Publicado en Maternidad

Afónica

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Hoy amanecí afónica gracias a Dios.

Digo esto, porque tenía ya dos días diciéndoles a mis hijas: “Me duele la garganta de tanto gritarles”. ¡Qué mal que tenga que reconocerlo! Les grito por todo, desesperada y enojada, porque no se levantan y porque no se acuestan, porque no se bañan y porque tardan mucho bañándose, porque no recogen su cuarto y porque no recogen su cuarto, porque no comen lo que preparo y si comen es algo que yo no preparo, porque no se lavan los dientes y porque se tragan la pasta.

Mija, en plena adolescencia, es una drama queen de esas, de las que dan miedo. MiBeba, en retroceso: habla como bebé, quiere que la bañe, que la cambie y… que la cargue. MiNene, descubriendo al mundo, se frustra al chocar con un NO por respuesta.

Lavar, tender, barrer, trapear, sacudir, cocinar, recoger, recoger, vuelta a recoger, tirar, limpiar, recoger. Me canso sí, pero lo que en verdad me agota es estar detrás de mis hijas como policía, para que hagan lo que tienen que hacer. Y me siento tan mal por estar la mayor parte del tiempo enfadada.

En la mañana Mija me reclamó por “ignorarla”. Luego se acercó a mí y preguntó porqué hablaba así. Le dije que estaba enferma, me dió una palmada en el hombro y se alistó para la escuela. MiBeba tiene dos días bañándose y cambiándose -de nuevo- ella sola. MiNene anda aprendiendo nuevas payasadas para hacerme reír y siempre lo logra.

Así que hoy, doy gracias por mi afonía. Será un respiro entre tanta gritería. Sirve que les dejo ser niños por un día.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

27 comentarios sobre “Afónica

  1. Ay querida Oli! Me haces reir, yo estuve sorda la ultima semana, y eso de alguna manera, me daba permiso para gritara mis niños, por todo loq ue no hacen (= que tus niñas!), y debias ver como de repente podían hacer todo y mi marido se arreglaba con ellos, porque yo no escucha ni sus pedidos, ni sus reclamos, ni sus “mamaaaaaa…” lamentablemente (o no) escucho bien desde ayer… y todo vuelve a la normalidad… Cariño, yo puedo estar afónica y vos podes quedarte sorda la semana próxima ….
    bss
    Carla
    http://sercuriosa.wordpress.com/

    1. Bueno, yo sorda estoy desde hace mucho… pero puedo oír perfectamente cuando prenden el televisor al otro extremo de la casa… 😉
      Estaría padre, eso de no escuchar ni los mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaa… jejeje… ¡me has dado una idea! 😀
      Tú tan linda siempre!

    1. ¡Ah! Esa no me la sabía 😉 me la he pasado con tecitos de tomillo y miel de abeja, ya de plano fuí a que me “endietaran”.
      *Nota: Una señora muy mayor, en el rancho, llegaba con un tío (médico) -Oiga ¿Aquí endietan? 😛

  2. Bueno… Los mios ya crecieron 😦 pero vaya que si me retrocediste a esos años!
    Mira pronto creceran, se iran y esque una madre nunca deja las culpas, asi que cuando veas todo en retrospectiva ojala y ya tengas un nieto como yo y diras… Que bien porque a el le estoy pagando lo que quede debiendo a su madre.
    Me encanta tu vulnerabilidad eh!! Que estes bien!!

    1. Las culpas y yo tenemos larga historia… 😦
      Les pido perdón cuando me he calmado, ellas me perdonan y también me piden perdón por gritarme…
      Estoy trabajando en mi autocontrol, ahora me contengo más que en mis primeros años, sé bien que de cualquier modo, cuando tenga nietos haré todo lo que no me permití en mi maternidad 😦
      Gracias! ya estoy mejorando 🙂

  3. Si, seguro las culpas y yo tambien tenemos esa laaaarga historia, pero creo que a veces juega un poco la manera en que fuimos criadas no? Aunque siempre les asegure a mis hij@s que a ellos no les toco NI la mitad que lo que a mí! Pero bueno animo, como dices el “autocontrol” llega cuando ya estamos calmadas… Jajajaja y alli hacemos nuevos propositos hasta que llega el famoso “stress” y el “autocontrol” se esfumo!!
    Cosas de mamis no? Sinceramente creo que no existe la mamá perfecta, pero si las mamás que con tantita culpa asomando, nos volvemos las mas amorosas !!
    Me alegra que ya estes mejor!

  4. Qué identificada me siento, yo también tengo épocas de ésas, de hecho, ahora mismo estoy en una. Me paso el día echándoles de menos y esperando que vuelvan del cole y, nada más llegar a casa, empezamos con las prisas (que si no se nos juntan la merienda con la cena y hay que acostarse pronto, que al día siguiente hay cole) y al final acabo enfadándome con ellos… si hacen porque hacen y, si no hacen, porque no hacen. A veces se nos olvida que son niños y las tardes entre semana son tan cortas…
    Hace un par de semanas tuve faringitis y apenas podía hablar, increíble cómo lo comprendió el Mayor y cómo se portó el Mediano… creo que voy a tener que fingir que tengo faringitis otra vez, como ya te han comentado, jejeje… 🙂
    ¡Besotes!

  5. ves, ahora no sé si desearte que te cures pronto o no! mi hermana tiene un método que es cuando su hijo se queja o grita ella le va hablando cada vez más bajito hasta que él va y le pregunta qué está diciendo… espera… tusijas no leen tublog, no? jijiji

    1. Ehhhh… ya estoy mejorando, pero como empiezo a gritonear de nuevo, se me va la voz y así estoy en un constante va y ven…
      MiBeba no lee el blog, pero Mija sí se da sus vueltitas de vez en vez… :$

  6. A ver que cada quien ha dejado sus ideas de remedios, así que te dejo el mío. A mí me da la afonía y la ronquera con mucha frencuencia y me la quito con 1 cucharada miel, jengibre fresco rallado y 1/4 de limón.

    Un abrazo, y por cierto, te conteste a tu comentario en lo del sorteo, no sé si ya lo viste.

  7. Oli!! Esta padrísimo lo de estar afónica. En verdad te enojas menos.
    Hace dos años me operaron de la garganta y no pude hablar por casi tres semanas, aparte se daño mi compu y me desconecte por completo.
    Sabes que hago cuando estoy muy gruñona? Me hago la dormida un rato para que no el Monkey padre ni los Monkeys hijos digan nada.
    Que bueno que de algo no tan bueno salió algo súper positivo. 🙂

  8. Me encantó eso de “Hoy amanecí afónica gracias a Dios”. Yo puedo decir: “Hoy fui al supermercado gracias a Dios”, porque bien sabemos que es casi casi lo mismo a recibir masajes en un spa. Esta semana ha sido de locos, y si no tenía mi “tiempo sola” llenando mi carrito de compra, me iba a desmayar del agotamiento extremo.
    Un besito Oli. Espero que hayas recuperado tu voz y que no te duela mucho la garganta.

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