, miedos que habían sido “superados” y ofensas que daba por perdonadas. :( ¡Que mal, que mal que mal!

Hay escenas en mi story board que se niegan a desaparecer. Se ocultan por un tiempo y me retoman de sorpresa. (No Zary, no pienses que te estoy copiando el post, suena muy parecido, lo sé).

Siempre que quiero explicar un comportamiento me remito al pasado, en ocasiones muy pasado. Soy muy nerviosa, mi mamá lo es, mi mamá Gelo lo fué. No creo que sea herencia, más bien educación. Bueno, por ahí cuando yo vivía en la panza de mi madre, ella una jovencita con escasos 19 años, trabajaba para que su esposo estudiara, en una ciudad grande y desconocida para ella. Vivían precariamente, ocupaban un cuarto de azotea en un edificio de varios pisos. Así la cosa, ella tenía que subir muchas escaleras para ir del trabajo a su casa.   Y cargar con las bolsas del mandado. Un mal día llegó al cuartito y lo encontró totalmente revuelto, habían entrado a robar. ¿A robarles qué? ¿Qué pertenencias podían tener unos jóvenes que vivían en un cuartito? ¡Diantres! Se asustó muchísimo mi mamá, salió corriendo de ahí pensando que todavía podía estar escondido el ladrón y se fue a refugiar con una señora que vivía más abajo. Tuvo algunos otros sustos y corajes más, como cuando un hombre la iba siguiendo con sospechosas intenciones y ella a punto de dar a luz apenas podía acelerar el paso. No sé, le pasaron muchas cosas cuando me esperaba.

Luego cuando nací, no bajaba, tuvo un trabajo de parto de casi 3 días, le tuvieron que administrar 3 anestesias, me sacaron con fórceps (mi mamá veía doble, creyó que eran gemelos). Lo bueno que no me pasó nada, no me pasó nada, no me pasó nada.  O.o

El matrimonio de mis padres no funcionó, nació mi hermano y al poco se divorciaron. Ya lo he comentado anteriormente, fue un proceso doloroso y largo. Vivimos un tiempo con mi mamá, él ganó la patria potestad comprando a los abogados, le lavó el cerebro a mi mamá (desde que eran novios), le hizo cosas horribles (algunas de las cuales sólo mi mamá Gelo y ella conocían), por su causa mi madre enfermó de los nervios y ha tenido constantes recaídas durante todos estos años. Luego, él nos llevó a vivir a su lado. En su casa habitaban su mamá, quien recuerdo me regañaba mucho, yo tendría entre 3 y 4 años, y su hermana, a quien llamábamos mamá. Ella (la tía) nos trataba con mucho cariño. Pero de él no recuerdo nada. Ni una muestra de cariño, o que salieramos a pasear, nada. Muchos años después llegué a la conclusión que sólo quiso tenernos con él para causarle daño a mi mamá.

Víviamos en un total descuido, sucios y llenos de piojos nos encontraron una tarde mi papá A (abuelo), mi mamá O, y un abogado amigo de la familia. “Nos secuestraron” y nos sacaron en toalla (estábamos por meternos a bañar) en medio de gritos y sombrerazos de la Tía y de la abuela. Cuando llegamos a la casa de mi mamá, mi hermano lloraba y se consoló con algo que le dieron de comer, entonces lo bañaron. Yo, (me arrepiento tanto de ello) maldije -sí así con todas sus letras- a mi mamá Gelo, a mi papá A, a mi mamá O. “¡¡¡Ojalá se mueran, malditos sean, devuélvanos con mi papá y con mi mamá!!!”. No recuerdo haber llorado, posiblemente sí, lo que recuerdo muy bien era el coraje y odio que sentía hacia aquellas personas que me habían arrebatado de los brazos de quienes conocía como “mi familia”.

Me negaba a comer, no quería que me hablaran, estaba como un gato receloso y herido. Gritaba, pateaba, mordía. ¿Qué crees que hacía mi mamá? Lloraba ¿Qué crees que hacía mi mamá Gelo? Lloraba a escondidas, sonreía, me abrazaba, me ofrecía comida, me hablaba de modo dulce. Mi papá A se quedaba serio y callado viéndome nomás. Mi hermano, por ser más pequeño, fué sumamente dócil. Al día siguiente ya les decía papá y mamá, mientras que a mi mamá Gelo, le llamaba Gelo. Me causa asombro, que no podía evocar la imagen ni la presencia de mi mamá. La había olvidado, como si no la hubiera conocido. También yo tenía el cerebro lavado. Y con Pinol. Pasó el tiempo, de a poco me fuí encariñando con mi “nueva familia”.

Así las cosas estábamos ilegalmente con mis papás. Las constantes visitas de este hombre a la casa, aprovechando la ausencia de mi papá A y muchísimas amenazas de todo tipo, incluyendo que nos “robaría” y nos llevaría al extranjero, hacían que yo tuviera constantes pesadillas. Soñaba con el diablo, con vampiros, con extraterrestres, que venían y nos llevaban. Con el demonio soñaba que poseía a mis seres más queridos, inclusive ya adulta, seguía soñando que me enfrentaba a él, pero que me arrebataba a mis hijas, o a mi mamá Gelo.

