Publicado en Mexicana en México, Personal

Durango

“Durango, tierra bendita
Cuna de mi dulce infancia
Cómo aumentan mi cariño
tu recuerdo y la distancia…”

Comenzaba así una poesía que me enseñaron cuando cursaba quinto año de primaria. Describía el “verdor de sus campiñas y el azul de sus montañas”, mencionaba el Parque Guadiana, las moreras y las rosas. Se me antojaba conocer Durango capital, mi papáA me había contado muchas historias acerca de aquel lugar. En un par de ocasiones tuve la fortuna de acompañarle a realizar algunos trámites en esta ciudad. Era una niña, no había tiempo, sólo echaba un vistazo a la Presidencia y me quedaba con las ganas de caminar entre las calles adoquinadas.

Silencio. Tranquilidad. Soledad. El tiempo avanza más despacio en Durango. De adolescente, volví en 2 ocasiones, ahora con la Casa de la Cultura, había presentaciones de Danza Moderna y esta vez, pude conocer un poquito más. Me impresionó el edificio antiguo que albergaba a la Casa de la Cultura, tenía múltiples salones, el de danza en especial contaba con sendos espejos, piso de duela y sus barras para los ejercicios. ¡Uy! lo que diera por ensayar aquí, decía para mis adentros. Mis compañeros se fueron a la Disco, yo de agüite me quedé en casa de una conocida, no me latió irme de dancing sin permiso. 😦

Años después, en el mes de Septiembre y aprovechando el puente patrio, pudimos escapar un fin de semana. Los edificos coloniales y las calles adoquinadas me hicieron sentir en un viaje al pasado, literalmente. Nos hospedamos en el Hotel Posada Durán, un lugar de tradición, que denota la elegancia de otros tiempos.

Durango (2)E

Lo primero que fui a “reconocer” obviamente, fue la Catedral, de estilo barroco y hasta este momento la más antigua que yo conocía… Pero ¡Estaba cerrada! 😦 ¡Qué mala suerte! Quería ver los retablos, las pinturas, tocar la madera de sus puertas ¡Oh Dios! ¡Que puertas! Yo estaba con la boca abierta, asombrándome con la discreta belleza de la cantera, cuando unos chavos nos atraparon con un mecate y nos llevaron al “Registro Civil”. Se llevaba a cabo una kermesse en el atrio, y ni modo, nos tuvimos que casar para poder salir de ahí. ¡JEJE! ¡Que risa! Creyeron que eramos estudiantes del rumbo.

Durango - Plaza

Aprovechando que estábamos en el jolgorio, pues comimos varios antojitos, ¡con lo que me gustan las kermesses y los taquitos! De ahí nos pasamos a la Presidencia, que para mi gozo, sí estaba abierta, hay unos murales muy vistosos, acerca de la historia de México. Me encantó como adornaron el patio central. Aquí la mayoría de las construcciones tienen varios cientos de años, caserones estilo hacienda, con el patio a cielo abierto y rodeado de arcos, nuevamente todo en cantera.

Durango - PresidenciaE

¡A caminar se ha dicho! No puedes decir que has conocido un lugar si no lo has caminado de Norte a Sur (y de Este a Oeste). Buscamos información turística, algún módulo o guía o algo y pues nada, no encontramos nada. Lo único era las referencias que tenía de mi niñez y mi adolescencia, eso no fue impedimento para disfrutar del clima fresco y la apacible atmósfera que envuelve a esta capital.

Visitamos el Teatro Ricardo Castro y el Teatro Victoria, en ambos escenarios había bailado yo. Seguimos nuestro andar y llegamos al Parque Guadiana, árboles y más árboles, el trinar de los pajarillos y la sensación de estar en la sierra… llenaron mis ojos, mis oídos y mis pulmones… yo que vengo de la Comarca Lagunera, semidesértica y con poquísimas áreas verdes, estaba sencillamente F-A-S-C-I-N-A-D-A.

Durango (1)_E

¡Ah! Pues en este Parque nos topamos con la original fuente de los niños traviesos, cuya réplica se encuentra ubicada en la Cd. de Lerdo, Dgo., a la que solíamos trepar (y nunca nos atrevimos a bañar… pero Mija sí). Esa fuente, testigo de innumerables travesuras e idilios, donde mis hijas jugarían en un futuro muy lejano, tan representativa en mi vida.

Durango - Fuente Niños TraviesosE

Quise tomarme una foto en el columpio, pero el vigilante no me lo permitió. Por más que le expliqué que no me iba a dar vuelo, ni a enredar el columpio, no, nel, niet, no me dejó el muy… guardián-de-su-deber. 😦

Ya que estábamos en el parque, nos pasamos al Zoológico Sahuatoba, que no entendí si era parte del mismo, o sólo eran vecinos. Fría la mañana, muy propicia para caminar y respirar aire puro.

En aquel entonces nos pareció que tenían en buenas condiciones a los animales, si bien no me gusta que estén enjaulados, se podía apreciar que la higiene era constante, estaban bien alimentados y atendidos. Cada animal tenía su ficha técnica, pensé para mis adentros que era una forma más práctica de aprender sobre especies y habitats que sólo estar leyendo en un libro. *Al oso negro le encantan las manzanas rojas…

Yo tengo un… un… ehh… digamos ¿Tic? y es que, al ver ciertos animales como: tortugas, cocodrilos, iguanas, serpientes; me palpitan fuertemente las encías- ¿ya se lo había contado?-. Se imaginará que me la pasé con las encías a punto de estallar, pues todas estas variedades las encontramos en el zoológico.

A los que más me gusta observar, son los felinos… ¡OMG! pantera, tigre, león, puma ¡Me parecen hermosos, sensuales, perfectos! Un león se la pasó bostezando, pero a gusto, mientras las leonas se echaban el chal a unos metros. Me gustó que tenían suficiente espacio para correr los mininos. ¡bellos ellos!

No pues yo estaba como niña chiquita, súper contenta. De ahí nos pasamos al Museo Regional de Durango (mejor conocido como del Aguacate, por el árbol que tiene en su jardín), ubicado en pleno centro. De estilo neoclásico y decoración sencilla, el edificio en sí es digno de admirarse. En la entrada le recibe un enorme colmillo de Mamut, que dice uno ¡ay nomás de pensar el tamaño de su patita, me da que me da! El recinto cuenta con varias salas, dedicadas a la paleontología, época de la conquista, guerra cristera, vida silvestre, etc. y varios lienzos del famoso pintor novohispano Miguel Cabrera -Una constante en los viajes a ciudades coloniales-.

Durango - Latin

Durango, antes era conocida por ser la tierra del alacrán (inclusive la forma del estado es comparada con este animal) -aunque parece ser que, con tantos llaveros se está acabando la población-, también se ha hecho famosa por ser sede de numerosas filmaciones tanto nacionales como extranjeras, especialmente del viejo Oeste. Pero ya era muy tarde para ir a visitar los sets, además nos comentaron que no estaban abiertos ese fin de semana ¡Oh tristeza! 😦

Todavía nos quedó mucho por descubrir en esta bella capital, un “puente” patrio no es suficiente.

p.d.1 *Ella se aleja recitando de memoria el resto de la poesía…

P.d.2 ¡Y que VIVA MÉXICO!

Sitios de Interés:
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Acerca de Durango
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Hoteles en Durango

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

7 comentarios sobre “Durango

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