Publicado en Fotografía, Mexicana en México

Mazatlán: Perla del Pacífico

Por regla general me gusta contar las cosas en orden cronológico, siendo esta costumbre motivo para alargar mis posts y revivir mis traumas-alegrías de la infancia-adolescencia-sinhijosencia. Por esta ocasión y sin que el motivo siente precedente (decía a cada momento mi amigo Pedro del NIIT) me brincaré olímpicamente una serie de posts vacacionales seguidos de otra serie de posts escapatorios, para platicarle muy emocionadamente y antes de que se me pase la impresión, un pequeño viaje que hicimos al puerto de Mazatlán, una de las diez perlas del Pacífico (y las que se sumen).

¿Por dónde empezar? Ehhhhmmmm… ¡Ah! Sí mire usted, se acercaba el primer puente del año y le pregunto a MiEspo si no quería aprovecharlo y me contesta que claro que desde luego que yes. Casi al unísono decidimos el destino: Mazatlán. ¿Porqué? Porque nuestros hijos no conocían el mar (Bueno, Mija lo conoció de bebé, así que no cuenta), no era temporada alta, eran justo tres días los que queríamos pasar en una playa y coincidió con el día de pago.

Día 0: Viernes

No me lo crea, pero en menos de 24 horas conseguimos los boletos del autobús con descuento en una agencia de viajes, reservamos en dos hoteles a un tercio del costo de temporada alta y tres horas antes de salir hicimos que las niñas preparan equipaje sin decirles a donde las llevábamos.

No todo era miel sobre hojuelas, había un pequeño detallito: Nos entregaron los boletos de ida y vuelta para nosotros y sólo el de ida para mis hijas. ¿Y el de regreso apá? No, que el sistema, que esto, que lo otro, que al día siguiente nos enviaban código por mensaje al celular y con eso… ¿En serio? ¿Y si no? En fín… con cierto recelo y encomendándonos mucho a Dios, nos lanzamos a la aventura.

DSC06805

Día 1: Sábado

Alistamos nuestras pertenencias de madrugada (somos cinco y aún nos cabe todo en dos maletas), desayunamos y guardamos los chuchulucos (sandwiches que preparó MiBeba, galletas, fruta, agua, jugos, yogurth) para el camino en una mochila -que también usamos como pañalera- y juímonos.

Por fortuna nos tocó viajar de día, pudimos apreciar como se transforma la vegetación, empezando en Coahuila con semidesierto, abundantes nopaleras dan paso a la verde exuberancia de la sierra en Durango, con una caída de agua escondida entre los cerros, para finalmente deleitarnos con las palmeras en Sinaloa. ¡Sí! ¡Qué vistas tan espectaculares! Antes llegabas hasta mareado con tanta curva, además de ser una carretera sumamente peligrosa por lo angosto y por que era de doble sentido. Ahora, la autopista atraviesa las entrañas de la serranía con innumerables túneles, perfectamente iluminados, avisos -para mí- extraordinarios, como uno donde prevenían al conductor del paso de los pavorreales ¡Worales!

La que no disfrutó mucho que digamos fue MiBeba quien devolvió el estómago y llegó bien mareada. Terca como ella sola no quiso tomar la pastillita del mareo, vea pues que su madre no mentía -tristemente-.

Según la salida era a las 8:00 a.m. para llegar a las 2:00 p.m.; pero como bien sabemos, desde que modernizaron las autopistas, se hacen de 1 a 2 horas más de viaje, llegando a las buenas de las 4:00 p.m. a la central de autobuses ¿vieja? del puerto.

DSC07326

Nos instalamos en un hotel, pequeño y modesto, pues nosotros procurábamos tres cosas al buscar hotel: que tenga agua caliente, que esté limpio y que sea buen lugar para dormir. Agregamos un cuarto punto: que sea familiar, porque llevamos criaturas y nos ha tocado ver/oír/oler cada barbaridad…

DSC06869

A tan sólo tres cuadras del hotel está el malecón, con sus 17 kilómetros de playa, listo para ser recorrido por nuestros piecitos… ¡El mar! ¡Oh, la vista! ¡Cuánta agua, cuánto azul, cuánta inmensidad! MiEspo y yo queríamos caminar por la arena hacia la Zona Dorada… los niños no nos dejaron avanzar, pidieron meterse de inmediato al agua… ¡Claro! Si es por ustedes que estamos aquí.