Mis papás entraron en una fase de desesperación, visitaron a algunas “curanderas” que para que nos hicieran una “limpia”. Una de ellas nos llevó a mi hermano y a mí aparte y nos dijo (en un cuarto oscuro, lleno de fetiches, muñecos de aspecto diabólico y estampas de santos, incienso y velas) que nos cuidáramos mucho, que si éste hombre nos encontraba nos llevaría lejos, a una montaña y ahí nos dejaría morir, solos, lejos de mis papás.

Salíamos poco, era muy rara la ocasión en que nos llevaban a la Alameda o a algún parque, siempre teníamos el temor de que este hombre saliera detrás de algún arbusto y nos tomara “presos”. Yo no podía reír libremente si me encontraba en un sitio público, ¿qué tal si me veía? ¿si me reconocía? ¿si contrataba a alguien para hurtarnos? ¿si no volvía a ver a mis papás?

Él conocía perfectamente los domicilios de las tías, no desaprovechaba cuanta oportunidad se presentaba para asustarnos e intimidarnos, ya la navidad o el día de la madre, se presentaba a armar un escándalo, siempre acompañado de sus amigos, con palabras soeces y nosotros escondidos en algún cuarto. Nos ocultamos en muchos lugares, entre ranchos y casas de amigos de los amigos, pasábamos temporadas sin ir a la escuela, con el terror continuo de ser secuestrados al menor descuido.

Cierta tarde estábamos mi papá A y yo en el auto, esperando que mi mamá O saliera de un edificio. Él llegó y abrió la puerta de mi lado, metió el brazo para jalarme, mientras que la otra puerta era escoltada por un “amigo” de él que amagaba a mi papá A con una navaja. Mi papá decía que ya nos dejaran, yo le imploraba al amigo que no le hiciera nada a mi papá A, le gritaba a él que no quería volver, que que demonios quería de nosotros, que nos dejara en paz; le dijeron de groserías, pero gracias a Dios no le hicieron daño físicamente. Comencé a gritar pidiendo auxilio, pasaron algunas personas y no sé, algo lo hizo repentinamente cambiar de opinión, cerró de un portonazo el carro y se retiró hecho una furia. Yo tenía 9 años.

Al poco, interpuso una demanda contra mi papá A y logró retenerlo en la cárcel, con cargos falsos, toda una noche, hasta que pagaron la fianza entre mis tíos. Era la víspera de Navidad. Pasaron otras muchas cosas, lo que primero era temor se transformó en odio. Un rencor tremendo que crecía en mi corazón, hacía él, por todo lo que le  había hecho a mi madre, por todo lo que nos había quitado, por tanto sufrimiento a cada miembro de mi familia.

Después me enteré que volvió a casarse y tuvo más hijos. Se fué a vivir a Estados Unidos y venía de cuando en cuando. De hecho una vez lo ví, acompañado de uno de sus hijos, en un centro comercial. Él no me vió y doy gracias a Dios. :(

El tiempo pasó, un día de tantos, estando en la Universidad en un curso de verano, lo ví. Estaba frente a mí, aquel hombre que decía ser mi padre (quién pocos minutos antes me confundió con mi mejor amiga, hablándole de manera cariñosa hasta que ella lo sacó de su error) y que “me estuvo buscando todos estos años” quería hablar conmigo. Famoso por su labia y su elocuente manera de envolver a la gente, acepté charlar con él, pero con la presencia de mi mejor amigo y de mi novio. Ahí me tenía, en el aula de dibujo técnico, yo entre 3 hombres. Él se sentía muy incómodo, pero no me importó. ¿Qué quería? Decirme que me quería mucho, que era lo mejor que le había pasado en la vida, que bla, bla, bla. Su boca decía algo mientras su mirada… ¡por Dios! su mirada era vacía, fría, un abismo negro sin emociones. Al final de cuentas lo único que quería era saber como podía ponerse en contacto con mi hermano. (Cuando pequeños le propuso a mi mamá O dejar de molestarla si le entregaba a cambio a mi hermano, ella podía quedarse conmigo).

Sentí muchas cosas y al final, sentí nada. Pude gritarle, cachetearlo y reclamarle todo lo que yo había cargado durante tanto tiempo, todo ese cúmulo de sensaciones se vertió en un sentimiento que no debería albergar: Lástima. Me dió lástima. Su cabello canoso, sus hombros caídos, su rostro acabado, él el hombre alto, orgulloso y hasta guapo, lucía enfermo y demacrado. No pidió perdón, no se arrepentía de nada. Sólo quería decirme un montón de mentiras sin pies ni cabeza, y hablar con mi hermano. Todavía tuvo la delicadeza de burlarse del nombre de mi entonces novio y de querer hacerme caer en su telaraña mental. No, gracias, paso.

Muchos años más tarde, ya adultos y casados, vino mi hermano a charlar conmigo. Me comentó que acababa de conocer a un joven de su misma edad y muy parecido a él. Se trataba de un medio hermano, que nació el mismo año que mi hermano. Su madre nunca se casó con éste hombre, y al parecer, se enteró de nuestra existencia tiempo después del divorcio. Es decir, no sé como lo hizo, llevaba una relación con ella (en otra ciudad) al mismo tiempo que estaba casado con mi madre (en la capital). El muchacho en cuestión quería acercarse a nosotros y hacernos preguntas, que tenía muchas dudas, porque su mamá no quiso revelarle quien era su padre. Mi hermano sí platicó con él, yo no quise saber más del asunto. Sinceramente no le veía, ni le veo, el caso de armar algo en donde no hay nada. Las respuestas las debería dar él, no nosotros.

