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¡Adiós al Catecismo!

Corría el año 2006, terminaba un curso de Renovación en el Espíritu Santo (claro que, a estas alturas ya no se me nota :(), todo era miel sobre hojuelas. El facilitador nos dió una tarea: “Su graduación consistirá en ejercer un apostolado en cualquiera de las actividades de la Parroquia: Liturgia, CEB’s, Ministros, Oración por Enfermos, Orden Franciscana Seglar, Servidores, Cáritas Parroquial, Pastoral de Enfermos, Grupo de Jóvenes, Renovación y Catecismo”,

Estem… yo… ¡cof cof! ¿Cómo dijo? :S No, no creo. En ese entonces sólo tenía a Mija, atendía el ciber y cada fin de semana iba a visitar a mis mamis a Lerdo. Y lo de servir, pues no se me da muy bien, ni muy mal, no se me da. Así quedó. Pasaron algunos días, reflexioné un poco y concluí que así como el Espíritu Santo había puesto a estas personas en mi camino para abrirme los ojos y renovar mi Fe, así también debía yo retribuir en algo lo mucho que había recibido. Me puse en sus manos y que fuera lo que Él quisiera.

Inmediatamente después de luego, luego, tocó a mi puerta la Coordinadora de Catecismo. La conocía de vista, precisamente en ese curso introductorio, ella era la responsable de la guardería, ahí le encargaba a Mija de 4 años. Me parecía una mujer muy seria, responsable y enérgica. Me invitó a dar Catecismo.

¿Catecismo yo? ¡Gulp! *ella suda frío, traga saliva y se pone blanca como el papel* Ehhhh, pero no tengo experiencia con niños, debo estar preparada y desde que salí del Colegio, no he vuelto a agarrar ningún cuaderno de oraciones, es más, no me sé ni los 10 mandamientos en órden, a veces ni a misa voy, ¿Y si me desespero? ¿Y si les grito? ¿Y si no puedo?

Ella me dice: “Ninguna de nosotras nace sabiendo, todas somos mamás, tías, abuelas o simples amas de casa. Eres mamá, con esa experiencia puedes empezar. Así como tú le enseñas a tu hija a persignarse y las oraciones básicas, así tratarás a los niños. Hay que hacerles la clase amena, puedes mostrarles canciones o juegos, te apoyaremos con material, libros de texto y láminas para colorear, como si dieras una clase en la Prepa. Puedes empezar en el próximo ciclo escolar, se lleva por grados: Parvulitos niños de 3 a 5 años, Primero niños de 6, Segundo niños de 7, Tercero niños de 8, Preparación a la Primera Comunión niños de 9, Perseverancia I niños de 10, Perseverancia II niños de 11, Perseverancia III niños de 12 y de ahí se van a Confirmaciones. Piénsalo. Tomate tu tiempo. Consúltalo con la almohada, con tu esposo. Sobre todo consúltalo con el Espíritu Santo. Si aceptas, verás que no te arrepentirás. “

¡Chicles! ¡Diantres! ¡Oras! ¿Ps como nos arreglamos pue’j? Al Espíritu Santo ya me había encomendado y ahí estaba la respuesta. Le pregunté a MiEsposo, me dijo que lo que yo quisiera hacer él me apoyaba, siempre y cuando no descuidara a Mija, ni la casa, ni el ciber. Que de poder podía, faltaba ver si quería. Mire, los niños siempre me han gustado, antes me agradaban pequeñitos de meses hasta los 3 años, luego me parecían insoportables (¡ouch!), eso en mi época de adolescencia, no se me ofusque que no traigo casco pa las pedradas. Mija ya había rebasado la edad pa caerme bien y todavía me caía bien (¡HAHAH! ¡Ay, que desvaríos los míos!). Pero era Mija, no me quedaba de otra… ¿Qué tal si no aguantaba a los chiquillos ajenos? ¿Si les alzaba la voz o si les pegaba una nalgada? ¡ay no! Se me hace que se me hace, que lo mío era miedo. 😦

Yo veía a Mija encantada con su clase de Catecismo, porque ya asistía a Parvulitos. Regresaba contenta, cantando, enseñándome rimas y juegos, sus dibujos multicolor y dándome cátedra acerca del amor de Dios y la ternura de la Virgen María. Le consulté a Mija que pensaba de que yo entrara a dar clase, me dijo que estaría muy bien, así más niñitos conocerían a Papá Dios y Él se pondría muy contento. ¡ZAZ!

