Publicado en Personal

Esh Mi Pumpeaños

Hoy hace tres años nació MiNene en casa. Hoy celebramos la vida, damos gracias al Creador y pedimos nos comparta de su sabiduría para seguir guiando a este pequeño de nuevo a sus brazos, nos brinde paciencia para esos momentos en que la desesperación se apodera de nuestras mentes y sobre todo, que le permita a este niñito ser feliz.Despedida Andrés (33)_opt

Publicado en Personal

42

Si alguien hace [inserte cantidad de tiempo] me hubiera dicho [Inserte frase insensata en ese entonces] le habría contestado [Inserte insulto, sarcasmo y/o ruido extraño]

  • 3 meses → Mija irá sola -sin sus padres- a otra ciudad → ¡De ningún modo! ¡Es una niña!
  • 6 meses → MiNene gritará y golpeará sin motivo aparente → ¿Estás loco? ¡Es un bebé tan risueño!
  • 9 meses → MiBeba se pondrá celosa de MiNene → No lo creo, lo adora.
  • 11 meses → Lavarás pañales de tela → ¿De tela has dicho? ¡JAJAJA!
  • 1 año → Le tomarás cariño y confianza a la maestra de Mija → ¡Pero somos tan diferentes! -Cumple años el mismo día que yo-
  • 2 años → Amarás a ese niño con locura → Sí, sí, claro, pero es niño, ¿Cómo crees?
  • 3 años → Tendrás un parto en casa, sin anestesia y será varón → ¿YO? ¡Pero si tengo el umbral de dolor tan bajo! ¿Un niño? ¿Después de los 40? O_o
  • 4 años → Tomarás clases de baile moderno y te gustará → ¿A estas alturas de la vida? ¿Con adolescentes? ¡Noooooo! ¡ARGH!
  • 5 años → Dejarás de dar Catecismo, volverás porque  lo extrañarás, lo dejarás de nuevo por un 3° bebé → Acabo de regresar ¿Cómo crees?
  • 6 años → Volverás a estudiar programación, becada, con compañeros 15 años más chavos → Tengo muchas ocupaciones y dos hijas ¿A qué hora?
  • 7 años → Desearás embarazarte de nuevo → Estoy embarazada de mi 2° bebé ¿Qué haría con 3? ¡Me volvería loca!
  • 8 años → Trabajarás desde tu casa, tu jefa será genial, te encantará tu empleo → Atiendo a Mija, el ciber, la casa, doy Catecismo y estoy obsoleta ¿De cual fumaste?
  • 9 años → Volverás a viajar, llevarás a tus tres hijos y lo disfrutarás más que cuando sólo eran TuEspo y tú → ¿Con qué dinero, cuáles niños, a qué hora?
  • 10 años → Te gustará vivir en Torreón → ¡Noooo! Yo prefiero mi Lerdo, tranquilo, pequeño, cómodo, o es más Fresnillo… ¿Dijiste Torreón?
  • 11 años → Cuando se vaya tu Mamá Gelo sentirás que se te acaba el mundo → No, mi Mamá Gelo vivirá muchos años y yo me prepararé mentalmente para su partida
  • 12 años → Regresarás a la Laguna, atenderás un ciber, no tendrás tiempo ni de ponerte una pijama → ¡Pero estamos a gusto en Villahermosa! ¿A qué me voy?
  • 13 años → Sentirás la muerte, te partirás en dos, nacerás de nuevo → ¡Qué exageración! Ni que fuera tan difícil tener un parto ¡yo voy a clases de Yoga!
  • 14 años → Pasarás la mitad del día trabajando en Internet → ¿Se puede trabajar? ¡Sólo uso el e-mail y el messenger! Y no tengo internet en casa
  • 15 años → Tendrás 3 hijos → ¡Estás de remate!
  • 20 años → Viajarás por México y conocerás lugares preciosos → ¿En serio? ¿Sin dinero?
  • 25 años → Conocerás al hombre de tu vida, con el que te casarás y no es tu novio actual → Estoy muy enamorada, no creo encontrar a alguien más.
  • 30 años → Abrirás un blog con el que conocerás a personas maravillosas de todo el mundo → ¿Qué demonios es un blog?
  • 35 años → Cumplirás 42 años, sabrás que es la mejor época de tu vida, darás gracias a Dios → Yo que de los 27 años no voy a pasar, estoy segura.

