Publicado en Familia, Personal

Al Final Del Día

Las niñas duermen plácidamente en sus camas. Mi esposo llegó del trabajo muerto de cansancio. Comentamos algunas cosas que nos sucedieron a lo largo del día, le dí un masaje, cayó rendido.

Lavé los trastes de la cena, doblé la ropa, aparté la que voy a planchar. La cabeza comienza a pesarme al igual que los párpados. Suelto mi liga de cabello, aún se encuentra húmedo a pesar de que me bañé en la mañana. Será por el frío, no sé, es una sensación grata dejar caer la melena sobre los hombros. Aparecieron 2 canas más. Mejor dicho: encontré 2 canas más, de seguro ahí tenían un buen rato. Me faltan 3 para comenzar a cantar: “… y hoy con 5 canas más”. Ya sé, ya sé, de hecho me sobran, sólo que no las alcanzo a ver.

Las ojeras son permanentes, de estudiante no las ostentaba, ahora son parte de mi fisonomía. Hasta que me senté me dí cuenta, como otras tantas veces, de lo cansada que estoy. Los muslos me hormiguean, los pies me palpitan, las manos se me acalambran, los dedos me truenan.

Estoy tan fatigada, que sólo quiero quitarme los tenis y dormir. Está bien: ¡qué importan los tenis! sólo dormir. Momento… eso ya lo he hecho… y con frecuencia. Lo de los tenis… y también lo de dormir.

Normalmente se me vuela el sueño, a veces tuiteando, otras con Glee y las esposas desesperadas. Allá a las cansadas, como a la 1 ó 2 de la madrugada me ando durmiendo. Tengo varias noches sin darme ese lujo, cuando he conciliado el sueño, he caido como piedra en pozo. Cierro los ojos, los abro de nuevo y voalá: ya es hora de levantarse otra vez. ¿Cómo? ¡Pero si acabo de cerrar los ojos!

Es decir, no he descansado. Me falta mi ejercicio matutino, mi sesión de twitter para quitar el estrés, mis caminatas y mis carcajadas. Sí, eso. Me río a bajo volumen en modo de ahorro de energía. Una buena carcajada necesito.

Relajo la barriga. Desabrocho un botón del pantalón, tal vez dos. La lonjita no cede. ¿Cómo va a hacerlo si sigo comiendo gorditas?

Tengo cara de quinceañera, no por lo lozano, sino que me estoy llenando de espinillas. Creo que son los cambios hormonales. Un poco de maquillaje los cubriría, mientras me doy tiempo para la limpieza facial. ¡Ah! Olvidé que no uso maquillaje. Mmmmh, ni hablar, a lavarse la cara. Hace mucho frío. Brrrr!

La piel de mis manos comienza a ajarse. Los ojos, no se porqué, sospecho que con los embarazos, se han aclarado un poco. La cicatriz encima de mi labio superior es más evidente. La vista, se me nubla a estas horas.

Escucho cada vez menos, el especialista dice que tengo bien mis tímpanos. Será el sereno, cada día repito: ¡Qué no te escucho! ¡No entendí nada de lo que dices!

Los pies me matan. Me velan, me entierran, me sacan de nuevo y me vuelven a matar. Un masajito, seeeeeh! eso quiero: un masajito con aceite o con frescapié. ¡Sí, que rico! Tendría que quitarme los tenis. Uhm! :/

Alguien puso peso extra en mis hombros. Me es difícil soportarlos a esta hora de la noche. Ya recuerdo: ¡Fue por cargar a mi hija dormida, mientras viajábamos en camión!

Esa impresión de que nunca es suficiente, merodea mi cabeza, como esperando cualquier descuido para apoderarse de mí. Me falta tiempo, me faltan ganas, me falta corazón.

El silencio en la casa es profanado por el regulador de la PC, el tic-tac del reloj y mi constante tecleo. Con todo, después de la contaminación auditiva del hospital esto es muy relajante.

Al final del día, hice mal o hice bien… aprendí, cometí errores, tuve aciertos, crecí… lloré, reí, grité, callé, amé.

Al final del día, queda sólamente una mujer, como muchas, como pocas… sólo yo.

Al final del día, las gracias te doy Señor.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

12 comentarios sobre “Al Final Del Día

  1. Primera vez que leo tu blog, esta entrada me encantó, Felicidades por no darte por vencida, por continuar todos los días con tanta pasión por vivir 🙂

        1. halago
          obsequio, mimo, lisonja, agasajo, alabanza, arrumaco, caricia, coba, fiesta, carantoña, cucamona, zalamería, adulación, agrado, gusto, complacencia, atractivo

          Pues sí señorita Liz, así me siento ahorita. Añádale que mis mejillas se tornaron color encarnado, escarlata, bermejo, colorado, granate, grana, púrpura, rubí, carmesí, bermellón, corinto. 😛

  2. Y asi son los finales de los dias de muchas mujeres…. Nos llenamos de cosas, de responsabilidades, nos preocupamos por los nuestros (y por los que no son tan nuestros también). Aprovechamos cada momento para hacer algo en casa, nos sacrificamos por el bienestar de los demás, porque tengan su ropa lavada y en su sitio, porque tengan algo sabroso que comer, porque puedan descansar aunque nosotras no podamos, porque siempre nos falta algo por hacer…..

    En fin, ya vendrá el dia en que podamos pasar la noche viendo peliculas como cuando éramos jovencitas, ya vendrá el día en que podamos dormir al menos 10 horas continuas, y descansar mientras dormimos (que es lo importante). Cuando llegará ese dia? Realmente queremos que llegue? Quien sabe, a lo mejor con una sola noche de descanso nos recuperamos y seguimos añadiendo cosas a nuestras rutinas. Así somos, somos mujeres!

    Enciende una vela, una varilla de incienso, o por aceite escencial en un difusor, recuestate, cierra los ojos y déjate ir por unos minutos…. cuando los abras (seguramente cuando alguien te llame), te sentiras un poco más relajada, más renovada.

    1. Así es querida Fati, con una sola noche de reposo, tenemos batería para seguirle muchos días más, todo por ver una sonrisa en los labios de quienes amamos. Nos entregamos por completo y nos olvidamos de nosotras, de darnos un apapacho de cuando en cuando. Lo bueno que existen personitas bellas como tú, que con sus palabras y oraciones nos levantan el ánimo. 🙂

  3. Leí hace tiempo que “una familia tipo sólo se daría cuenta de que la madre no está cuando los platos se amontonaran en el fregadero”…es una frase un poco dura pero en muchos casos cierta. Y hasta que no la leí en profundidad no caí en lo mucho que mi propia madre hacía por mí y por el resto de mi familia “desde la sombra”…cuando leí la frase que acabo de decirte, corrí a darle un gran abrazo y a darle las gracias…fue un gran día, la verdad. Gracias por hacérmelo recordar (:

  4. Hola, es un alivio leer historias similares a la mia, y a la de tantas otras mujeres q seguro se sienten identificadas, y que realmente esperan con ansias el final del dia, para encontrar un ratito para nosotras mismas, pero ya el siguiente esta por comenzar… Lo loable es que nuestras múltiples ocupaciones hechas en tenis o tacón siempre las haremos con pasión y motivación 🙂 saludos

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