¡M que la…!

“M’ que la.- Locución usada con frecuencia para expresar decepción, desesperación, frustración y otros sentimientos afines. Normalmente va acompañada de palabras con terminación “ada”, v.g. freg, tost, ching…, etc. En algunos casos, se complementa con la palabra canción, con la finalidad de ser aprobada por la audiencia infantil o de oídos sensibles.”

A continuación dos ejemplos representativos de M’ que la dez.

  • Mamá cuida hija.

MiBeba nació en un hospital del Seguro Social. MiEspo no tenía permitido el quedarse a cuidar de nosotras en la noche, por lo que miMamá accedió a hacerme compañía. Llegó la tarde, una señorita entró a la habitación con la charola de la cena, más yo no quise probar bocado. Había escuchado tantas historias de muerte y complicaciones por ingerir alimentos después de aliviarse, que la verdad, no me quise animar. Lo que no tomé en cuenta, era que eso aplicaba a aquellas mamis que habían tenido cesárea, mientras que yo me había aliviado por parto. ¡Chicles! No tenía nada más en mi barriga que el desayuno de la mañana. Imaginará que estaba algo débil después del parto. Deshidratada, hambreada, cansada, también.

Total, que dice MiMamá que ella sí tiene mucha hambre, que si le paso la charola. ¡Claro mamá! Tómela, le digo. Yo semirecostada, adolorida, con las hormonas en plena revolución, cuidando de MiBeba que yacía en una cunita. MiMamá sentada en la cama de al lado, se terminó la cena: pollo deshebrado, gelatina, atole y galletas. Empecé a sentir el sopor propio de tanto esfuerzo, los párpados se me cerraban pesadamente, era una masa de huesos y carne lacia, sin fuerza ya. Zzzzzz…

MiMamá se quiere desvanecer, se convulsiona, casi se cae de la cama. Me levanto de un brinco, les grito a las enfermeras (las cuales no se habían aparecido en el cuarto ni para maltratarme saludarme), rápidamente aparecen no una, ni dos, sino ¡cuatro! cuatro enfermeras atendiendo a MiMamá, una tomándole la presión, otra llevándole medicamento para el asco, otra con un recipiente para el vómito y la cuarta preguntándole si quería suero. Y a mí que me parta un rayo, casi de pie queriendo ayudar a MiMamá.

Por levantarme de sopetón ¡fuash! se me vino mucha sangre. En tanto, mi pobre amá con vomito y diarrea. :( De plano le tuve que marcar a MiEspo, pásale por MiMamá, llévala a la casa a descansar. ¡M que la canción!.

  • Hija cuida mamá.

MiMamá estaba internada en el IMSS. Yo la cuidaba durante el día. Salí a comer unas gorditas a un restaurancito de enfrente. Esa tarde mi madre quiso tomar un baño. Metí una silla previendo que se fuera a marear, pues pasaba la mayor parte del tiempo acostada. Dicho y hecho, comenzó a marearse, al mismo tiempo que a mi me daban náuseas… para seguir con mareo, debilidad, vómito, dolor de cabeza. Las gorditas me cayeron de peso, estaba a punto de desmayarme en el baño contíguo al de miMamá. Pronto, ella se olvidó de su debilidad y desvanecimiento, para atenderme… llamó a la enfermera, me dieron medicamento, me ayudó (mamá) a caminar hasta la cama, me obligó a recostarme, en tanto ella, sentada en una silla, esperaba mi mejoría. ¡M que la fregada!

P.D. Después de esto, creo que nadie nos hablará para cuidar enfermos en hospital.

¡No quiero volver a pasar por esto!

Con eso de que me faltan días para dar a luz, me dí a la tarea de enumerar aquellas cosas por las que no quiero pasar de nuevo (en el hospital).

Lo que deseo fervientemente evitar:

