Publicado en Fotografía, Personal

Fotografías, Cámaras y Recuerdos

Me pasa que, cuando alguien me invita a su casa, lo primero que pido ver es su álbum de fotografías. Me fascina ver la transición de bebés a niños, de adolescentes a adultos, de cuando eran novios a ahora que están casados y con hijos. El acto no es recíproco, no me gusta mostrar mis fotografías más que a pocos miembros de mi familia y amigos muy muy cercanos.

Desde que tengo uso de razón recuerdo que en casa de mi mamá Gelo había un álbum por cada miembro de la familia, y uno especial con fotos de ella y mi papá Amadeo. Pasaba las tardes embelesada dándole vuelta a esas hojas de cartoncillo negro, algunas ya ajadas de tanto uso, con sus etiquetas plateadas en las esquinas y la perfecta caligrafía que en sus dedicatorias se observaba.

¡Cuánta emoción sentirían los destinatarios de sendas ilustraciones! Apreciaba el esmero con que las personas se acicalaban para mostrar su mejor cara, su traje más nuevo o aquel vestido copiado a la artista de moda. Las fotos antigüas (de hecho, todas son antigüas) me gustan sobremanera, si es de una ciudad me quedo imaginando como era el ritmo de vida en aquel entonces y como ha cambiado la moda, la cultura, los artefactos, la arquitectura, etc.

En cuanto a los retratos, siempre me detengo en los detalles, que si el cabello, que si el peinado, que si la ropa, que si la mirada, que si la luz, que si los tonos. Me encantan las fotos en blanco y negro y aquellas que ya tornaron a sepia. No me agrada que las pinten, así en tonalidades grises se aprecian mejor. Esos fotógrafos que hacen que cualquier hijo de vecino se vea como una auténtica estrella de cine, merecen mi respeto y mi aplauso de pie. Sí, permítame. Sí, ya estoy de pie, pero estoy muy chapis así que no se nota. 😦

De niña lloraba cuando me tomaban foto. No me hacía ninguna gracia, al contrario, salía corriendo a esconderme. A pesar de esto, mis padres y mi tía lograron capturar algunas tomas de mi chifladez. Teníamos un álbum para las fotos de mi hermano y mías, pues eran muy pocas. Al llegar la adolescencia, la cosa cambió drásticamente. Cada quien su álbum. Comencé a tomar fotografías de mi familia y de mis compañeros de la escuela. Seguía sin gustarme salir en las fotos, pero ya lo permitía. Al menos no lloraba al momento del click. Lo hacía después, cuando en casa las revisaba (¡Claro que habían pasado varias semanas por aquello del proceso de terminarse el rollo de 24, llevarlo a revelar y a imprimir y luego que te lo perdían y así y asá) y decía: ¡Qué gorda! ¡Qué fea! ¡Qué greñas! ¿¿¿¿Qué estaba pensando????

Mi mamá sabía de mi gusto por tomar fotografías y me regaló una cámara Kodak 110, la cual usé hasta que ya no pudo más. Mi tía me regaló una peculiar Kodak 120, para esta batallé algo en encontrar rollos, pues era un formato en desuso. No tenía flash y era perfectamente manual. Todavía sirve, pero ya no hacen de esos rollos, me parece. El último que ví de este formato fue hace como 12 años en Querétaro.

Luego conocí al que ahora es mi esposo, me regaló una cámara 35 mm. antigua alemana, que a su vez su mamá le había dado a él. ¡Oh, oh, y recontra oh! Era cámara… era antígüa y ahora ¡ERA MÍA!

He de decir que nunca he tomado un curso de fotografía, tengo nociones muy básicas a la menos uno, esto porque mi novio me explicaba una y otra vez lo de la apertura, la velocidad, la iluminación, las ISO y yo nomás no comprendía… y todavía no comprendo… sabe… toy medio tapada para estas cosas…

Seguí tome y tome fotografías, especialmente en los viajes y retratos a mi familia, me dí el atracón cuando mi esposo trabajaba en una compañía y le daban vales para… REVELADO!  ¡uy uy uy! ¡párale de contarrrrr! *ella pone los ojos en blanco al recordar tan fantástica experiencia*

Dejé de usarla porque le regalaron a mi marido una cámara Sony digital en su trabajo. Dicha cámara me acompañó los últimos diez años de mi vida, hasta que la luz de su último flashazo se extinguió. Tomaba yo un promedio de 200 fotos al mes, a veces más, a veces menos, ya sin viajar, sólo las típicas a mis hijas: que su primer sonrisa, su primer gateo, su primer diente, su primer varicela… rompiendo el esquema de que al primer hijo le tomas un centenar de fotos y al segundo ni caso le haces… nombre si vieras mis archivos!

Pues se acabó la compañera de mi vida, comencé a usar la cámara del celular que mi esposo me obliga a cargar, pero no era igual. Algo faltaba. Y no era el flash, porque de hecho, procuro evitarlo en la medida de lo posible. No sé…

Caída del cielo me llegó mi comadre, me trajo una cámara Sony, me la dejó a plazos, todavía la estoy pagando. Me dice mi esposo:

-Pensé que te soltarías tomando fotos como loca y apenas la tocas
-Nos estamos conociendo, quiero ir lento en esta relación

P.D. Las fotos que yo tomo no son buenas, ni malas, ni regulares. Sólo son mías y con eso me basta. 😉

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

12 comentarios sobre “Fotografías, Cámaras y Recuerdos

    1. Sí! Cómo era todo muy diferente! y cargaba uno con su camarita para todos lados, pero te detenías antes de tomar ciertas escenas, porque…¿Qué dirá el señor del revelado cuando las vea impresas????

