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Desorden

6:20 a.m. Salí de la ducha para vestirme y quise sentarme en mi silla favorita para secarme los pies.

Mi silla favorita estaba ocupada por un juego de ropa sucia, una caja de galletas donde guardo llaveros, un cuaderno, 2 botes y una cobija tejida a mano (muy pesada) echa bola. Para sentarme tendría que quitarla y ponerla en su lugar: con ella cubrimos un sillón de 3 piezas que tiene muy desgastado el tapiz. Entonces, fuí a la sala donde se encuentra el sillón de 3.

El sillón de 3 estaba ocupado con varios cerros de ropa lavada lista para doblarse, plancharse o colgarse en el cuarto de las niñas. Para cubrir el mismo, tendría que quitar la ropa, doblarla, plancharla y colgarla. O bien, tomar el bonche de ropa y llevarlo al cambiador de la cuna para ahí directamente, doblar y guardar la mayoría de la ropa, mientras que la que necesita colgarse la pondría sobre el burro de planchar.

El burro de planchar estaba ocupado con cajas, herramientas, Cd’s, tiliches que mi esposo sacó del clóset para hacer espacio a las cosas del bebé y no he encontrado donde más guardar todo esto. Para guardarlas, tendría que comprar un mueble organizador, o echar todo en una caja y meterla debajo de mi cama. Entonces fuí al cuarto de las niñas.

El cambiador de la cuna estaba lleno con otro cesto de ropa lavada que, se supone, cada niña doblaría y guardaría en sus respectivos cajones, un montón de juguetes, tarjetas, “joyas” y artefactos que mis hijas dejaron sin recoger la noche anterior. Para colocar más ropa encima tendría que guardar cada cosa en su lugar y las niñas todavía estaban dormidas. Entonces me fuí al pasillo, donde tenemos un sillón Love Seat que acabamos de ubicar ahí para hacer espacio en el cuarto del bebé.

El Love Seat del pasillo estaba ocupado por un montón de ropa que perteneció a mi mamá Gelo y mi mamá O me mandó hace un par de días para donarla a un asilo. La bolsa en que venía la ropa se reventó y la puse ahí “de momento”. Para sentarme ahí tendría que recoger toda esa ropa y meterla en otra bolsa, no he conseguido una lo suficientemente grande para contenerla toda y, no creo, que a estas horas pueda hacerlo. Entonces me fuí al negocio donde tenemos el otro Love Seat para los clientes.

El otro Love Seat estaba ocupado con un montón de ropa que, precisamente ayer, le regalaron a mija unos tíos porque ya no le queda a mi prima y mi criatura está creciendo a lo… criminal, así que yo feliz con la donación. Para sentarme tendría que recoger toda la ropa y llevarla al bote para darle otra lavada o bien, guardarla en el clóset sin lavar… en el de las niñas siendo que ellas aún dormían. Entonces regresé a mi cuarto.

6:45 a.m. Los pies ya se me habían secado, terminé cambiándome de pie y pensando que hoy, debo conseguir alguna caja, bolsa, organizador… o de plano otra silla favorita.

Quino y la Educación de los Hijos en los Tiempos Actuales

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Fuente:  LibretadeApuntes.com Vía Cristián Ahumada

Frases

Pensaba yo ¿verdad? cabilaba ¿ajá? reflexionaba además, en ciertas frases que por educación, cultura o costumbre solemos usar. Muchas frases existen y las usamos con sin igual alegría, de noche o de día, con conocidos o extraños, se ofrezca o no. Yo las digo, tú las dices, él las dice. Sin más rodeos, aquí algunas de ellas:

    “Siéntase como en su casa”  ”Mi casa es su casa” ” Ahí en tu casa”. ¡Achis no! Normalmente es la cortesía la que nos impulsa a decir frases como ésta o sus derivados, es sumamente agradable escucharla, te da la sensación de bienvenida y cercanía. Pero ¿Qué pasa cuando aquellos a quienes les propinamos semejante invitación se la toman en serio? Llegan, se acomodan y empiezan a opinar sobre todo lo opinable que en su casa encuentren: Quita eso de ahí te tapa la luz, Tumba esa pared para que tengas más espacio, ¡que color tan espantoso de cortinas!, cómprate un burro de planchar que sí sirva, etc. Espérame, eso como sea (aquí está otra), que empiezan con la familia: Dile a tu marido que se busque un trabajo, esa beba tuya como ensucia, ay! nena parece que te explotó el boiler, etc. ¡Chinghuahua! Pues para eso es mi casa, no la tuya! Digo la suya! digo… eso… mi casa.

    “Los amigos de mis amigos son mis amigos”. Tampico, digo tampoco. Si bien es cierto, cuando alguien es recomendado por algún amigo cercano se le acepta más rápidamente o con menos obstáculos que a cualquier gente, esto no es garantía de que también será “nuestro amigo”. Si alguien es mi amig@ es porque tenemos nuestra historia. Alguien recién llegado no puede ser mi amig@, nomás porque es amig@ de mi amig@. Numerosas ocasiones me he topado con esta escena: los amigos de mi amig@ son adorables para el/ella insoportables para mí. Y si me llaman amiga a las primeras de cambio, contesto: Déjame ganarme el título a pulso. Tsss ¡oh! ¡ah cómo no!

    “Si te lo hizo a ti se las verá conmigo”. Viene a ser como el complemento de la anterior. Ya he estado en esta situación. Por alguna razón se enojan con alguien cercano, pej. mi marido. Yo le sigo hablando a la persona ofendida-ofensora si es que le conozco o llevamos algún tipo de relación. La bronca la tuvieron ellos, no yo. No pienso perder una amistad por un pleito que no fue mío. ¡Claro que esto no entra en rigor en el caso de mis hijas! Si alguien les hace algo… perdón no puedo publicarlo. *Aplican restricciones y casos de extrema violencia.