  • Desprendimiento de Membranas. Se me indujo el parto con las 2 niñas, por la calcificación de la placenta. Con la primera me preguntaron y estuve de acuerdo. Con la segunda ni agua va me dijeron, sólo me metieron mano. Quisiera tener un parto donde todo transcurra natural, que rompa fuentes y salga el tapón rosa y toda la onda ¿Es mucho pedir?
  • Exceso de tactos. Ya sé que es el procedimiento y que es necesario. La primera vez, sólo me practicaron uno y estaba tan dilatada que ni sentí. La segunda vez dejé de contar después del tacto no. 10, ¡oiga! ya déjela mejor adentro ¡Chihuahua! D: Que nomás me faltó que el señor de la limpieza también diera su opinión.
  • Maniobra de Kristeller. Sí, esa donde una o dos personas te presionan con el antebrazo la parte alta del abdomen “para ayudar a bajar al niño”. Es agresiva, dolorosa y peligrosa.
  • Episotomía. En ambos partos me la practicaron. El dolor de la cicatrización sinceramente no me deja a veces ni ir al baño, ni sentarme, ni nada. El parto pasa y el sufrimiento acaba. La episotomía tarda, tal vez unos días, pero en el cuerpo se sienten meses. Se supone que lo hacen con el fin de evitar un desgarre, pero si éste fuera el caso, la recuperación es muchísimo más rápida que el de un corte.
  • Raquia. Me inyectaron en el 1° parto, era innecesárea. Yo llegué con 7 de dilatación al hospital y dilaté muy rápido, no me dejaban pujar porque estaban esperando a que llegara el anestesiólogo… sólo para cobrar dicho procedimiento. Eso, y el miedo a que me dañaran la espina dorsal y quedar paralítica y, y, y…
  • Suero. Posiblemente de este no me salve. En el 1° parto ni eso alcanzaron a ponerme, pero en el 2° me lastimaron mucho la vena, la enfermera me andaba poniendo el tubito enredado con la camilla, me retorcían la aguja, me lo tuvieron que cambiar, me dejaron amoratado el brazo con varios piquetes. ¿Para qué? :(
  • Susto. Ya por acá le conté que no le limpiaron los conductos nasales a MiBeba y que tuvimos que llevarla la noche siguiente de su nacimiento de urgencia al pediatra, que atravesamos la ciudad para que la atendieran y le volvieran a la vida. Todo por aplicar una política del IMSS sin discernir si era el caso o no.
  • Malas compañías. No quiero tener la compañía de la vez pasada, una chamaquita que se esforzó en hacerme sentir vieja, irresponsable por embarazarme a los 35 y seca por no dar leche desde el primer momento. Con esas compañías, mejor estar sola. ¡Bah!
  • Regaños. No quiero nada ¿eh?. Es prácticamente IMPOSIBLE que no le regañen a uno por todo. En el particular me tocó una enfermera muy regañona, desde “desvístase que se le viene el bebé” pasando por “no respire así ¿qué no sabe respirar? ¡SE VA A CANSAR!” y finalizando con “¿Porqué se hizo en la cama?” ¡LA ACABO DE CAMBIAR!” ¡Qué pésima atención de esta mujer! Con la anestesia esa de la raquia, no sentía las piernas y no controlaba esfínteres. Se me salió la orina sin querer, le avisé a la enfermera, se tardó un buen en llegar, me regañó, me dejó otro rato empapada, luego vino y de muy mal modo cambió las sábanas. Esa misma enfermera, cuando apenas me estaba durmiendo (me alivié en la madrugada y eran como las 8:00 a.m.), llega me despierta y me jalonea, que me meta a bañar. Voy, me levanto de la cama como puedo, no me pone una silla en el baño, yo tambaleándome y ella se limita a pararse en la puerta a verme, sin ayudarme EN NADA. Al terminar me sermonea con que me puse mal la toalla sanitaria. Yo aún creo que se molestó porque mientras estábamos en quirófano mi ginecóloga le llamó varias veces la atención, porque se distraía y no le pasaba el material correcto. ¡Ah! Encima de todo me jaloneó y me puso a Mija en el pecho mientras me llamaba la atención por no colocarla correctamente “¿Pues que usted no sabe amamantar?” Pues no, no sabía, era la primera.
  • Inconsciencia. Y ¿qué le cuento del hospital público? No, no, que finura de niñas. Primero: cuando ingresé ni una sola de las enfermeras se acercó para decirme como estaba la onda. MiEsposo tuvo que andar navegando para conseguir una silla de ruedas. Cuando ya me tenían en el cuarto de doctores se la pasaban echando relajo, con la música del mp3 a todo lo que daba, brincando en la cama donde yo estaba, contándose los chismes del día. La niña que me puso el suero, como le comento, andaba medio nerviosa y primero lo enredo en las rejillas de la camilla, le tuve que explicar como lo desenredara y que me lo volviera a colocar. Me tronaron las venas, me lastimaron las manos y el antebrazo. Todo eso es nada, la mmmhqueladez mayor fue que estando yo en trabajo de parto, tendida en la camilla esperando pasar a quirófano, mientras me hacían el cuestionario de rutina… nombre completo, edad, fecha última regla, a que se dedica… salió al tema que atendemos un ciber ¿qué cree que me dice esta niña?:

-¡Ah señora! ¿tiene usted un ciber? Fíjese que tengo una computadora que me está fallando mucho, ya es viejita pero funciona. De repente ya no quiere conectarse a internet y luego el Word no abre y me pierde archivos ¿qué será? ¿tendrá virus? ¿estará muy llena la memoria? ¿le puedo cambiar el disco duro? ¿En que horario atiende? ¿Trabaja los sábados y domingos? ¿Dónde dijo que vivía? ¿Ahí mismo tiene su local? ¿En cuánto me saldría? 

-Sí permítame busco una tarjeta de presentación y se la doy, este es el número de MiEsposo para que le llame y le haga un presupuesto, ahora discúlpeme que viene una contracción fuerte y necesito mentarle la madre a alguien.

¿Acaso ahí quedó el asunto? No. Las contracciones cada vez más fuertes, el dolor en aumento, la presión, las ganas de pujar y de gritar, sudoración, palpitación. Y que comienzan 3 de ellas:

-¡Ay que padre estar embarazada! ¿verdad?
-¡Anda sí mensa! Pero tú estás bien joven y ni novio tienes.
-¿Y qué?¿No puedo tener mi bebé así sin novio?
-¡Claro que puedes buey! Con un amigo que te haga el favor.
-¡Pero son bien bonitos los bebés! ¿A poco no señora? ¿Cuántos tiene? ¿Es su primer parto?
-Sí, una, no, ¡puj, puj, puj! *¡ARGHHHH!*
-Ande señora pero también se siente bien feo las contracciones ¿ya la viste como está?
(O sea, estan casi encima de mí las tres fulanas platicando y hablan como si yo no estuviera presente)
-Sí pobrecita buey, ya déjala, mírala que apenas puede.
-Pues sí, son lindos los bebés. Pero más rico hacerlos. Ande señora, yo tenía un amigo… con derechos ¿Si me entiende?
-Sí, si entiendo, no estoy tarada, estoy pujando.
-Bueno, pues ese amigo y yo, cada que teníamos ganas estábamos ¡Y viera que rico lo hacía!
-¡OMFG! ¡A mí qué #”$#%”$&#%& me interesa si se lo hacía rico o no! ¡Estoy pariendo! ¡Llévense a estas jijas de aquí!

