Publicado en Maternidad, Personal

Esperando Esperar

No sé bien como describirlo, tengo un tiempo sintiendo la necesidad de un nuevo bebé. No es tan sólo un gusto por los pequeños, es que tengo como un hueco que no acabo de llenar. Mis hijas son maravillosas, también tremendas, me hacen pasar de la risa al llanto, me enseñan tantas cosas cada día y ya no concibo mi existencia sin su presencia. Debería bastarme, para sentirme plena. A pesar de esto, siento que algo me falta. Como si mi corazón fuera un rompecabezas al que se le perdió la última pieza.

Lo único que se me ocurre es comparar lo que siento con lo que ya he sentido antes. Cuando recién nos casamos, después de 8 años de noviazgo, todo mundo insistía en que encargáramos pronto. Cumplimos 2 años de matrimonio y me encaminé a con el ginecólogo, me (nos) hizo las pruebas de rigor, todo estaba perfecto para hacer el pedido. Y me dice el doctor:

– ¿Porqué te quieres embarazar?
– Es que me siento ya muy grande y luego los bebés nacen con problemas. Y todo mundo nos presiona.
– No estás grande. Disfruta tu matrimonio. No te embaraces por darle gusto a los demás. Tu bebé vendrá cuando tú y tu esposo lo deseen.

Bueno, pues no lo deseaba en ese momento. Así, esperamos otros 2 años más. Y llegó esa sensación. Después mija nació. La vida me cambió por completo. Estábamos contentos, felices y completos.

Luego, la gente insiste e insiste ¿Para cuando el otro? ¡Ya se tardaron! ¡Ahora el niño! ¡Bah! Y no, la verdad estábamos muy a gusto con sólo una niña. De a poco fuimos cambiando de parecer, como ya he dicho antes. Más yo traía la idea de adoptar. Siempre he querido adoptar, desde que era niña. Inclusive una vez le pedí a Dios que me hiciera estéril para que no tuviera más opción que adoptar un bebé cuando creciera. Bueno, Dios no me hizo caso, estaba muy pequeña y tenía ideas muy radicales. Sí. Aún las tengo, pero eso es otro cuento. Pues en esas andaba, y de nueva cuenta Dios me mandó a alguien con quien charlar. Era un amigo sacerdote. También me preguntó:

¿Porqué quieres adoptar? ¿No puedes embarazarte?
– No, sí puedo, ambos podemos. Es algo que me gustaría.
– Mira si te gustan los bebés puedes ofrecerte a cuidarlos en algún orfanato. Si quieres que sea tuyo, pues tenlo. Porque no veo que tengas necesidad de adoptar pudiendo tener hijos propios.

Esperé un año más después de hablar con él. El resto es historia. Llegó mi beba y de nueva cuenta mi vida dió tres vuelcos.

Pretendí sin mucho entusiasmo embarazarme en Marzo. Digo sin mucho entusiasmo, porque cuidaba de mi mamá Gelo, de mi mamá y de mis hijas. Una madrugada tuve mi menstruación y me desilusioné un poco. Aquella misma tarde mi mamá Gelo murió. En esos momentos agradecí a Dios el no haber concebido, pues era tanta la tristeza, tanto dolor encerrado en mi alma, que no había espacio para nada más. Hoy se cumplen 8 meses de su partida, casi un embarazo prácticamente.

Es curioso como se dan las cosas. Estuve dándole vueltas al asunto y fue que se me ocurrió ir con la naturista y comentarle mi deseo de ser madre de nuevo. Aparte de que me asustó un muchito diciéndome que andaba muy mal me sirvió para poner más atención al cuidado de mi salud. Cumplí con mi check list y fui con los doctores pertinentes a cada malestar.  Como ya comenté la médica general del IMSS primero me regañó y luego me mandó hacer exámenes. Salí bien y con ellos en mano me lancé a ver al Ginecólogo, quien por cierto, ha sido el único sin alzar la ceja ante mi insistencia en ser mamá. Más exámenes y espérese tantito. Tratamiento y análisis. Todo bien. Entonces me dice el Doctor:

-Está usted muy bien. Sus exámenes están en órden, los de su marido también. Está usted delgada, ya pasaron 4 años de su último parto, los 2 naturales. Perfecto. Por su edad no se preocupe. Ahora dígame una cosa ¿Qué religión profesa?
– Soy católica Doctor- ¡Que raro! ¿Porqué me preguntará eso?
– Entonces mire: vamos a hacer las cosas bien. Usted viene y me pide permiso a mí. Yo le digo que sí. Pero falta lo más importante: pedirle permiso al Creador. Necesito que se confiese, usted y su marido, que comulguen. Tenemos que estar en paz con Dios. Usted va a orar, mucho, mucho y su esposo también. Porque usted puede rezar pero si lo hace al lado de su pareja, nuestras oraciones van a ser escuchadas con más agrado. Acuérdese que dijo Jesús: “Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre ahí estaré en medio de ellos”. No sabe usted el poder tan grande que tiene la oración.
– No, sí lo sé, comprobado lo tengo.
– ¡Pues mucho mejor! Si es la voluntad de Dios y usted se lo pide para su bien y el de su familia, le será concedido. Y si no llega ese bebé, también será porque es lo mejor para ustedes. Con esa fe y ese abandono, verá como sale todo bien. Y no tenga prisa, sirve que le da tiempo para arreglar esto que le estoy pidiendo.

