Sin Paciencia

Suspiro. Respiro. Contengo. Suelto. No tengo la menor idea de por donde comenzar, no sé donde quedó el principio. Mmmmh… quiza una lista de algunas cosas que ella hace que me sacan de quicio.

  • Cuestiona mi autoridad
  • Se pelea mucho con MiBeba
  • Arremeda mucho a MiBeba
  • Se distrae con demasiada facilidad
  • Se entretiene en cualquier cosa los mil horrores
  • Quiere enterarse de todos los detalles
  • No quiere que nadie la presione
  • Se pasa horas jugando en el celular
  • Se pasa horas frente a la televisión
  • Se pasa horas navegando en Internet
  • Se pasa horas charlando en el teléfono
  • No quiere estar en casa prefiere andar en la calle
  • Nunca tiene la culpa de nada, siempre es culpa de alguien más
  • Se lleva pero no aguanta
  • Contesta cuando no se le habla
  • No responde cuando se le habla
  • Escucha conversaciones ajenas
  • Esculca cajones y armarios
  • Toma cosas que no son de su propiedad
  • Cambia constantemente los objetos de su lugar
  • Quiere imponer su voluntad y su modo de hacer las cosas
  • Quiere consolar a MiNene por encima de mí
  • Hace un montón de preguntas, sin darme oportunidad de contestar
  • Supone cosas que no son ciertas
  • Cree que todo mundo se burla de ella
  • Llora por todo
  • Nunca sabe porque se porta de tal o cual manera
  • Piensa que todo gira alrededor de ella
  • Se desespera facilmente…

Hay más, mucho más, pero los ojos se me cierran ya. Hablo de mi mamáO. Y de Mija también. ¡Chicles!

Amar y Querer

Dice MiBeba que está enamorada de su papá y que uno de sus grandes sueños es casarse con él.

Estaba ella frente a la computadora viendo por enésima ocasión una película de Barbie y le digo, como siempre, “cuando llegue tu papá le apagas”, a lo que responde asintiendo con la cabeza. Llegó MiEspo y le dice:

-Apaga la compu
Silencio
-Que le apagues
-¡No!
-Tu mamá te dijo que le apagaras cuando yo llegara
-¡NO! ¡No quiero!
-Le apagas o le apago
-¡NOOOO! *Comienza el berrinche y se va ofendida a un cuarto

Regresa después de rato con un dibujito:

-¡Feliz día del Padre papá! *Para MiBeba cada tercer día es día del Padre y ella le dibuja cartitas con corazones y mil cosas.

Se le pasa un ratito el coraje, nos vamos a cenar. Otra vez discuten, ya ni recuerdo porqué, MiEspo le habla en un tono enérgico.

-Estás enojado… si estás enojado y me gritas es que no estás enamorado de mí
-Sí estoy enamorado de tí, ¿Porqué dices que no? Te traje tu leche y tu pan para que cenes
-Si me lo traes es que me quieres, pero si me gritas y me gritas enojado, es que no estás enamorado de mí
-Venga mi niña ¿Porqué llora? -Yo la metichona
-Es que mi papá me grita y yo estoy sufriendo, ya nunca jamás en la vida me voy a casar con él.

-Perdón por gritarte, vente a cenar.
-Sí papá. -Besos y abrazos

P.D. Lecciones de vida no pedidas pero ¡a su mecha! sí que se graban.

La Casa Se Cae

-¡Ayyyyy!- Gritó con fuerza Mija al sentarse al escusado y caer dentro de él.  La tapa se rompió (nadie sabe cuando, nadie sabe como, nadie sabe quien) ya de viejita y se zafó (¿Zafó se escribe con “z”? Deja checo en wordreference… mmm sí). Tengo que comprar una nueva.

-¿Qué te pasó?- Le pregunto a MiBeba al verla con los pelos, espalda y pompis blancos, blancos. Se recargó en una pared cuya pintura se está cayendo en pedazos. Descarapelando como decimos. ¡Uhm! Ahí tengo pintura, no es el mismo color, ni siquiera se parece el tono, así que tendré que pintar toda la pared en vez de parchar sólo el descarapelado. Pero… ¿el olor de la pintura no le molestará a MiNene? ¿Le hará daño? Tendría que sacarlo un día de la casa y armar al niñero(a) con lata de leche en polvo y biberones.

No tengo cortinas, colgué desde hace varios años unas sábanas esperando a tener dinero para hacerme de las dichosas telas. Como las sábanas están más angostas que los ventanales, el sol ha ido carcomiendo el tapiz de los sillones, que por cierto, nos regalaron unos tíos-primos. Entonces, el relleno se les está saliendo a los inocentes. Igual que a las sillas del comedor, una ya se rompió y la tengo que mandar reparar.

Faltan muchas cosas en mi casa, y las pocas cosas que tengo están dañadas, incompletas o inservibles.

Hay humedad en las paredes, la llave de la regadera gotea, el tirol del techo del pasillo está por caerle encima a alguien.

A veces me pongo a soñar despierta: “Si tuviera dinero… pondría cortinas, repararía las llaves, arreglaría las paredes, pintaría los cuartos… compraría calzado para toda la familia, le compraría a mis hijas esos juguetes que tanto piden, aseguraría su educación universitaria, compraría pañales de tela para MiNene…”

En realidad… “Si tuviera MÁS DINERO compraría un carro para nosotros y un carro para mi mamá, viajaría por todo México llevando a mis hijos a conocer tantas maravillas que visitamos cuando ellos aún no nacían, los subiría a un avión, los pasearía en barco, los llevaría a Disneylandia…”

El dinero, principal motivo que desencadena las discusiones con miEspo. Que él quiere hacer muchas cosas, que es muy espléndido, que yo soy coda y quiero estiraaaaar la quincena, que él las quiere llevar a pasear y yo que jueguen en casa, y así…

Mis hijas que quieren dinero para comprar en el recreo, que quieren las Monster High para Navidad y quieren celulares con jueguitos.

Y discutimos, peleamos, nos enojamos y dejamos de hablarnos un rato. Y me quiero ir con miMamá, y quiero salir corriendo y no volver. Y me pongo chipil, porque las niñas se hacen a su lado y a mi me dejan fuera de sus jugadas. ¿Ah sí? Pues yo me quedo con MiNene y a la porra. Como niña chiquita me pongo.

El dinero, el dinero, el dinero. La casa, los viajes, la comida, el gasto, los hijos, el futuro, la educación. El dinero, el dinero, el dinero.

Entonces…

leo en internet… que una bala perdida le quitó la vida a una mujer embarazada de 7 meses en su último día de trabajo…

leo en twitter… que un papá se llevó a su hija del colegio separándola de su mamá…

leo en el periódico… que familias perdieron sus casas, pertenencias y hasta parientes con las inundaciones…

me llaman mi hermano y mi mejor amiga… que si estamos bien por que hay balacera cerca de mi casa…

me llama mi mamáO que si sé de alguien con sangre O- porque la ex-jefa de mi cuñada está en terapia intensiva…

me reencontré con una amiga querida, divorciada desde hace varios años, platicamos y me dice al irse:

“Tienes una familia integrada, agradécele a Dios y cuídala mucho”

Y yo quejándome del dinero, discutiendo con miEspo y regañando como militar a mis hijas… ¡chicles!

P.D. Sigo viviendo dentro de una burbuja sobre nubes rosas de algodón…

Tres Veces Madre Primeriza

He tenido tres embarazos. He vivido tres partos. He sido madre tres veces. Y cada vez ha sido la primera.

¿Qué cómo puedo decir esto? Pues así, cada niño es un mundo diferente, único y nuevo. Por tanto cada ocasión he sido madre diferente, única y nueva.

Si bien, hay pequeños detalles y situaciones que tal vez, en un principio me parecían insuperables y ahora me son de lo más naturales, también es cierto, que un montón de cosas se me olvida y debo recordar o reaprender para salir avante con la criatura en turno.

Los embarazos, cada uno planeado, programado, pedido, orado, concedido. Desde los antojos hasta los preparativos, pasando por Babies Shower’s, expectativas, miedos y consejos extraños.

Los partos, Mija en particular, MiBeba en seguridad social, MiNene en casa. Totalmente distintos, cada experiencia me ha convertido en otra persona, en otra mujer.

Los puerperios, depresión posparto + episotomía + miedos exagerados con Mija y con MiBeba… nada de eso con MiNene… cada punto me da otra perspectiva acerca de la misma situación: mi nueva maternidad.

Lo que funcionó con Mija no funciona con MiBeba y creo que me será completamente ajeno con MiNene. A cada hijo deberé conocerle en particular, tratarle, hallarle el modo -como dicen-

A todos los quiero igual, pero de modo diferente. Favoritos no tengo, todos son mis hijos, con sus características muy singulares, físicamente muy parecidos pero de carácter tan disímbolo que en ocasiones me pregunto ¿de dónde habrán salido así?