Mi mamá Gelo le advirtió a mi mamá O la clase de hombre que era y la familia a la que pertenecía, pues los conocía desde que él era un niño. ¡No te cases! le suplicaba. Ella enamorada y con los ojos bien cerrados, hizo caso omiso a sus advertencias. Pasó lo que pasó, y mi mamá O se queja de que mi mamá Gelo nunca le perdonó el haberse casado y regresado a la casa así. Decía que lo mismo le habían advertido a ella, quien también sufrió de las que le hizo mi papá A (guardadas sus debidas proporciones) y jamás volvió a casa de sus padres (aunque ellos le imploraban lo hiciera). Cierto o no, siempre hubo nudos que nunca se deshicieron entre ellas dos. Y yo en medio, tratando de reconciliarlas.

Mi mamá O es la menor de 3 hermanos, la única mujer de la familia. Era la consentida, la pequeña de papá. En cuanto la cosa se puso difícil, mi papá A le dijo: Véngase pa su casa, ¿Qué está sufriendo al lado de ese hombre?. Mi mamá O tenía que salir a trabajar para mantenernos, pues el sueldo de mi papá A era insuficiente para alimentar 5 bocas donde sólo debía haber 2. Por tanto, nosotros pasábamos el tiempo al cuidado de mi mamá Gelo. Entonces mi mamá pasó de ser la nena de la casa a la proveedora del hogar. Luego siguió trabajando, pero algo le faltaba. No vivió esa etapa de transición de adolescente a jovencita. Eso es lo que yo deduzco, pues aunque era responsable de nosotros y cumplía en su trabajo, siempre se portó como la hermana mayor. O la hermana menor. Porque la mayor era yo ¿Me explico? Su comportamiento era el de una adolescente y a veces el de una niña. Jugaba con mi hermano y lo acusaba conmigo: “mira, me está haciendo esto”. No sé, la cosa estaba medio revuelta. Era raro que mi mamá O se metiera en la cocina o que lavara la ropa de nosotros. Eso era trabajo de mi mamá Gelo. En cuánto yo pude comencé a ayudar, en la medida de mis posibilidades. Acercaba una sillita a la estufa y le pedía a mi mamá Gelo me enseñase a preparar un huevo frito. Ya mayorcita lavaba mi ropa interior, los trastes de la comida, limpiaba la casa los fines de semana, también lavaba la ropa de toda la familia.

Crecí viendo a mi mamá Gelo como mi madre y a mi mamá O como mi hermana. Cuando quería tratarla como mi mamá, ella (tal vez inconscientemente) lo impedía. Era muy joven, estaba muy afectada psicológicamente por éste hombre. Quería rehacer su vida, tuvo tres propuestas de matrimonio, no las aceptó por nosotros. Una vez me puse muy celosa de uno de sus novios y lo corrí a escobazos. Quería romperle la cabeza. Yo tenía 6 años. Cuando era adolescente me salió lo comprensivo y le dije a mi mamá que se casara, que comenzara de nuevo. Mi hermano estuvo de acuerdo, más al final no se concretó.

Tendría yo cosa de 11 años, escribía en mi diario. Había un chico en la escuela que me gustaba mucho y yo a él. Mi mamá encontró el diario. Lo leyó de pe a pa. Lo volvió a colocar en su lugar. Cuando llegué de la escuela, a pesar de que todo estaba en orden, yo sentí que alguien había profanado mi intimidad. Por la tarde mi mamá O me bombardeó con preguntas ¿Quién es fulanito? ¿Quién es perenganita? ¿Ya tienes novio y no me has dicho nada? ¿Qué va a pasar tal día? Yo sentí como si me hubiera desnudado en un acto cívico a mitad del patio escolar. Quería ser mi amiga, se portaba como mi hermana menor, pero era mi mamá.

Debido a una mala decisión, mi madre se fue atrabajar a Estados Unidos de manera ilegal. Sufrimos mucho con su partida, temíamos por su seguridad. Allá estuvo por espacio de 2 años, volvió, se regresó y de nuevo volvió para quedarse. Nos mandaba dinero, pero nosotros lo que queríamos era su presencia. Justo se le ocurrió irse cuando recién cumplí los 15. Cuando regresó, quería recuperar el tiempo perdido. Yo la quería mucho, pero la sentía una extraña, porque hasta el modo de hablar y sus gustos habían cambiado. Precisamente en la época que considero más difícil: La adolescencia. ¿Cómo confiar en alguien que parecía ser otra persona?

De repente mi mamá O expresaba fervientemente sus celos hacia mi mamá Gelo. “Es que a ella le cuentas todo” “Nada más ustedes se entienden” “A mí nunca me dicen nada”. Bueno, ella me escuchaba sin interrumpir, me aconsejaba sin criticar, se reía de mis malos chistes, nunca me esculcaba los cajones, respetaba mis decisiones y mi modo de pensar. Por otra parte, mi mamá O siempre mostró predilección por mi hermano. A mí me regañaba por cosas que a él le celebraba. Hacían planes entre ellos y secreteaban. La cosa estaba pareja, creo yo. :(

Mi suegra. Es una persona muy mayor, 2 años más grande que mi mamá Gelo. Ella no quería que su hijo se casara conmigo. Prefería una chica de sociedad, elegante y de dinero para el futuro de su muchachito. Él, el benjamín de la casa, apuesto, atlético, inteligente, noble, responsable, trabajador… tan no deseaba este matrimonio que cuando le comunicó que me pediría en matrimonio ella le contestó: “hazle como quieras, no cuentes conmigo”. Así lo hicimos, como pudimos y como quisimos. Sobra decir que ella no se presentó a la Misa ni al Civil. A mi esposo lo entregó su hermana, a quien tampoco le agradaba yo, pero que frente a mí portaba tremenda sonrisa.