Mientras tanto, Gloria Trevi sonaba a todo lo alto en el reproductor de una de ellas y una cumbia en los altavoces del hospital, gritos a lo lejos, risas y barullos del personal. El de la limpieza pasaba, veía, sonreía sarcásticamente, seguía limpiando y yo pujando.

-Lo hacía bien rico- *ella, la enfermera pone los ojos en blanco* -pero al final lo tuve que dejar, porque me cayó gordo. Y porque no quería salir embarazada. ¿A poco no señora? ¿No es bien rico hacer bebés?

Ya no contesté, me limité a mirarla con aquellos ojos de Reagan a punto de expulsar el líquido verde de su boca.

¡No me lo va a creer!

1:00 p.m. Tengo antojo. Un terrible y gran antojo de puré de papa de cajita. Ya sé que, un puré de papas natural es más nutritivo, económico y saludable. Sí, sí, ya sé, pero ¡tengo antooooojooooo! ¿Ha estado usted embarazado(a)? Digo, porque muchas veces, quien sufre los antojos es el mariado, y es algo muy difícil de reprimir. En fín, que me doy a la búsqueda del susodicho puré artificial, total ya tengo la mantequilla, la leche y el agua en casa… sólo faltan las hojuelas… ¡mmmmmh!

1:10 p.m. MiEsposo me acompaña a la carnicería, hace un calor tremendo, unos 36-37°C, olvidé la sombrilla, camino como barco en altamar, tardamos un poco más en llegar. Saliendo de ahí, nos dirigimos a una tiendita que está a 2 cuadras. Buscamos, buscamos, nada.

-¿Tiene puré de cajita?
-No. No tengo.
-Gracias. :(

1:20 p.m. MiEsposo se queda en casa, con la carne. Yo sigo mi búsqueda de tan preciado tesoro. Él me dice que él va, pero ya hizo su cara de puchero y yo ya hice mi berrinche. Ahí voy emberrinchada, enojada, acalorada y antojada. A media cuadra de mi casa hay otra tiendita.

-¿Tienes puré de cajita?
-No, fíjate que no me han traído. Ya se los pedí en la semana y no me lo traen.
-Bueno, pues gracias, ni modo. :( :(

1:30 p.m. El sol está en pleno. Camino otras 3 cuadras más. Con esto del calor, como que las manzanas se dilatan y las calles se vuelven más amplias. Si hubiera venido en la noche serían más cortas. Llego a la tercer tiendita, que es más bien un mini-súper (nunca he entendido esta nomenclatura ¿cómo es mini y es súper? O.o). Llevo harina para hotcakes, que  MiEsposo trae antojo, plátano para el licuado de mañana, tomate pa’ la ensalada y… “buco, buco y no buco” el puré.

-¿Tiene puré de cajita?- La encargada ni caso me hace que está botaneando con un cliente.
-¿Tiene puré de cajita?-
Sigue en la chorcha.
-¡¿Qué si tiene PURÉ DE CAJITA?! Con una….
-No, no tengo, se me terminó.
-Maldición. :( :( :(
(¿Tendré acaso que llevarme unas cinco papas, lavarlas, pelarlas, cortarlas, cocerlas, sazonarlas, apachurrarlas para satisfacer mi antojo? D:

1:40 p.m. ¡Las tortillas! Se me habían olvidado, voy a la tortillería que al cabo, al ladito hay otra tienda. Dos cuadritas más, que a estas horas y con la refracción de la luz… parecen diez… ¡Ay mi sombrilla! ¿Porqué no la traje? No hay ni para donde hacerse, no hay sombra por ningún lado. Compro las tortillas, me lanzo a la tienda. Entro como flecha y ¡VOALÁ! ahí está el oscuro objeto de mis deseos. ¡Ta bien, el amarillento objeto de mis deseos!

-¡Sabía que usted tendría puré de cajita!
-¿Lo buscaba señora?
-¡Ande! ¡Es la cuarta tienda que visito y no tenían en las otras! ¿Sabe qué? ¡Tengo un antojo tremendo de puré de papá -de cajita-!
-No se quede con el antojo señora.
-¡No, luego sale con cara de puré!
(botana, botana, ni yo me lo creo)
-No, se lo digo en serio y le voy a decir porqué
*ella se inclina hacia adelante, voltea a ambos lados del mostrador y hace una entonación misteriosa* Abro un frasco repleto de colchones, me como uno mientras la escucho atentamente, me dice:

-¡No me lo va a creer señora! Pero en tiempos de mi abuelita, hace ¡uhhhhhhhh! de años, su cuñada estaba embarazada (la cuñada de mi abuelita)
-Sí, sí prosiga.-
Me limpio el azúcar de las comisuras.
-Y vivían en el rancho. Entonces, un día pasó un señor con su carreta vendiendo quesos, de esos de rueda, de los de antes…
-¡Yommi yom! ¡Queeeeesoooooo! ¡De rueeeeeedaaaaa! ¡Cómo los de Fresnillo, Zac.! ¡SLURP!

