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Parto en Casa: La Misiva de MiEspo

Ayer le compartía información referente a una Iniciativa de Ley que se está promoviendo para declarar ilegal un parto en casa planeado dentro del Estado de Coahuila. Hoy transcribo íntegra la carta que MiEspo hace llegar a las autoridades pertinentes.

A quien corresponda:

Me he enterado de que en el Estado de Coahuila existe una iniciativa para declarar ilegal la atención de partos en el hogar. Estoy totalmente en desacuerdo con ésta iniciativa que restringe a la mujer en su derecho de decidir el lugar donde desea traer a su hijo al mundo. ¿Por qué obligar a la mujer a atenderse en instituciones de salud pública o privada y no en la comodidad, discreción y atención de su propia casa?

Antes de que se me diga que no tengo idea de lo que se trata, que no conozco el tema para opinar y que no cuento con un marco de referencia, me permito contar mi propia experiencia.

Tengo tres hijos maravillosos, dos niñas y un niño. Los tres han sido partos naturales y cada uno de ellos han nacido en diferentes lugares y distintas instituciones.

Mija, la mayor, nació en la ciudad de Villahermosa, Tabasco por la madrugada en el Hospital CERACOM. Institución privada que dejó mucho que desear. En cuanto llegamos a mi esposa la regañó una enfermera porque  estaba respirando como le habían enseñado en un curso de yoga para controlar las contracciones, le administraron la anestesia epidural cuando ya no era necesaria, el anestesiólogo llegó con aliento alcohólico cuando el parto ya estaba bastante avanzado y puso en riesgo a mi esposa y mi niña… ¿por qué lo permití?, simplemente porque confiábamos en la ginecóloga que nos atendió y que se portó a la altura, yo tenía demasiados nervios y sentía que todo era como una película, tenía miedo, emoción y la verdad, no actué por que no fue sino hasta después que mi esposa y yo nos pusimos a platicar sobre la experiencia del parto que caímos en la cuenta de que el servicio en el hospital no fue el adecuado… y créame, tampoco fue barato.

MiBeba, mi segunda hija, nación en la Clínica Número 16 del Seguro Social, para empezar no permiten al padre acompañar a su esposa en el nacimiento de su hijo, me cuenta mi esposa que mientras ella estuvo en trabajo de parto los médicos internistas llegaban y le practicaban toco cada que se les antojaba, se sentaban en la camilla donde la tenían esperando que dilatara platicando puras tonterías, zarandeando la camilla y diciéndole: “Ay, señora. Ahorita que dolor, pero cuando uno los hace que rico, ¿verdad?”, demostrando una total insensibilidad y un completo desconocimiento de la relación médico-paciente. Las instalaciones están muy sucias, maltratadas y las parturientas carecen totalmente de privacidad. Bueno, hasta el personal del aseo pasa y las ve desnudas.

Cuando supimos que estábamos esperando a nuestro tercer hijo, MiNene, decidimos buscar una opción que no fuera ni Hospital privado ni Seguridad Social. Conforme pasó el tiempo y no encontrar otras opciones comenzamos a considerar  el IMSS, ni modo… pero gracias a una amiga en común conocimos a una partera que atendía el parto en casa. Debo confesar que yo al inicio estaba bastante inseguro, principalmente porque ella misma nos comentó que ponían obstáculos para emitir el Certificado de nacimiento a niños nacidos en casa; mi esposa ya se había entrevistado con ella y me comentó que le había dado mucha confianza, mucha seguridad. Decidí ir con mi esposa a conocer a la partera, cual sería mi sorpresa que es una persona muy joven, tenía la idea de que sería una señora mayor que nos miraría fijamente y con aire autoritario, nada que ver. Mis miedos e inseguridades no desaparecieron inmediatamente al conocerla, tuvieron que pasar varias sesiones de seguimiento donde nos explicaba que no todas las embarazadas son candidatas para un parto en casa, que se apoya de una ginecóloga, que cuentan con todo lo necesario para atender el parto normal pero que siempre se tiene que tener un plan B para cualquier emergencia, nos explicó claramente las ventajas y los riesgos para que nosotros tomáramos la decisión que nos hiciera sentir más cómodos; que se debe informar al ginecólogo que esté atendiéndonos que pensamos tener el parto en casa para conocer su opinión y principalmente esa comunicación abierta en la que escuchaba todas nuestras dudas y nos respondía con paciencia, a veces la misma pregunta las veces que fuera necesarias para que nos sintiéramos relajados y con entera confianza.