Cuando MiBeba estaba por nacer, me preguntaron cuanto tiempo había pasado del parto anterior, seis años contesté, ¡ah señora! Entonces es como si fuera primeriza de nuevo, ha sido mucho tiempo, me dijeron. ¿Cómo voy a ser primeriza? recuerdo que pensé. Apenas ella nació me dí cuenta de que sí, efectivamente, era la primera vez que pasaba por esto. Igual sucedió con MiNene, cinco años más tarde, yo no había conocido dolor semejante anteriormente y creo no volveré a sentir en ese nivel, yo no había tenido varón, sólo dos hembras. El amor que explotó en mi corazón apenas tenerle en brazos jamás lo había sentido antes.

En cada parto me he sentido morir, en cada parto he vuelto a nacer al sentir salir su cuerpecito del mío y al abrazarle por primera vez.

Cada vez, ha sido la primera vez. Cada parto me ha convertido en otra madre. No soy más mujer, ni menos mujer, sólo soy otra mujer, pasando de ser una madre con un poco de  experiencia a otra madre nuevamente primeriza.

Crónica De Un Parto Muy Anunciado II

Viernes 31 de Agosto del 2012

7:00 p.m.

Como quien da un paso al vacío sabiendo que no hay red de protección, con los ojos cerrados y confiando plenamente en Dios, “En tus manos estoy Señor” comencé a repetir.

Apenas puse un pie en el taxi le llamé al celular a mi partera:

-Estoy de 5 de dilatación- le dije
-¿Y las contracciones?- me pregunta
-Muy irregulares, me dan, se me quitan, me duelen, me quedo dormida.
-Mmmh… se me hace muy raro, llámame en cuanto estés en casa.
-Ok.

Llegando a casa, un poco más calmada, le marco de nuevo, me dice que va a llamar a la Doctora que le auxilia y que se lanzan a verme. Yo ando como gallina sin cabeza, camino, me siento, me paro, camino de nuevo, hago un pozo en el pasillo.

9:00 p.m.

MiEspo ya está en casa, anda nerviosón, se pone a ver televisión. Me agüita un poco, esperaba otra reacción, supongo que es como autodefensa, no querer darse cuenta de que realmente está comenzando el parto. Al fín llegaron la partera y la doctora, traen consigo la alberca, puesto que pedí tener parto en agua, traen también una bomba para inflarla, algunos hules para cubrir el suelo, MiEspo coloca la manguera extralarga que compramos con antelación, para poder llenarla desde el baño y no tener que cargar tinas.

Ya me había comentado la partera que muchas mamis se quieren aliviar en agua y terminan aliviándose de pie, sentadas o en cunclillas. A ver como me va a mí.

Traen consigo otras cosillas que se van a usar en el parto, sinceramente ya no presto atención a todos esos artilugios, me urge saber si estoy o no de parto. Bien, mi partera me revisa, me hace un tacto, he de decir que el ginecólogo me dejó un poco lastimada, ella es muy cuidadosa pero de todos modos me duele.

-No, no tienes 5 de dilatación, tienes 3; por eso es que las contracciones no se regularizan. :( ¡Oh, no! ¿Y ahora? ¿Otra semana con contracciones falsas? D:

Ya me había explicado, que llegando a 4 de dilatación no había vuelta atrás, empezaba el parto y seguía hasta el final. Ahora me dice lo siguiente:

Como ya has tenido otros partos el cuello del útero está más blando, y se puede estirar hasta 5. Pero más adentro, le falta “borrarse”, ahí apenas estira hasta 3. Podemos hacer dos cosas:

  • Si ya estás desesperada por aliviarte, podemos inducirlo naturalmente: podrías tomar aceite de ricino lo cual te provocaría las contracciones de inmediato (Pero… ¿Voy a estar con las contracciones, los dolores, vomitando, con diarrea y torzones?) y su efecto en el organismo te dura menos de 6 horas (¡Mmmm, nel no se hace!); podrías tomar el té de cominos (no me da confianza, la verdad, ya vinieron a ofrecérmelo en dos ocasiones); inclusive si quieres, podemos romperte las membranas (¡No, no quiero! ¡Quiero que todo sea natural, que todo siga su curso, no quiero nada inducido o forzado o artificial!).

¡Ay amá! Sí estoy desesperada, pero no quiero intervenciones. En eso me entra una duda: ¿Y si … mi cuerpo no puede generar un parto natural? Me han inducido en las dos ocasiones anteriores, si no soy capaz… ¿si no puedo? ¿si me estoy empecinando en algo que no…? ¿si por mi terquedad MiNene se ve afectado? ¿? Dudas, dudas, dudas.

  • O bien, le damos tiempo a la naturaleza para que siga su curso. Según como te sientas más segura, si tú quieres y te sientes cómoda, podemos quedarnos aquí toda la noche (es decir, la partera y la doctora, quedarse a dormir en mi casa), esperar a que se te regularicen las contracciones y hacer el trabajo de parto. Pero en mi experiencia y viéndote así como vas, te aconsejaría que duermas y descanses lo más que puedas, de otro modo, vas a estar despierta toda la noche y mañana en la madrugada o por la mañana cuando se desencadene el parto estarás tan agotada que no podrás pujar. Mejor, trata de dormir y mañana ya “descansada” le damos con todo, si no has comenzado el trabajo de parto, te hacemos que lo comiences. Igual si te dan los dolores en la madrugada, nos llamas. ¿Cómo ves? ¿Qué decides?

11:00 p.m.

Sobra decir que me decidí por la segunda opción, yo sentía que YA pero mi cuerpo decía NO. Y les pedí que se fueran a sus casas, también ellas necesitaban descansar y yo las quería frescas para el gran momento. A este punto mi cansancio era tal, que aunque tuviera muchísima emoción, me quedaba dormida.

Mija me mira de un modo especialmente cariñoso y tierno. Le pregunto que tiene, si siente miedo. Me contesta que no, me abraza fuertemente, me aplasta la barriga. Me dice que quisiera que MiMamáGelo estuviera presente y viera nacer a su hermanito. Le digo que así será, desde el cielo ella nos ve y ese niño por nacer es un ángel que ella nos envía, por eso, en su nombre lleva parte del nombre de su bisabuela ;)

Sábado 1 de Septiembre del 2012

4:00 a.m.

He pasado toda la madrugada con dolores fuertísimos, MiEspo me ha dicho chopetecientas veces que le llame a la partera, ya llenó la alberca con agua calientita, lista para meterme cuando yo quiera… pero no quiero todavía, sigo esperando a que me den más fuertes  y más constantes, ahorita me dan cada 4 minutos y luego cada 2 minutos y luego me quedo dormida y el dolor me despierta (ahora sí estoy al revés :) )

5:00 a.m.

Prendo el Cirio Pascual, rezo unas oraciones a la Vírgen María en su advocación de Schoenstatt, le hablo al retrato de MiMamáGelo, enciendo el incienso, tengo calor, tengo frío, en Dios confío.

6:00 a.m.

Finalmente me decido y le marco a la partera, ya no se me han quitado, ya no puedo dormir, ya no quiero caminar, ni sentarme, ni pararme, ni botar en la pelota, ¡No quiero nada!

7:00 a.m.

Llegan ambas, partera y doctora, me revisan, me toman la presión, revisan el ritmo cardiáco de MiNene, todo muy bien. Almorcé desde las 6:00 a.m., ya no tengo hambre, pero sí tengo mucha sed, luego náuseas, luego sed.

Me están cronometrando las contracciones, cada vez me duelen más. Que lejos se ven aquellos vídeos de partos orgásmicos, tal vez si hubiera tomado otro curso de yoga, conectándote con tu YO interior, o Meditación Trascendental, qué se yo. Pero no lo hice, me limité a escuchar a mi cuerpo. Y mi cuerpo me dice que duele… y mucho y que es apenas el comienzo.

Me piden que me relaje entre contracción y contracción, trato lo más que puedo. Recuerdo que cuando esperaba a Mija sí tomé un curso de yoga para embarazadas, me enseñaron a relajar y a aislar ciertas partes del cuerpo, eso hago, intento relajar la espalda, se me arquea como un gato amenazado, y siento que no la puedo controlar. Sí, no, sí, no, no sé… no sé ya…

A partir de este momento, dejo de mirar el reloj, ya bastante presión tengo, no quiero saber nada de nada, creo que me empiezo a poner de malas.