Mi suegra se enfadaba si mi esposo le mandaba menos dinero mensualmente, estando recién casado había muchos gastos que solventar. Le molestaba que saliéramos de vacaciones, o que le llamara a diario para ver como estaba. Cuando me embaracé, ella quería un niño y no tardó en mostrar su decepción al ver que era una niña. Se mofa cuando escucha que nos decimos “mi amor”.

Cuando tuve la oportunidad regresé a estudiar, para actualizarme después de tantos años de haber egresado. Me levantaba a las 5 am, salía de la casa a las 6 am, las clases eran de 7 am a 11 am. Volvía al hogar a las 11:30 a.m. más o menos, a seguirle con las tareas e investigaciones, luego a hacer la comida, por la tarde atender el negocio, a las niñas y a hacer los trabajos de la escuela. Dormía a partir de la 12 am o 1 am. Al día siguiente lo mismo.  A ella no le gustaba para nada todo esto. Decía que para que me había metido a estudiar, de que me iba a servir, pura pérdida de tiempo y de dinero. La mujer debe estar en casa, el hombre es quien sale a ganar dinero. ¿Porqué lo dice? ¡No entiendo! Ella se salió de su casa muy jovencita a trabajar y salir adelante, mi cuñada actualmente trabaja y es quien mantiene el hogar ¿Entonces?

Conseguí un trabajo eventual y debía estar fuera de casa casi todo el día, caminando bajo el sol. Regresaba por la tarde, a bañar mi beba, dar de cenar y morir el resto de la noche. Mi suegra le dijo a mi esposo, que yo lo estaba haciendo pend…, que ganando dinero me iba a ir de la casa y que le iba a dejar a mis 2 niñas por irme con otro hombre. ¿Qué importancia tenía este comentario? Que lo dijo frente a mi hija mayor. Sentí mucho coraje, mucha rabia e impotencia. No puedo ponerme a discutir con ella, es mi suegra, es muy mayor, está enferma. Esto pasó hace 2 años, y es ahora que rebota en mi pensamiento. Es muy buena persona, hace mucho por nosotros, pero tiene esos DETALLES que… ¡ARGH!

No estoy centrada en estas memorias, simplemente salieron a flote de repente, como una avalancha que sin querer me aplasta. No estoy llorando, ni me siento mal, tengo la imperiosa necesidad de sacarlo nada más. Hay otros traumas infantiles y adolescentes escondidos debajo de un montón de buenos recuerdos, que si le seguimos escarbando, no termino. Es curioso, porque todo esto no tiene nada que ver con que esté embarazada. ¿O sí?

P.D. No siento rencor hacia ninguna de las personas que aquí mencioné. Sólo busco desahogarme.

Duermes

Duermes hija mía. Y en tu rostro se muestra toda la ternura y la paz de la que sólo los ángeles pueden disfrutar. Tus largas pestañas enmarcan tus enormes ojos, chocan cual aleteo de mariposa con uno de tus tres lunares que forman un caminito precioso que desciende a tu mejilla izquierda.

Tu piel, tibia y suave, nueva y mía, comienza resecarse un poco en el área de tus manos. Creo que es porque has trabajado mucho con resistol, corrector y otros productos en la escuela. O quiza porque ahora juegas con tierra y te trepas a los juegos más que antes. No lo sé. Pero tus delgados dedos están creciendo mucho. Toda tú mi niña, pronto dejarás de ser una chiquita para convertirte en señorita. Tu cuerpo cambia, tu corazón también.

El tiempo, como siempre, pasa tan de prisa cuando de tí se trata. Hace tan poco te tenía en mi regazo, ahora tienes curiosidad por saber lo que es el primer beso. ¡Mi niña hermosa! ¡Tienes tanta prisa por crecer! ¡Disfruta tu niñez! ¡Cuando menos acuerdes habrá pasado como el vuelo del colibrí!

Quieres hacer tantas cosas, que no te alcanza el día: vas a la escuela, al curso de la USAER, al coro, al catecismo. Hoy se te ocurrió asistir a la patrulla juvenil, llegaste rendida, apenas tomaste un respiro y un poco de agua y ahí vas corriendo al ensayo del coro y después a la ceremonia del miércoles de Ceniza. Así, que al volver, alcanzaste a bañarte y justo a mitad de tus ejercicios te quedaste dormida. Profunda y plácidamente dormida.

Te coloqué las calcetas en los pies desnudos, te cobijé como cuando eras bebé, te peine tu cabello aún húmedo. Despertaste un segundo, tus ojos rojizos y llorosos denotaban el cansancio que sentías. Parecías preguntarme ¿Qué haces aquí mamá? pero tus labios ni siquiera se movieron, volviste a cerrar los ojos y a aletear esas bellas pestañas que Dios te dió. Ahí me quedé unos minutos observándote. Llenándome de tu respiración y del calorcito de tu cuerpo. Sigues siendo una niña. Una tierna niña, que sueña con hadas y príncipes, que quiere luchar contra dragones y explorar al lado de dinosaurios, que igual baila una canción moderna y lee un libro de una sentada. Pero estás transformándote en una pequeña señorita que se sonroja al ver al objeto de sus ilusiones.

