Miedo

Necesito gritar. Gritar y rugir. Rugir y llorar. Llorar hasta secar mi garganta, mis labios, mis ojos, mi corazón. Apenas… apenas puedo respirar… parece que mis pulmones se han empequeñecido como dos nueces secas. Por el contrario, mi corazón no me cabe en el pecho, se siente como una pelota que se infla cada vezSigue leyendo “Miedo”