Tengo los años

Publicado en Familia, Maternidad

Joya del Cielo

CC - Zapatos (1) Ed

Una tarde de primavera asistimos miEspo y yo a escuchar una conferencia de Rubén Carbajal. La plática estuvo genial, extrañamente cuatro personas abandonaron la sala antes de su conclusión: una pareja joven y dos chicas, que al parecer, se sintieron ofendidas con la exposición. Obviamente a nosotros no nos molestó, por el contrario… (risas pícaras).

Era la cereza de nuestro pastel, ya veníamos planeando con antelación escribir a París, aquella noche renovados los votos, a tinta y papel iniciamos una nueva aventura. Al cerrar el sobre, volteamos ambos a la ventana, en el momento justo que una estrella fugaz atravesó el cielo. Lo tomamos como un “Sí” de parte del Creador, sabíamos que estábamos en estado de buena esperanza.

Bromeábamos llamándole “Rubencito” al pequeño ser que en mis entrañas se gestaba, pero en lo secreto, sabíamos que se trataba de una niña. Y esta pequeña no dudó en hacerse notar con algunas pistas particulares.

Cierto día, regresaba del kinder con Mija, cuando en el suelo nos encontramos una lentejuela en forma de luna creciente. “Luna se quiere llamar” a partir de ahí, era el nombre clave para refererirnos a Rubencito. (¡Oh, yo me entiendo!).

El nombre de Cristal me gustaba desde hace muchos años -por ahí en mi infancia-adolescencia dibujaba “novelas” y era el nombre de una de mis protagonistas- por lo que, decidimos combinarlo.

El día que me internaron en el hospital, al colocarme el suero, se formó una burbuja (no me lo crea) de media luna. Definitivamente, se quiere llamar Luna Cristal. Sin embargo, MiEspo quería que le nombrásemos Cristal Celeste, por ser a la vez “otro tono de azul” (y así llevar en el nombre un trozo de su hermana), como por significar que viene del cielo… como una angelita y como una joya preciosa que atravesó el firmamento, aquella que vimos pasar, la noche de la epístola.

Cuando fuimos al Registro Civil Mija nos acompañaba, le dijimos a la secretaria que deseábamos nombrarla Luna Cristal, así como quería Mija. ¡Ándale! Que aquella (O sea Mija, no la secretaria, no vaya a creer usté) se tiró al suelo, gritó, berreó, se revolcó, que no, que la registráramos con el nombre que queríamos. Pues ande, así quedó MiBeba: Cristal Celeste. He ahí parte de la historia del nombre de este blog.

P.D. Hoy cumple seis añitos de vida mi pequeña, ya no le queda el MiBeba, pero no se me ocurre otro sobrenombre… ¿Rubencito tal vez? 😀

Publicado en Familia

Piñata sin piñata

Brincolin

Que sí, que no, que caiga el chaparrón.

¿Le hacemos fiesta? ¿Completaremos de dinero? ¿No es muy pequeño para darse cuenta?

  • Viernes por la tarde, llamo a unos pocos parientes y amigos.
  • Sábado por la tarde, una tía me pregunta si prefiero regalo o el dinero para completar el festejo. Elijo el $.
  • Domingo temprano, a Misa por su 1° cumple, regalo de la secre de la Iglesia.
  • Domingo por la mañana, miEspo se lanza al mercado de Abastos a comprar lo necesario.
  • Domingo a mediodía, la parroquia nos presta un tablón, potros y sillas.
  • Domingo por la tarde, llega la misma tía con el brincolín, sillas, mesas, mantel, botanas y refrescos.
  • Domingo casi al mismo tiempo, mi prima trae un delicioso pastel de chocolate.
  • Domingo más tarde, mi amiga trae hamburguesas, las prepara, las servimos, me cobra una cantidad simbólica.
  • Invitados sonriendo, hijas brincando, MiNene feliz, comiendo pastel y dando saltitos en el brincolín.