-Y a la cuñada se le antojaron unas tostadas con ese queso derretido encima. ¡Ay señora, a ver si no la antojo con esto que le estoy platicando! (demasiado tarde) Pero la cuñada no dijo nada, ni le habló al señor para comprarle, ni hizo nada. Así quedó. Pasó el tiempo y le llegó la hora del parto. La partera estaba lista, estaba también su suegra y estaba mi abuelita. Las contracciones, la dilatación, todo normal. Pasaban los minutos y el bebé no bajaba, señora, ya se estaba impacientando la partera. Le dijo que si no se aliviaba en un rato más tendría que llevarla al hospital, porque ya se estaba tardando mucho y ahí ella ya no se hacía responsable. Hasta que se le ocurrió y le preguntó:

-Oye ¿No te quedaste con algún antojo? ¿Algo que hayas querido comer y no lo hiciste?
-No, nada.

¡Por supuesto que se acordó de aquella tostada con queso de rueda, pero no dijo nada! Porqué, como le dije, ahí estaba la suegra y le daba vergüenza admitirlo en frente de ella. Le siguieron haciendo la lucha y nomás no nacía. Allá a las cansadas, la cuñada admitió que sí, efectivamente se quedó con ese antojo atorado.

-¡Lo hubieras dicho desde un principio! ¡Desde que horas habríamos terminado con esto! O.O Inmediatamente la suegra, fué y le tostó una tortilla, consiguieron queso (no sé de donde) y se lo dieron a comer. ¡Ande señora! En menos de lo que se lo cuento nació el bebé.

-¡No me diga!- Le digo mientras me saboreo imaginariamente mi anhelado puré de papas. Luego veré donde consigo el queso de rueda.

-Eso no es todo, cuando el niño nació vieron que traía en la boca ¡un pedacito de queso! Por eso le digo, ¡Nunca se quede con un antojo, porque se le puede atrasar el parto!

P.D.1. ¿Será por eso que, mi segundo parto, duró desde las 9 a.m. hasta las 5:20 p.m? ¿Me habré quedado con algún antojo? ¿Alguien conoce a un quesero de rueda de confianza?
P.D.2. Tenía razón la señora… ¡No se lo creí! ¡Pero como me reí! XD