Me piden que vayamos a caminar, para ayudar a que MiNene termine de bajar; no quiero ni moverme, francamente, no sé como voy a soportar, no quiero, no quiero, me duele todo y creo que estoy perdiendo el control de mi cuerpo, como si alguien más lo moviera por mí. Vamos, me ayudan a levantarme, ¡A caminar! A darle la vuelta a la manzana. Me llevan  apoyándome con cada una a mi lado, aprovechamos para que la doctora vaya a la tiendita a comprarme unos jugos, me gustan de mango, no encuentra y me trae de guayaba, ya MiEspo me había traído también de guayaba y lo vomité temprano, no supe si por el sabor o por las hormonas o por vaya usted a saber porqué, el caso es que fue pa’ fuera.

Evito pasar por casa de mi suegra, quien vive a la vuelta de la mía, como no está de acuerdo en que me alivie en casa si paso tendré que dar explicaciones y ahorita lo único que quiero es mentar madres ¡A la fregada! Yo que no digo groserías a menos que se me suba lo Rodríguez a la cabeza, creo que estoy siendo poseída por algo más allá de mí ser. ¡Chicles! ¡Chicles con chile! ¡Chicles con… ARGH! Doy tres pasitos y me encorvo toda a lo Gollum, ¡Ufff! ¡Que me parto!

Una vecina, desde la acera de enfrente, me grita si estoy bien, si necesito ayuda… ¡No gracias! Me sonrío cual Merlina en los locos Adams 2 ¡Estoy bien! ¡Sólo estoy casi pariendoooooooo!

Con todo, todavía tengo ánimo para platicarles algo de mi vida a MiPart(era) y a la Doc. Entre otras cosas, lo curiosas que son mis vecinas, que me han rondado toda la semana diciéndome que ya me tardé mucho en alumbrar, que si me voy a quedar de muestra, etc. También que se asomaron todas asustadas cuando MiPart llegó con sendo tanque de oxígeno y otras monadas para el gran día, supuestamente por aquí nadie sabía lo del parto en casa, a excepción de unos pocos amigos que no hablan con mi suegra. Pero como ya había comentado, mi suegra ya sabía, tuve que decirle a MiMamáO (quien por cierto hoy estaba en su casa)… y algunas vecinitas sospechaban cosas raras… en fín, que no me gusta andar dando explicaciones y ahora, sábado por la mañana, me andaba pavoneando (si así se le puede decir) en plena calle… la discreta me dicen.

Iban por la acera de enfrente un jovenazo y su mamá (imagino), él se me queda viendo con los ojos cuadrados, le pregunta a su mamá que qué es lo que me pasa, ¡ah! responde ella, está dando a luz… ¡Ajá! Me salí a parir a la banqueta… ¡ARGHHHHHH!

Regresamos al fín a casa, ¡Que vuelta tan eterna! A hidratarme, me dan el jugo, de rato leche con chocolate, le pido hielos a Mija, luego agua, más jugo, Mija va y viene, va y viene, MiEspo va y viene, va y viene, MiBeba se queda en el cuarto sentada en la cama observando todo muy atenta… Que quesadilla, que líquidos, que la toalla, que vacíen la alberca, que llenen la alberca, que sí, que no, que caiga el vacilón, que ya mero, que todavía no…

Alguien viene a buscar a MiEspo, se tarda las mil eternidades en volver al cuarto, parece que es un cliente ¿Porqué no lo corre cortesmente y le dice que su esposa está de parto? ¿Tendré que ir a gritarle yo misma en persona? ¡Algunas gentes no tienen consideración! Lo necesito aquí, a mi lado. :( Me siento sola.

¡Ahora sí me dicen, no hay vuelta atrás! Mientras me atacan las contracciones me viene a la mente @IamElisol quien me recomendó rendirme ante las mismas, me rindo, no las evito, ni las quiero contrarrestrar, simplemente no puedo, MiPart me da masajes en las rodillas, en los hombros, me ayuda a vocalizar, me recuerda como respirar, la Doc también me da masajitos, me toma las manos, me dice que la apriete si quiero, no, no quiero apretarle las manos, siento que se me va la energía por los dedos y la necesito para resistir el resto de la jornada, MiEspo está en friega con la alberca al igual que Mija, ya la llenan, ya la vacían.

Sigo sentada en un sillón, no sé ni como estar, me dicen que tengo la espalda muy tensa, pero ya no tengo chance de relajarla, las contracciones no me dan tregua, empiezo ahora sí a desesperarme ¿Cuánto tiempo más voy a estar así? ¡Ya debería avanzar algo! Que les avise cuando quiera pujar, pues ya quiero pujarrrrr, tantito pero yaaaaaa.

Tengo muy, muy presente a MiMamáGelo, ella me acompañó al nacimiento de Mija, estuvo conmigo en el hospital, la escuchó llorar, me motivó a salir de la depresión pos-parto. Cuando nació MiBeba vino a ayudarme un fin de semana, luego me llamaba diario y me aconsejaba para su cuidado. Ahora no está, sólo la tengo en una fotografía en el buró de mi recámara.

Le estaba platicando a la Doc, que yo no había gritado con Mija, que con MiBeba sólo lloré un poco (“¡No llore señora, puje!”), que me contenía mucho, mucho. Entonces, ambas me dijeron, que si quería gritar gritara, que si quería llorar lo hiciera, que no me contuviera. ¡Sale! Ya me dieron permiso de mentar mentas, ora se aguantan. ¡Awwww! ¡Ahmmmmm! ¡Ayyyyy weeeeeee!

Tengo una cara muy sincera, todo se me nota, viéndome como estaba, la Doc. se puso a leerme citas bíblicas… ¡Oh Dios Mío! ¡Sé que estás conmigo! Tu palabra, tu presencia Señor, me dan tanta confianza, por un momento dejé de concentrarme en el dolor, cierro los ojos, no puedo mantenerlos abiertos, me recreo en el sonido de su voz… “Si Dios permitió que este nuevo ser se creara en tus entrañas y creciera dentro de tí, también permitirá que nazca y que todo salga bien, según su Voluntad”

Una inmensa dicha me invadió mientras la lectura bíblica seguía, yo con los ojos cerrados ví claramente como se iluminaba la habitación, sentí la presencia de Dios, Jesús del lado izquierdo, el manto de la Virgen hacia el lado derecho y… no me lo crea si no quiere, pero en medio de ellos ví a MiMamáGelo, sonriente, radiante, con su molachillo en la boca, su piel sonrosada, feliz, tendiéndome la mano… yo la tomé y comencé a llorar de felicidad, de alegría, de emoción… Dios, la Virgen, MiMamá estaban ahí conmigo, diciéndome que todo estaría bien, sólo necesitaba abandonarme…

Mija a mi lado dándome besos y más besos, acariciándome el cabello, diciéndome: -Tranquila mamá, todo está bien, Si Jesús cayó y se levantó ¡Tú también puedes!

¡Órale pues! Me desvisten, me ponen una bata que me presta MiPart porque yo ni bata tengo ¡caray! me meto a la alberca, esto apenas empieza… ¿Qué horas son? ¡Sepa la bola! No tengo la más mínima noción del tiempo…

La alberca ha sido vaciada, vuelta a llenar, vuelta a vaciar; ya que se me enfriaba el agua a cada rato. Encima se empezó a desinflar. Ponen de nuevo la bomba portátil a pilas que trajeron para inflarla, hace mucho ruido y se tarda bastante en hacer su tarea. Se le acaban las pilas. Yo con mis dolores. MiEspo tiene que inflarla “a mano”, es decir “a boca”. Ahí está el pobre hombre, poniéndose verde cual Hulk, infla que ifla, sopla que sopla, con todo el cansancio y la tensión acumulada, mientras yo… lo siento no puedo evitarlo… empiezo a gritar bajito, mediano y alto… no puedo, en serio no puedo evitarlo, esto es más fuerte que yo…

Ya mi cuerpo no me pertenece… cada vez grito con más fuerza… no sé de donde me salen tales alaridos, espero no asustar a MiBeba y a Mija… no, no están asustadas, están tan tranquilas que me espantan a mí… dejo de verlas, sigo con mis ojos cerrados, no tengo cabeza para pensar, ni para hablar, ni para nada que no sea gritar… ya no quiero hacerlo, no quiero gritar más, me estoy desforzando, más no puedo, no puedo evitarlo… siento un poco de vergüenza, pero me la aguanto, ya a este punto me vale madres quien me escuche y quien no ¿En que estaba pensando? ¡No lo vuelvo a hacer! ¡Yo no conocía este dolor! ¡Jamás lo había sentido! ¡No fue así con Mija ni con miBeba! ¡Oh Dios mío! ¡Me muero! En algún momento creí que sería más fácil por las experiencias pasadas, no ha sido así…

