Publicado en Personal

Frases

Pensaba yo ¿verdad? cabilaba ¿ajá? reflexionaba además, en ciertas frases que por educación, cultura o costumbre solemos usar. Muchas frases existen y las usamos con sin igual alegría, de noche o de día, con conocidos o extraños, se ofrezca o no. Yo las digo, tú las dices, él las dice. Sin más rodeos, aquí algunas de ellas:

    “Siéntase como en su casa”  “Mi casa es su casa” ” Ahí en tu casa”. ¡Achis no! Normalmente es la cortesía la que nos impulsa a decir frases como ésta o sus derivados, es sumamente agradable escucharla, te da la sensación de bienvenida y cercanía. Pero ¿Qué pasa cuando aquellos a quienes les propinamos semejante invitación se la toman en serio? Llegan, se acomodan y empiezan a opinar sobre todo lo opinable que en su casa encuentren: Quita eso de ahí te tapa la luz, Tumba esa pared para que tengas más espacio, ¡que color tan espantoso de cortinas!, cómprate un burro de planchar que sí sirva, etc. Espérame, eso como sea (aquí está otra), que empiezan con la familia: Dile a tu marido que se busque un trabajo, esa beba tuya como ensucia, ay! nena parece que te explotó el boiler, etc. ¡Chinghuahua! Pues para eso es mi casa, no la tuya! Digo la suya! digo… eso… mi casa.

    “Los amigos de mis amigos son mis amigos”. Tampico, digo tampoco. Si bien es cierto, cuando alguien es recomendado por algún amigo cercano se le acepta más rápidamente o con menos obstáculos que a cualquier gente, esto no es garantía de que también será “nuestro amigo”. Si alguien es mi amig@ es porque tenemos nuestra historia. Alguien recién llegado no puede ser mi amig@, nomás porque es amig@ de mi amig@. Numerosas ocasiones me he topado con esta escena: los amigos de mi amig@ son adorables para el/ella insoportables para mí. Y si me llaman amiga a las primeras de cambio, contesto: Déjame ganarme el título a pulso. Tsss ¡oh! ¡ah cómo no!

    “Si te lo hizo a ti se las verá conmigo”. Viene a ser como el complemento de la anterior. Ya he estado en esta situación. Por alguna razón se enojan con alguien cercano, pej. mi marido. Yo le sigo hablando a la persona ofendida-ofensora si es que le conozco o llevamos algún tipo de relación. La bronca la tuvieron ellos, no yo. No pienso perder una amistad por un pleito que no fue mío. ¡Claro que esto no entra en rigor en el caso de mis hijas! Si alguien les hace algo… perdón no puedo publicarlo. *Aplican restricciones y casos de extrema violencia.

    “No, eso no es nada” “Eso como sea” “Eso lo paso, lo que no…” ¿Cómo que eso no es nada? Si tú eres quien está platicando, te interrumpen para decirte “yo tengo una historia MUCHO MEJOR” ¿Tú sufres? Eso no es nada, yo sufro más. Eso como sea equivale a decirte No tiene la más mínima importancia. La cosa es que… sí la tiene. Tiene importancia para ti, tanto que necesitas hablarlo con alguien. Esto me recordó a #cosasqueanadiele importan. En fin. Eso lo paso, lo que no paso es… MENTIRA: ni lo uno ni lo otro lo pasamos. Hacemos entripados por ambos casos. Lo decimos para no sonar tan intransigentes, ¡Oh, sí, soy muy tolerante! ¡Por favor! Ni a la Lactosa siquiera.

    “Ni siquiera le puse atención. Ni me importa ni me interesa”. Pero vidita de mi alma, si nada más estás esperando como un cazador a su presa, que se descuide tantito, que se equivoque, que publiquen algo de ello o que te cuenten el chisme mas calientito para poder caerle encima. Sabes los detalles más escondidos sobre el asunto o persona en cuestión. ¡Imáginate si te interesara!

    “No estás tú para saberlo, ni yo para contarlo pero…” Entonces ¿qué diantres estamos haciendo aquí? ¡Vayamos a salvar la Selva Lacandona! Encima me vas a hablar de alguien que ni conozco, ni quiero conocer, ni me importa ni me interesa… (esto se vuelve un ciclo infinito).

    “No eres tú, soy yo” ¡Ouch! Sí, sí eres tú. Si fuera yo, otro cantar sería. Algo hiciste, algo dejaste de hacer, algo harás. ¡Canij@ Poll@! Eres tú y nadie más que tú. Síiiiii! TÚ! ¡Lo siento, me emocioné! Estem… sí también soy yo, ni hablar mujer, traes puñal. Bueno, los 2. Pero mas tú.

    “Te amo” ¡Si hasta en las películas nos lo enseñan! Todo marcha bien hasta que alguien dice “te amo”. El mundo está de cabeza, un Te Amo debería ser el principio de lo más hermoso. Ahora es tan fácil decirlo, que cualquiera lo hace a la menor provocación. No es que no se sienta, es que muchas veces se confude. Es tanto el anhelo, tanta nuestra necesidad de sentirnos amados, que abusamos de la frase, engañamos nuestro corazón. Lo absurdo viene a ser que, cuando realmente amamos, toda tu persona transmite ese “Te amo” y al final esta frase, sale sobrando.

      Anuncios

      Autor:

      Varias ideas rondan mi mente, muchas palabras quieren salir, pocas personas que quieran oir lo que en ocasiones me es dificil decir

      3 comentarios sobre “Frases

      1. “Siéntete como en tu casa”, “No eres tú, soy yo” (o como en la película: “No sos vos, soy yo”) y “Te amo” son las frases que más rabia me dan, ya sea por lo falso de ellas en la gran mayoría de los casos, o por lo muy habituados que estamos a ellas.

        Gran entrada 😉

      Inserte un comentario para continuar

      Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

      Logo de WordPress.com

      Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

      Imagen de Twitter

      Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

      Foto de Facebook

      Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

      Google+ photo

      Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

      Conectando a %s