Al ruedo pues. Mija fue determinante para la aceptación de este servicio. En agosto de aquel año, comencé a “dar clases” a los niños de primero. Chiquitines de 6 años y uno que otro que ya tenía 7, pero que en el colegio cursaban también primero. Niños más pequeños no quise, todavía había que llevarlos al baño, no tengo problemas con las niñas, más no tengo idea de como limpiar a un niño -en breves meses aprenderé ¡voitelas!-. Pierdo la paciencia fácilmente, no quise traumar a esas pequeñas cabecitas. Otra es que se me ocurrieron varias actividades donde se necesita leer y escribir, niños pequeñitos todavía no saben hacerlo. Finalmente, no quería tener a mi propia hija como alumna, me latía que se iba a chiflar y que yo no atendería bien a los demás por darle preferencia a ella.  ¿Y niños más grandes? No, tampoco me pasan los adolescentes, ni los preadolescentes. La mayoría son muy groseros, y oiga usted yo no me aguanto, al rato ando agarrada del chongo con ellos. ¡Uh Chale! ¿Pos que voy a hacer con mis criaturas? ¿Estás seguro de que este camino quieres que siga Dios? :/

Me facilitaron el programa, un libro de texto muy viejito (de los 70’s), copias y copias de teoría y dibujitos para colorear. Bien. No me pareció suficiente. Navegaba navego por horas en internet, buscando dinámicas, vídeos, canciones, actualizaciones, textos, manualidades. A los niños les gusta colorear, claro está, no obstante, también se aburren. Entonces les llevo revistas para recortar, plastilina, masa de tortillas, coloreamos con Kool-Aid, con papel de china, etc. Teoría en  Lotería, Memorama, Dominó, Rompecabezas, Pistas. Cantamos, jugamos, bailamos, brincamos, corremos, nos tiramos al piso, gritamos. Esto último me he dado cuenta, es muy liberador para los chiquillos. Tomamos unos minutos para gritar (depende del grupo), descansamos y volvemos a vaciar pulmones. Después de esto, se quedan pajitas, pajitas. Canciones que le habían enseñado a Mija cuando iba a la Estimulación Temprana (3 años) las aplicaba con estos niños con mucho éxito. Aunque ya son niños “grandes” disfrutan ser tratados como chiquitos.

El Catecismo no es estrictamente sacramental, como la mayoría piensa. El hecho de que un niño acuda a clases no implica que vaya a tomar la Primera Comunión. Es más un crecimiento en la fe, es adentrar al niño en el conocimiento de Dios, hacerle ver que es un Dios de amor, no de castigos. Familiarizarse con la vida de Cristo, descubrir el amor de mamá María, aprender de la vida de los Santos, conocer las oraciones básicas, convivir con otros chiquitos, compartir, experimentar.

Poco a poco, fuí venciendo el pánico escénico, no me había parado al frente de un salón desde que estudiaba Ingeniería, y he de confesar, que estos niños me imponían más que mis compañeros o cualquier Ingeniero del Tec. Antes de comenzar las clases, me encomendaba al Espíritu Santo, en ese entonces me iba a misa de 7:00 a.m. para agarrar vuelo. Las sesiones son de 10:00 a.m. a 12:00 p.m. todos los sábados. Al principio mis alumnos estaban medio renuentes, luego se fueron suavizando y al final, nos tomamos mucho cariño. Aún ahora seis años después, me saludan en la calle, me dan un beso y un apretón de manos.

Este grupo fue especial, por ser el primero y porque me hizo caer en la cuenta, de que yo no estaba ahí para enseñar si no para aprender. Trabajar con niños ha sido una experiencia sumamente enriquecedora. Te hacen ver el mundo diferente, su lógica te abruma. Me cuentan de sus mascotas, de algún papá que les pega :(, de como su mamá trabaja y les lleva a la escuela, de su abuelito al que enterraron, de la película que vieron, el juguete que les dieron para su cumpleaños, sus pesadillas, que quieren ser de grandes, sus juegos, sus hermanitos que les hacen renegar… imposible no tomarles cariño, a todos, al callado, al gritón, al tranquilo, al correlón, a la estudiosa, a la platicadora, a los que me abrazan, a los que no voltean a verme.

En el 2007 me embaracé de MiBeba, no alcancé a terminar el ciclo con mi segundo grupo, pues me alivié en Diciembre, justo a la mitad. Me despedí de ellos, les dí las gracias a los papás y me dediqué a mis hijas. Con todo, durante el 2008 asistí a varios eventos puntuales, cargando a MiBeba en portabebé o llevando la carriola a la clase. Extrañaba estar con ellos, pero mi nenita me necesitaba más.

Entre el NIIT y el INEGI no pude volver a dar clases. La oportunidad se me presentó en el 2010, cuando una compañerita que daba parvulitos tuvo que abandonar el grupo por que entró a trabajar. ¡Argh! Justo lo que no quería, niños pequeñitos. Dios sabe porque hace las cosas, y nos fue muy bien con estas criaturas. Sólo la suplí los últimos 3 meses. Suficientes para conocerles y sentirles míos.

Retorné en forma para el ciclo 2010-2011. Algunos de esos niños eran los hermanitos pequeños de aquellos a quienes tuve en el 2006. Ya conocía a varias de las mamás, lo cual fue una gran ventaja, porque el apoyo de ellas es fundamental en el avance de los niños, su participación en las actividades de la Parroquia hace evidente que cada vez más padres y madres de familia se preocupan por la instrucción católica de sus hijos. Muy a gusto quedé con este grupo, trabajamos bastante, quedaron muy motivados y yo junto con ellos.