Apenas alcanzo a respirar, el aire está muy sofocante, estamos encerrados en mi cuarto, el cuarto de papá y mamá, MiPart, la Doc, MiEspo, Mija, MiBeba y yo… el vapor que emana del agua calientita y yo sudando a mares, parezco Benny Hill, me siguen hidratando a pesar de mis quejas, ya no quiero beber nada, ¡cómo de que no! me siguen dando agua, jugo, hielos, siento frío en la espalda, en los brazos, los cuales tengo agarrados de unas asas especiales en la alberca… tengo escalofríos, todo el cuerpo me tiembla, esto me ha pasado en los 3 partos, me pongo a temblar como gelatina a medio cuajar… ¡Brrrr! ¡ARGHHHH! ¡AWWWW! Si fuera de noche ya estaría aullando… momento, creo que ya lo hice, ya ni sé…

Han timbrado a la puerta, es MiMamáO, le digo a Mija que le diga que espere, no quiero que entre al cuarto, verla ahí me causará más tensión, lo siento por ella, porque me escucha como estoy gritando y no puede hacer nada más que rezar, pero ya no quiero a nadie más en esta habitación, creo que estoy hasta gruñendo cual león enjaulado. No era así como me lo había imaginado, pero ¿qué más da? Es mi parto, no puedo no sentir nada como otras amigas que no les ha dolido… ni puedo reír porque me duele tanto…

Siento que no avanzo nada, a pesar de todas las porras que me echan tanto MiPart, como la Doc e inclusive MiEspo, que soy muy valiente (¿Cual? ¡Ya me estoy rajando! ¿Aquí no se puede una césarea? ¡o jálenle al cordón de perdis!), que soy muy fuerte (¿Fuerte yo? Pero sí estoy que me desmayoooooo, no puedo más, no siento la cabeza, me voy a dejar, me voy a desmayar, háganle como puedan, yo en la esquina bajaaaaaan), que voy muy bien (no puedo respirar, no alcanzo a agarrar aire, me ahogo, ¡Madre mía de Guadalupe! ¡Quiero a mi mamáaaaaaa! ¡No mejor no! ¡O bueno sí!).

Pujo, pujo y no percibo progreso alguno, el esfuerzo que hago es como si no hiciera nada, el agua me regresa toda la fuerza, aparte siento que me aplasta por encima la panza. Si bien, sentí menos dolor lumbar cuando me sumergí en la alberca, ahora es como si nada pasara, no avanzo nada, no baja nada, no nace :(

Mis gritos se escuchan en la privada de atrás, una vecina sale corriendo de su casa y se topa con la señora de la papelería, ambas recorren la cuadra buscando a quien está desgañitándose de ese modo, así llegan a mi casa, como ven que el candado no está puesto se meten a la cochera, tocan con insistencia la puerta, sale MiMamáO. Ellas pensaban que estaba yo sola pariendo en casa, querían ayudar, miMamáO les explica que están MiEspo, MiPart y la Doc. Se van compungidas. :S

Casi al instante aparecen en escena mi cuñada y la señora de la tiendita de la esquina, mi cuñada de plano también se mete a la casa, y se pone a discutir ¡Con MiMamáO! ¡Que qué son esos gritotes! ¡En el IMSS no las dejan gritar! ¡¿Porqué no se la llevan al Seguro?! ¡Cierre todas las puertas que se le mete la contaminación! Ya estaba muy decidida a entrar a mi cuarto, pero MiMamáO se lo impidió, alegando que decía la Doc. que nadie debía de entrar. Se retiró súper enojada. :(

No sé sinceramente, cuanto tiempo ha pasado, todos me siguen dando ánimos, palabras de aliento, nadie me ha regañado, son muy pacientes conmigo, yo siento desfallecer…

MiPart no puede tomarle bien el ritmo cardiaco a MiNene dentro de la alberca, mi presión está bien, yo me siento fatal, no creo poder soportar más. Me sugiere que me salga un momento de la alberca para hacerme un tacto y checar que de veras esté de 10 de dilatación, porque tal vez tenga menos y esté sobre esforzándome, lo cual podría desencadenar en más daño que bien.

Como pude me levanté, salí en tres capítulos, ahora siento mucho más frío, con toda la bata mojada pegada al cuerpo, los dolores a todo lo que dan… efectivamente, estoy toda dilatada, ahora sí, me preguntan si quiero volver a la alberca, contesto que no, ya no quiero, me dicen que en qué posición estoy más cómoda ¡En ninguna! Me doy cuenta que parada no puedo estar, así que me sugieren me ponga en cunclillas, así lo hago mientras MiEspo se sienta en un banquito, para sostenerme por la espalda, grito un poco más, no alcanzo a tomar el aire…

-Respira, mándale oxígeno a MiNene- Me susurra al oído MiEspo.

-¡Ya se le ve el pelito! ¡Vamos, vamos!- Me anima MiPart.

-Ahora sí, necesito que ahogues tu grito, te lo tragues y con esa fuerza pujes todo lo que puedas, tu hijo está por nacer- Ya no sé quien me dijo esto, si MiPart o la Doc… ¿Quién fué?

-Falta poco para que lo tengas en brazos, ya casi lo tienes, sólo puja un poco más- La Doc.

Pujo, ahogo el grito que me hace explotar por dentro, creo que todo mi minúsculo cuerpecillo se desbaratará en la próxima contracción, no sé si podré… ¡ah! pero yo sé respirar, yo ya he pujado, yo ya fuí madre dos veces, yo… yo… yo sola no puedo…

-¡Ayúdame MiPart! ¡Ayúdame por favor! - Le imploro a punto del desmayo.

-¡Sí, sí te ayudo! – Me contesta con toda la autoridad y seguridad del mundo.

Introduce sus dedos en mí, me presiona y me indica en dónde debo hacer fuerza para que ya nazca MiNene. Estoy coronando, pero tengo la sensación de que ya salió la cabeza, no me atrevo a abrir los ojos,  y ¿Qué tal si se me queda a medio camino? ¿Si se me queda atorado? ¡OMG! ¡Dios Santísimo ayúdame!

-¡Está por nacer! ¡Ya viene!

Mija se había aburrido de tanto grito y sombrerazo, se fue a ver la TV.

-MiBeba: ¡Dígale a Mija que venga, grítele a su abuelita que venga corriendo, que ya va a nacer MiNene!

-¡Sí mamá! ¡Herrrmanaaaaaa, Abuelitaaaaaa ya va a nacer el hermanitooooooo!

¡Ayyyyyyyy! Siento que me voy a hacer del bañoooooouuuuu… un último pujido… Un ardor increíble que me quema por dentro… ¡Ya nació! ¡YA NACIÓ MINENE!

1:08 p.m.

-¡Gloria a Dios!- La Doc.

-¡Ya está aquí tu bebé!- MiPart

-¡Hola  MiNene, soy papá! – MiEspo

-¡Bendito mi Padre Dios! Mira nuestro hijo: ¡es perfecto! ¡es bello! ¡es mío! ¡Nuestro hijo! – YoMera

-¡Hola mi corazón, soy mamá, todo está bien, te amo, te amo tanto!- YoMera

P.D. La mano de Dios se hizo presente en todo momento:

  • Fíjese en mi lista de “No quiero volver a pasar por esto”, Dios me lo concedió, punto por punto.
  • Hubo un momento en que el latido de MiNene bajó peligrosamente, MiPart me dió indicaciones de respirar profundo porque el bebé peligraba, yo asentí con la cabeza, pero en realidad no escuché nada, el que me hizo reaccionar fue MiEspo hablándome al oído, como si me sacudiera. MiPart le hizo señas a la Doc. para que preparase lo necesario para darle reanimación a MiNene cuando naciera. Afortunadamente y Gracias a Dios, todavía no le salían los pies cuando ya estaba llorando, no necesitó ningún estímulo extra.
  • MiNene salió enterito en un solo pujido, normalmente nace la cabeza, se gira un poco y luego salen los hombros y el resto del cuerpo. Él nació de un sólo tirón. :)
  • No fue necesario limpiarle las fosas nasales a MiNene, con el llanto fue suficiente, no pasé de nuevo por la horrible experiencia de verle casi morir como a MiBeba.
  • Con mis hijas el calostro me bajó al tercer día, la leche al sexto día. Con MiNene, el calostro estuvo disponible inmediatamente al nacer él.
  • No sufrí la episotomía, tuve un ligero desgarre, del cual ya cicatricé.
  • Por mis antecedentes, MiPart esperaba una hemorragia fuerte, ya venía preparada para ello. Sin embargo, me dice que he sido de las que menos ha sangrado.
  • Debido a que tengo los músculos abdominales muy separados MiPart preveía un parto largo (aunque a mí me pareciera eterno) me dijo que fue realmente rápido, hay mamis que han estado 4 días con trabajo de parto.
  • Simplemente desde el momento de la concepción, por mi edad, era probable que tuviera muchos problemas y fuera de alto riesgo. No fue así, todo marchó de maravilla.
  • Ni siquiera he tenido depresión posparto, que me dió bien fuerte con las niñas.
  • MiPart me dijo, que quería que yo me diera la oportunidad de vivir el parto sin intervención alguna, que me convenciera de que sí podía tener un trabajo de parto de manera natural… y así fue.
  • Se pudieron presentar mil y un situaciones de último momento, por lo que teníamos previsto marcharnos en el auto de la Doc. al IMSS si algo pasaba. No fue necesario.
  • Como Dios fue poniendo en el camino a las personas adecuadas y las situaciones acertadas; para que todo fuera cayendo en su lugar.