No podría describirle con palabras sus caritas emocionadas, casi escuchaba el latir de sus corazones, risas, que se convirtieron en carcajadas, miradas, manos que apretaban la arena, pies que salían volando, Mija girando como trompo, MiBeba corría hacia el mar y se regresaba, MiNene fascinado enterrando los pies de MiEspo… y yo a punto de soltar el llanto… No es que no lo conociera, una vez fuí de niña y luego le platico; tiempo después, ya casada, conocí varias playas, pero no había vuelto a Mazatlán desde hace más de 30 años… ¿Sabe usted que ví?

En el cielo, el rostro de miPapáA (abue) sonriente, viendo como mis hijos se divertían en la misma playa donde MiHno y yo jugamos por primera vez en el mar… Sencillamente ¡No podía creerlo! Pensaba que estaba soñando, que en cualquier momento me despertaría en mi cama diciendo ¡Lo sabía, estaba soñando! Era un deseo que contemplaba tan lejano… y Dios nos brindó la oportunidad de llevar a nuestros chiquillos ahí, donde ♫el mar y el cielo se ven igual de azules, y en la distancia parece que se unen♪

DSC07155

Ahí estuvimos, por corto tiempo, olvidaba que en la costa anochece más temprano, la diferencia de horario es de menos una hora, lo cual me trajo todo el tiempo destanteada, desubicada y despistada. Mire, “desde nantes”, cuando sólo eramos MiEspo y yo, solíamos viajar con cierta frecuencia. Yo organizaba TODO, hotel, camión-vuelo-auto, consultaba costos de caseta, gasto de gasolina, conseguía mapas y le dirigía cual guía de turista, armaba recorridos y toda la onda, llegábamos al lugar y ya sabía por donde irnos… antes, eso era antes… no señor, ahora no supe ni donde estaba, ¿Dónde diantres queda el Norte? ¿Vamos o venimos? ¿Dónde está Turismooooo? ¡Par favaaaaar! ¡Buaaaah! ¡Snif, moco, moco!

Total, regresamos al hotel a darnos una ducha, quitarnos el exceso de arena (cosa imposible realmente, tres días después de regresar todavía había arena en la lavadora 😦 ), ¡A caminarrrr se ha dicho!

DSC06882

La vista nocturna del puerto es insuperable, se siente un ambiente de alegría, gente yendo y viniendo, nos topamos con estos gigantes de papel maché, seres fantásticos salidos de algún cuento de hadas, creímos que estaban permanentemente, luego nos enteramos que eran previos al Carnaval, pues faltaban pocos días para la máxima celebración. *Siempre nos ocurre, llegar unos días antes o un par de días después de alguna gran fiesta en la ciudad-pueblo-rancho al que visitemos D: ahí será luego

Dimos un paseo en la tradicional pulmonía (carrito de golf que se usa para turistear o como taxi), cuyo chofer muy amablemente nos recomendó unos tacos callejeros para cenar, que estaban simplemente ¡deliciosos! Aquí nos acordamos de las diferencias gastronómicas entre nuestra ciudad y los lugares que visitamos, por ejemplo: pedimos 1.Vampiros, 2.Quesadilla y 3.Chorreada;

  • En la Laguna nos sirven:
    1. Tortilla de maíz con filete de res entero.
    2. Tortilla de maíz con queso derretido.
    3. ??? no sabíamos lo que era.
  • En Mazatlán nos sirvieron:
    1. Tortilla de maíz rellena de carne asada en cuadritos, frijoles, verdura, más frijoles, tantito queso rallado.
    2. Tortilla de maíz rellena de carne asada en cuadritos, frijoles, verdura, mucho queso derretido, más repollo.
    3. Tortilla de maíz rellena de carne asada en cuadritos, frijoles, verdura, queso rallado, caldillo.

Pedimos horchata y cebada, en un restaurante sabían exactamente igual; en el puesto de tacos la horchata sabía a la de arroz (que consumimos habitualmente) y la cebada tenía sabor a chocolate con agua… ¡Estaba rica! Cuestión de costumbres, ya sé… y de gustos también.