Aún me tienes confianza. Quiero que no me la pierdas. Quiero que puedas contarme lo que sientes, lo que te pasa, lo que temes. Quiero que Dios me dé sabiduria para aconsejarte y paciencia para no juzgarte. No quiero ser tu amiga, quiero ser tu madre y que tú me veas así, como aquella persona que no te miente y que aunque se equivoque, siempre hará lo que crea mejor para tí.

Sé que te regaño mucho, que a veces puedo parecer muy exigente. Sólo deseo que seas una persona de bien, que sueñes y luches por tus sueños, que seas feliz haciendo lo que te gusta, que tengas disciplina y responsabilidad, orden y templanza. No lo hago por fastidiarte, necesito que te sepas valer por tí misma. Anhelo verte crecer, ver como vas alcanzando lo que querías, acompañarte cuando descubras todo el potencial que tienes, estar ahí para tí cuando alguien te rompa el corazón, tratar de darte una razón para cada uno de tus porqués.

No soy la mejor, ni la peor, simplemente soy tu mamá. Quien daría la vida por tí si fuese necesario. Quien olvida lavar el uniforme a veces, quien te busca el chocolate en el súper, quien recoge esas muñecas que dejaste debajo de la cama, quien sueña con que un día puedas usar zapatillas en vez de zapatos ortopédicos, quien te presiona cada noche para que uses tu aparato dental.

Siempre te esperé, siempre supe que tú vendrías a mí, que serías mía y yo de tí.

Te amo, mi princesa, mi niña soñada. Y me gusta tanto verte dormir. :)

We Bought A Zoo

Miércoles por la mañana. Mija y su papá van camino a la escuela, escuchando la radio infantil en el celular. El locutor hace una invitación para asistir al cine esa misma tarde. Mija llama y casualmente su llamada logra entrar. Se gana su pase. A la salida de clases, fueron ambos a recoger el boleto. Resultaron ser 2 pases dobles para la función de las 7:10 p.m. Ese día hizo mucho frío y estábamos a punto de decir que no, pero la ilusión de mis niñas por ver la película pudo más y nos lanzamos. Únicamente alcancé a checar en el internet la hora y la ubicación de la sala, ya no me entretuve en la sinópsis ni en nada parecido. Por ahí ví el nombre de Matt Damon, así que deduje que me gustaría. Y así fué.

Realmente la historia es muy sencilla: Un hombre, acostumbrado a vivir al extremo, nunca pensó que su mayor aventura comenzaría al morir su esposa. Dispuesto a iniciar una nueva vida, se muda con sus hijos (un adolescente de 14 años y una pequeña de 7) a una casa que parece de ensueño, con un pequeño detalle: viene acompañada de un zoológico.

Él, que no tiene conocimiento alguno sobre el cuidado y administración de un parque zoológico, ahora es el dueño y tiene una enorme lista de To-do’s por cumplir. El equipo que trabaja  desde hace tiempo en este lugar ha ido mermándose poco a poco, debido a la falta de ingresos. Ellos se han quedado más por amor a los animales -varios en peligro de extinción- que por resultarles una actividad redituable.

Se adivina el surgimiento de 2 romances casi inevitables, uno entre la encargada del lugar y el ahora dueño, el otro entre los adolescentes (la prima de la encargada y el hijo del dueño). En especial éste último me pareció cándido, tierno y sublime. Sus personalidades son diametralmente opuestas, ella del campo, él de la ciudad, ella es un sol, él se refugia en las sombras, ella habla hasta por los codos, él emite gruñidos. :P

Terminas por tomarle cariño a cada personaje que interviene en la narración. Cada uno tiene un elemento especial cuyo aderezo le da más sabor a esta ensalada. Me gustaron mucho las actuaciones, se ven muy naturales, nada sobreactuados, todos muy en su papel. La chiquitina robó mi corazón, recordándome en muchas actitudes a mis propias hijas. El conflicto entre el hijo adolescente y el padre abrumado por la pérdida de su compañera harán reflexionar a más de 2 en la sala de proyección.

Uno de los momentos más emotivos lo constituye una escena en la que el papá está revisando fotografías familiares en su lap. Hay una foto donde su esposa duerme plácidamente. Y entonces… abre los ojos. Las fotografías cobran vida, todo se recrea ante la mirada tierna y lluviosa del protagonista. las lágrimas caen sin parar, la risa aparece en su rostro, la brisa en el aire, su esposa danza ante él, los niños juegan, el perro corre… lo que sucede normalmente cuando uno ve fotografías ¿o no?

El hecho de que la leyenda del póster diga: “basada en hechos reales” implica para mí dos cosas: La primera es que tengo constantemente presente que esas son las vidas, las admirables vidas y decisiones de alguien que existe o existió en este mundo, no sólo producto de la imaginación, lo que me lleva a estarme preguntando a cada momento ¿Que haría si a mí me tocara vivir algo así? ¿Qué sentiría si mi esposo muriera y tuviera que hacerme cargo yo sola de mis hijos? ¿Me atrevería a comenzar de nuevo? ¿Tendría el valor de dejar TODO atrás? ¿Me daría la oportunidad de volver a enamorarme?