Lo que una embarazada (yo) no debería oír

(Y las cosas que quise responder y no hice) :(

  • ¿Y luego? Fue la respuesta entusiasta de MiMamá cuando le dije al teléfono que iba a ser abuela, precedida de un largo silencio y seguida de un…
  • ¿Y cómo le van a hacer? Un borrador gigantesco para quitar inmediatamente la sonrisota que portaba en mi rostro. ¿Qué quise responder? Algo así como: Mamá: Se supone que en este momento usted debería pegar un grito de alegría y decirme: ¡Felicidades! ¡Enhorabuena! ¿Cómo te sientes? ¿Qué dice tu Esposo? ¿Qué dijeron las niñas? ¿Para cuándo? ¿Tú ya sabías? ¿Cuándo te dicen si es niño o niña? En cambio, recibí un frío “no me lo esperaba”. O sea… gracias mamá por el apoyo… con Mija fue un grito, con MiBeba fue un ¡ah! y ahora un….   No se lo esperaba, porque cada vez que yo mencionaba algo al respecto, usted hacía cara de fuchi, me miraba como reprochándome que fuera yo tan inconsciente y siempre preguntaba ¿Y tu esposo que dice?. No se lo esperaba, porque cuando lo intentamos, no quise decírselo para no sentirme juzgada, cuando supe que estaba embarazada no quise compartirlo hasta que el ginecólogo lo confirmara con el ultrasonido para no tener que darle explicaciones en caso de que yo me equivocara. ¿Qué cómo le vamos a hacer? Dios proveerá, como lo ha hecho durante estos casi 15 años de matrimonio. Hemos tenido buenos, malos, regulares tiempos, pero hemos sido muy felices, con y sin niños. ¿O cree que nada de eso fue planeado, platicado, meditado y dejado en manos de Dios antes de concebir?
  • ¿Se les chispoteó? He perdido la cuenta de cuantas veces me han preguntado esto. ¿Cómo que se les chispoteó? Es decir… ¿Me (nos) conoce(n)? ¿Sabe usted que duramos ocho años de novios? ¿Le conté que esperamos cuatro años para encargar a Mija? ¿Conoce usted la diferencia de seis años que hay entre Mija y MiBeba? ¿Le he dicho que MiBeba le lleva casi cinco años a MiNene? ¿No le dice esto algo sobre el tiempo que invertimos para tomar nuestras decisiones? ¿Cree que a mis 40 años, MiEsposo sin empleo -en ese entonces- y dos niñas en casa, lo haríamos “a ver que sale”? No, no fue un accidente. MiNene es planeado, deseado, pedido, programado, orado. Por otra parte, si así hubiera sido ¿QUÉ? ¿Qué gana usted con saber si se nos chipoteó o no? ¿Me lo va a restregar en cara? ¿Es porque a usted sí se le chipotea? ¿En que le afecta si este bebé fue planeado o no? Lo triste del asunto, es que me lo preguntan amigos y familiares por igual.
  • ¡Cómo están estos tiempos y ustedes encargando! ¡Con lo cara que está la vida! Esto, ni siquiera lo he escuchado directamente, sino que se lo dijeron a una tía, que se lo dijo a MiMamá y así por el estilo. ¿Cómo están estos tiempos? ¿Desde cuando hablamos de crisis? ¿Me tengo que esperar a que la bonanza regrese a estas tierras? ¿Y si nunca regresa? ¿Qué trata de querer insinuar decir? ¿Me va a mantener, a mí o a mis hijos? ¿De verdad le apura tanto mi situación económica? ¿Porqué nunca ha pasado por mi casa a ver si tengo o no para comer ese día? Familiares han hecho estos comentarios… y otros.
  • ¡Pero que gorda estás! No estoy gorda, ¿Sabe? Estoy embarazada. A mi peso hay que sumarle el del bebé, el del líquido amniótico, el de la placenta. Retengo líquidos, ¿Le había dicho eso? Me da mucha hambre y mucha sed. Subo 20 kilos en cada embarazo, y para el cuarto mes del parto, ya los bajé. Después quedo más delgada de lo que era antes de parir (lactancia, desveladas, ejercicio, metabolismo). No estoy gorda, pero usted sí. A mí se me quita, y a usted… desde que le conozco está así. ¡Ah no! Mentira, antes pesaba menos. O bien, ¿Sabe qué? ¡En mi vida le había visto! ¿Cómo puede usted saber si estoy o no gorda?
  • ¿Y ya vas a cerrar la fábrica? “Sí, cerraré la fábrica y lo convertiré en parque de diversiones”, respondió una conductora de televisión. Ejem, ejem… La Azul Celeste’s Babies Factory anuncia a sus estimados clientes, proveedores y amigos el cierre definitivo de sus piernas, digo, de sus puertas. Debido al alto costo de los insumos y a la baja demanda del producto, hemos tomado esta decisión. Ha sido un gusto tratar con ustedes. Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. ¿Soy una fábrica? ¿? O.o ¿En serio? ¿Porqué demonios me hacen esa pregunta? Ya sabremos MiEsposo y yo si aquí le paramos o le seguimos, no veo porque tendría que avisarle al resto de la humanidad si “la línea de producción” sigue o no, especialmente cuando las personas que me hacen esa pregunta, ni siquiera son mis amigos. A excepción de una amiguita, que la verdad, sí me decepcionó. Considero este asunto demasiado íntimo para ventilarlo como las condiciones climáticas o el valor del peso frente al dolar. :(
  • ¡Qué bueno que es niño! ¡Basta de niñas!
  • ¡Pero que sea niño! ¿Eh? 
  • ¡Al fín! ¡Un niño! 
  • ¡Hasta que se le hizo! 
  • ¡Ya era hora de que tuviera niño!  ¿Hay una hora para que sean niños o niñas? O.o ¡No sabía! ¿Porqué les da tanto gusto que no sea niña? ¡No me digan que estaban esperando a que tuviera niño! ¿Cómo para qué? ¿Me guardaron la ropita de su niño y me la van a regalar? ¿Vale más un niño que una niña? ¿Piensan que tuve dos niñas buscando un niño? ¿Qué se me hizo qué? Yo quería embarazarme de nuevo, fuera varón o hembra, no me importaba, ni me importa. Que es niño, que padre, es el primero y conoceré otra forma de amar. Y si fuera niña, igual la amaría y también conocería otra forma de amar, por el simple y sencillo hecho de que sería otra personita. A la persona que me advirtió “pero que sea niño” quisiera haberle contestado “si nomás estaba esperando su permiso y aprobación”.
  • Y el papá felizote (porqué es niño). Sí, el papá está feliz. También está ansioso, preocupado, asustado, agotado, estresado, adormilado, cansado, sensible e irritable. Pero… sí, sí está feliz. Está feliz porque tendremos otro bebé. Está feliz porque es nuestro. Está feliz porque todo ha salido de maravilla. Sé que estaría más feliz si fuera niña, igual lo adorará cuando lo conozca. ¿Porqué esa creencia de que todos los papás quieren tener hijos varones, como para sentirse realizados? Mi no entenderrrr.
  • ¿Es niño verdad? ¡Es niño! Sí, se ve que es niño, luego luego. ¡Chicles! O una de dos: tengo la piel de la barriga tan estirada que se trasluce “aquellito” de MiNene (¡Que potente!) - ¡cof, cof! que me da, que me da – o la mayoría de mis vecinas tienen vista no de rayos X, sino de Ultrasonido Dopler. ¡OMG! tengo vecinas súperpoderosas… sólo espero que no alcancen a leerme la mente… por si las moscas la mantendré siempre en blanco… ¡duh! ¿En que lo notan? He tenido la panza de tres diferentes formas y cada vez me dicen lo mismo: es niño, viene con presentación de niño, se nota de volada que es niño.
  • Tienes la cara completa, te sentó bien el embarazo. ¿La tenía incompleta antes de embarazarme? ¿Me faltaba la mitad? ¿Algún ojo que no estaba en su lugar? O.o
  • ¿Estás feliz? ¡Ya te veré cuando nazca el bebé! ¡A ver si sigues tan feliz! ¿Pegdón? Yo no tengo la culpa de tu desdicha, ¿cómo me puedes decir eso, si tienes dos hermosos hijos? Según tú eras más feliz antes de conocerlos… ¡No me cabe en la cabeza! ¡Claro que seré más feliz! Lo tendré en mis brazos, lo amamantaré, lo vestiré, lo besaré, lo bañaré, lo oleré, lo veré, lo escucharé, lo sentiré, lo amaré, me desvelaré, me agotaré, sentiré morir y seré más feliz.
  • Dicen que los niños hacen sufrir más a la madre, desde que están en el vientre. ¿O sea que el inocente criaturo es el culpable de mi sufrimiento? ¡Órales! ¿De cual sufrimiento? O.o ¿Si fuera niña sería inocente de mi sufrimiento? ¿No debería esperarme a que nazca, crezca y se desarrolle como para culparle de algo? “Hijo, tú eres el culpable”, luego morderme la mano y salir corriendo en cámara lenta… vamos a un corte comercial de nuestros anunciantes y regresamos al Drama de mamá.
  • Deberías llamarle como su papá. ¿Debería? ¡Ah no! Usted señora ya tuvo a su hijo y le puso como usted quiso ¿Porqué voy a ponerle el nombre que usted quiere? ¡Mah! Tenga otro y vuelva a ponerle ese nombre, si quiere. Que el nombre lo tengo decidido desde hace once años, le guste o no.
  • ¿Daniel el travieso? No, Daniel: Justicia de Dios. Menos caricaturas, más Biblia. Seguramente le voy a poner ese nombre para que sea como un personaje de comic. ¡Ajá! ¿Si le pongo Jack será destripador? :P
  • ¿A poco estás embarazada? No, es que me picó un insecto y se me hinchó la panza. No, es que me comí una sandía entera. No, es que estoy estreñida de días. Vea usted la siguiente foto: Si me ve en la calle ¿Aún dudaría de mi evidente embarazo? y si no estuviera embarazada ¿No le parecería muy indiscreto-impertinente-molesto preguntarme si lo estoy? A mí sí.
  • ¡Ah! Pero querías tener otro bebé.  So? Como yo quería tener otro bebé ¿no me es permitido quejarme de cuando en cuando? ¿EH? ¡ah! No puedo quejarme, pues… D:
  • Te ves muy cansada Si me veo es porque estoy. No necesito que me lo digan, que me lo recuerden, que me lo reafirmen. Y si me ve tan cansada ¿Porqué no se da una vueltita a mi casa y me ayuda con la lavada, la planchada, la trapeada, la llevadera y traedera de MiBeba al kinder, las citas en el IMSS, las idas al súper, la cargada de bolsas…? ¿Qué tal si me da un masaje en los pies o en la espalda? ¿No? Entonces no me diga eso, véame y guárdese sus comentarios.
  • No vas a poder. No me diga que no voy a poder, porque me está invitando a poder más de lo que debería poder. ¿Porqué no voy a poder? ¡No estoy enferma! ¡Es la tercera vez que paso por esto! ¿Porqué sería diferente esta ocasión? ¿Estoy tan débil? ¿Es demasiado para mí? ¿Moriré en el intento? Si así fuera, Dios no lo habría permitido, pues no nos da más carga de la que podamos soportar. Y esta preciosa carga, la llevo con mucho amor. Sí puedo. ¡Cómo fregados no!
  • Te has visto más mala que con tus otros embarazos. No estoy mala, estoy embarazada. No estoy postrada en cama, no tengo nada fuera de lo normal, ni fuera de su lugar. De mi primer embarazo, no pueden hablar, porque vivía en otra ciudad, ni siquiera me conocían. De mi segundo embarazo, lo disfruté tanto como este, la diferencia estriba en que caminaba más deprisa que ahora. En los tres me he cansado, me he hinchado, he retenido líquidos. Ninguno ha sido de alto riesgo, no tengo más que los malestares normales de cualquier embarazo.
  • Es que Fulanita también está embarazada ¡y se ve mucho mejor que tú! Pues vayase mucho a… ver a Fulanita :D Ultimadamente ¿Qué tiene que ver? Cada mujer, cada embarazo es diferente. :(
  • …Y luego me desangré y estuve varios días en el hospital/ Su bebé se murió porque se les resbaló/ Le dejaron adentro una gasa y le dió infección y casi muere/ La lista nunca termina… por favor no me cuente esas historias truculentas, bastante tengo yo con mis propios miedos como para cargar con los suyos, los de la comadre de la amiga de la vecina, los de mi madre y los de mi suegra. Si no tiene nada amable, animoso y motivante que decir… quédese callada (o).
  • Es que ese bebé viene bien grande ¡Mira nada más que panzota! No, no viene grande (bueno esto sí lo contesto, hago la aclaración). Las medidas corresponden a un bebé normal de esa edad gestacional. Hago mucha panza porque, como ya mencioné, retengo líquidos, es el tercero y mis músculos están muy distendidos. MiNene con peso promedio y yo no he subido los 20 kg. acostumbrados (todavía), así que no, no viene grandote, sólo que la gente está acostumbrada a verme flaca.