Día 2: Domingo

El Domingo es el día del Señor, le dije a MiEspo que teníamos que ir a Misa a darle gracias por haber llegado con bien, dijo que sí, pero no dijo cuando. La otra custión es que, los domingos hay que visitar los museos, especialmente los del INAH o INBA, ya que la entrada es gratuita (oiga que somos 5 y no hacen descuentos a familias), y los lunes cierran (por si pensaba dejar la visita cultural pa’ después). Esto lo tengo muy presente, lo aprendí luego de perderme varios museos que no he podido conocer 😦

20150201_114459

Sale, vamos al tradicional Acuario, al que llegamos caminando. No está muy grande, tampoco es muy pequeño, está en buenas condiciones en general, la entrada me pareció un poco cara, imagino que es por el mantenimiento que necesita un lugar así. Pagamos $100 los adultos y $70 los niños, Mija con sus 13 añotes fue considerada adulto, a MiNene no le cobraron la entrada.

Nomás de entrada te recibe la gran pecera central, donde nadan felices y contentos unos tamaños filetotes empanizados, con su salsita, su verduri… ¡Cof, cof! digo… no, sí, están muy grandes los peces… ehmmm aquí es donde te ofrecen el espectáculo de nadar con tiburones (si eres lo suficientemente valiente cuesta $400), nosotros nos acobardamo$$$ porque también teníamos que comer, Mija se quería meter y con las ganas se quedó la inocente criatura.

Además el acuario cuenta con el Museo del Mar, donde exhiben el grandioso esqueleto de una ballena, conchas y otras curiosidades; tiene dos aviarios, un minizoológico, presentan show de Lobos marinos, pericos, aves de caza, nado con rayas, nado con bolitas, étc. MiEspo cansado de cargar a MiNene rentó un carrito, se paseó muy a gusto el chiquitín -por si lleva niños pequeños y olvida la carriola-

DSC07005Ed

Ya sabe usted que somos rete-entretenidos, en una guía de México Desconocido el muchacho fue a desayunar, al Acuario y al Museo de Arte en un lapso de tres horas, nosotros entramos a las 9:30 a.m. y salimos a la 1:00 p.m. ¡Toing! y carrereando a los chiquillos ¿Eh? Partimos en otra pulmonía, hacia el Centro histórico, mejor conocido como Mazatlán viejo.DSC07485Ed

Caminamos por sus calles que suben y bajan, contemplamos sus casas antiguas multicoloridas, con techos de teja y adornos neoclásicos (no sé mucho de arquitectura, eso dicen las guías), vestigios de otros tiempos, donde se vislumbra que hubo abundancia, mucho comercio e intercambio de cultura, se nota aún la influencia europea. Preguntamos a unos parroquianos por un restaurante familiar, porque había puro antro y bar, ellos tan cordiales nos recomendaron uno localizado a espaldas de la Catedral.

DSC07023

La Catedral de la Purísima Concepción, preciosa joya arquitectónica, inició su construcción en el año 1856, combina el barroco, neogótico y neoclásico, dando un resultado eclético, y aunque usted no lo crea, armonioso. Estaba cerrada y teníamos mucha hambre, por lo que decidimos entrar a comer al lugar indicado, después iríamos a Misa (ingenua yo).

DSC07454

Entramos a D’ Rochín, restaurante con decoración campestre y platillos riquísimos, a un precio sumamente accesible. Por si fuera poco, nos entregaron una tarjeta para regalarnos una comida en la próxima visita ¿Quiobo? El dueño, originario de Guadalajara, nos aconsejó dar un paseo en la Plaza de la República, justo frente a Catedral, donde venden bolsitas a $10 con alimento para las palomas, que los niños alegremente repartieron por doquier. También nos indicó como llegar a la Plaza Machado, punto de encuentro cultural, donde pudimos apreciar el Teatro Ángela Peralta, con exhibiciones de pinturas y fotografías alusivas a la cantante.DSC07356

Cerca se localiza el Museo Arqueológico de Mazatlán, el que pudimos visitar gracias a la gentileza del guardia del mismo.**Ya habían cerrado, pero el hombre muy gentilmente abrió las puertas al saber que veníamos de La Laguna ¿Cómo se van a ir sin haber visitado el museo? 😀   Piezas prehispánicas, una olla mortuoria y breves explicaciones conforman la exhibición de este sencillo edificio. De aquí caminamos unas pocas cuadras al malecón, donde rentamos sendos triciclos para las chiquillas (A peso, a peso, a peso, el minuto, tome nota) mientras perseguíamos a MiNene. Se nos hizo noche y ya no alcanzamos la Misa… lo sospeché desde un principio. 😦