Conforme se acercaba la fecha del parto, el seguimiento se hizo más personal,  y aquí es donde radica la principal diferencia, el plus que no tiene la institución privada ni el IMSS, el trato es personal, de acuerdo a las necesidades de la embarazada, el bebe y el padre. Porque han de saber que yo como padre también tuve miedo, temores infundados, pesadillas y ese sentimiento de que todo puede salir mal que nos invade y que en varias ocasiones la partera y la ginecóloga me hicieron patente su apoyo, comprensión y paciencia.

El día del parto estuvieron acompañando a mi esposa, la checaban, la cuidaron y atendieron como en ninguna de las dos instituciones anteriores. Mis hijas estaban esperando el momento y cuando mi hijo estaba a punto de nacer les hablamos y estuvimos todos juntos como familia cuando llegó al mundo, mientras yo sostenía a mi esposa en mis brazos. Esto señores no tiene igual, no tiene precio y sólo quienes lo hemos vivido comprendemos el impacto que esta vivencia maravillosa tiene en la familia. Mi hijo al nacer, inmediatamente fue puesto en contacto con su madre, les permitieron estar juntos, disfrutarse y adaptarse en un ambiente de confort y seguridad.

Mi esposa tuvo la tranquilidad que no tuvo en el hospital privado ni el IMSS, la atención que recibió de parte de la partera y la ginecóloga fue excepcional, los daños físicos y psicológicos que sufrió mi esposa con este último parto fueron mínimos a pesar de contar con cuarenta años cumplidos al momento del parto, la privacidad y comodidad de estar en su hogar no tiene punto de comparación.

Por todo lo anteriormente expuesto y descrito, me parece una soberana tontería, un absurdo privar a la mujer embarazada de disfrutar de esta maravillosa opción si su salud y condiciones se lo permiten. Otro punto importantísimo… el costo también es muchísimo menor a si se atendiera en una institución privada.

Recapaciten y no sigan haciendo tonterías, legislen y sean realmente representantes del pueblo no servidores de intereses particulares. Permitan que los niños nacidos por un parto en casa gocen de todos los beneficios de la ley sin poner frenos y obstáculos para que les sea otorgado su certificado de nacimiento. Es totalmente irracional considerar ilegal algo tan natural como el alumbramiento de un bebe en el hogar de los padres, una situación que siempre ha existido y que tiene tantas ventajas sobre las otras opciones. Señores, es una opción más, los padres de familia podemos decidir tomarla o no, pero no quiten esta opción del juego.

En mi experiencia con los tres tipos de atención, tanto privada como pública y el parto en casa, definitivamente me inclino y recomiendo ampliamente el parto en casa, en el hogar, rodeados de quienes nosotros como pareja decidimos.

Ojalá y muchas mujeres más disfruten de esta experiencia. Permitan la difusión de esta opción y la existencia en Coahuila de parteras certificadas.

Sin otro particular quedo a sus órdenes.

El Espo.

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Corazón Partío

TeddyBearHeadAche

MiNene agarra mucho vuelo para dar el primer paso. Su espalda se curva un poco hacia atrás, levanta los pies como quien no quiere ensuciarse las suelas de lodo, la cabeza se va de lado (¿No será de Pénjamo?), la sonrisa también.

Sus zapatos como que le pesan, eso o aun no coordina bien sus movimientos al caminar. Se resbaló, era poca la distancia entre su cara y la esquina de la pared, ni siquiera tuvo oportunidad de meter las manos, el filo le abrió la frente… le recogí de espaldas, al voltearlo la sangre brotaba profusamente, escurría por sus ojos, nariz, le cubría la boca.

Casi le aviento mi criatura a MiEspo, salí disparada a buscar un pañuelo, mientras él lo limpiaba con papel higiénico, ¿se tumbó los dientes? ¿se rompió la nariz? ¿aún son dos ojos? ¿a dónde lo llevamos? ¿Al IMSS, a la Cruz Roja, al Hospital Infantil?

A falta de hielos en el congelador, tomé un boli de uva, lo envolví en el pañuelo, a presionar la herida.