  • Va a haber eclipse. Ponte el segurito. (De este ni me acordaba a no ser por Danna en comentarios). ¿Cómo, el seguro tiene súper poderes que protegerán a mi bebé contra cualquier efecto nocivo del eclipse? ¡Worales! ¿Ese minúsculo pedazo de metal? ¿Y si no me lo pongo? ¡Nacerá eclipsado! ¿Con cara de media luna? ¿De medio sol? ¿Rostro de duvalin? Digo yo… tantas embarazadas, miles al rededor del mundo y todas ¿se ponen el seguro a la hora del fenómeno astronómico? ¿En África, Asia y América? ¿Y todas las que no se lo pusieron? ¿Sus hijos cómo nacieron? ¡Generaciones y generaciones de niños eclipsados! ¡ZAZ! :(  Como dice @LinuxManR4: http://linuxmanr4.com/2007/04/14/se-renta-seguro-para-mujeres-embarazadas/ (que de aquí saqué el segurito, triangulando información) :)
  • En cuánto tengas al bebé, mándalo a la guardería. Ya ves que ahí los cuidan muy bien. Y tú ponte a trabajar, total, las niñas ya están grandes. Péreme, péreme, péreme. Naciendo el bebé ¿Lo mando a la guardería? ¿No me espero a limpiarlo, abrazarlo, amamantarlo? O.o En primera, no tengo servicio de guardería. En segunda, no es mi intención alejarme de la criatura que he estado esperando no sólo 9 meses, sino todo el tiempo previo de preparación para irme a trabajar. OJO: no estoy diciendo que no sea opción, pero en este momento no es mi INTENCIÓN. Ahora, si no me quedara de otra, por que necesitamos ingreso extra y las garnachas, ps ya sería otro cantar. ¿Qué ahí los cuidan bien? En algunas sí, no en todas. Ya sé, ya sé, que se desarrollan más rápido, que son más independientes, que aprenden de volada, que son más sociables. Bueno, mis hijas son así… y no han pisado guardería alguna. Que lo cuiden mejor que yo, posiblemente sí, pero que lo amen más que yo, seguramente no.  ¿Qué yo me ponga a trabajar? ¿Qué yo QUÉ? ¿Piensa usted que estoy en mi casa todo el santo día rascándome mi botado ombligo? ¡Ni siquiera alcanzo a verlo! ¿O sea que en mi casa yo no trabajo o cómo? ¿Llevar la casa, atender a las niñas, al marido, el ciber, el catecismo (ok ya lo dejé), los cursos de las niñas, la Estimulación de los martes, hacer el mandado, las citas con los doctores… no es trabajo? ¿NO? *ella suspira, respira, se seca el sudor* ¿Mis niñas están grandes? ¿Cómo para qué? Están grandes sí, para no usar pañal. ¿Están grandes cómo para dejarlas solas? ¿Ya no necesitan a su madre porqué están mayores? ¿Ya no hay que hacerles caso por su edad? ¿Y entonces MiNene? ¿Tampoco hay que hacerle caso porqué está recién nacido?¿Entonces, o sea, es decir, cómo? ¡Qué alguien me explique!
  • ¿Ya mero? ¿Ya mero? ¿Ya mero? acompañado de su infaltable: ¡Te falta mucho! No sé porqué me acordé de Burro en Shrek. Eh… no, ya mero no. Me faltan 4, 3, 2 meses. ¿Porqué tanta prisa? Una vez alguien me dijo: “este embarazo se me ha hecho más largo que los otros” <- ¿Mi embarazo se le ha hecho largo? O.O ¿Carga usted mi barriga? ¿Estuvo usted vomitando lo que yo comía? ¿Se marea en horas de trabajo por mi causa? ¿Yo camino 6 km diarios y a usted se le hinchan los pies? ¿Duerme 4 horas al día? ¡Válgame el Santo Niño! Enmudezco. Es como si yo viera a una pareja de novios en la calle y les preguntara: ¿ya mero se casan? ¿ya mero? o a un niño de primaria ¿ya mero te gradúas? ¿ya mero? o a una ancianita ¿ya mero se muere? ¿ya mero? ¡ay! ¡qué cruel me ví! Mejor me callo. ¿Me falta mucho? Que yo sepa, ningún embarazo tarda más de 9 meses ¿o sí? ¿conoce usted alguna mujer con 3 años de embarazo? ¿no? ¡yo tampoco!
  • ¡Niño tonto! No, tonto no. ¡Travieso!  La gota que derramó el vaso. MiNene es tonto, travieso porque se mueve mucho en mi panza. Si no se moviera ¿Sería inteligente y tranquilo, buen niño? Mis hijas, igual se movían demasiado en mi vientre, no son traviesas, son muy, muy listas, como cualquier otro niño. No pude contestar nada, sólo le transmití a MiNene con mi pensamiento: “No escuches hijo, tú eres mi ángel, mi hermoso, mi cielo, mi amor”.
P.D. Otra cosa que no soporto es que, media humanidad (exageré) me ande tocando la barriga, sin pedirme permiso, me conozcan o no, sean familiares, amigos o simples desconocidos que se me atraviesan en la calle. :(