¿Y la piñata Apá? Cuando MiNene esté más alto que el personaje.

Publicado en Familia, Maternidad, Personal

40

Sí señor, sí señora, antier cumplí mis 40 primaveras. Sí son 40 porque nací en primavera. O mis 40 abriles. En mi caso serían mis 40 mayos. ¿Porqué ha de ser abril? ¡Mah! ¿Qué no se pueden cumplir los septiembres, febreros o junios? Incógnitas de la vida.

Le decía pues, que cada año me pongo, ya sabe usted, se lo platiqué hace un año un día, melancólica, nostálgica, chillona e hipersensible, como si anduviera en mis días, pero en un sólo día :(. Este año fue la excepción. He estado tan ocupada, que ni tiempo, ni motivos para dejarme llevar por la calle de la amargura. No, no. Entre la pierna fracturada de Mija, el jardín de niños de MiBeba, las clases de Estimulación Temprana de MiNene, el nuevo trabajo de MiEsposo, las visitas de MiMadre, el ciber, la casa, la comida, el catecismo ¡Lotería! apenas tengo oportunidad de pensar.

La noche anterior, mientras conciliaba el sueño, pensé: Mañana es mi cumpleaños. ¡Qué rápido! Yo que planeaba morirme a los 27, ya llegué a los 40. ¡Chicles! Lo peor es que no me siento ni vieja, ni grande, ni usada, ni caducada. Es más, creo que no he alcanzado ni siquiera un nivel de madurez digno de esta edad. ¡Cuánta gente teme llegar a ese número! A mí me da orgullo, la verdad y para que voy a mentir. Estoy muy contenta. Cumplí un sueño: Quedar embarazada antes de cumplir los 40. 🙂

En otro orden de ideas, reflexiono en esto: Mi primer embarazo fue a finales de los 20’s, el segundo a mediados de los 30’s, el tercero a principios de los 40’s ¿Qué tal? ¡En lo que invierto mi tiempo! ¡Diantres!

Ton’s en lo que estaba. Amaneció el 29, sonó la alarma, me levanté a bañar y lo que sigue. MiEsposo despertó un poco más temprano de lo acostumbrado, me habló dulcemente: –“Mi amorrrrr…” (de pronto recordé que era mi cumpleaños, dije, pensé, imaginé “me va a cantar las mañanitas”) “¿No has visto mi bla bla bla? No la encuentro” ¡Plop!.

Es un despistado de primera MiEsposo. Por años me preguntaba si mi cumpleaños era el 29 de marzo. Antes lo hacía por verdadero despiste, luego nomás pa’ hacerme renegar (y yo que no puedo, ni sé). –Al rato se acuerda– me dije a mi misma. Y mi misma contestó: ¡JÁ! ¿Cuánto apuestas a que no?

El trajinar de la mañana continuó su curso, estaba yo prácticamente con un pie afuera de la casa, cuando suena el teléfono: 8:20 a.m. ¿Quién será, qué habrá pasado? Era MiMadre.

-¿Ya te vas?
-Sí, ya estoy casi afuera
-Estas son las mañanitas que cantaba… –

¡Ay MiMadre! *Una pequeñita, diminuta y apenas visible lagrimilla asomó por mi púpila izquierda. No sé pero la izquierda llora más que la derecha. Cada año sin falta, mi Mamá Gelo y MiMadre me llamaban temprano para cantarme las mañanitas y derramar sus bendiciones.

-¡Te quiero mucho!- Finalizó MiMadre.
-¡Yo a usted! ¡Snif, snif! Moco, moco, klennex.