Lo segundo es que, sé que NO TODO lo representado en pantalla es real, ya que hay que hacer adaptaciones para que ciertas partes sean más atractivas al público, como situaciones imaginarias o cambios en detalles por cuestión de narrativa. Algunas de esas alteraciones se mencionan por acá si les interesa.

Una película netamente familiar, que a los más pequeñitos puede llegar a cansar (como en el caso de mibeba, que pedía ya irse a casa, si no fuera por las palomitas no nos habríamos enterado en que terminaba todo este asunto), pero a los mayorcitos sí les resulta atractiva (Mija y otros niños presentes estaban súper emocionadísimos con todo lo que pasaba en pantalla).

No sexo, no choques, no explosiones, no naves, no sangre, no violencia, no groserías.

Manejo de valores, la unión de la familia, la crisis existencial de un adolescente, el mundo de fantasía de una pequeña, las enseñanzas de los animales, no darse por vencido, todo problema nos trae una lección.

Para más información: http://www.weboughtazoo.com/site.php#/home

P.D. “Todo lo que necesitas son sólo 20 segundos de valor”

El Vendedor de Sueños

“Todo lo que es o fue, comenzó con un sueño…” The adventures of Sharkboy and Lavagirl

Ayer se festejó el Día del Catequista en un evento sumamente emotivo realizado en el Centro Saulo de Torreón. Hubo misa, tema, reflexiones, las bromas de Hipo -el Doctor de la risa-, convivencia, cantos y hasta imitaciones. Lo pasamos genial, de la lágrima a la carcajada, fue una buena sacudida al alma. También renovamos votos, con la esperanza y el ánimo que sólo los chiquitines nos pueden infundar.

Lo que más me tocó el corazón, fue la proyección de el cortometraje “Sueños”, que quiero compartir a continuación. Espero que lo disfrutes tanto como yo.

Comentaba el ponente, que ahora los niños tienen tanta prisa por crecer, se visten, se portan y opinan como adultos. Les hemos robado su niñez. Ellos, los niños necesitan soñar. Muchos ya no sueñan más. Y nos hacía estas preguntas: ¿Cuántos sueños has vendido hoy? ¿Les ayudas a soñar? ¿Les impulsas a soñar? ¿Compartes sus sueños? ¿Tú mismo(a) sigues tus sueños?

Creo que las preguntas no aplican sólamente para los catequistas, sino para todos aquellos que tienen en sus manos el poder de transformar a un pequeño: maestros, héroes, profesionales, asesores y sobre todo, padres y madres, quienes en casa, somos los primeros evangelizadores de nuestras criaturas.

Nos quejamos mucho de la juventud, decimos que no tiene futuro, y dejamos de lado, que alguna vez fueron niños a los que tal vez no se les permitió soñar.

¿Qué estamos forjando para la humanidad? ¿Qué les queremos ofrecer a nuestros niños? ¿Cuántos sueños hemos vendido hoy?

Agenda Amix: Recapitulación

Han pasado escasos 3 meses de que le entregaron a mija su Agenda Amix. Si bien no ha seguido al pie de la letra las indicaciones, su comportamiento en general ha sido positivamente influenciado. Le insisto en que se haga del hábito de escribir a diario en ella. Me había comentado que de repente “se le iba la inspiración”. Luego hojeando la agenda me topé con esta nota:

“Sé que a veces escribo y a veces no… pero cuando escribo es porque lo necesito”

Pues sí, como los diarios personales. Uno no tiene obligación de escribir en ellos, lo hace por necesidad, por querer desahogarse, por plasmar ideas que le rondan a uno la cabeza. Y es lo que mija hace. Escribe y cuenta algún detalle que le haya pasado en el día. De repente también algún propósito o meta por alcanzar. Me dijo que no quería usarlo para anotar la tarea, porque ya tenía un cuaderno destinado a ello y también porque el espacio es poco. Yo creo que el espacio es suficiente, puesto que cada hoja trae una sencilla explicación del valor en turno, una declaración y una práctica; además de un dibujo que representa gráficamente la idea central.

Lo que más me gusta es la sección de agradecimiento y propósitos, el hacer que el niño haga un autoexamen diario, que dé gracias por las bondades recibidas y se proponga mejorar aquellas áreas en las que crea fallar. Sinceramente, pienso que este ejercicio es el que más ha favorecido a mija. Te pueden dar muchas explicaciones del valor y de como aplicarlo, pero es hasta el momento en que cierras los ojos y preguntas para tus adentros ¿Qué agradezco en este día? ¿Qué puedo mejorar mañana? en que te das realmente cuenta si estás o no poniéndolos en práctica.

Hago énfasis también en la declaración del día: es como programar la mente del pequeño para llevar a cabo naturalmente la práctica. El cambio viene desde adentro y desde arriba, comenzamos por modificar pensamientos, que generen sentimientos que deriven en acciones. Pero esta transformación se va dando en forma casi imperceptible, no querramos ver algo instantáneo. Así como los hábitos se van reforzando un día tras otro, los valores se fomentan paso a pasito.