Pues mire usted, que salí del consultorio casi flotando. Recibí un consejo fantástico que no esperaba en lo más mínimo. Con el corazón hinchado, seguí las instrucciones de mi ginecólogo. Así que ahora estoy esperando esperar.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

16 comentarios sobre “Esperando Esperar

  1. Será por eso que nosotros no quedamos? Por que mi esposo no es de rezar?pero los ateos también tienen hijos, no? Misterios de la vida.

    De corazón deseo que esa espera sea corta, y pronto nos des la noticia. Te envío mucha luz. Mama Gelo te bendice y los ángeles te acompañan en esta búsqueda.

    Abrazos!

    1. No Fati, no dije eso. Ese consejo me lo dió a mí porque lo necesitaba. También los ateos se embarazan y los que creen en Buda y los que creen en esto y aquello, se embarazan los que no quieren embarazarse y los que, en nuestra opinión no deberían embarazarse…
      No digas eso de ustedes, no es la razón y lo sabes. Cada caso es diferente, cada pareja es diferente, yo no estoy generalizando, sólo conté una anécdota personal.

      Recibo tu luz y bendiciones, yo sé que mi mamá Gelo está ahí esperando por mí y también sé que los ángeles están rodeándonos con su luz. Abrazos recibidos!

  2. Mi querida y dulce Oli: que lindo consejo el de tu ginecólogo. Por mi parte te digo que no te preocupes, que todo lo que conviene llega. Estoy segura que de ahora en adelante, tendrás una visión muy distinta de esta espera, y que, dure lo que dure, te será más fácil de llevar, casi placentera. Deseo que tu deseo de un nuevo bebé se haga realidad. Los caminos de Dios, sin duda son misteriosos, pero también inmensamente sabios. Te quiero montones, te lo repito siempre, aunque yo se que tu lo sabes y lo sientes. Abrazotes y mil bendiciones.

    1. Mi bella genio… me dejas sin palabras. No sé a bien como corresponder a tanto cariño que me hacen sentir por aquí, siento que no lo merezco. Sí, la espera es diferente ahora. Gracias por todo Zary, por estar ahí siempre pendiente, al igual que las demás. Recibo abrazos y bendiciones y las reenvío. 😀

  3. Lo se, Oli, lo se. Es solo que después de dos años esperando a esperar, una como que comienza a buscar motivos en todas partes.
    Tu eres diferente, tu eres especial. Por eso llegara pronto lo que anhelas.

  4. Hay que dejar que las cosas fluyan y los hijos vendrán cuando tengan que venir. Lo importante es que haya amor y mucha comprensión entre la pareja. El resto es regalo de Dios 🙂

  5. Hermoso relato!
    Y la verdad que si, Dios es quien tiene la ultima palabra en nosotros, asi que solo nos queda encomendarnos a El.

    Como siempre, es un placer leerte y pasar por aqui!! XD

    Besos y bendiciones para ti y tu familia!!

  6. 😀 seguramente en el Cielo está un bebé esperando nacer, y mira tú, que va a ser muy bien recibido y muy amado! Me gustó lo que te dijo el doctor, porque te tranquiliza y te pone a pensar cosas positivas. Abrazos y besos para tu familia

  7. Que dificil Oli!, no soy quién para aconsejar, creo que las cosas/hijos/personas llegan en el momento indicado, cuando uno las puede ver, tomar y apropiarse de ellas. Supongo que no era el mejor momento hace 9 meses…. creo que el deseo es fuerte y ante el deseo es muy dificil rendirse, pensaré en ti y ojalá que sea tu regalo del 2012!
    un beso cariño!
    xoxo
    Carla

  8. A mi me pasa lo mismo. Acabo de tener al segundo y el otro día me sorprendí pensando en un tercero. El caso es que ahora es imposible. Habría que cambiar de coche, planificar de nuevo la casa para que me quepan camas y cunas, más dinero de guardería… Pero en un futuro… Nunca se sabe. ¡A lo mejor nos toca el gordo de Navidad!

    1. Yo creo que para todo hay un tiempo, tal vez sea momento de enfocarse en los 2 que ya tienes, pero está muy bien que estés deseando un tercero. Dios te bendiga por esa nueva criatura que llegó a tu familia y les colme de dicha, en sus manos están. Gracias por pasar 😀

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