Publicado en Familia, Maternidad

¡Quédate Conmigo Mamá!

Tenemos algo así como una semana con temperaturas de 40°C, inclusive a las 8 p.m. A  mí, a cualquiera, el calor me ataranta (¡échale la culpa al calor!). A eso le agregamos que en esta su casa, sólo tenemos ventiladores de techo, no hay aparatos de aire acondicionado, ni climas, ni… nada. A partir de las 12 del mediodía y hasta que comienza a oscurecer, entra un viento candente por las ventanas. No hay donde esconderse. Precisamente, hoy por la tarde estuve un rato con la cabeza asomada en el congelador, a ver si se me calmaba un poco “la calora” como decían en Villahermosa.

¿Y todo esto a cuento de que viene? Mire, hoy amanecimos todos sedientos. Mi esposo marchó al trabajo, me quedé con mis hijas. MiBeba tomó 3 vasos de leche, no quiso comer nada. Se lavó los dientes y pidió agua. La bebió rápidamente y exigió otro vaso. Ya estaba uniformada, lista para salir al kinder. Dí media vuelta para traer ya-no-recuerdo-qué, cuando escuché ese ruidito característico que hace cuando devuelve el estómago. ¡Blurp! Playera, camisetita, short y piso, cubiertos por la leche a medio cuajar. Que le dolía la panza. ¡Ps claro, si casi se le sale por las orejas! Mea culpa por soltarle tanto líquido, sabiendo que se llena con facilidad. 😦

La puse a escupir lo que le quedaba en la boquita, le volví a lavar los dientes, le cambié el uniforme, hoy que se nos iba a hacer temprano, se nos hizo tarde otra vez . No había efectivo, así nos fuimos caminando al kinder, sí, las 17 cuadras. Llegando le comenté a la miss lo que había pasado, la exentó de hacer los ejercicios matinales. Me regresé a casa, un poco preocupada y muy, muy cansada.

Llegué a casa, dispuesta a sacar pendientes. El calor iba en aumento, la presión me bajaba. Tomé mucha agua y en vez de trabajar, fui y me recosté, ya estaba mareada. Al poco rato, vino una amiga por mí, tocaba la clase de Estimulación Temprana. Gracias a Dios vino en auto, llegamos de volada. Al ingresar al jardín pasé por un lado de MiBeba, quien estaba tan entretenida jugando -era la hora del receso- que ni por enterada se dió de que ya estaba yo ahí. Corría, subía, bajaba, reía, concluí que se sentía bien.

Muy bien esta sesión, nos dió masaje con aceite para bebés aroma lavanda, lo cual nos relajó bastante. Ambas (mi amiga y yo) estamos de 6 meses de embarazo, 2 semanas le llevo de diferencia. El masajito comenzó en las sienes, pasando por los brazos (desde los hombros hasta las manos) y terminando en las piernas (desde los tobillos hasta los muslos, con ligeros golpecitos para activar la circulación) ¡ahhhhhh! ¡Que bien se siente! Todo se lleva a cabo en un salón con aire acondicionado y música instrumental muy suavecita, para tranquilizar los nervios. El siguiente paso, consistió en escuchar una pista con sonidos de lluvia mientras, con una mano, tocábamos un recipiente con agua y manteníamos los ojos cerrados. No sabe usted (ni yo sabía), lo terapéutico que es esto, no, no, otro rollo.

Nos hizo inflar una pelota mediana, la cual, pasamos por todo nuestro cuerpo, girándola suave y lentamente. ¡Ahhhh! Me detuve un buen rato en los pies, inflamados y adoloridos, de tanto caminar y por el mismo embarazo, realmente descansé con la pelotita esa. 🙂

Luego, hubo otra actividad, que era enseñarle al bebé una luz (linterna, celular), decirle: luz, día, despertar. Pasamos la luz por toda la barriga mientras repetíamos las palabras. Después, era cubrirnos el vientre y decirle oscuridad, dormir, descansar. Salimos al patio, nos descubrimos el vientre mientras le repetíamos: Luz, sol, despertar. Nos tapamos de nuevo, caminando muy fuerte y diciendo: pasos, pasos, pasos. También nos recomienda que cuando nos bañemos, le mencionemos: agua, agua, agua. Así el bebé va relacionando, sonidos, luz, sensaciones con palabras. 😛

Volvimos a casa, se quedaron viendo tele, en tanto preparaba la comida. Mija se quejó de dolor de cabeza y no quiso comer nada. MiBeba hizo un berrinche y se marchó a la cuna. Ambas se durmieron (más bien se desmayaron, digo yo) de 3:00 p.m. a 7:00 p.m. sin comer. 😦 Las quería despertar, pero recordé las palabras de Mi Mamá Gelo, “el sueño también es alimento”, de rato me uní al coro de ronquidos.

