Ciudad de México: Teotihuacán

Salí a las 6:00 am de Casa Pepe sin desayunar, pues el buffet abre hasta las 7:00 am. Las calles lucían completamente solas, al igual que el metro. Seguí a pies puntillas las instrucciones que leí en miviajar.com, también pude haber bajado la aplicación de las líneas del metro para el celular, aunque prefiero ver el mapa en cada estación o de plano preguntar a usuarios y oficiales de seguridad.

Me dirigí a la Central de Autobuses del Norte, a los Autobuses Teotihuacán. Hay salidas cada 15 min. y los precios son muy accesibles. El trayecto duró 1 hora, puede bajarse en el pueblo y recorrerlo a pie, o bien, bajar hasta la entrada 2 e iniciar su recorrido (Hay 5 entradas). Antes de ingresar me compré unas gorditas y aparte llevaba una fruta.

Teotihuacán: «Lugar donde fueron creados los dioses», o «Ciudad del sol», fue nombrada así por los Mexicas, seis siglos después de su abandono. Comprende del año 100 aC hasta el 850 dC.

Wikipedia

Pagué la entrada, $75.00 mn, empecé a caminar por la calzada para encontrarme de frente con la Pirámide del Sol, sobrevolada por varios globos aerostáticos. Si usted cuenta con suficiente capital y es gustoso, puede contratar diversos tours que pasan a recogerlo en la puerta de su hotel, lo traen en camión privado, incluyendo entradas y alimentos, y lo llevan a volar en estos magníficos globos. Sí soy gustosa, pero no cuento con tanta producción 🙂

Llegué algo temprano, realmente había muy poca gente, así que aproveché para disfrutar el paisaje, res-pi-rar el aire matutino y subir lentamente. Ví que muchas personas subían corriendo, se medio desmayaban a mitad de camino y seguían trotando. Se tomaban varias selfies y bajaban de volada. No señor, yo hasta me senté en varios niveles, ver, oír, oler, sentir esas piedras bajo mis pies, imaginar la vida hace cientos de años, percibir la energía en el ambiente, ¡Y sin fumar de la buena!

Me cuenta mi MamáO que cuando yo era pequeña, fuimos a Teotihuacán en compañía de mis abuelitos y que sólo mi PapáA y ella subieron la Pirámide del Sol. De seguro me quedé con las ganas de subir, porque es algo en lo que venía pensado durante mucho tiempo. Lo curioso, es que, no recuerdo en absoluto nada de ese paseo.

Al fín alcance la cima, y no me crea de nuevo, pero sí se siente una energía muy dinámica, muy fuerte y arrasadora. Cerré los ojos, eleve las palmas al cielo y recibí los rayos del sol. ¡Chiiiiiiclesssss y gomitas! Había(mos) muchas personas trepadas, reflexioné por una parte ¡Qué padre que pude subir aquí, vivir esta experiencia! Por otro lado: ¡Qué mal que nos permitan subir! Estamos sobre suelo sagrado, al que sólo accedían los Sacerdotes (y los sacrificados) ¡No somos dignos!

Y no, no lo somos: Vasos desechables, numerosas colillas de cigarro, bolsas de frituras tiradas a lo ancho y alto de las estructuras, gente burlándose y haciendo bromas. Le puedo asegurar que no eran los extranjeros quienes cometían estas atrocidades. Triste mi calavera😞.

Bueno ya, basta de quejas, bajé y anduve de curiosa entre las diferentes estructuras de menor tamaño, que según la explicación, constituían complejos habitacionales, para los foráneos que venían a comercializar sus creaciones, granos y animales. Me regañaron, para variar, que no debía andar sola ni por ahí. ¡Oh, que la canción! Po’s póngame un letrero ¡Chihuahua!

Me parece muy llamativo y particular que cada roca oscura está adornada con múltiples piedritas pequeñas ¡Qué paciencia! Subí la pirámide de la luna, más pequeña que la del sol y cargada de una potencia muy diferente, una tranquilidad, una paz que no podría explicarle. Me colé en una meditación guiada, y terminé muy relajada.

«Atetelco y Tetitla, eran conjuntos habitacionales de los antiguos teotihuacanos, cuyas pinturas murales representaban dioses, animales y actividades vinculadas con la guerra»

INAH

Obedeciendo las indicaciones sugeridas entré a apreciar los murales, son impresionantes y están muy bien conservados, con sus ligeros retoques. Si usted va en grupo con algún guía aprovechará al máximo su estadía, en cambio yo tuve que esperar a que terminasen sus explicaciones, porque se colocaban de tal modo, que no me permitían observar y mucho menos oír. ¡Ñe, que al cabo que ni quería! Decía Capulina.

Compré algunas artesanías y recuerditos, es mejor hacerlo con los locatarios de los puestecitos, porque los vendedores que andan con su mantel en medio de la zona arqueológica a veces no traen ni permiso (dan mordida) y triplican los precios.

Me quedó un área sin explorar, ya estaba alto el sol y no quise aventurarme sola, además ya hacía hambre apetito y mis tripas se devoraban las unas a las otras. Busqué una fondita desde donde pudiera ver el paso del camión de regreso a la Ciudad de México, me atendieron de maravilla, puse a cargar el celular mientras degustaba una exquisita comida corrida con su respectiva agua de Jamaica ¡A un súper precio!

De regreso, me quedé dormidota en el autobús, justo desperté momentos antes de llegar a la Central. De ahí al metro, al túnel de la ciencia, y de vuelta a la Casa Pepe.

P.D. A mí se me pasó, que a usted no se le pase: Hay un restaurante subterráneo en la misma Zona Arqueológica, único en su especie. ¡Nunca me acordé! Ni modo, tengo que ir de nuevo, ¿Cómo me lo voy a perder?

P.D.2 Sí planea ir a la Zona Arqueológica puede tomar un tour o hacerlo por su cuenta. Si también quiere conocer el pueblo y sus otros atractivos, será mejor que se hospede en alguno de sus varios hoteles, hostales o villas.

Cómo llegar

Costos

  • Entrada general: $75.00 mn
  • Gratis menores de 13, mayores de 60, jubilados, estudiantes y profesores con credencial vigente
  • Domingo entrada sin costo

Horarios

  • Pirámides: De Lunes a Viernes de 9:00 am a 5:00 pm
  • Museos: De Lunes a Viernes de 9:00 am a 4:30 pm

2 respuestas a “Ciudad de México: Teotihuacán”

  1. Vaya vaya, este si que es un mega tour por zona arqueológica. Creo que hay un video de Héctor de Mauleon lleno de información sobre el lugar. Pero nada sustituye la visita. Quien tuviera una máquina del tiempo para ver la ciudad en todo su esplendor.

    • Estuvo muy padre, eso que me faltó zona por explorar, pero ya me entró el miedillo y estaba muy fuerte el sol.
      ¡Gracias por el vídeo!
      Tenía mucha ilusión por hacer este recorrido, desde que estaba niña soñaba con ello 🙂
      Hay mucha energía en el lugar, se sienten y se ven muchas cosas, aún con los ojos cerrados.
      ¡Imáginate! Todo el color, las ropas, la gente, el bullicio, no, no, no, ¡Me muero!
      Un gran abrazo mi querido Francisco.

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