Día 3: Lunes

A pesar de la insistencia de diversos vendedores de tiempo compartido promotores turísticos no compramos ningún paseo a la Isla de La Piedra; que de $600 se los dejaban en tan sólo $400 por persona (Haga cuentas) ¡Llame, llame, llame! No señor, ya tuvimos una pésima experiencia con estos “desayunos gratuitos en grand hotel” -Ya le platicaré- así que ésta vez no caímos, tomamos la lanchita de ruta y pagamos $120, ya por todos ida y vuelta. Ora, si a usted le gusta ir en el chupe, escuchando música, departiendo alegremente con desconocidos y navegar en un barco “más acá” ton’s sí lléguele con confianza amigo, amigo.

20150202_140303

“Bienvenido a la Isla de la Piedra” se lee en el muellecito, nos ayudan a bajar, no sin antes quitarnos los chalecos salvavidas -por si se le poncha una llanta a la embarcación, no vaya a ser- y se apronta un lugareño a darnos un “tour” en su camioneta por toda la isla, o bien llevarnos directamente a la playa. Optamos por lo segundo, nos montamos a la camioneta y por $50 nos da la vuelta de la gallinita ciega y nos deja en uno de los muchos restaurantitos frente a la costa. Que le hablemos cuando queramos regresar. Ándele pues.

DSC07308

He aquí otra ventaja de viajar por su lado, en los “paquetes” le dan un máximo de 3 horas para que se bañe, ande en moto, caballo, snorkel o banana, coma, beba y vámonos. He dejado claro que nos tomamos nuestro tiempo, estuvimos poco más de 4 horas en la isla y nos pareció insuficiente, nos tuvimos que retirar porque debíamos estar a tiempo en la central de autobuses para poder partir a casa. Las niñas de plano, dijeron que se querían quedar ahí, pues el oleaje es muy suave, puedes andar muy adentro y el agua no te tapa por completo, hay dos hotelitos nuevos, es decir, está todavía muy silvestre el asunto. Eso sí, los vendedores no te dejan ni a sol ni a sol, a menos de que andes alláaaaaa en la inmensidad del océano. Nos ofrecieron desde collares, pulseras, trencitas, llaveros… hasta pomada medicinal con Marihuana… ¡tssssssooooooo! ¡¡¡Chidooooooo!!!

DSC07280

Andaba camine y camine, cuando llegué a la parte “rocosa” quise poner un pie en la superficie, me encontré con unos bichitos, como entre cangrejitos y grillos, no supe muy bien, de a mad…ntónes, por aquí y por allá, ¡las cucarachas del mar! ¡ARGH! No, no, que me devuelvo por donde venía…

¡Oiga! El pescado sarandeado ¡Sabroso a morir! La Mija fue feliz con el coctel de camarón y MiBeba, que es de muy mal comer, tuvo la suerte de toparse con un jovenazo que vendía pay de queso ¡Todos felices y contentos!

MiEspo y Mija se subieron a una banana, anduvieron como niños en jaripeo, paseados y asoleados, ya no hubo oportunidad de otra actividad, ora por lo caro, ora porque eran “de otro comedor”, es decir, no eran actividades abiertas, sino que cada lugarcito tenía su atractivo, que allá el kayak y más allá la moto ($400 la hora).20150202_142017

Total, retornamos a Mazatlán, habíamos pagado media habitación para tener oportunidad de ducharnos antes de partir y que cancelan todas las salidas por la nevada en la Autopista Mazatlán-Durango ¡Chiiiiiicles! Ni modo, como dijo Cobos, tendríamos que quedarnos un día más, ¡Qué sacrificio!

Día 4: Martes

Éste era un día soleado, en contraste con los nublados y lluviosos que nos habían tocado. Un día que no estaba agendado ni planeado, por lo que, en último momento, decidimos ir al faro, considerado uno de los más altos del mundo. Tuvimos que abordar otra neumonía, digo, pulmonía que nos acercase a la base del cerro, tuve a bien comprar aguas y jugos en un puestecito (también venden arriba, me vine enterando). Subimos los 336 escalones -según las cuentas de MiBeba- hicimos poco más de 30 minutos -con escalas-, llegamos tirando el bofe y sin aliento, no obstante, la espectacular vista lo compensa todo.

20150203_134909

Uno se siente tan minúsculo, tan granito de arena ante tanta vastedad… ¡Qué maravillas hace el Creador! Mija comentaba que no sabía ni para donde voltear, MiBeba extasiada preguntaba si ese era el mar abierto y MiNene sólo repetía: ¡Mía: E ma’!

