Publicado en Personal

El Hospital

Llegué al Hospital del Seguro Social como provinciana arrivando a la capital, entre tanta vendimia de comida, frutas y revistas, no lograba encontrar el acceso a urgencias. Como siempre, de lo más despistada, me metí por una puerta que no era. El guardia vió mi cara de WHAT? y me permitió ingresar por donde estaba prohibido “sólo por esta vez”.

Pasillos y más pasillos, esto parece un laberinto, mientras no me salga al encuentro el hombre de los ojos en las manos, todo estará bien… creo.

Abro la puerta: enfermos y heridos, camillas y sueros danzantes… con la pena y todo, tengo que asomarme en cada cortina y ver cada rostro hasta localizar a mamá. El pasillo, que debería estar libre para el tránsito de enfermeras y doctores, está lleno. Así: LLENO. No se puede caminar, se pelean por las sillas de ruedas, hay pacientes que tienen 5 días esperando por una cama para subir a piso. En las sillas dispuestas para los acompañantes, están hasta 3 personas con su respectivo suero/ vendaje/ herida.

Al final encuentro a mi hermano de pie al lado de la camilla de mi mamá. Pasó ahí toda la noche, tiene que ir al trabajo, me quedo con mamá.

A mediodía una doctora ya desesperada, mete 3 camillas a un cuarto, que no sé porque extraño motivo, estaba solo. Ahí estaba una camita de esas donde le dicen a uno: “Recuéstese, le voy a revisar”. De rato, también la camita es usada para otro paciente. 4 enfermos en un cuarto pequeño, con sus respectivos familiares.

Área de Emergencias. Gritos, maldiciones, sollozos, quejas, risas. ¿Risas? Sí de las enfermeras cotorreando. Supongo que es el único momento alegre del día. Necesitas tener mucho espíritu de servicio para trabajar en el Sector Salud. Y un estómago fuerte.

El llanto desesperado de los bebés… estuve tentada a pararme para ir a cargar al que se dejase ¿Qué me pasa? Ahí está su mamá, lo tiene en brazos. Nenitos, niños, jóvenes, adultos, ancianos. Todos en un mismo espacio, separados tan sólo por unas cortinas. En el mejor de los casos, por un panel falso.

En el piso, gotas de sangre y otros líquidos corporales, motas de algodón, papel sanitario, envolturas de golosinas. ¿Dónde guardan la escoba? Voy por una.

¿Qué onda? ¿Qué pasa con todo lo que se paga? ¿A dónde va a parar el dinero? Mes a mes se les quita una parte a los empleados para pagar este servicio médico, que se supone, debería ser de primera. “Debería”

En el camino a los sanitarios se localiza un teléfono público de tarjeta. Tengo que estirarme para no rozar los pies del paciente dormido, justo debajo del aparato telefónico. Los baños, compartidos. Hombres y mujeres usando los mismos retretes.

Nos piden sangre. Tardamos 3 días buscando donadores, los que no están medicados, tuvieron hepatitis o andan crudos o desvelados o acaban de donar o un largo etc. Que la consiguieron pero hay que pagar ($$$) por ella, nos ponen muchas trabas. Luego de dimes y diretes, llamadas y oraciones, deciden prestarnos el dichoso líquido. Decido que en la primer oportunidad que tenga voy a donar mi plasma. A quien sea. No tiene uno maldita idea de lo dificilísimo que es conseguir donantes. ¿Y las personas que vienen de los ranchos? ¿Cómo le hacen?

Estudios y más estudios. Eso sí, los aparatos del IMSS tengo entendido son de los más caros. Y funcionales (cuando funcionan).

Una amiga enfermera me dijo que Dios se manifestaría en alguna de las personas que están atendiendo a mi mamá. Boca de profeta. Un enfermero, de entre la multitud, ha sido de lo más considerado, atento y amable con ella. En su mirada, se refleja la misericordia de Jesús.

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Autor:

Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

9 comentarios sobre “El Hospital

  1. Siempre un hospital es deprimente,a menos que vayas por un recién nacido. Es difícil decirlo pero mientras Dios quiera, encontrará el modo de sanarlos. Somos mortales. Un día nos dirá: Hasta aquí. Mientras eso no suceda celebraremos con agradecimiento cada nueva oportunidad de conservarlos por más tiempo. Con mucho cariño deseo que todo se resuelva de la mejor manera. saludos @rebechoc

  2. Recuerdo haber pasado por lo mismo, pero efectivamente siempre encuentras a “esa” persona entre muchos, que hace q todo parezca estar bien de vez en vez… Espero q tu mami esté mejor, un abrazo muy fuerte!

  3. Curiosamente, las veces que he estado en un hospital fue cuando era pequeño y era yo el que estaba hospitalizado, aunque no lo recuerdo tan malo, sí que es verdad que he oído historias como la que acabas de contar. Triste que un servicio que debería ser de primera como ya has dicho, sea de tan baja categoría.

    En fin, esperemos que en este gran mundo mejoren cosas como estas.

    Un abrazo!

    1. También hay experiencias gratas, como todo en esta vida.
      Si queremos que mejoren las cosas en este mundo, debemos empezar nosotros mismos a crear la diferencia ¿no crees?
      Recibo tu abrazo!

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