MiEsposo ya se había ido a trabajar, ni cuenta se dió de la llamada telefónica. Voy corriendo a dejar a MiBeba al kinder, junto con varias bolsas de cuadernos para reciclar, cajas de cartón, cuaderno de tareas, la tortuga de la clase, que le había tocado cuidar y que tuvo un ligero accidente al subir al taxi -¡Lo siento Princesa! 😦 – y claro su debido alimento. ¡Ah! También cargué con material para la clase de Estimulación Temprana, que dizque haríamos un títere de fieltro, una plática de nutrición y la aromaterapia frutal.

Bajé todo lo bajable del taxi, corrí a entregar a MiBeba, dejé mi bolsa de la ET en su salón, regresé corriendo al taxi, porque encima de todo, por fín me decidí y llevé un buen de bolsas con ropa, zapatos, juguetes y utensilios varios al bazar de ancianos. El chofer del taxi, muy amablemente, me ayudó a bajar cada bolsa y caja que llevé a regalar. Pero la subida de los paquetes sí fue mía y me lastimé un poquitín. 😦

De ahí me pasé a visitar a mi amiga I (compañera de la universidad) que vive cerca del kinder de MiBeba. Me sale más barato hacer tiempo con ella que regresar a mi casa, abrir, meter un pie, sacarlo, cerrar la casa y volver al jardín por la nena. Platicamos unos minutos, pues ella tenía que salir. Repito: una amiga (muy buena amiga) de la universidad. No se acordó de mi cumpleaños tampoco y yo, no quise hacerla sentir mal. Cuando estudiábamos, siempre me mandaba tarjetas muy originales, cartitas, peluchitos, etc. La quiero mucho y procuro visitarla de cuando en cuando. Cada quien tomó su camino, pero seguimos siendo tan cercanas como en aquel entonces. Me hizo el favor de darme un “aventón” a la escuelita de MiBeba.

Ahí me tocaba una clase de Estimulación Temprana, que he venido tomando de un tiempo a la fecha. Muchas veces me han dejado plantada, pero yo sigo insistiendo, si es para el bien de MiNene, sigo yendo, aunque me canse, me planten, me den 5 minutos en vez de 60, no importa. Todo lo que le sirva a él, y pueda, adelante. Estábamos por empezar, cuando sonó el celular (ese que no me gusta usar pero MiEsposo me obliga a hacerlo). Era él. ¿Será acaso que …?

-¿Ya estás por salir al kinder?
-Ya estoy en el kinder, tengo la Estimulación hoy.
-¡Ah, sí! No me acordaba.
-¿Qué pachó? (¿Me vas a felicitarrrrrrsh?)
-Oye, en la lap que está sobre el escritorio, buscas un archivo que dice bla bla bla y me lo mandas.
-¿Eso es todo? ¿Nada más eso?
-Sí nada más.

Yam, yam ¿En que estaba?

La clase se trató esta vez de la aromaterapia frutal. Consistió en cerrar los ojos (deben ser vendados, más no había pañuelos) e identificar el aroma de la fruta en cuestión y asociarla a una emoción positiva. Al tiempo, una música instrumental sonaba de fondo. Relajamos con ejercicios previos. Y bien, la primer fruta que ubiqué fue la naranja. La emoción que le atribuí fue la alegría. Debíamos evocar un recuerdo o crear una imagen mental, un paisaje, algún evento. Mi subconsciente me llevó, al cumpleaños de mi novio. Era el primero que festejábamos juntos, diciembre, de noche, estábamos en mi casa. No tenía dinero para comprarle regalo alguno, no pude juntar para invitarlo si quiera al cine. En el refrigerador había unas cuantas naranjas. Las exprimí, hice un jugo, lo vacié en dos copas de cristal. Brindamos por él, porque fuera el primero de muchos cumpleaños juntos. Él me dijo que era el mejor regalo que había recibido en toda su vida. 23 años después seguimos festejando su cumpleaños, juntos. 😀

Después me trasladé a la granja porcina donde trabajaba mi papá A. Había muchos árboles frutales, pero no había naranjas. ¿Porqué pensaba en eso? Recordé como jugábamos entre los árboles, como me trepaba al chabacano, los columpios, una hamaca. Mis juguetes de niña, mi hermano, MiMadre, mi mamá Gelo… que usaba la loción de la Flor de Naranjo, dulce y suave como ella. Y reí. Con los ojos cerrados, pensando en esos dos momentos de mi vida.