Con tanta violencia, desintegración familiar, crisis y deshumanización del planeta, a veces nos es prácticamente imposible ver el lado positivo de la vida. La Agenda Amix nos recuerda que sí existe la otra cara de la moneda. Le muestra a los niños lo que pueden lograr en el exterior conociendo su interior. ¿Cómo lo hacen? Trabajando en su propia salud, fomentando valores como el Respeto, el Razonamiento, la Canalización y la Interiorización. El siguiente paso es externar estos valores, dejar huella en el ámbito familiar, de amistad y escolar. Entonces se practicarán valores como la Tolerancia, la Responsabilidad, el Orden y la Honestidad.

¡Que mundo tan diferente sería si a muchos de los jóvenes de hoy se les hubieran inculcado los valores ya mencionados! No todo está perdido, en nuestra manos como padres, maestros y sociedad está el sembrar la buena semilla en nuestros niños, cuidar de ella, velar por su integridad, para que el día de mañana pueda germinar y dar abundante fruto, crear niños conscientes que se transformen en jóvenes con futuro. Un futuro con valor. Un futuro con valores.

Premio Tu Blog Tiene Duende

Y sigue la lluvia de premios, ahora es Silvia de Ser Madre Toda Una Aventura quien nos hace llegar es te premio tan simpático. No se bien que signifique la frase, pero suena a que es algo padre ¿Verdad? A mi beba le digo la duendecilla por traviesilla y sigilosa, porque se me aparece de repente y me alegra el momento, así que opino que lo mismo pasa con un blog que tenga duende. Bueno, eso digo yo. ¡Ah! Y para recoger el premio hay que seleccionar la palabra favorita y decir el porqué. Pues verá usted, tengo cosa de 3 días postergando esta publicación, que no me decido a bien cual es mi palabra favorita. No quiero dejar pasar más tiempo, así que mi primer palabra favorita es:

Corazón. 

¿Porqué Corazón? ¿Porqué qué mi vida…? ¡Perdón! ¡Ups!

Estem… Cuando era niñita, más bien bebita (sí, ya empecé otra vez con mis viajes al pasado) mi mamá me decía corazonito, era un apodo sumamente tierno que me hacía sentir todo el amor que mi mamá sentía (siente) por mí. En el corazón se anidan los sentimientos más hermosos y nobles que el hombre pueda imaginar. Ese corazón que a cada rato está a punto de estallar de tanto amor que tiene para regalar. Es el corazón el que a momentos parece detenerse cuando alguna de mis hijas está en peligro o está a punto de hacer algo asombroso (como sentarse, gatear, hablar, brincar, caminar, volar). Mi corazón que ya no palpita dentro de mí desde que me convertí en madre. A mis alumnos de catecismo les digo mis amores, mis corazones. Cada uno de esos pequeños lleva un pedacito de mi corazón con él. El corazón que mientras más se rompe, más fuerte se hace. Es ahí donde cohabitan recuerdos, sueños y amigos.

El premio va para:

El diario de Mam@
Ingeniero y Madre en la vida
Mamá Galleta

P.D. ¡Mil gracias Silvia! Gracias por la oportunidad de conocernos un poquito más.

Esperando Esperar

No sé bien como describirlo, tengo un tiempo sintiendo la necesidad de un nuevo bebé. No es tan sólo un gusto por los pequeños, es que tengo como un hueco que no acabo de llenar. Mis hijas son maravillosas, también tremendas, me hacen pasar de la risa al llanto, me enseñan tantas cosas cada día y ya no concibo mi existencia sin su presencia. Debería bastarme, para sentirme plena. A pesar de esto, siento que algo me falta. Como si mi corazón fuera un rompecabezas al que se le perdió la última pieza.

Lo único que se me ocurre es comparar lo que siento con lo que ya he sentido antes. Cuando recién nos casamos, después de 8 años de noviazgo, todo mundo insistía en que encargáramos pronto. Cumplimos 2 años de matrimonio y me encaminé a con el ginecólogo, me (nos) hizo las pruebas de rigor, todo estaba perfecto para hacer el pedido. Y me dice el doctor:

- ¿Porqué te quieres embarazar?
– Es que me siento ya muy grande y luego los bebés nacen con problemas. Y todo mundo nos presiona.
– No estás grande. Disfruta tu matrimonio. No te embaraces por darle gusto a los demás. Tu bebé vendrá cuando tú y tu esposo lo deseen.

Bueno, pues no lo deseaba en ese momento. Así, esperamos otros 2 años más. Y llegó esa sensación. Después mija nació. La vida me cambió por completo. Estábamos contentos, felices y completos.

Luego, la gente insiste e insiste ¿Para cuando el otro? ¡Ya se tardaron! ¡Ahora el niño! ¡Bah! Y no, la verdad estábamos muy a gusto con sólo una niña. De a poco fuimos cambiando de parecer, como ya he dicho antes. Más yo traía la idea de adoptar. Siempre he querido adoptar, desde que era niña. Inclusive una vez le pedí a Dios que me hiciera estéril para que no tuviera más opción que adoptar un bebé cuando creciera. Bueno, Dios no me hizo caso, estaba muy pequeña y tenía ideas muy radicales. Sí. Aún las tengo, pero eso es otro cuento. Pues en esas andaba, y de nueva cuenta Dios me mandó a alguien con quien charlar. Era un amigo sacerdote. También me preguntó:

- ¿Porqué quieres adoptar? ¿No puedes embarazarte?
– No, sí puedo, ambos podemos. Es algo que me gustaría.
– Mira si te gustan los bebés puedes ofrecerte a cuidarlos en algún orfanato. Si quieres que sea tuyo, pues tenlo. Porque no veo que tengas necesidad de adoptar pudiendo tener hijos propios.