Llamamos a un taxi, nos llevó rápidamente al Hospital Infantil, aun siendo derechohabientes del IMSS no quisimos ir a pelearnos por los trámites burocráticos y que nos dejen esperando cuatro horas para atender una herida aparentemente leve pero escandalosa. La Cruz Roja es una opción más económica, sin embargo, cuando llevamos a MiBeba morada por la falta de oxígeno tardaron un buen en socorrerla.

Inmediatamente entrar, lo revisaron y entre cuatro personas lo sujetaron. MiNene no estaba asustado, estaba súper enojado, no quería que lo tocaran, ¡¡¡dzl dzl dzl !!! gritaba con fuerza, apretaba los dientes, me hablaba: ¡Mamá, Mamá!, en tanto yo iba a pagar la consulta y de rato las radiografías y gasas.

No se encontraba la señorita encargada de hacer las tomas, después de mucho se apareció, sólo para volver a desaparecer, que estaba ocupada. Cuando al fin se desocupó la susodicha (lo cual agradezco, porque tuve oportunidad de amamantar a MiNene y calmar un poco su dolor -y el mío-) se entretuvo otro rato en encender el aparato y alistar lo necesario. Dos tomas, una espera, hay que repetir una de ellas, la mamá de la criatura no lo sostuvo bien y salió movida. 😦

“No tiene fractura ni nada grave señora. Cuide que no se le mojen las vendoletas, se le caerán entre cuatro y diez días. No le unte nada, no le ponga nada, no le exprima nada. Puede que le supure la herida, en cuyo caso tendrá que regresar. Paracetamol, un gotero cada seis horas en caso de dolor.” 

MiNene observaba muy atento al Doctor, con sus ojos abiertos como platos, serio, serio. Al finalizar sus explicaciones, mi niñito le extendió la mano al galeno y les dijo adiós a la enfermera y al practicante.

P.D. Estoy pensando muy seriamente en comprarle un casco, rodilleras y coderas; nomás para andar en casa.

P.D.2 Cuando pasan este tipo de cosas, suelo pensar:

  • Como de un momento a otro ocurren los accidentes. Ésta vez no fue grave, pero pudo haberlo sido, si presentase síntomas como convulsiones o pérdida de razón, ¿O qué tal si le hubiera reventado un ojo? ¡Qué se yo! Tengo la mala costumbre de imaginar “lo que pudo pasar” y ahí es cuando me pongo a llorar como Magdalena.
  • Pienso que, es tan solo un corte en su piel, y le duele y me duele tanto verle llorar. Si una herida pequeña es causante de semejante dolor, no puedo siquiera imaginarme a todos esos pequeños maltratados, mutilados, golpeados hasta morir, por quienes se suponen deberían velar por su integridad y bienestar, ¿Cómo es posible?
  • Bendita lactancia, basta con ver los ojitos de amor de mi pequeño para comprender, que el dolor no desaparece, pero se hace más tolerable, en los pechos y brazos de mamá.

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Semana Internacional de Porteo 2013

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La Semana Internacional de la Crianza en Brazos se celebra este año del 7 al 13 de Octubre, con el lema “Déjate llevar”, que aplicaría en dos sentidos: Que el bebé se deje cargar por su porteador y que el porteador se deje llevar por su instinto.

Portear no es sólo cargar al crío “pa que no llore y me deje trabajar”, sino establecer una comunicación real con el pequeño, estar atentos a las necesidades de ambos, fortalecer lazos y un montón de beneficios más, tanto físicos, como fisiológicos, emocionales y hasta sociales diríamos.

No se trata de una moda, puesto que las modas son pasajeras; el porteo es una costumbre ancestral, como podemos constatar en tribus y pueblos del mundo. Para hablar de las bondades del mismo citaré algunos enlaces al terminar. Para hablar de mis riegues ¡cof, cof! experiencias, es que escribo este post.

  • Cangurera 

Llegué a juntar seis cangureras: una que compré para Mija y cinco regaladas por amigos. Ahora sé de los problemas que acarrea el uso de la misma, sin embargo, en ocasiones vuelvo a usarla, no todos los días, ni por períodos largos de tiempo. Especialmente a la hora de lavar la ropa, debido tanto a los tirantes y respaldo alcochados,como a los broches de presión, que me hacen sentir un poco más segura de llevar a MiNene en la espalda: no tengo que ajustar tela, no tengo que hacer nudos, no se me desliza, nada. Le quité el cartón para que su espalda estuviera en forma de “C”, le sostengo las piernitas cuando lo llevo al frente y uso la que tiene la entrepierna más ancha, aunque no queda exactamente con la posición de ranita, al menos no cuelga del todo.