La siguiente fruta fue la guayaba y la emoción asociada fue la ternura. Inmediatamente pensé en mis pequeñas hijas al nacer, cuando las bañaba de bebés, su aroma tan particular, cuando les cambiaba el pañal, cuando les daba pecho. Su calorcito único, su piel tan tersa. Inmensa ternura que en mí despiertan. Ya crecieron pero siguen siendo mis bebés. ¡Awww!

Por último, el aceite que exuda la cáscara de los cítricos (naranja, limón, toronja…) se toma con la yema de los dedos, se untan unas cuantas gotitas en las sienes, detrás de los lóbulos, en las muñecas, en el interior de los brazos, partes aquellas donde el pulso se siente más fuerte. Con esa sensación de frescura que se reactiva en cada pulsación, nuestro cerebro genera impulsos nerviosos que nos hacen sentir bien. ¡Muy bieeeeennnnnnn! Aummmmm, aummmmm.

La hora de salida llegó, terminamos la sesión, recogí a MiBeba, volvimos a casa.  Antes de comer, entré por un momento al Twitter… y que me voy topando con numerosas felicitaciones y muestras de cariño, mañanitas, abrazos y besos. ¡Oh, oh y recontra oh! Otra vez el ojo izquierdo a chillar. Algunas personas ya sabían de mi cumple y se acordaron. Otras se dieron cuenta por el post que publiqué acerca del parto de MiMadre, también me enviaron mi dósis de apapachos. Sentí mucha emoción, como si hubiera entrado a un salón a oscuras y hubieran encendido las luces gritando ¡Sorpresa! Sí, así me sentí. Muy querida, muy chiqueada, muy afortunada. No importa que no les conozca físicamente, porque conozco el interior de su alma, y eso, es verdadera amistad, aun así el medio sea virtual.

No supe ni como agradecerles… no es tanto el hecho de que me felicitaron, sino la compañía y los ratos que hemos pasado juntos. Son muchas cosas, aprendizajes, desvelos, sueños y  temores compartidos. Son mis amigos y yo soy su amiga. ¡Menudo regalo me hicieron mis niños! *ella se va por un instante a limpiar ese mentao ojo izquierdo ¡caray!, que no la deja terminar de teclear*  ¡Snif, snif! moco, moco, klennex.

Comimos y las bañé. No les dije nada que era mi cumpleaños ¿para qué? Si papá no lo había mencionado, ellas menos. Suena el teléfono, de nuevo MiEsposo. ¡Ésta vez sí se tiene que acordarrrrrr!

-¡Quiobo! ¿Qué pachó?
-Oye, en el cajón izquierdo del escritorio, hay una libreta de color azul, tengo anotados unos teléfonos, bla bla bla ¿Me los dictas?
-Deja buscarlos

Nop… creo que sigue sin activarse la alarma que le señala mi fecha de nacimiento… :´(

De rato, me llamó mi amiga L, mi mejor amiga desde la primaria. Me felicitó, me regaló sus bendiciones y me dice: 

-¿Qué, vas a salir a comer o por ahí?  y mi misma se carcajeaba por dentro.
-No,– le digo- MiEsposo no se ha acordado.
-¿En serio? ¡Bueno, nadie es perfecto!

Tienes razón. Nadie es perfecto. Éste hombre con el que comparto mi existencia, es hermoso, trabajador, sencillo, alegre, responsable, cariñoso, atento, servicial, sexy, amable, amante, amigo, niño, hombre, ángel, demonio, compañero, cómplice. ¿Me voy a enojar con él porqué en medio de tanto trabajo y tanto calor olvidó mi cumpleaños? ¡Claro que no! Él es más grande que cualquier vuelta al sol.