¿Qué Tanto es Tantito?

12:00 a.m. No me acordaba que tenía análisis de sangre y orina dentro de 7 horas. Apenas estoy leyendo que debía estar en ayuno desde las 6:00 p.m. y yo que me cené sendas quesadillas por ahí de las 10:00 p.m. Ni modo, saldré alta en los trigliceridos. A hervir el frasco para la muestra.

5:00 a.m. Toma de muestra… de una vez me baño, no vaya a ser que me duerma otra vez.

6:00 a.m. Debo salir rumbo al IMSS, si quiero alcanzar buen lugar para la sacada de sangre. ¡Tengo tanta hambre! A esta hora ya debía estar desayunando. La calle está despoblada, ni un alma alrededor. :(

7:50 a.m. Se supone me tenían que tomar la muestra a las 7:15 a.m., pero ya sabemos como son las cosas en los hospitales públicos. Veo con sorpresa, que la enfermera carga cuatro ¡ouch! tubitos de ensaye para la sangre. Hago bizcos para el tercero.

-¿Qué señora, le parece mucha sangre?
-No, es sólo que ya estoy muy mareada.
-Es poquita sangre (¿qué tanto es tantito?). Vaya, almuerce y cuando termine, cuente dos horas y vuelva, le voy a extraer este otro frasco (me lo da en la mano).
-¿Qué vuelva? :(

8:15 a.m. Llego a casa, MiBeba con su uniforme lista para el jardín, me dice muy preocupada que ni ella, ni su papá, encuentran el short-falda guinda, que por eso trae puesto el short blanco de deportes.