Un mal día, llevando a MiNene en la cangurera, se me atravesó MiBeba. Me tropecé y con tal de no chocar con ella, caí de rodillas al suelo. Iba a aplastar al niño, así que Dios sabe como, me giré y terminé de espaldas. No podía levantarme, me sentía como tortuga patas pa’rriba. Hasta que un buen samaritano pasó y me levantó. Me dañé la rodilla, me rompí el pantalón, me lastimé el pie. A MiNene no le pasó nada, gracias a Dios. Me pregunto que habría sucedido si hubiera llevado otro portabebé más ergonómico y menos voluminoso.

  • Bandolera de Anillas

MiNene tenía 4 semanas de nacido al momento de adquirir la bandolera. Cuando la hermana de @SoyMamiMu me puso al niño en hamaca, regresé súper feliz a la casa y ni quería sacarlo de ahí. Llegó la hora de usarlo sola: ¡Ay, de mí! el niño se me resbaló varias veces, lo dejaba flojo, lo dejaba apretado, me dolía el hombro. Lo guardé un tiempo (al portabebé, no al niño) . Lo volví a sacar, a ver mil chorro mil (bueeeeno, mil chorro cientos) vídeos, a preguntarme constantemente ¿Porqué los niños del youtube son tan tranquilos y el mío parece palo encebado? Quince minutos para colocarme la bandolera, un minuto el niño quieto, dos minutos niño llorando y arqueando la espalda ¡Vámonos a la calle! Niño en carriola, o en brazos, o en cangurera.

Después de practicar mucho y con la amable asesoría de @cienporcienmama y @Amo_Ser_Mama, ya porteaba un poco mejor. Al salir una tarde, no tomé en cuenta lo extremadamente caluroso de mi tierra, el sol calentó las argollas y le quemó la piel del pecho.  😦 Otro día, ajustando la argolla, le machuqué el dedito. 😦 😦 Y de tanto uso, la tela se rompió como si se hubiera podrido. 😦 😦 😦  *Nota: la tela del hombro debe estar extendida para distribuir el peso y no causar dolor.

  • Mei-Tai

Le comenté a @SoyMamiMu lo de la tela de la bandolera, ella tan linda me ofreció descuento especial en sus productos. Opté por el mei-tai, ya que es más resistente al peso del niño y principalmente, se puede llevar a la espalda con confianza. Digo, también la bandolera se puede usar atrás, nada más que sentía claramente como el niño se me salía del huacal y andaba yo toda jorobada por la vida. Fuí a recoger mi pedido a casa de su mami, me mostró como usarlo, con su ayuda me lo amarré al frente y ¡Voalá! ¡Era perfecto! ¡Ajai! Pero en mi casa otro cantar… los tirantes muy largos para mi chaparra humanidad, los pisaba, se me enredaban, le aplastaba las piernitas, lo dejaba apretado, chueco, más cargado de un lado, que del otro…

Seguí con fidelidad las instrucciones que me dieron  y lo que pude averiguar en los vídeos, benditos vídeos. Aún así, seguía marcándole las piernas ¿pues que las tendrá muy gordas? No, era que no se lo ponía correctamente. Aquí sí, debo aclarar, que quien más partido le ha sacado, ha sido MiEspo, lo que a mí me da 3 ½ vueltas, a él le da apenas 2 y anda tan a gusto el hombre. *Nota: Hay que alzar bien los brazos, como si se estuviera en el gym, para acomodar satisfactoriamente los tirantes y dar más seguridad al portear en la espalda.

  • Rebozo Tejido Tradicional 

Le decía, que este rebozo lo tengo conmigo desde antes de concebir a Mija. Una indígena de Chiapas me mostró como llevarlo. Lo usé bastante con Mija, muy poco con MiBeba, vine a descubrir que se había encogido con las lavadas cuando quise usarlo con MiNene. Y olvidé por completo como era que se amarraba. Agarré mucho miedo, de que se me fuera a ahogar el niño, de que se me cayera, de lastimarlo. Hasta ahora que MiNene tiene poco más de un año, lo uso con regularidad. Una hamaquita a la espalda y ¡Listo!

Si MiNene no tiene ganas, pues no tiene. Esto porque yo muy chucha en la calle, el niño se estira, “se pone tabla”, se desbarata la bolsa y ¡shurrrim! niño deslizándose al suelo. *Nota: Utilizar en clima fresco o frío, de lo contrario el niño se deshidrata. Siempre checar la bolsita.