Aparece un mensaje en el celular, mandándome bendiciones, le agradezco. Lo chistoso es que no sé quien me lo mandó. Ese número no lo tengo registrado, por andar a las carreras bañando a las niñas ya no le marqué para saber quien había sido. Ya pasó un día y pico y no hago la llamada. Se agradece, se agradece, pero no sé a quien.

MiMadre llama avisando que venía a mi casa. Lo que no dijo es que la traía MiHermano. Cada uno me entrego un regalito, un abrazote y un besote. Mis hijas, aun viendo los moños y el papel de decoración, siguieron ignorando el hecho de que … era mi cumple. Inclusive MiMadre les pregunta si ya me felicitaron por ser mi día. Se encogen de hombros, hacen como que entienden y siguen jugando. No es algo que me afecte, al fin y al cabo son niñas 🙂 Platicamos un ratitito, me dió muchísimo gusto ver a mi hermanito.

El teléfono, timbrando de nuevo. Era mi amiga I, la de la mañana, para disculparse porque también ella lo había olvidado, y aunque estuvimos platicando un buen rato, se sentía muy apenada.

-No importa I. Lo que importa es que sigamos siendo amigas, contándonos nuestras cosas. 🙂

Cuando regresó MiEsposo, MiMadre se la suelta:

-¿Qué, no piensas felicitar a tu esposa? ¡Hoy es su cumpleaños!
-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay, mi amor, se me olvidó! Ayer me acordé y hasta puse una alarma en hotmail, y sí me avisó, pero luego se me olvidó, ¿Me perdonas?
-¡Ay por favor! No me pidas perdón, ya pasó.

P.D. En venganza, nos fuimos a conseguir el pastelito, caminando 20 cuadras de distancia. Todavía el año que entra, se le puede olvidar. :S

Publicado en Familia, Maternidad, Personal

Un ángel en casa

13 Diciembre 2001

Hoy cumplo 9 meses de embarazo y hoy es el día tan esperado… fuimos con la ginecóloga a revisión y salimos con las membranas desprendidas para provocar las contracciones ¡vaya que me dieron! Así nos fuimos a hacer el súper. En Walmart hasta sentí ganas de pujar. Pero sabía que no era el momento, la doctora nos dijo: -Espero su llamada a medianoche. ¡Ajá!

10:00 p.m. Ahorita estoy recostada esperando que me den las contracciones más fuertes, tengo un dolorcillo en el vientre bajo, como si hubiera comido mucho dulce, que no me deja, pero ya no me ha dado el dolor de la cintura como hace rato.

Nos habían dado fecha de parto entre el 18 y el 22, pero la placenta ya está madura y dice la Doctora que es por la calcificación, que ya no nutre adecuadamente y no le llega suficiente oxígeno a mi beba. Así que tomó la decisión de adelantar el parto. Está bien por mí, a estas alturas me siento muy muy cansada, respiro con mucha dificultad y prácticamente no duermo. Más que eso, ansío locamente conocer el rostro de mi niña. Lo he visto en varias ocasiones en los ultrasonidos, pero muero de ganas de tenerla en mis brazos.

¿Seremos buenos padres? ¿Podré con el reto? ¿Le sabremos dar la educación necesaria? ¿Cómo será ahora nuestra vida en pareja? ¿Y si no puedo? ¿Y si no sé? ¿Y si no aprendo? ¿Mi hija me querrá? ¿Y si no la amo lo suficiente? Tengo tantas dudas en mi cabeza y al mismo tiempo estoy tan contenta que tal vez no pueda dormir en toda la noche.

14 Diciembre 2001

12:00 a.m. Un intenso y agudo dolor en la cintura me ha despertado. Siento que me estoy partiendo en dos. Literalmente. Creo que las caderas se me están abriendo rápidamente. Todo sucede en un instante…

Mi esposo me pregunta si quiero que me lleve al hospital, pero le digo que espere. Según lo que he leído y lo que me platicó la doctora, las contracciones comienzan ligeritas y se van incrementando gradualmente. Empezamos a contar y dejamos de contar. Estoy en un grito. ¡ARGHHHH! No, no sé si éstas son las suavecitas no quiero saber de las fuertes.