Gracias de corazón, a Dios por brindarme este regalo de un tercer hijo, mi primer varón; a MiEspo por su amor incondicional, a Mis hijas por su paciencia, a MiMamáO por su invaluable ayuda, a MiPart por todo lo que me enseñó, a la Doc. por sus cuidados, a MiGine por sus atenciones, a mi familia por ser mi soporte, a mis amigas por sus oraciones, a las vecinas por estar, a mi gente linda de Twitter y de Google + que siempre me animó, me acompañó y me comprendió durante todo este proceso. Gracias a tí que me estás leyendo, por ser parte de esta historia.

Juan 16:21;

“La mujer, cuando va a dar a luz,
siente angustia porque le llegó la hora;
pero cuando nace el niño,
se olvida de su dolor,
por la alegría que siente
al ver que ha venido un hombre al mundo.”

 

P.D.2 Una imagen dice más que mil palabras, entonces nueve imágenes dicen más que nuevemil palabras…

 P.D.3 ¿Sabes quien tomó estas fotos? Mija fué. Ehm, se suponía que tomaría vídeo, pero a la hora de la hora, si no es porque le pido que agarre la cámara, se le habría olvidado. Mejor no me quejo y le agradezco que haya dado fé de los hechos. :D

Dos Historias De Amor

Tenía yo 15 primaveras, cuando unas hermanas Josefinas me invitaron a unirme a la congregación. Lo hicieron porque yo formaba parte activa de un grupo adolescente donde nos juntábamos a platicar, recibir catequésis, cantar, compartir experiencias. A mí me encantaba el apostolado, pero de eso a convertirme en hermana religiosa, había un grandísimo trecho.

Una de las hermanas insistía mucho, recuerdo que le dije que a mí me gustaban los hombres (demasiado), ya había tenido novios y quería volver a tener. Me contestó que también a ellas les gustaban los hombres, que ese no era impedimento, que lo pensara bien, lo único que me pedía era que lo consultara con mi corazón, no se trata de preferencias, me dijo, si no de lo que tú quieras hacer con tu vida, ponerte al servicio de los demás, entregar tu existencia a la gloria de Dios.

¡Ay caón! ¡chicles y chocolates! Pues me puso en un aprieto. Pasé noches sin dormir, oraba a cada momento, lloraba también. Me imaginaba mi vida en un convento, con las labores propias de las religiosas, vestida con hábitos, portando una cruz al cuello, dando Gloria a Dios. Luego pensaba en que quería conocer el verdadero amor, tener una hija, trabajar. No sabía que hacer, a Dios le pedía me mandara una señal, si era su voluntad que le sirviera como religiosa adelante, lo haría. Si no, pues algo que me sacudiese, Señor, estaba tan confundida.

Llegó el baile de las quinceañeras, que se celebra cada año en Mayo (casualmente, en mi mes) en el Colegio: se juntan todas las chicas que cumplen XV en ese ciclo escolar, se les monta un vals, un chotis y una polka, se hace la presentación de las damitas y luego hay un baile disco. (En estos tiempos ignoro si se sigue esa tradición). Los ensayos comenzaron en Abril, escogí de chambelán a un chico que me gustaba mucho, y que sospechaba, yo también le agradaba a él.

En esas tardes de ensayo, conocí a JR, un muchacho de Preparatoria que se ofreció como acompañante para aquellas muchachas que no habían conseguido pareja. Él era el segundo en la fila, yo la primera. Comenzamos a platicar y nos caímos bien. Él se enamoró de la chica con quien lo emparejaron, eramos compañeras desde la primaria. Ella no le correspondía, tenía otros intereses.

En fín, que llegó el tan ansiado baile, todo salió muy bien, a excepción de mis infaltables berrinches y el clásico encontronazo entre una de las monjas y mua. Acabado el evento ya no habría motivo para seguir viéndonos, sin embargo… JR empezó a buscarme en el Colegio, a la salida, dado que los chicos salen al parque en el recreo y las chicas se quedan dentro del instituto, no podíamos vernos durante clases. Luego, iba por las tardes a platicar, junto con otro amigo, a mi casa. La pasábamos bien. Él realmente sufría porque esta chica no le correspondía, yo ya estaba desanimada del muchacho que me gustaba; al mismo tiempo esperaba esa “señal” que le había pedido a mi Señor.

Uno de esos días, platicando en la noche, me dí cuenta que JR en realidad me agradaba ¡y mucho! sus ojos negros, sus enormes pestañas, sus valores, sus ideas… cuando acordé ya nos estábamos besando. ¡OMG! Caí rendida, enamorada, ilusionada.

Algo extraño pasaba, a ninguna persona de nuestros círculos (amigos, familia, vecinos) les convencía este noviazgo, sólo a su mamá, quien era la única que nos apoyaba. A mí me decían todo el tiempo, que él no me convenía, que era muy macho, cinco años mayor que yo, que era feo, que tenía muy mal carácter, que me iba a cambiar. Yo nunca hice caso a nada, él era mi “señal” y no lo iba a dejar escapar. Era feliz, estaba enamorada, quería casarme con él, hacer mi vida con él.

Él se graduó de Preparatoria y se enlistó en el ejército, quería estudiar aviación, pero por su estatura no lo aceptaron, sólo le permitieron entrenarse en la Sierra de Durango, a donde se fue a vivir. Venía a visitarme cada 15 días o cada mes, según se le presentara la ocasión. Vivía eternamente triste, porque al mismo tiempo MiMamáO se fue a EU y yo me sentía sola. Vivía también eternamente feliz, recibiendo sus cartas de amor y fotografías, anhelando volver a verlo, abrazarlo y besarlo.

Así pasaron dos años, al cabo de ese tiempo, las cosas habían cambiado mucho. Yo ya estaba en Preparatoria, planeando entrar a la Universidad, bailaba en la Casa de la Cultura, tenía mi grupo de amigas, me divertía bastante, mi mamá volvió y ya no se fue. Pero eso no era lo que me había hecho cambiar de parecer, si no otros factores. Cuando JR venía se quejaba amargamente de su padre, quien nunca se casó con su madre (era “la otra”), a pesar de tener otros 2 hermanos. No sólo se quejaba sino que, manifestaba un verdadero rencor hacia su progenitor, que hacía que su mirada se transformara de la dulzura a la furia.

Decía que me quería tanto, que ya se quería casar conmigo, que terminara la prepa o mejor aún, que no la terminara, que nos casaramos apenas cumpliera los 18, llevarme a vivir a casa de ¡SU MAMÁ! y tener varios hijos ¡Pero YA! Oye, yo quiero estudiar una profesión, quiero trabajar y desarrollarme, conocer otras personas, sí me quiero casar ¿pero vivir con tu mamá? ¿tener hijos antes de los 20? Como que no… algo andaba mal.

A veces discutíamos, entonces me escribía que se había ido a embriagar al pueblo, que le daba miedo serme infiel con alguna muchacha, porque me necesitaba. Mmmmh, mal, esto iba cada vez más mal. Que si algún día me iba con otro hombre me perseguiría y a él lo mataría con su rifle, y conmigo… sabe Dios que haría. No, así no baila mija con el señor. Yo estaba muy, muy enamorada, más comenzaron a caerme todos esos veintes de porqué a nadie le parecía este noviazgo. Inclusive, una de sus hermanas (a quienes quiero y aprecio aún al día de hoy) me dijo que yo había hecho cambiar a JR de amargado a feliz, pero en cuanto estuvo lejos de mí, volvió a ser el mismo chico inseguro, rencoroso y machista que siempre había sido. ¿Te doy un consejo?- me dijo- Déjalo. Él ya demostró que no va a cambiar, sólo te va a hacer daño con su forma de ser. ¡ZAZ!