  • Fular

Gracias a @Ana_2011 me enteré de un taller de porteo que habría en la ciudad. Me lancé con MiBeba y MiNene, al arribar al lugar estaba casi lleno, un montón de mamás, papás, tías y abuelitas, estaban participando. Me decidí por un fular de algodón, como de 4.5 mts. Silka, de Nacer Libre, nos recibió con una gran sonrisa en el rostro, asegurándose que cada quien tuviera el fular adecuado. Nos entregó un DVD con los principales nudos y unas hojas con los beneficios del porteo. Procedió a explicarnos como se hacían cada uno de los nudos, luego pasó de mamá en papá a amarrarnos. ¡Muy bien! Todo muy bien.

Y ya sabe mi historia. A las doce se acaba el encanto. He batallado horrores con el fular, quedo como momia egipcia, lo piso, lo enredo, lo lleno de migajas, el niño se me sale, el niño se me atora, el niño se desespera… y al cabo de más vídeos y mucha práctica y vencer los miedos, ya puedo amarrarme al creaturo en menos de lo que canta un gallo tartamudo, digo, hijo, digo, hijo. *Nota: Practicar con muñecos no te servirá de mucho.

Porteo Collage

P.D. Ahí tiene. Como decían los burbujos: Todo es cuestión de practicar y en el clavo dar, hasta que un día LO QUE COMPRASTE empiece a funcionar 😀 ¿O cómo era?

International Babywearing Week 2013
Eventos en SeaHorse
Semana Internacional de la Crianza en Brazos ¡Déjate Llevar!
Cerquita Mío
Cien por ciento Mamá

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Parto En Casa

Cada que me preguntan por qué decidí parir a MiNene en casa me encuentro recitando la lista de mis “No quiero volver a pasar por esto” casi de memoria y sin tomar aire. No es hasta que MiPart me pide por escrito los motivos que me llevaron a tomar esa decisión en que me detengo a reflexionar en ellos. Y es, hasta cierto punto gracioso, que teniéndolos (los motivos) me cueste tanto plasmarlos en palabras.

AD - Nacimiento (17)

¿Por qué tuve un parto en casa?

  • Anhelaba un ambiente cálido y familiar para recibir a mi hijo. En casa estarían MiEspo, Mija y MiBeba  con los brazos y los corazones abiertos.
  • Necesitaba la presencia de MiEspo apoyándome, soportándome, animándome, amándome. Que estuviera a mi lado -no afuera en otra habitación o lejos del hospital-
  • Deseaba fervientemente que mis hijas asistiesen al nacimiento de su hermano, que lo vieran sin que nadie les regañase, que lo vivieran natural -como es- sin miedo y sin engaños.
  • Esperaba un parto natural, sin anestesia para poder participar activamente, sin intervenciones innecesarias, quería sentir de nuevo el dolor y al mismo tiempo el gozo de dar vida, experimentar como un ser humano emerge de mi cuerpo, probar los límites de mi humanidad.
  • Pretendía demostrarme que a pesar de mi edad aún era capaz de atravesar el umbral del parto.
  • Ansiaba opinar, decidir, dudar, decir cualquier cosa que me viniera a la mente sin temor a ser callada, ni obligada a hacer algo que no quería.
  • Por respeto, por mi cuerpo, por mis tiempos, por mi voz interior, por mi hijo. Respeto que me había sido negado en los partos anteriores.
  • Por natural. Mi cuerpo esta diseñado para esa función, ¿Entonces?
  • Por confianza. Si Dios conmigo ¿Quién contra mí? Si MiPart está preparada ¿Qué más puedo pedir?
  • Por curiosidad. ¿Cómo será dar a luz en agua?
  • Por terquedad. Quería pujar, gritar, llorar, reír, orar a la hora que lo necesitara. Quería ser yo la que gritara, no el doctor.
  • Por comodidad. ¿En que otro lugar voy a estar mas a gusto que en mi propia casa?
  • Por intimidad. Dios, mi esposo, mis hijas, mi madre, mi partera y la doctora. Nadie más.
  • Por maternidad. Abrazar y besar a mi hijo apenas nacer, que nadie se lo llevase lejos de mí.
  • Mío. Quería un parto mío, un parto nuestro. Y lo tuve.