¡Mi respiración está tan agitada! ¡Ah! De pronto recordé las clases de Yoga para embarazadas, ahí me enseñaron a respirar. Déjame intentarlo. ¡Ahhhh! ¡Puffff! ¡Sighhhhh!. Va. Se calma un poco. ¡ARGHHHH! Aqui viene otra súper fuertísima… ¡Madre mía! ¿Y si me muero?

12:30 a.m. ¿Sabes qué mi amor? ¡Llévame por favor al hospital! ¡Llama a la doctora! ¡Ya no aguanto más! ¡Las contracciones no son ni más fuertes ni más suavecitas! ¡Todas están rompiéndome por dentro! ¿Qué es esto? ¿De que se trata? ¡Nadie me advirtió que sentiría algo parecido! Respiro, soplo, suspiro, me aguanto…

La doctora esperaba nuestra llamada, nos indica que llegando al hospital le volvamos a llamar. Levanto a mi mamá Gelo, mientras mi marido se cambia. Todavía se me ocurre que me tome una foto al pie de las escaleras. Las contracciones son constantes y muy muy fuertes. Siento como si todo mi vientre se convulsionara y en cualquier momento fuese a estallar. Agarro mi pañalera con mis cosas listas, mi agenda, mi cámara fotográfica y le recuerdo a mi esposo cargar la cámara de video.

Todos sentados y sumamente nerviosos en el carro. Salimos de la privada, detiene el coche, se voltea y me pregunta:

-¿Cómo llegamos al hospital?
-¡ARGHHHHH!
-¡Por Dios! ¡Siento que la niña se me sale por abajoooooooo! ¡Tengo las contracciones a todo lo que daaaaaaan! ¿En serio no sabes llegar al hospital?
-No, nunca he ido

*Abro paréntesis: (Hace un mes que nos mudamos a esta ciudad. Tardé 15 días en encontrar una ginecóloga que me quisiera atender con 8 meses de embarazo. Cómo él trabajaba mucho, y salía fuera de la ciudad no tenía tiempo de ir a visitar los hospitales conmigo. Hice el recorrido con mi mamá Gelo, anotando direcciones, teléfonos, nombres de doctores y presupuestos. Todo en mi libretita –Como Pistachón Zig-Zag– Reflexiono un poco y pienso: No debo dejar que el pánico me domine). Cierro paréntesis.*

-Mamá: Páseme mi libretita. A verrrrrrr…. agarra por la izquierda hasta paseo … acelera… no, no… que se me saleeeeee… ve más lento… no, no que nace aquí… date prisa…

El hospital nos queda medianamente cerca. Yo le voy indicando donde de vuelta  y todo el recorrido necesario. Mientras mi columna se fragmenta en mil pedazos pienso, oro a la Vírgen María: Tú que eres madre socórreme, no permitas que mi hija nazca en el auto. Y si lo permites, dame la fuerza para soportarlo y que nada malo le pase a mi pequeña. Dios mío, protégenos. Hágase tu voluntad.

Llegamos. El hospital completamente a oscuras. Le gritamos al velador, golpeamos los vidrios, yo desbaratándome por las contracciones sólo atino a agarrar mi enorme barriga como protegiéndola, mi mamá Gelo rezando todo el camino, mi esposo, un manojo de nervios. Que no hay lugar nos informa el velador, quien por cierto, no tuvo la gentileza de cederme el asiento. Yo lo que quiero es ya pujar. ¡YA!

-¿Cómo? ¡Pero dijeron que no era necesario apartar!
-Sí señora, pero es luna llena, el hospital está a tope. No puede quedarse aquí.
-Pero ya quiero pujar, ya no me quiero subir de nuevo al auto. ¿No ve que estoy doblada del dolor?

Mi amado llama a la ginecóloga, le explica la situación. Nos pide un listado de los hospitales a los que tenemos derecho según el Seguro de Gastos Médicos. Hay uno que me gustó mucho cuando fui a conocerlo y era mi segunda opción. ¡Ok nos dice! Allá nos vemos.