    “No, eso no es nada” “Eso como sea” “Eso lo paso, lo que no…” ¿Cómo que eso no es nada? Si tú eres quien está platicando, te interrumpen para decirte “yo tengo una historia MUCHO MEJOR” ¿Tú sufres? Eso no es nada, yo sufro más. Eso como sea equivale a decirte No tiene la más mínima importancia. La cosa es que… sí la tiene. Tiene importancia para ti, tanto que necesitas hablarlo con alguien. Esto me recordó a #cosasqueanadiele importan. En fin. Eso lo paso, lo que no paso es… MENTIRA: ni lo uno ni lo otro lo pasamos. Hacemos entripados por ambos casos. Lo decimos para no sonar tan intransigentes, ¡Oh, sí, soy muy tolerante! ¡Por favor! Ni a la Lactosa siquiera.

    “Ni siquiera le puse atención. Ni me importa ni me interesa”. Pero vidita de mi alma, si nada más estás esperando como un cazador a su presa, que se descuide tantito, que se equivoque, que publiquen algo de ello o que te cuenten el chisme mas calientito para poder caerle encima. Sabes los detalles más escondidos sobre el asunto o persona en cuestión. ¡Imáginate si te interesara!

    “No estás tú para saberlo, ni yo para contarlo pero…” Entonces ¿qué diantres estamos haciendo aquí? ¡Vayamos a salvar la Selva Lacandona! Encima me vas a hablar de alguien que ni conozco, ni quiero conocer, ni me importa ni me interesa… (esto se vuelve un ciclo infinito).

    “No eres tú, soy yo” ¡Ouch! Sí, sí eres tú. Si fuera yo, otro cantar sería. Algo hiciste, algo dejaste de hacer, algo harás. ¡Canij@ Poll@! Eres tú y nadie más que tú. Síiiiii! TÚ! ¡Lo siento, me emocioné! Estem… sí también soy yo, ni hablar mujer, traes puñal. Bueno, los 2. Pero mas tú.

    “Te amo” ¡Si hasta en las películas nos lo enseñan! Todo marcha bien hasta que alguien dice “te amo”. El mundo está de cabeza, un Te Amo debería ser el principio de lo más hermoso. Ahora es tan fácil decirlo, que cualquiera lo hace a la menor provocación. No es que no se sienta, es que muchas veces se confude. Es tanto el anhelo, tanta nuestra necesidad de sentirnos amados, que abusamos de la frase, engañamos nuestro corazón. Lo absurdo viene a ser que, cuando realmente amamos, toda tu persona transmite ese “Te amo” y al final esta frase, sale sobrando.

      Haciendo ejercicio

      6:00 a.m. Excelente hora para hacer ejercicio.

      6:30 a.m. Enseguida me levanto, nada más acomodo este cobertor.

      7:00 a.m. Pero…  ¡Sí sólo cerré los ojos un momento!

      7:30 a.m. Ya cambié pañal, ya dí biberón, ya no me queda de otra…

      7:35 a.m. Mira para lo que me sirvió el edredón de la primer bebé, en el puedo hacer mis abdominales y mis Pilates

      7:45 a.m. ¡Ufff! ¡Puff!  ¿Porqué me comí las 3 rebanadas de Pizza? ¿Porqué? ¡Agh!

      7:46 a.m. ¡Porque estaban deliciossssssaaaaaaaasssssssss!

      7:47 a.m. Unas 5 abdominales más, yo se que puedo, yo se que puedo, ¡awwwww!

      7:55 a.m. ¡Ahora una buena sesión de Body Jam! Lesson 30: Here we go!

      8:00 a.m. El calentamiento estuvo facilito (después del Pilates, cualquier calentamiento es facilito)

      8:10 a.m. ¡A mí me encanta bailar! Y aunque sé que no lo hago bien, me siento muy bien al practicar el Body Jam, te da la sensación de bailar aunque en realidad estás haciendo ejercicio…

      8:11 a.m. ¿O más bien te da la sensación del ejercicio aunque en realidad estás ligeramente, digamos, bailando?

      8:15 a.m. Pero eso del Hip-Hop es para chavos… -¿Are you gettin’? -Yes, yessssssssss, I think… :S

      8:18 a.m. A hidratarse, un vasito con agua. ¡Oh, sí!

      8:20 a.m. Ritmos latinos ¡Sí! eso es lo mío… péreme, ¿dijo cha-cha-cha y luego mambo o era al revés?

      8:25 a.m. La bebé llora. Otro biberón. Tengo un torzón.

      8:30 a.m. Estilo Broadway. ¡Ahá! Espera… se me han enredado los brazos. Y los pies también. :(

      8:35 a.m. Música ochentera. ¡Weeeeeeeee! – ¿Have you fun? –  Si consideramos golpearse con el escritorio y estamparse contra la pared como diversión ¡Yes, I Have a LOT OF fun!

      8:37 a.m. -I want ear you!!! Ouhm! – ¿Ella me quiere oir? Mamaaaaaá!

      8:40 a.m. -¡You got it! –  Seguramente se refiere al viejito canoso que está al frente. Sí. Muy motivante. Sí. :X

      8:50 a.m. Me salté la canción no. 8. Necesito la relajación ¡AHORA!. Seeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

      9:30 a.m. Mi cuñada trajo hotcakes con miel, esponjaditos y calientitos. Adios a mis buenas intenciones. ;P