P.D. Gracias a Tirsa por animarme a realizar este ejercicio.

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Amar y Querer

Dice MiBeba que está enamorada de su papá y que uno de sus grandes sueños es casarse con él.

Estaba ella frente a la computadora viendo por enésima ocasión una película de Barbie y le digo, como siempre, “cuando llegue tu papá le apagas”, a lo que responde asintiendo con la cabeza. Llegó MiEspo y le dice:

-Apaga la compu
Silencio
-Que le apagues
-¡No!
-Tu mamá te dijo que le apagaras cuando yo llegara
-¡NO! ¡No quiero!
-Le apagas o le apago
-¡NOOOO! *Comienza el berrinche y se va ofendida a un cuarto

Regresa después de rato con un dibujito:

-¡Feliz día del Padre papá! *Para MiBeba cada tercer día es día del Padre y ella le dibuja cartitas con corazones y mil cosas.

Se le pasa un ratito el coraje, nos vamos a cenar. Otra vez discuten, ya ni recuerdo porqué, MiEspo le habla en un tono enérgico.

-Estás enojado… si estás enojado y me gritas es que no estás enamorado de mí
-Sí estoy enamorado de tí, ¿Porqué dices que no? Te traje tu leche y tu pan para que cenes
-Si me lo traes es que me quieres, pero si me gritas y me gritas enojado, es que no estás enamorado de mí
-Venga mi niña ¿Porqué llora? –Yo la metichona
-Es que mi papá me grita y yo estoy sufriendo, ya nunca jamás en la vida me voy a casar con él.

-Perdón por gritarte, vente a cenar.
-Sí papá. –Besos y abrazos

P.D. Lecciones de vida no pedidas pero ¡a su mecha! sí que se graban.

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Mi Familia Ideal

-¿Cuál es el secreto?- Me preguntó mi amiga alzando la ceja, con la esperanza reflejada en su rostro, como si yo fuera la poseedora de tan valiosa información.

Llevamos 15 años de matrimonio, criamos a 3 hijos, él trabaja fuera de casa, yo trabajo en casa, tenemos un cyber que a veces agoniza. El ayuda con las labores del hogar, yo aporto ensuciando. Él es bueno reparando y yo descomponiendo. Él es comprensivo, maduro, tierno, amable y yo… soy yo (a saber: caprichosa, terca, enojona, mandona, sensible, chipil y párale de contar, que de eso no iba el post).

Recuerdo bien, que un amigo nos platicaba acerca de su novia en turno, lo vimos tan enamorado y dijimos: “ella ES”. Sin pensarlo más se casó, al cabo de unos meses y varios problemillas, vino y le reclamó a MiEspo O.o qué porqué a él le iba mal si a nosotros nos iba bien, qué porqué le habíamos engañado diciéndole que todo era miel sobre hojuelas y la verdad era otra… pero nosotros jamás dijimos eso.

¿El secreto? ¿Para seguir juntos? ¿Para llevar un hogar? ¿Para educar a los hijos? No lo sé, no tengo la menor idea. Si la tuviera otro gallo cantaría. Y es que… la gente nos percibe como una familia perfecta, ejemplo a seguir, un matrimonio estable, unos hijos bien portados… No, la realidad dista mucho de esa imagen.

Para empezar, la perfección desconoce este domicilio. Discuto con miEspo por el dinero, por la educación de los niños, por el tiempo y la falta de él, por el dinero, porque me deja los tenis en el negocio y olvida tender la toalla, porque yo no barro entre semana ni los fines de semana y dejo la ropa en el sillón por meses, por el dinero, porque se tarda en traer la merienda y porque paso mucho tiempo en Twitter; y también por el dinero. Procuramos no gritarnos, pero a veces lo hago. Nunca nos decimos groserías, no nos golpeamos (aunque yo le he dado algunos manotazos 😦 ). Respeto ante todo. Hace mucho dijimos: no irnos a la cama enojados. Lamentablemente no siempre lo cumplimos. 😦

Hay hábitos que nunca van a cambiar, hay actitudes que nos es difícil erradicar, aunque llevemos tanto tiempo juntos parece que tenemos pocos meses de casados, todavía le sorprendo con alguna maniacada, todavía no comprendo porque hace tal o cual, sin embargo he aprendido a vivir con ello.