Bien. ¿Ahora, como llegamos desde este punto de la ciudad hasta el hospital que está al otro extremo? Piensa, respira, piensa, sopla, piensa. Dios ilumíname. ¡Ya sé! ¡Un taxi!

-Háblale a un taxi
-¿A esta hora de la madrugada? ¿Traes algún número de sitio?
-!”#!”$$#%$ No.

En eso, ambos levantamos la vista y apareció frente a nosotros un taxi.
-¡Llévenos al hospital! Usted nos guía, nosotros le seguimos.

Y ahí vamos, atravesando la ciudad, respetando los semáforos en rojo… de madrugada.
-¡Oiga! Traigo a mi esposa de parto ¿No podría ir más aprisa?
-¡Pa’ su mecha! ¡Me lo hubiera dicho ante’!

-¡Ah los bacheeeees! ¡Noooooo! ¡Se me saleeeeeee!

Llegamos en 3 min. Que en tiempo de parto es como media hora o más. ¡ARGHHHH!

2:30 a.m. La doctora me espera impaciente en la entrada, pero con una gran sonrisa. Todo pasa muy rápido, volteo a verme, ya no tengo mi ropa, me ponen una bata, me miden. 7 de dilatación.

-¡Niña vienes alumbrando! 😛

La enfermera me insiste en que no haga esos ruidos raros. Es la técnica de respiración que me enseñaron. Me regaña. Sigo respirando y soplando. Me vuelve a regañar. Estoy temblando. Me acuesto en la camilla. Me llevan bajando como a un sótano ¿O me están subiendo a la zotea? No lo sé, me siento mareada, estoy muy asustada.

Que el anestesista no llega, yo quiero pujar y empiezo. Que me espere. ¿A qué? ¡Yo no puedo más! No me interesa más nada. Yo pujo, mi cuerpo lo pide. Creo que me inyectaron oxitocina para acelerarme. De por sí, vengo toda partida. Tiemblo, tiemblo como gelatina. No me puedo controlar. Tengo un frío intenso que recorre mis huesos. ¡Qué desesperación! ¡No poder dominar mi propio cuerpo, mi propia reacción!

Estoy confundida. Me dijeron que estoy para parto, pero me quieren poner la raquea. ¿Porqué? ¿Me quieren hacer cesárea? ¡Nadie me explica nada! Ya llegó el anestesista. Que me haga cobachita y que no me mueva. No me moveré, me muero por pujar, pero no lo haré. He escuchado que algunas mujeres se quedan inválidas por una raquea mal puesta. Me duele. Mucho. Las contracciones me duelen más.

¿Cuánto tiempo ha pasado? No tengo idea. Siento todo el proceso, como la cadera cada vez se abre más y como mi niña va bajando. La doctora me presiona el vientre, le pide ayuda a la enfermera (la regañona). Se pone nerviosa (la enfermera) y se le caen las vendas y el material. La Doctora le llama la atención. La enfermera voltea verme como culpándome. 😦

La cabecita de mi niña comienza a asomarse. Mi esposo videograbando todo el evento. Le señalan que se ponga atrás de mí para la toma. No hace caso y se para exactamente frente a mí. ¡Ouch!

4:20 a.m. ¡Ha nacido mi princesa! ¡Todo el dolor desapareció! ¡Mi columna no se partió en 2! ¡Ella es perfecta! ¡Está hinchada un poquitico! ¡Es hermosa! Llora. Mi mamá Gelo escucha su llanto desde el otro piso. Sonríe y da gracias a Dios. Mi nena sigue llorando. Mi esposo le empieza a hablar:

-Soy papá. Soy tu papá.

Mi niña se calma con el sonido de su voz. Lo busca con sus ojitos. La toman y me la ponen encima. Tiene la mirada más limpia que mis ojos hayan visto jamás . Es pequeña. Es rosa. Es mía.

P.D. ¡Y yo que no creía en el amor a primera vista!