  1. No necesitas estudiar fotografía ni entender las explicaciones de tu entonces novio, porque simplemente se te da natural! Me gusta lad fotos que pones de avatares y aquí en tu blog!

    Yo tampoco soy amiga de salir en las fotos… No se por que pero solo se que si hay una cámara de video me escapo y prefiero ser yo quien grabe para no salir en pantalla…. Soy muy penosa, será?

    Me gusta tomar fotos de detalles, solía tomarle fotos a mi hijo destacando sus hermosos ojos grises-azules, cuando eran de ese color, y ahora cuando trato de sacar sus ojos los veo tan llamativos, no es un color definido, no son verdes ni marrones ni grises, son unos vórtices que te absorben y puedes ver cada rayita que tiene en su iris…… Ya me embobe, esperame…..

    Teng muchas fotos digitales también, mi problema es la organización física de las fotos. Veras, imprimí muchas fotos de mi hijo pero no las he metido en los álbumes que ya tengo, y eso ha traído como consecuencia que alguien de visita tome el sobre con las fotos y comience a ver y ver y ver, y pedir fotos de regalo lo cual odio!!! No me gusta enseñar mis fotos, mucho menos regalarlas, por eso no publico fotos en mi blog ni en internet, al menos no mías ni de m hijo, y afortunadamente mi esposo piensa igual, pero siempre tengo a mi hermana pidiendo fotos de mi hijo o tomandoselas, mi cuñada, la del cuento largo, se volvía loca sacando fotos a mi hijo y luego las imprimía y regalaba como si fueran de su hija, sin mi permiso (un día encontré una foto de mi hijo en una casa de un tío de mi esposo y cuando pregunte como la obtuvieron me dio de todo!), mi suegra un día agarro el álbum con lasque había acomodado y saco unas cuantas fotos sin decirme nada, luego cuando las vi expuestas en su casa me dijo que las haya sacado de mi álbum…. Ashhhhh…… Y ahora tengo a mi mama quien siempre pregunta si ya “revele los rollos de la cámara” jajaja no se ajusta ala tecnología, se va a visitar a su familia quiere llevar fotos para enseñar….. Me dijo que me las devolvería…… Estoy trabajand en eso jejejeje

    1. No sabía que te gustaban mis avatares… Gracias!!! *ella se torna roja-carmesí*
      Sí los ojos de Peluche son realmente especiales!!! *ella se torna meditativa*
      Yo igual, tengo montones de albumes, muy organizados con fecha, ciudad y comentarios, pero tengo cientos de fotografías impresas, nomás echas montón en sobres (esos q te entregan los del laboratorio) que tengo q reorganizar y pegar en álbumes nuevos. *ella se torna aprehensiva*
      Eso de robarse fotos de los albumes ajenos es una SANGRONADA!!!! y esa práctica la tienen en la familia de mi esposo, lamentablemente… pero la gente lo ve lo más normal. Comprendo tu enojo al ver fotos de tu hijo con alguien a quien Tú jamás le regalaste una… *ella se torna morada de enojo*
      Y pues tu mami, ¿qué quieres que te diga? las abuelitas quieren presumir a sus nietos, así q yo imprimo 2 juegos de mis fotos, uno para mí, otro para ellas… 😛 *ella se torna roja de nuevo*

  2. 🙂 A mi de niña tampoco me gustaba salir en las fotos, fuí una niña regordeta y nunca me gustó mi aspecto en mi niñez, ahora tal como tú es raro que yo aparezca en las fotos, regularmente siempre estoy detrás de la cámara, me ayudo de espejos para plasmar mi imagen y guardar recuerdos de mi adultez. Creo que para ser fotógrafo no se necesitan grandes cursos, es un talento nato para mostrar las cosas de la forma que tu las ves, disfruto mucho las fotos que nos haz mostrado porque siempre imprimes sentimiento en ellas. Dale una oportunidad a tu cámara digital años más tarde no te arrepentirás!

    Besos Querida Olivia! 🙂 :*

    1. Bueno, viniendo de una experta, este comentario es un halago total…
      A mí me gusta como te ves tú en tus fotos y como ves el mundo, en especial la ternura q pones en las fotos de tus hijos, el amor por tu esposo y esa chispa q sabes encontrar en la cotidianeidad de mi bello México!!!

  3. Me fascino tu relato Oli…amo la fotografia, es uno de mis pendientes estudiar algun curso por lo menos. Tambien me encantan tus avatareS, ya lo sabes :). Lo de los familiares “mangueando” fotos es odioso verdad??? Jajaa! A mi mama tambien le hago duplicado cada vez que imprimo. Lo que no me gusta de las camaras digitales es que uno suele imprimir menos…no te pasa?

    1. Sí también a mí me gustaría, sólo que los cursos que he visto son caros la mayoría y yo soy muy impaciente también. 😦
      Es cierto, uno imprime menos, y no es igual, porque con las cámaras de rollo era agregar la emoción de la espera y de ver si lo que habías pensado se capturó como tal, a veces con resultados gratamente sorprendentes y otras verdaderamente espantosos HAHAHA! y con las digitales se pierde esa emoción… pero da pie a otras técnicas ¿a poco no? 😉

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