Confianza: Platicamos de nuestras cosas, nuestros sueños, nuestros miedos, yo más que él, porque como la mayoría de los varones, él es algo más reservado (a ver si no me regaña por andarlo balconeando, ya me había advertido que no platicara de él en el blog, ¿pero luego de que va a vivir este espacio? ¿De pura Mija y MiBeba?:P). Yo soy muy detallada en mis explicaciones (no se había dado cuenta usted ¿verdad?) y bueno, no me alcanza el tiempo para hablar, ¡por eso abrí este blog! para platicar por acá lo que no alcanzo a charlar con el mariado. Trato de no guardarme las cosas, igual no siempre lo consigo y me trago los corajes y al rato exploto y nos enojamos, normalmente yo tengo la culpa, y debería pedir perdón más seguido… pues ahí está este hombre que aún me ama, de lo contrario, hace tiempo me habría mandado a la porra y sin pompón 😦

¿Y que hay de la Intimidad? No sólo en el plano físico, hablo de lo que es íntimo, sólo entre él y yo, los secretos compartidos, la complicidad, la comprensión, la amistad y la pasión integradas en una relación. Que prefiero contarle a él antes que a nadie, que él me conoce tal cual, sin maquillaje, sin fajas, sin poses, sin falsedades y yo a él.

Las niñas… ¡oh, las niñas! Todo mundo dice: que son lindas, obedientes, nobles, inteligentes, cumplidas, tranquilas, “buenas niñas”. Sí que lo son, no lo voy a negar. Sin embargo, también tienen su lado B como los casetes de 60 min. ¡Y que nos agarren confesados!

Porque a estas alturas del partido, ya no sé a quien culpar. Que si la preadolescencia, que si reclaman atención, que si se quieren hacer las chiquitas, que si MiNene, que antes de MiNene,  que si el calor, que si el frío, que si el bullying, que si el Internet, que si la TV, que si los compañeros de la escuela, que si la edad…

Cada día es una de regaños, de alzar la voz: Arriba! Alza la cama! Termina de desayunar! Que tiras la leche! Quítate la pijama! Peínate! Lávate las manos! Cepíllate los dientes! Haz los ejercicios! y el Militar Mode On a todo lo que da: ¿Ya terminaste la tarea? ¿Ya limpiaste tu cuarto? ¿Ya te pusiste el aparato? ¿Ya te pusiste los zapatos? ¿Ya te quitaste el uniforme? ¿Ya recogiste tu vaso tu plato?  y más gritos y sombrerazos: Bájate que te pegas! No lo cargues que lo zarandeas! No lo beses que lo contagias! Levántate que está sucio! Salte que te quemas! Métete que está frío!

Yo soy Mamá NO:

-¿Me das permiso para ver la tv? -No, hasta que termines la tarea
-¿Me das permiso de usar la compu? -No, hasta que limpies tu desorden
-¿Me llevas con mi amiguita? -No, que estoy atendiendo el cyber
-¿Me dejas llevar refresco a la escuela? -No, que te hace daño
-¿Me dejas tener novio? -No, hasta que cumplas 30

Y así… y asá… y hago mis corajes, todos los días me repito: hoy no voy a regañar, mantendré la calma, las trataré con cariño y paciencia… y anda, que MiBeba llega del kinder y no se quiere quitar el uniforme, trae su calzado repleto de arena (a veces los vacía a veces no, o bueno sí, pero en la cama), se quita los zapatos y se anda descalza toda la santa tarde, tengo que corretearla para bañarla, se porta como bebita y quiere que la bañe, la cambie y casi casi que le dé de comer en la boca, NO COME, le grita a Mija, se trepa a los sillones, se tira de cabeza, se sube a la cuna de MiNene, deja tirados sus recortes por toda la casa, si algo no le parece me sale con “NO ES CIERTO” y “¿Qué tiene de malo?”, para toda pregunta e instrucción un NO gritado es la respuesta por obligación…

Mija vacía el envase de talco en las camas, se acaba el shampoo en su “Hispary” (loción que ella inventó mezclando shampoo, enjuage, perfume, espuma de jabón, gel y lo que encuentre en el baño y tocador, sirve para aplacar los pelos, curar raspones, sanar moretones y entretener a MiBeba), le desespera que la quiera peinar con colita “porque se ve fea” ¿?, rompe las hojas de su cuaderno porque borra con mucha energía, pasa días sin hacer sus ejercicios, me grita, me berrinchea y casi se tira al suelo (¡oh, pero estaba ocupado por mí!), no quiere compartir sus galletas con MiBeba, hace exactamente lo contrario a lo que le pedimos, niega lo que hace, llora, le contesta groseramente a MiEspo…

El otro día discutía con ella que no quería hacer la tarea y deseaba ver tv, me dice que así se entretiene y que yo no sé por lo que ella tiene que pasar en la escuela, que la molestan, que le pasan muchas cosas y yo no me entero ¿Cómo me voy a enterar si no me platica? Todos los días le pregunto como le fue, como la trataron, que aprendió y me contesta que bien y se encierra en su cuarto a jugar.