Esperé un año más después de hablar con él. El resto es historia. Llegó mi beba y de nueva cuenta mi vida dió tres vuelcos.

Pretendí sin mucho entusiasmo embarazarme en Marzo. Digo sin mucho entusiasmo, porque cuidaba de mi mamá Gelo, de mi mamá y de mis hijas. Una madrugada tuve mi menstruación y me desilusioné un poco. Aquella misma tarde mi mamá Gelo murió. En esos momentos agradecí a Dios el no haber concebido, pues era tanta la tristeza, tanto dolor encerrado en mi alma, que no había espacio para nada más. Hoy se cumplen 8 meses de su partida, casi un embarazo prácticamente.

Es curioso como se dan las cosas. Estuve dándole vueltas al asunto y fue que se me ocurrió ir con la naturista y comentarle mi deseo de ser madre de nuevo. Aparte de que me asustó un muchito diciéndome que andaba muy mal me sirvió para poner más atención al cuidado de mi salud. Cumplí con mi check list y fui con los doctores pertinentes a cada malestar.  Como ya comenté la médica general del IMSS primero me regañó y luego me mandó hacer exámenes. Salí bien y con ellos en mano me lancé a ver al Ginecólogo, quien por cierto, ha sido el único sin alzar la ceja ante mi insistencia en ser mamá. Más exámenes y espérese tantito. Tratamiento y análisis. Todo bien. Entonces me dice el Doctor:

-Está usted muy bien. Sus exámenes están en órden, los de su marido también. Está usted delgada, ya pasaron 4 años de su último parto, los 2 naturales. Perfecto. Por su edad no se preocupe. Ahora dígame una cosa ¿Qué religión profesa?
– Soy católica Doctor- ¡Que raro! ¿Porqué me preguntará eso?
– Entonces mire: vamos a hacer las cosas bien. Usted viene y me pide permiso a mí. Yo le digo que sí. Pero falta lo más importante: pedirle permiso al Creador. Necesito que se confiese, usted y su marido, que comulguen. Tenemos que estar en paz con Dios. Usted va a orar, mucho, mucho y su esposo también. Porque usted puede rezar pero si lo hace al lado de su pareja, nuestras oraciones van a ser escuchadas con más agrado. Acuérdese que dijo Jesús: “Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre ahí estaré en medio de ellos”. No sabe usted el poder tan grande que tiene la oración.
- No, sí lo sé, comprobado lo tengo.
- ¡Pues mucho mejor! Si es la voluntad de Dios y usted se lo pide para su bien y el de su familia, le será concedido. Y si no llega ese bebé, también será porque es lo mejor para ustedes. Con esa fe y ese abandono, verá como sale todo bien. Y no tenga prisa, sirve que le da tiempo para arreglar esto que le estoy pidiendo.

Pues mire usted, que salí del consultorio casi flotando. Recibí un consejo fantástico que no esperaba en lo más mínimo. Con el corazón hinchado, seguí las instrucciones de mi ginecólogo. Así que ahora estoy esperando esperar.

Premio Nice Blog

Zary de La Mamá de Sara me hace llegar este simpático premio “Nice Blog”, lo cual me llena de emoción y me anima a seguir escribiendo mis ocurrencias y aventuras. Para recogerlo es necesario contestar:

a) Mis tres canciones favoritas. ¿Nada más tres? ¡Tengo un montonal de canciones favoritas! De esas que escucho 5 vueltas del cassette. ¡Cof, Cof! Quise decir, cinco repeticiones del Playlist. Sí. Eso dije. Bueno, nomás quieren 3. Ton’s ahí les dejo.

1) Unchained Melody,  Righteous Brothers.- Es romántica, tierna, pegajosa. Me recuerda a la película Ghost, y el amor que traspasa los límites de la muerte. Ha sido la única pieza que bailamos solos cuando estudiábamos Danza Moderna. Fue la primer canción que bailamos el día de Nuestra Boda. La escucho y me vuelvo a enamorar. Suficiente.

2) Woman In Love, Barbra Streisand.- Es Barbra Streisand cantando Woman in Love. No requiere mayor explicación.

3) My Sharona, The Knack.- ¡Ohhhh! Puedo estar al borde del abismo, bañada en llanto, deprimida a más no poder. Escuchar esta canción, me pone de buenas, me inyecta energía, me vuelve a la vida. ¡Síiiiii!

¡Ah! ¡Oh! ¡Hasta me puse chinita! ¿Qué seguía? ¡Ah, Sí!

b) Un sueño. Igual tengo varios sueños por realizar. Uno de ellos, es que me gustaría poder llevar a mis hijas a conocer México. Que disfruten y aprecien los majestuosos paisajes, la deliciosa comida y la riqueza cultural que este país ofrece. Desde Cabo San Lucas hasta el Cañón del Sumidero, bosques, valles, nieve, playas, pueblos, ciudades, ruinas… ¡Hay tanto por conocer y tan poco tiempo! ¡Es tan fácil enamorarse de mi México!

 

 

c) Pásala, pásala, ¡papa caliente!

Y el premio Nice Blog va para:

Logos y Filias de Ángela
Apasionada de Carla
Mi Mundo de Cristal de Fati

P.D. ¡De nuevo gracias mi querida Zary, me has hecho recordar y volver a soñar!