Bueno, y para no hacerla más ¿MÁS? larga, porque todavía me falta la otra historia, terminé con él, por carta, por teléfono y en persona. Según yo, ya no eramos pareja. Según él, yo estaba confundida y sólo era una etapa. Si le preguntaban, él decía que seguíamos siendo novios. No, ya no eramos, ni amigos. Uno de esos días se dejó venir desde Durango, “para aclarar las cosas”, que para mí no estaban oscuras. Platicamos, terminamos llorando yo y él golpeándose sus puños contra la pared. Pensé para mis adentros, que era un hombre muy violento, no quería dejarlo así, pero veía que era lo mejor para mí. No podría seguir con él por lástima o deber, tenía que dejarlo.

Corría el verano anterior a mi último año de Prepa. La pasaba súper bien en Danza Moderna, bailábamos, concursábamos, salíamos, jugábamos, etc. Era un grupo de amigos variopinto que gustaban de danzar a toda hora. Una de las compañeritas invitó a un amigo a verla en la presentación de fin de curso. El amigo, que vivía a 2 ciudades de distancia, aceptó y llegó puntualmente al evento. Sonaba en las bocinas la canción de Jingo interpretada por Santana, con arreglos modernos. Salimos al escenario, a entregarlo todo. A mí en particular es una de las coreografías que más he disfrutado bailar, el ritmo, los pasos y las ganas que le echamos eran únicos. Pues ahí tiene que el amigo, no me quitó el ojo de encima, ya ni por enterado se dió si la compañerita bailó o no bailó. Tan así, que se inscribió al curso de verano, y aunque no le tocaba estar en mi horario, él siempre estaba.

Nos presentaron formalmente una tarde después de otra presentación de promoción. Yo no le puse mucha atención, acababa de pasar un incidente en el escenario, estaba a punto de llorar. Recuerdo que lo miré apenas, pero me dió un apretón de manos de esos que dan gusto. Al día siguiente era cumpleaños de otra compañerita, llegué al salón de clases, lo ví recargado en una pared, con cara de triste-aburrido. Pensé, ¡ah! es el chavo que me presentaron ayer ¿porqué estará tan temprano? Lo invité a acompañarme a conseguir unos globos para llenarlos de agua y mojar a la cumpleañera. Él aceptó con senda sonrisota en los labios y un brillo muy especial en sus ojos. Fuimos a buscar globos y platicamos. Y platicamos y platicamos y platicamos y platicamos tanto y de tanto, de todo un poco.

Ahora sí que andaba todavía más que confundida. Mi corazón todavía sentía algo por JR, me gustaba otro chico de la danza y era correspondida y había un tercero al que yo le gustaba mucho, con quien me la pasaba muy bien, me atraía, pero no estaba enamorada. Al mismo tiempo, me decía, que ya mejor quedar así, porque también había sido lastimada y no quería vivir con miedo de lo que fuera a pasar (a estas alturas, me daba temor lo que JR hiciera a causa de nuestro rompimiento, me escondía de él). Ya mejor no tener novio, ya no enamorarse de nadie, mejor puros amigos y a enfocarme a los estudios, que es lo que realmente quiero… pensaba.

¡Ah! Sí, y este amigo, ahora MiAmigo. Compartíamos sueños, miedos, esperanzas, ilusiones. A ambos nos gustaba la música de Roberto Carlos, Camilo Sesto, Elio Roca, Air Supply, Chicago. Los dos habíamos vivido en ranchos, nos agradaría vivir en el campo, preferíamos leer que ver TV, nos encanta bailar, creemos en Cristo, nos gusta hacer ejercicio, odiamos la hipocresía, nos gustan las matemáticas… y un larguísimo etc.

Al cabo de muy poco tiempo, nos dimos cuenta de que estábamos enamorados, pero no queríamos ponerle título a la relación, por miedo a perdernos. Él también tenía novia, yo según ya no tenía aunque JR seguía diciendo que sí. MiAmigo terminó con su novia, yo ya había hecho lo propio con JR. Al fin le pusimos título a la relación, sí, somos novios.

MiAmigo, ahora MiNovio me apoyaba y animaba a terminar mis estudios. Cuando entré a Universidad él me ayudaba con las tareas que no entendía, me animaba, me acompañaba. Pasábamos las tardes charlando, escuchando música y soñando con el futuro. MiNovio volvía tarde a su casa, me llamaba y estábamos otras tantas HORAS al teléfono.

Él me decía que estudiara y me titulara, que trabajara en lo que yo quisiera, que viajara, que bailara, que me desarrollara. Que quería casarse conmigo, tener una hija y envejecer, pero cuando ambos estuvieramos trabajando, para forjarnos un futuro, hacernos de nuestra casa, viajar, seguir soñando… :)

MiNovio estudiaba una carrera que no le gustaba, sólo porque su mamá lo había obligado a hacerlo. Hablé mucho con él, hasta convencerlo de buscar su verdadera vocación, no importando que ya hubiera cursado la mitad de la carrera. Así lo hizo, escuchó a su corazón, probó con otra carrera, se retiró y luego otra. La tercera fue la vencida, terminó sus estudios con honores, siendo el alumno con más alto promedio de su salón, de su carrera, de su Universidad  y de todas las universidades de la región en aquel ciclo escolar.

Él tuvo que marcharse a trabajar a otra ciudad. Estuvimos separados 7 meses, al cabo de los cuales, no soportamos más vivir así.

Ese título que no queríamos usar, lo portamos durante ocho años, luego lo cambiamos por otro título que sí queríamos, deseábamos y anhelábamos usar: Esposos.

Hoy, se cumplen XV años de ese cambio de títulos. El festejo será la bienvenida para MiNene. :D

*ella se retira debido a las nubosidades que invaden la pantalla y le impiden seguir escribiendo*

P.D. Finalmente, encontré el amor verdadero, ese que todo lo soporta, todo lo cree, todo lo puede. Pruebas han habido muchas. Discusiones y peleas también, pero son menos que los momentos de felicidad, pasión, ternura, alegría y amistad. Tres hijos nos avalan. Y el hecho de que el pobre aún no se haya suicidado, después de soportarme durante 23 años. :P

Tres abrazos

“Dormí poco. Entre el viento con tierra, la hojarasca y el dolor de cabeza no me dieron tiempo de descansar. Amaneció muy pronto. El papá de las niñas se mete al baño, hace ruido. De rato las niñas se levantan y hablan alto, gritan, reniegan que quieren seguir dormidas.

El transporte escolar recoje a la mayor, a la menor hay que llevarla al jardín. El sol en pleno. Me siento mareada y traigo el estómago revuelto. No puedo agacharme a recoger lo que se me cae, me lastimo. Dejaron la ventana del baño abierta y no puedo estirarme para cerrarla, me duele. Tendré que esperar a que alguien venga y me ayude. O tal vez, podría subirme en el banquito o en una silla, pero me da miedo caerme, me siento débil.

Si me quedo quieta un momento siento que me voy para atrás, tengo que agarrarme de la pared para no caerme. No sé que desayunar, se me acabó el jugo y la leche me está haciendo daño. Muchas cosas no me caen bien a la hora de comer.

Pronto el niño va a nacer y no sé si podré. Hay muchas cosas que hacer, planchar no puedo, trapear tampoco y barrer sólo despacio…”

Esos pensamientos ocupaban la mente de mi madre, los días que estuvo en mi casa. Ayer le dije que me sentía bien y se regresó a su hogar. En cuanto empiece el parto, vendrá de nuevo.

Sí me ayuda y sí me tranquiliza tenerla cerca, porque si algo le pasa, me doy cuenta y puedo ayudar. A la vez, me pone de nervios porque hace muchas preguntas y muchas cosas no le parecen. Supongo que es su instinto protector; por su enfermedad hay acciones que no puede realizar. Ya no sé si ella me cuida a mí o yo la cuido a ella.

Al despedirse me dió 3 abrazos: uno por mis XV años de matrimonio, otro por mi próximo alumbramiento y otro porque hace mucho no nos abrazamos.

El Cristal Con Que Se Mira: Semana 35

El Cristal Con Que Se Mira. :(

Me despierta un dolor tremendo en la cintura y en la parte baja de mi vientre. MiNene ya tiene hambre y es su modo de avisarme. Son las 6:00 a.m., estoy despierta desde hace una hora, pero no me he querido levantar. Las noches transcurren lentamente, en lapsos de dos horas, que es el tiempo que pasa entre una levantada y otra. ¿A qué me levanto? Al sanitario y a tomar agua.

Mis manos están tan hinchadas, que pareciera que en cualquier momento los huesos me van a traspasar la piel. No puedo cerrarlas sin dolor. Los pies se han desinflamado un poco. Anoche no se me veían los tobillos. Si me acuesto de lado, la barriga se me deforma. Si me tumbo boca arriba no alcanzo a respirar. Si es del lado izquierdo, creo que el corazón me va a estallar, por ahí leí que no lo hiciera, porque obstruía la circulación de la sangre.

