Publicado en Personal

Lluvia Interior

Son las 3:50 a.m. y no he podido dormir. Leo y leo mi blog, los otros blogs, navego y comento y regreso al mío. Entro y salgo del Twitter con la esperanza de … no sé… recobrar el sueño tal vez… quiero hablar y al mismo tiempo sólo me quedo callada…

El silencio de la noche me acompaña, mis hijas profundamente dormidas, como angelitos en sus nubes, me dan razón para vivir. Esta noche no me espera nadie en la cama… será por eso que me niego a visitarla.

Leía y releía sobre el miedo que tenía de que mi mamá Gelo muriese en la operación de la cadera. Finalmente murió, no a raíz de la operación, sino por otras complicaciones y después de otra cirugía.

¿Cómo me siento? Todos los días alguien me formula esa pregunta. Todos los días me siento bien, más tranquila, de nuevo triste, melancolía…

Leer es volver a vivir. Recordar es borrar la línea del tiempo y sentir el preciso momento en que todo ocurre de nuevo. ¡Chicles! Ya estoy escribiendo en verso otra vez. No sé que tengo, no me controlo y empiezo con mis estrofas de primaria.

Creí que estaba seca, ya derramé varias lágrimas, ahora no las conté. Que tengo aritmomanía, me dijo @riverofix. Tiendo a contar lo que se me ponga en frente. No me había percatado.

Sigo y sigo y sigo llorando. No hay unos brazos que me rodeen, ni unos labios que humedezcan mi piel. Dios, yo sé que estás conmigo y que ella está a tu lado, más no puedo dejar de sentir esta tristeza. Me pesa.

Doblaba su ropa hace un par de horas, revisaba sus pastillas. ¿Qué voy a hacer con sus pertenencias? Las medicinas las pienso repartir entre conocidos, que si las dono a Cáritas primero se caducan antes que las entreguen. La ropa, a regalarla también entre amistades y la que no les quede, esa sí va al asilo. Ignoro si se la proporcionen a las ancianitas del lugar o la pondrán en venta, lo que sea, tendrá un uso. Sus pomadas, cremas y demás quedarán con mi mamá.

¿Y que hay de lo demás? No lo sé… no quiero decidir. Creo que mi mamá tampoco. Me siento muy extraña al respecto. Vaciar su cómoda, su ropero, lleno de ella, como si quisiera deshacerme de su presencia. No es así. No lo es.

No puedo evitarlo, veo sus fotografías y el llanto vuelve a mí. Por dentro me ahogo, por fuera… apenas sonrío.

Las lágrimas nublaron mi vista, no me fue posible seguir leyendo. De algún modo esta lluvia interior llegó a mis manos iniciando otro post.

La extraño. Y mucho.
La sueño. A diario.
La quiero. Conmigo.
¡Que egoísta soy!
Ella ya me dijo que está bien, yo lo sé.
Tan sólo… gotas de agua salada que querían conocer el mundo exterior.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

4 comentarios sobre “Lluvia Interior

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