DSC07400Ed

Bajamos del Faro y nos subimos a un camión urbano, nos llevó hasta el mercado y nos encaminamos de nuevo al R’ochid, a hacer válido el cupón de la comida gratis ;). Le digo a mis hijas que para conocer un lugar hay que caminarlo, para sentirte parte de él tienes que viajar como los lugareños. Desde camiones, lanchas, triciclos, metro y camionetas, hacer lo que hace la gente, ver los sitios que no salen en el folleto de ¡Visítenos!

DSC07471

Una linda ancianita -Doña Herlinda- nos interceptó al salir de comer, con sus ojos nublados, sus canas de plata, vendía pulseras hechas a mano, nos regaló abundantes bendiciones y una sonrisa sincera. Gracias a que la Doña nos entretuvo, logramos entrar a la Catedral, apreciar su belleza interior y darle gracias a Dios por tanta bendición.

DSC07470

Nos faltó conocer el Bosque, pasear en el Quelite y presenciar la batalla naval (¡El Carnavaaaaal!). Si Dios lo permite, un día de estos lo hacemos. ¡Ah! Casi lo olvido: La gente es tan cortés que hasta incomoda (jijiji!), todos fueron ¡súper amables!, no, no, ¡otra onda!

P.D. Dice MiBeba:
-¿Me trajiste aquí porque te dije que quería recoger conchas y caracoles?
-Sí mi amor.
-¡Gracias mami! ¿Sabes que quiero ahora? ¡Hacer un muñeco de nieve! 
-¡Tómala! *Ella empieza a hacer su cochinito 😉

Anuncios

Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

20 comentarios sobre “Mazatlán: Perla del Pacífico

    1. Siempre me he preguntado dos cosas:
      1) ¿A dónde van a vacacionar las personas que viven frente al mar?
      2) ¿Quienes viven ahí se acostumbran tanto que ya no voltean a verlo?
      Pero tú no entras en esas preguntas, pues he leído bastante de tus viajes y de cómo sigues extrañando el gris de Lima 😉

  1. Pues parecerá una tontería, pero lo que más me ha gustado han sido las escaleras de colores, tenían que ser así todas las escaleras 😛

    En el zoo de Madrid te puedes meterte en el recinto de cualquier animal gratuitamente, lo malo es que te pueden matar, pero no te cobran.
    Que yo sepa no se puede una meter con los tiburones, lo más que hay son espectáculos de delfines y focas, pero no dejan que el público se meta en el agua con ellos. Y con lo que vale la entrada deberían dejarte cabalgar a lomos de un delfín, pero no.

    Un viaje muy chulo el tuyo, imagino que muy cansado también, pero el turismo es lo que tiene.

    1. ¡Uh no Doctora! Yo quedé hipnotizada por esas escaleras, es una cenaduría a donde ni siquiera entramos, pero yo FASCINADA… por poco me atropellan por cruzar la calle sin mirar 😦
      ¡Qué risa lo de que te maten sin cobrar! Faltaría más…
      Estos tiburones son más amistosos, son fáciles de domesticar, en varias playas del país lo ofrecen como atractivo, si hubiera ido con más dinero si le cumplo su capricho a Mija, pero también pobrecillo animal ha de estar cansado de tanto show D:
      Sí Doc, terminamos muertos de cansancio, pero muy, muy contentos.

  2. Oli! Este post me ha encantado! Y me han dado unas ganas de ir a la playa… ay, suspiro…
    Te voy a responder las preguntas que le hiciste a Remorada, porque también me aplican jijiji 1. Con mi familia íbamos a vacacionar al campo, a las montañas. 2. Y posiblemente, sí nos acostumbramos tanto que ni lo miramos… al menos en mi caso. Cuando viví en los yunaites, no me di cuenta de lo mucho que extrañaba el mar hasta que viajé a San Francisco… y ahorita que te leo, me vuelvo a dar cuenta de cuánto me hace falta mirarlo. Me da paz.

    1. ¡Gracias Diana! Me alegra leer eso, sobretodo, viniendo de alguien que vivía frente al mar.
      Sí, da paz, esa sensación de eternidad, de sentirte tan pequeño… y tan parte de todo…
      Aunque, bueno, acabo de platicar con un amigo que le da un miedo el mar, llevó a sus hijos de vacaciones, pero él no tocó siquiera la arena 😦
      ¡Ánimo! Cuando lleves a tus chiquitos al mar lo disfrutarás al triple, será como volver a ser niña de nuevo 😀
      ¡Besotes!