Los calambres me atacan por la mañana. Quiero estirar mis piernas y lo único que consigo, son más nervios hechos nudo. Me ayudo con las manos para poder levantar el resto de mi cuerpo. Si doy un mal paso, el tormento se recrudece. Tengo que asirme de la pared, para poder avanzar. Doy pasitos de viejita, arrastrando los pies, con miedo a caerme y con la lentitud del último mes. Me veo en el espejo y parezco la Chimoltrufia, pero con panza.

Hago los ejercicios de gateo, y creo que me romperé los nudillos. No me puede tanto las rodillas, ni las caderas, sino mis muñecas y mis dedos.

A bañarse para poder despertar. La barriga no me deja acercarme a las llaves de la regadera. Tengo que alzarme en puntas para alcanzar la ventana y cerrarla, con tal de que no me dé una corriente de aire. No hay toalla que me alcance a cubrir entera. Salgo, con medio cuerpo sin tapar. Las chanclas de baño, definitivamente ya no me entran, así que uso aquellas sandalias de playa con velcro, que tengo desde hace años. Lo malo, es que ya no tienen suela ni agarre y he estado a punto de caerme en más de tres ocasiones. Peligro.

Siento que la noche se fue demasiado rápido. O demasiado lento. O ya no sé, pero se me fue. Me cambio con lo que puedo, la mayoría de mi ropa ya no me queda. Mi ropa de embarazada ya no me queda. Así que no salgo de tres vestidos de embarazo que tengo desde hace 11 años. Uno de ellos ya está hecho garritas. Si voy a salir me pongo la faja, que me ayude a sostener el peso de mi panza. Plancho una camisa para mi esposo, hago el licuado para las niñas, me hago el desayuno.

Si me doy prisa alcanzo a almorzar con MiEsposo. Si no, pues sola. Que sinceramente es mejor, porque desayuno tranquila sin tener que levantarme 20 veces de la mesa. Él se va al trabajo, yo me quedo en casa. Eso si no tengo cita con el médico del IMSS, o el dentista de Mija, o el Pediatra, o el ginecólogo… o si no hay que hacer algún pago de servicios (agua, luz, teléfono) o arreglar algún trámite, o hacerle algún mandado a mi suegra o a mi cuñada, o ir al mandado. Si nada de eso acontece, me quedo en casa, escribo un rato en el blog, checo correos, leo el Google +, el Twitter… mientras la lavadora se llena, lava y enjuaga. Ahí voy a barrer el patio, tender ropa, lavar el patio, regreso y lavo los trastes, doy de desayunar, lavo más trastes, tiendo más ropa, vuelvo a dar órdenes: Tú lávate los dientes, tú recoge los juguetes, tú alza la cama, tú llévate esto a su lugar, tú las servilletas, tú….

No ha transcurrido media mañana y ya estoy cansada. Respiro con dificultad, camino como tortuga con artritis y tengo que empujarme para poder levantarme de la silla. Me duele todo. Mis manos, mis pies, la cintura, la espalda, las caderas, la entrepierna, la parte baja de mi vientre… siento que toda mi piel se va a romper en mil pedacitos.

Las niñas, están de vacaciones, se pelean, se gritan, se jalan, las separo y les llamo la atención, se buscan, se abrazan, se besan, se toman de la mano y se van de nuevo a jugar, o a ver la TV, o a la PC…

A veces me dan ganas de llorar, cuando ellas se pelean. Otras las quiero agarrar a nalgadas, pero nunca lo hago. En ocasiones, quiero salir corriendo de la casa, gritar, dejarme caer.

Cuando me toca salir, regreso muerta. Entre camiones, taxis, escaleras, correteadas, subir, bajar, cargar… no sé si logre llegar a la semana 40.

Después de la comida, la pila me baja de sopetón. Me entra un sueño que parecen dos. Si puedo, tomo una siesta. Si no puedo… ando zombie el resto de la tarde.

Me he quedado dormida frente al teclado, con todo y clientes en el ciber. De pronto, no sé si es MiNene que se coloca de tal modo, que me dan unos mareos bárbaros y como que no me llega el oxígeno al cerebro.

Tengo tanto calor que lo que más quisiera es andar desnuda en mi casa. Pero creo, que eso provocaría pesadillas en los clientes.

Por la tarde, lo único que anhelo es que no vengan clientes, que llegue mi marido a aplacar a estas chamacas, que las bañe y ya poder irme a dormir.

Por la noche, mis pies están tan hinchados, que es mejor andar descalza, ya los tenis me sacaron ampollas. El otro día fuimos al centro a comprarme unos zapatos. Nada me quedó, nada me entró.

Tengo la piel tan estirada, que bañándome con un cepillo, me lastimé la pierna y me hice una pequeña herida.

Cuando MiNene se mueve, me duele. Arriba, abajo, a un lado y al otro. Porque no solo se mueve… se estira, se contrae, hace olas, echa maromas y no sé que tanto más.

La otra noche no pude dormir casi. Me entró el pánico. ¿Y si no me puedo aliviar por parto? ¿Y si no llego a la semana 40? ¿Y si no puedo con los tres chiquitos? ¿No que muy muy? ¿Y si me toca el personal tan… tan del IMSS? ¿Y si algo sale mal? ¿Y si me sube/baja la presión? ¿Y si me desangro? ¿Y si me ligan sin avisarme? ¿Y si me ponen el DIU sin mi consentimiento? ¿Y si me vuelve a pasar lo que con MiBeba que casi se muere por no haberle limpiado las mucosas?

Me calmo, respiro y vuelvo a llorar. Yo que ando activa todo el día, no puedo ni agacharme a recoger la envoltura del dulce que se le cayó a mis hijas. La panza se me pone dura como piedra, se encaja en la base de la cadera, la cintura siento que se me parte en dos… es como si MiNene se abriera paso de par en par con sus manos o como si alguien me hubiera atacado a patadas por la espalda. Quiero limpiar y cualquier movimiento enérgico hace que me retuerza y pida ayuda o ponga cara de ¡Quiero cesárea!

MiBeba quiere que la cargue y la arrulle. No puedo, no tengo espacio para ella. Me lastima. Mija quiere que la lleve a cursos de verano (como cada año). No puedo, quiero estar sentada todo el día, camino con dificultad, respiro agitada, mi panza… me va a explotar.

La noche ha llegado de nuevo, no terminé de limpiar la casa, ni el negocio. No le avancé a la planchada, tengo la casa tirada. Mis pies súper hinchados, tengo tanta comezón en la barriga, hace meses que no me veo el ombligo, me aparecen granos en el rostro, quiero llorar, pero estoy tan exhausta que sólo atino a darme un regaderazo y tirarme en la cama.

“¡Qué gorda estás!” ”¡Apenas puedes!” me dice la gente.  “Ya no puedes” me dice MiEsposo. ¿Ya no puedo? ¿En verdad? :(

El Cristal Con Que Se Mira. :)

Ya no necesito reloj despertador, MiNene se mueve puntualmente a las 6:00 a.m. ¡A desayunarrrrrr! Revisé el radio hace una hora, pero decidí seguir en cama otro ratito. Me levanto cada dos horas para ir al baño y tomar agüita, así me mantengo hidratada y no me hago en la cama ¡HAHAHA! Igual me sirve para ir a revisar a mis hijas, que no se aplasten entre sí y que estén fresquecitas.

Mis manos están tan hinchadas… pero doy gracias a Dios porque tengo ambas manos y las puedo mover, ¡Todas las cosas que con ellas puedo hacer! Además sé muy bien que, cuando me alivie, la hinchazón de mi cuerpo desaparecerá. Igual mis pies, volverán a la normalidad, y todavía sirven para caminar, luego serán para bailar y correr tras el chamaco.

Los calambres me atacan por la mañana. Buen pretexto para comer más tomate con sal y plátano. ¡Yommi! Estiro las piernas y me gusta sentirlas firmes y rellenitas. A pesar de que dormí poquito me gusta eso de tener un montón de almohadas: una debajo de la panza, otra en la cintura, otras 2 entre las piernas y mi cabeza sobre un descansacama. Aunque luego tenga que pelearme con el marido, porque si se va a dormir antes que yo, me gana el almohaderío. Agarro vuelo, a la 1, a las 2 y a las 3, me bajo de la cama. Me veo en el espejo y me digo: ¡Que bonita pancita amaneció hoy! De perfil todavía se me ve la cintura :P

Hago los ejercicios de gateo… a mis 40 años todavía puedo gatear. A pesar que me duelen las manos no siento malestar en las piernas ni en las caderas, es más ¡ni en las rodillas! Creo que me lastimaba más hace 11 años, cuando me embaracé la primera vez.