Por ahí de las 6:00 p.m. desperté, más por la sed que por gusto, engullí cosa de tres charolas de hielo, el calor no cedía. Mija despertó después de las 7:00 p.m. y apenas, le iba a dar algo de comer, cuando se quejó de nuevo de la cabeza. Insistí y comió un poco, dijo que tenía asco, que quería devolver. No lo hizo, porque a Mija le da pavor vomitar. Primero llora, berrea, reza, lo que sea por no vomitar. Batallé un buen para que me aceptase un ibuprofeno. No quería muy bien dárselo, para no disfrazar los síntomas, pero su carita y su dolor de cabeza no me dejaron opción. Quería llevarla con el médico, pero igual no tenía dinero. Se me ocurrió, hacerle lo que yo misma me hago: me paso hielitos por la cara y por las extremidades para refrescarme. Ella dice que eso fue lo que la reanimó. Yo creo que fue el medicamento que hizo acción. Media hora después ya estaba bromeando y haciéndome renegar.

En sí no supe si algo de la comida le cayó de peso, si era sólo el calor o una forma de expresarse. Últimamente siento que la tengo un tanto abandonada. A pesar de estar en casa la mayor parte del tiempo, creo que no le dedico lo suficiente. Peleamos con frecuencia, entre su rebeldía y mi autoritarismo, su adolescencia y mi embarazo, su “estoy aburrida” y mi “no quiero verte acostada”. Me temo que lo mismo pasará con MiBeba cuando nazca MiNene. Siento que no le doy el espacio suficiente a nadie en esta casa. Ni a MiEsposo, ni a Mija, ni a MiBeba. Pero más, más, a Mija.

Cuando ella estaba con su dolor, yo tenía clientes. No podía despacharlos, porque necesitaba ese ingreso. No podía estar con ella, por atenderlos. Mija me tocaba la ventana que separa el ciber de la casa, iba y venía  a verla, le ponía pañitos, le daba masajitos. Hasta que me dijo: ¡quédate conmigo mamá! Por suerte, una de las clientes se dió cuenta y me dejó el trabajo para entregárselo al día siguiente. La otra cliente, terminó su chat, pagó y se marchó. Estuve sentada con Mija en la cama, mientras le cambiaba los paños, le leía un cuento, le daba palabras de aliento. Ella sonreía débilmente. Después de los hielos, era otra niña. La bañé, cenó y se fue (de nuevo) a dormir renovada. Me dice: -¡Hoy fue la mejor noche de mi vida, me gustó tanto lo de los hielitos mamá y que me contaras mi cuento!. Del dolor de cabeza, el asco, el excesivo calor… ni el recuerdo.

P.D. Esos pequeños momentos, esos “insignificantes” detalles, son los que al final del día, hacen la diferencia.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

9 comentarios sobre “¡Quédate Conmigo Mamá!

  1. Claro que esa es la diferencia! Aunque a veces es difícil manejar ambas cosas después de todo una es madre, pero tiene que trabajar porque le hace falta el dinero…pero yo creo en la calidad y no la cantidad… (o al menos es lo que puedo hacer) que bueno que disfrutaste tu clase!
    bs

    Carla

  2. Yo quiero un masaje también!

    Todos necesitamos compartir esos momentos, sentir cerca a las personas que queremos, que nos toquen, que nos mimen. Hace unas semanas mi mamá fue a un viaje a Cristo Rey, y llegó cansada, se metió a bañar y cuando salió entre Gabriel y yo le dimos un masaje con fresca-pie… jiji, estaba feliz. Quizá sí le ayudó el masaje en sí, pero también el sentir que hay alguien que se preocupa por ella, que la cuida. Y más que el Gabrielin también ayudó, pues fascinada.

    No te preocupes, ella sabe que estás ocupada, que tienes que trabajar, cuidar a todos en la familia, cuidar la casa, cuidar el negocio… ella está consciente de eso (yo también siempre estuve consciente de la situación de mi familia), y quizá con mayor razón valora esos momentos en que te dedicas solo a ella.

    Qué calorsssss!! Aca estamos en máximas de 30-35° y ya nos sentimos como pollo en rosticería!! Yo solo pienso que ahora me quejo del calor, pero en menos de lo que me de cuenta ya me quejaré del frío, jajaja.

    Abrazos 😀

    1. ¡Todos queremos un masaje! 😛
      Gracias por compartir tu experiencia Bere, me haces sentir que no estoy sola.
      Fue algo muy simple, en realidad, ya no supe si estaba enferma, o era solo el calor, pero me mueve muchísimo verla así, en cuanto se reanimó empezó con sus bromas y ella misma me dijo: Ya me siento mucho mejor mamá, ya te estoy haciendo renegar. 🙂
      Y del calor… pues dicen por ahí que embarazada tiene uno 2°C más en la temperatura corporal ¿será? 😦

    1. Por eso es que, aunque ande alas carreras y cada vez me sienta más cansada, sigo yendo a las clases de Estimulación Temprana, con cierta frecuencia nos dan masajes o terapias y ahí sí me dejo caer. 😀

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