    1. Puedes ir en temporada baja, por ejemplo el último viernes de cada mes que faltan los niños a la escuela por junta sindical; te ahorras más de la mitad en hoteles, puedes comer en el centro histórico o cerca del mercado, pero no en el mero Malecón, aquí como en cualquier playa los precios los inflan mucho. De igual modo si compras con anticipación (meses) tus boletos en Viva Aerobus te salen a precio del camión o hasta más baratos 😀

    1. ¡Gracias Carla! La verdad la pasamos padrísimo, lo que queríamos se nos concedió con creces y hasta más de lo que pedimos, las niñas enamoradas del mar, MiNene cautivado aunque insiste en no mojarse 😀
      Abrazo querida!

    1. ¡Me alegra tanto que disfrutes México! Tiene tantos rincones hermosos, la gastronomía, las costumbres, la riqueza cultural, paisajes, la gente tan diferente…
      Es mi sueño que mis hijos conozcan lo más que se pueda y es apenas ahora que empiezo a realizarlo poco a poco.
      Síiiiii! Lo del mar fue una experiencia únicaaaaa!
      Seguimos leyéndonos.

  3. que padre lectura!!!! yo tengo mucho queriendo ir, es más empecé mi cochinito y ohhh sorpresa!!! casi a mitad de año me entere que estaba embarazada y el cochinito lo tuve q utilizar p el parto entre otras cosas.
    Y cual agencia usaste? como se llamaba el hotel? ahora con todo y bebé trato de llevar el cochinito pero esta pesado, se nota que uds no gastaron así un dineral que digamos y comieron bien y se la pasaron bien aunque eso sí lo más atractivo es el mar y su arena!!!
    Estaba viendo la agencia de transportes valles, una amiga la uso pero dice q sí fue mucha lana aunque el paquete incluía camión y hotel.
    Saludos y muchas gracias!!

    1. ¡Hola Jennie!
      Que gusto que me regales tu comentario. Te paso los datos de la Agencia que usamos, la Sra. nos vende los boletos con un 25% de descuento, ahí tú ves si te conviene. También tiene paquetes con hoteles, nosotros no lo tomamos así porque íbamos muy cortos de dinero.
      Gabriela Bretado
      Av. Allende No. 2495 Ote.
      Torreón, Coah.
      Tel. 717-36-65

      El hotel al que llegamos está exactamente frente a la Central de Autobuses Vieja (ahí llegan los Omnibus), es muy sencillo, la habitación es pequeña pero cumple, hablamos por teléfono un día antes para reservar, no te pide depósito ni nada. La gran ventaja es que tiene restaurante dentro del mismo hotel, puedes pagar con tarjeta o en efectivo y queda a tan sólo 3 cuadras de la playa (las cuales son chicas, nada que ver con las cuadrotas de Torreón):
      Hotel Emperador
      Rio Panuco s/n frente a central de autobuses
      Mazatlán, Sinaloa; México
      Tel. Reservaciones (669) 982-67-24

      Liga: http://www.mazatlan.com.mx/emperador/
      Google maps: http://tinyurl.com/nza77n6

      A mí también me han recomendado Turismo Valles, pero como son paquetes te salen en una lanota (aunque si vas por tu lado a esos hoteles y con todo incluido pues te sale más caro).
      Turismo Valles Facebook : https://www.facebook.com/valles.transportes?pnref=story

      Encontré otras opciones que se ven más económicas, podrías llamar y ver que te proponen, más no las he probado (todavía), aquí sale mucho más barato el camión (por si te animas) que ni con Gaby Bretado:
      -Chekolín: http://tinyurl.com/om6dkw9
      -Marco Polo: http://tinyurl.com/nnsjyt3
      -Rivas: http://tinyurl.com/o93ncvo

      Espero que te sirva esta información, échale al cochinito de a poquito y al rato ya andarás con tu bebé en las arenas de Mazatlán 😀
      ¡Un abrazo! ¡Que lo disfrutes! Y vuelve para contarme
      P.D. Otro tip: Las pulmonías cobran más caro que los taxis por llevarte al mismo lugar, así que ya sabes.

Inserte un comentario para continuar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s