A bañarse para poder despertar. Todavía tengo elasticidad para alcanzar la ventana y cerrarla. Le digo a MiNene que eso que se oye y siente es el agua. Le gusta y se mueve al ritmo de las gotas. No hay toalla que me alcance a cubrir entera, hay que ingeniárselas para salir del baño. O igual salgo así a la onda sepsi. Sepsi-panzona ¿Y qué?

Siento que la noche se fue demasiado rápido. O demasiado lento. O ya no sé, pero se me fue. Y veo que Dios me da otra oportunidad de cambiar, de crecer, de aprender, de amar. Cada día me acerca más a mi bebé. Semana 35, faltan 5 semanitititas para conocer su cara, oler su aroma y arrullar su cuerpecito.

La mayoría de mi ropa ya no me queda, tengo que asaltar el clóset de mi marido. Los tres vestidos de embarazo que tengo desde hace 11 años todavía me sirven. Así ando más fresca y sin tanto apriete. Y me ahorro la pregunta ¿Qué me voy a poner? :P Comienzo mis quehaceres, a Dios gracias que puedo hacerlos, poco a poco y no con tanta rapidez como antes, pero aún puedo lavar, planchar, limpiar, cocinar.

Hago lo posible por acompañar a MiEsposo, podemos platicar un poco y al menos, darle la Bendición. Si no lo alcanzo almuerzo sola. Puedo leer mientras tanto o simplemente disfrutar sentada de un rico desayuno. Lo padre es que me da mucha hambre y todo lo está aprovechando mi pequeño. Él se va al trabajo, yo trabajo en casa. Si tengo cita con algún doctor o pago de servicios, trámites o mandado, procuro salir temprano de casa. Ahorita, con las niñas de vacaciones, siempre que puedo las llevo. No me gusta encargarlas tanto con mi suegra, que está grande y enferma, y quiero que se acostumbren a andar en camiones y a caminar, a hacer lo necesario dentro y fuera de casa, que convivan con otras personas y que vayan aprendiendo, hasta lo más simple, como escoger la verdura o saber esperar con paciencia un turno en el banco.

Si me quedo en casa, enciendo la PC y escribo un rato en el blog, checo correos, leo el Google +, el Twitter… mientras la lavadora se llena, lava y enjuaga. ¡Dios bendiga al que inventó la lavadora! Esa agua, no la desperdicio, la uso para regar el patio, el jardín-selva, la banqueta, la cochera y hasta para los sanitarios.

A veces las niñas están de humor y se ponen a limpiar sus juguetes en el cuarto, o “me ayudan” a tender, a lavar, a regar las plantas, a trapear. Luego terminan empapadas y juegan a tirarse agua. El otro día terminaron trepadas en el lavadero, mojándose con la manguera, yo divertida oyendo sus carcajadas y tomándoles fotos.

No ha transcurrido media mañana y ya estoy cansada. Me siento un rato, con los pies en alto, si tengo oportunidad, si no, pues lo dejo para más tarde. Mija le dice a MiBeba que me deje descansar y se la lleva a jugar. ¡Es un amor!

Ahora que siento que toda mi piel se va a romper en mil pedacitos, me he puesto más crema, aceite e hidratantes que en toda mi vida. Ya sé que las estrías no desaparecerán, pero serán mis marcas de guerra.

Las niñas, están de vacaciones, así que conviven mucho, aprenden mucho, se pelean mucho, se quieren mucho.

A veces me dan ganas de abrazarlas y de tirarme al suelo con ellas. Las abrazo de lado, les doy un beso y ellas, sin ningún motivo me dicen: ¡te quiero mamá! Si me ven dormida me dan besos en la frente, si me ven despierta llegan y me abrazan. Me sonríen e iluminan el día. Cuentan chistes, inventan canciones, me ayudan con la casa, me hacen reír a carcajadas.

Cuando me toca salir, regreso muerta. Bastan unos 20 minutos de siesta y ya recargué batería. Si no llego al a semana 40, será porque MiNene quiere dar fé de los hechos y prefiere ver todo desde afuera. (¡Ya subió de peso! :D )

Me he quedado dormida frente al teclado, con todo y clientes en el ciber. Entonces me levanto, vació la hielera, me siento de nuevo y a morder hielos como si no hubiera mañana. ¡Ay que rico! Voy por unos.

Tengo tanto calor que lo que más quisiera es andar desnuda en mi casa. Pero creo, que eso provocaría más niños en esta casa.

Por la tarde, lo único que anhelo es que llegue mi marido para poder platicar con él y que las niñas jueguen con su papá y le hagan olvidar por un momento las broncas del trabajo.

Por la noche, mis pies están tan hinchados, que es mejor andar descalza, ¡Con lo que disfruto caminar descalza! Me siento niña de nuevo, no, no, adolescente, como sea. El otro día fuimos al centro a comprarme unos zapatos. Nada me quedó, nada me entró. Me dió risa porque me sentí Anastasia, ¿La heredera rusa? No, la hermanastra de Cenicienta. Bueh… sirvió para comprarles tenis a mis hijas.

Cuando MiNene se mueve, me alegra. Porque me confirma que está vivo, que tiene energía, que está contento (o a disgusto según). Ese movimiento es un canal de comunicación entre nosotros. Con sus pataditas, sus estiramientos, me dice si está feliz, triste, cansado, aburrido, con hipo o con sorpresa. Lo que más me cautiva es como se queda quieto cuando no quiere que le toquen y como brinca de gusto con quien sí le agrada que le acaricie.

La otra noche no pude dormir casi. Me entró el pánico. Lloré bastante. Me desahogué. Tampoco es bueno hacerse la fuerte. Sé que las cosas saldrán bien, porque tengo mi fe puesta en Dios y tengo la certeza de que así será.

Me calmo, respiro y vuelvo a orar. Yo que ando activa todo el día, no puedo ni agacharme a recoger nada. Así que tengo que doblar la cintura y subir un pie, hacer balanza o attitude :D Considero que es un tiempo, para que me tome todo con más calma y aprenda a disfrutar de esos pequeños logros, momentos y detalles que normalmente dejo pasar.

MiBeba quiere que la cargue y la arrulle. No puedo, así que le acaricio a un lado mío. Ella comprende y le hace cariños a mi panza. Bueno, no a mi panza, a MiNene. Mija quiere que la lleve a cursos de verano (como cada año). No puedo, pero sacamos libros de la biblioteca, está viendo películas en Internet, hacemos otras cosas. Hoy por ejemplo las puse a pintar con acrílicas unos envases de yogurth para hacer un boliche. Ellas encantadas.

La noche ha llegado de nuevo, no terminé de limpiar la casa, ni el negocio. Pero escribí, me desahogué, platiqué en persona, por PC y por teléfono. Hice algo de mandado, fui a hacerme un ultrasonido al IMSS, hice comida, platiqué con mis hijas y ya voy a cenar con MiEsposo.

“¡Qué gorda estás!” ”¡Apenas puedes!” me dice la gente.“Ya no puedes” me dice MiEsposo. ¿Ya no puedo? No, ya no puedo. Yo no puedo, Él sí puede.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

Premio Gracias Por Estar Ahí

Mi queridísima y Argentínisima Bren de Amo Ser Mamá me regala este Premio Especial: Gracias por estar ahí, como ya es costumbre hay que contestar algunas preguntillas, aquí vamos con ellas:

*Un libro que aconsejas: Para que los papás primerizos se den una idea, para que las mamás primerizas vean lo que les espera y para los papás que no son primerizos, pero que recuerdan y vuelven a vivir… estos dos libros están geniales, te hacen reír, llorar y reflexionar. Ella va a tener un bebé y yo un ataque de nervios  y Ella ha tenido un bebé y a mí me va a dar algo, James Douglas Barrón, Editorial Urano.
*Un juego, juguete o actividad que no falla: El juego del “veo, veo”, juguete: una pelota, actividad: pinturas y hojas de recicle o bien plastilina ¡Nunca fallan!
*Una canción infantil:
 
*Un buen plan:  Ir por una pizza, caminar al parquecito feliz, llenarse de arena los pies y de alegría el corazón.
*Una canción:
Quiero agradecer a todas (os) por estar ahí, cuando los necesito, cuando quiero hablar, cuando deseo llorar, cuando suplico reír, cuando debo escuchar. El premio debe rolarse, por eso  he seleccionado a unos cuantos, aunque todos se lo merecen:
Esperando sus respuestas, me despido calurosamente 36°C a la sombra :S