Ayer, me morí del susto, como Bren que se le escondió Bianqui, así se escondió MiBeba aconsejada por Mija. No la hallé en toda la casa, normalmente le hablo y se oye una risita, un “aquí estoy”, ayer nada, silencio de MiBeba, carcajadas de Mija porque yo no la podía localizar, hasta que al fín, no sé como, la encontré: estaba metida en el cesto de la ropa sucia, tapada con una cobija… bañada en sudor y con una cara de susto: “yo ya me quería salir pero mi hermana dijo que no, que hasta que llegara papá”. Deshidratada, adolorida y cansada estuvo como media hora metida en el bote… se pudo asfixiar… se pudo desmayar… no sé… regañé a Mija, le llamé la atención, le dije lo peligroso que era jugar así y que, considero eso fue un abuso, porque MiBeba ya quería salirse y ella no le permitía hacerlo 😦 Mija es muy imprudente, ya sé que no se le debe exigir mucho a su edad, pero jamás visualiza lo que va a pasar, que algo pueda salir mal. Y si sale mal es culpa de medio mundo, pero no de ella. Nunca acepta su responsabilidad.

Me siento mal, porque se supone que estoy en casa para estar pendiente de ellas y así suceden estas cosas, me digo pues ¿qué tengo que estar literalmente pegada a Mija? Para checar que no tenga más accidentes, que termine su tarea y no haga travesuras… ¿y el ciber? ¿la lavadera de la ropa? ¿la comida? ¿MiNene?

Me dan unas ganas de agarrarlas a nalgadas ¡caray! ¡qué mal! y con las ganas me quedo… En vez de golpearlas, les hablo fuerte y siguen sin hacerme caso. Entonces sí que me enojo, les castigo alguna cosa (juguete, tv, compu, celular) y me retiro, les digo que estoy muy molesta, que me dejen un momento sola, porque exploto y no quiero hacerles daño, me voy a otro cuarto… y me pregunto ¿cómo puedo hablar de crianza con apego si yo misma no respeto sus tiempos? De repente no sé que hacer, si gritar o dejarles de hablar. Hablo con ellas, les explico las consecuencias de sus actos, y siguen igual… no limpian, no recogen, no obedecen… me gritan, me juzgan… Con todo y son buenas niñas, luego de mucho terminan recogiendo, limpiando, ordenando, haciendo su tarea…

Cada una tiene asignadas pequeñas tareas en la casa: Mija es la encargada de las servilletas y de la luz, MiBeba de los cubiertos y de los ventiladores, MiBeba me ayuda con las pinzas al tender ropa, deben alzar sus camas, recoger su plato y vaso al terminar, guardar sus juguetes, colocar la ropa sucia en el cesto, auxiliar a MiEspo en el testing de las compus y ayudar con MiNene dentro de sus posibilidades. Lo hacen una vez sí y dos veces no, ahí es donde comienzan los problemas.

Tengo tanto miedo por su futuro, me pregunto si las estamos educando bien, sobre todo a Mija, que está en una edad muy difícil y con quien me peleo ¡a diario! No me tiene confianza, me tiene miedo y me da mucha tristeza. Prefiere hablar con MiEspo antes que conmigo… y me temo que estoy repitiendo la historia de MiMamáO conmigo, igual yo prefería hablar con MiMamáGelo que con mi madre, porque siempre le tuve más confianza… 😦

Precisamente hoy tocó junta en la escuela de Mija, a la que asistió MiEspo. Resulta que Mija sacó el 1° lugar de calificación del salón, la maestra dijo que teníamos que trabajar en su autoestima y ¡nos puso como modelo de familia! @.@ Le dice a MiEspo: Díganos el secreto para tener una niña tan buena como Mija ¡Toing!

P.D. Sigo sin entender y sigo sin  saber cuál es el secreto mentao.