Llegó el ciclo 2011-2012. Todos los niños con los que he tratado me han parecido muy inteligentes, perceptivos y sensibles. Sin embargo, este último grupo se llevó las palmas. Apenas seis años los separan de mi primer grupo, más sus capacidades son realmente asombrosas, como si hubieran pasado varias generaciones. Cada sábado me dejan con la boca abierta, me enamoré de ellos desde el primer día. Son increíblemente listos, tienen una capacidad de comprensión grandísima, a veces parece que no ponen atención y están asimilando todo palabra por palabra, al grado de que meses después me repetían lo que les había dicho y me lo explicaban claramente. Les tomé cariño de inmediato, ellos también me corresponden.

Así transcurrieron los meses, igual me los topo en Misa que en la calle, me saludan y me abrazan. Me embaracé de MiNene y dije: sí puedo y sí alcanzo a terminar. “No es lo mismo los tres mosqueteros que 20 años después” y no… no puedo ya. Estoy por empezar el sexto mes del embarazo, me canso muchísimo. De normal termino agotada cada sábado, porque grito, ando detrás de ellos corriendo, viendo que no se peleen, cuidando que no se suban las escaleras. Jugamos mucho, brincamos mucho, cantamos mucho. Son 2 horas en que me la paso de pie, tratando de captar su atención. Me divierto horrores y termino rendida. Con el embarazo, se duplica el esfuerzo. Con todo y esto, los niños, mis hijos hermosos, me ayudan a poner las sillas en su lugar, a recoger para que no me canse, cargan con mis cosas (crayones, pegamento, cartulinas, libretas, libros, etc.).

Lo pensé mucho, hablé con la coordinadora. No puedo terminar el año, a pesar de ser tan sólo 4 semanas las que restan, estas últimas sesiones hasta la presión me bajó. Me duele la entrepierna, la cintura no la soporto, las piernas se me inflaman, las várices se me quieren reventar, no alcanzo a respirar. Estuvo de acuerdo, hace 8 días fue el festival del 25° Aniversario Sacerdotal del Párroco, presentamos un bailable y les entregué una cartita a cada alumno, para despedirme y agradecer a sus padres el apoyo que me brindaron durante estos meses. No fue así como yo lo quería. Pretendía hacer mi clase muestra, organizar una pequeña convivencia con los papás y entregarles sus diplomas de participación, así como reconocimientos a los más aplicados, puntuales y por asistencia.

Hoy, mientras escribía estas líneas, ya había alistado el material para pasárselo a la catequista que se quedará con ellos, así como la lista de asistencia, los pendientes con algunos niños, los temas siguientes, explicados y con su respectiva actividad, los gafetes con nombres y las cartitas que me faltaron por repartir, los crayones y lápices. Estaba con ese sentimiento de si estaré haciendo bien o mal, si la chica encargada llegará o me los dejará plantados, si habrá preparado su clase o si tendré que mandarle copias. En eso, vino mi coordinadora, hice entrega de lo mencionado y le dije: Ahí te encargo a mis hijos.

P.D. Me retiro a… a… ¡snif snif moco moco!
P.D.2 Espero, que no sea un adiós sino un Hasta luego.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

13 comentarios sobre “¡Adiós al Catecismo!

  1. Que bonita labor!
    Seguro que la catequista que te supla lo hará muy bien. Solo faltaban 4 semanas pero es tu hijo el que marca la pauta, y si sientes que no puedes seguir, que necesitas descansar, si sientes que estas abusando de tu cuerpo, entonces mejor dejar a un lado las actividades que puedas.
    Un abrazo Oli…

    1. Gracias Fati! Haciendo un sobre esfuerzo podría terminar, pero ya va no sólo mi salud de por medio, sino la de MiNene y como bien dices, él me está pidiendo reposo y debo dárselo. Las mamis fueron muy comprensivas, lo malo es que extraño muchísimo a mis pequeños, precisamente hoy ví a una de mis hijas y salió corriendo a abrazarme, dice su mami que ayer no quería entrar a la clase porque no estaba “mamá” 🙂 pero al fín la convenció.
      Gracias por el abrazo, lo necesito 😀

  2. Quizá cuando el pequeñín sea un poco mayor regresarás, Oli, uno nunca sabe, los niños crecen muy rápido, y cuando menos te des cuenta, ya dispondrás de más tiempo para ti y para las cosas que quieres hacer. Mi má ahora dedica las mañanas de los sábados a dar Catecismo, y eso que tiempo no es precisamente lo que le sobra 😉

    Abrazos 😀

    1. ¡Que bella tu mami! en alguna ocasión me lo habías comentado.
      Precisamente Bere, no es que nos sobre tiempo, o que lo hagamos porque no tenemos más que hacer, al contrario, todas las catequistas que conozco o son madres de familia, o se ocupan de sus padres enfermos, o tienen negocio, o trabajan fuera del hogar, atienden a sus nietos, o sobrinos, viven lejos, todas todas tienen mil ocupaciones, y se dan el tiempo para este apostolado tan bello. 😀

  3. No olvides que escribiste esta entrada cuando eches de menos esos momentos, así seguro que será un hasta luego. Bonita labor por cierto, no todo el mundo está dispuesto a hacerla. Un besazo!

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