-¡Andale mamá! ¡Se nos hace tarde, me van a cerrar la reja, no me van a dejar entrar!
-Hija, déjame desayunar, sino me voy a desmayar.- Le suplico, mientras revuelvo toda la casa buscando el dichoso short. Al fin lo encuentro, en el cesto de la ropa sucia :( Que no sé porque demontres está ahí, si lavé el viernes, y ese día ni siquiera fue al kinder.

8:40 a.m. Termino de desayunar, me lavo los dientes, agarro mi monedero, mis llaves, corremos a la calle, no saco la basura.

8:53 a.m. Definitivamente, no alcanzo a llegar a pie, ni en camión, tendré que tomar un taxi.

9:00 a.m. Tratamos de ingresar por la puerta lateral del jardín. Que no señora, que los niños no entran por aquí, vaya a la puerta principal. Ahí vamos. Hay un letrero que dice así: “A partir de hoy se cerrará la reja a las 9 y no se abrirá a nadie, sin excepción”. ¡ouch! me duele mi piquete en el brazo. Se juntan varios papás y mamás. Adentro, ya comenzaron los honores a la bandera, como todos los lunes. Quiero alcanzar a la maestra de MiBeba, nomás pa’ aclararle que me acaban de sacar sangre y que por eso llegué tarde (algo tendría que ver la búsqueda del short, también, lo sé). No, la miss no me ve, anda allá ocupada con las criaturas. Que ya nos va abrir la directora, pero por la lateral. Allá vamos la comitiva de padres impuntuales, con sus respectivos chamacos desesperados por entrar a la escuela. Sale la Directora, con la cara más larga, que hoy es el ÚLTIMO día, que nos quede bien claro, que nos hace el favor de abrir la puerta, aunque su reloj marque las 9:03 a.m. (¿Qué tanto es tantito?) Pero como ya están en el acto cívico, nos tendremos que esperar a que terminen. ¡Plop! Ta’ bien, tiene razón, pero hay modos digo yo.

Arriban los chiquitos de la combi, que siempre, siempre llega tarde. No ps… tampoco a ellos los dejó pasar. Ahí siguen los inocentes trepados en la combi, con tanto calor que hace. Y nosotros afuera, con bastante sol, poca o nula sombra, sin tener un lugar donde sentarnos. :( :( :(

9:15 a.m. Que sí nos van a permitir entrar. Que vayamos (¿Otra vezzzzzzz?) a la puerta principal, que por la lateral no entran niños. Ya estoy tranquila. MiBeba y otros 2 pequeños entran a su salón a dejar su “lonche”. La Miss les llama la atención. Los 2 niños se van a formar, MiBeba sale disparada rumbo a la reja, llora como Magdalena. Ya estoy intranquila, la panza dura. No quiere estar en el kinder, no quiere volver a la escuela, no le gusta que la regañen, quiere estar conmigo SIEMPDE. Le explico que debe quedarse para aprender muchas cosas, que yo debo irme a que me extraigan más líquido rojo. Nada, llora y llora y mueve sus manitas, las saca por entre las rejas, me abraza la panza, sigue llorando. Luego de estar un buen rato intentando consolarla, su maestra se dió cuenta y fue por ella: “venga mi niña, vamos a hacer los ejercicios, su mamá ya se va” en el tono cariñoso y tierno que siempre usa con MiBeba. Me quedo otro ratito, viendo como de a poco su rostro cambia de tristeza a alegría. Ya estoy tranquila, la panza sigue dura. :(

9:45 a.m.  Hago unas compras en un centro comercial, para “hacer tiempo” y me de la hora de volver al hospital.

10:25 a.m. De nueva cuenta en el laboratorio, no está el encargado, no hay quien me atienda.

10:40 a.m. Viene un hombre de bata blanca, ve su reloj, se dispone a pincharme. Le pregunto que sí será en el mismo brazo, me dice que sí. ¡Ouch! Encima de que este segundo piquete me dolió más que el primero, el muy…. remueve la jeringa, como si buscara algo dentro de mi vena. La aguja es más gruesa que la anterior. ¿Qué tanto es tantito, que te piquen el mismo bracito? Sale otro frasquito lleno de sangre. Que los resultados me los entregan el martes ¿Será?

10:50 a.m. Me llama MiMamá, que si quiero me acompaña, por si me siento mal o por si me mareo. Ya me sacaron la sangre ma’, estoy reposando, ahorita voy por algo dulce, gracias. Busco un puesto de jugos naturales, sin éxito. Me conformo con un agua celis de la alameda.

11:20 a.m. Llevo comida al trabajo de mi esposo, quien por no perder cinco minutitos (¿Qué tanto es tantito?) se fue en la mañana sin lonche. Hay que subir escaleras, ¡puf puf!. No está el hombre, le dejo encargada la vianda a la recepcionista. A bajar escaleras. ¡Puf, PUF!

12:00 p.m. Regreso al kinder a recoger a MiBeba. Nos vamos en camión, me doy un golpe en la mano al bajar, me tuerzo el pie por tercera ocasión en el día, ya lo que quiero es llegar a casa, aunque me entretengo preguntando por los tapones para la andadera de Mija, que ya se los echó, voy al a panadería y a la tiendita de la esquina…

12:45 p.m. Ya en casita, a ver que hace falta para la comida, sinceramente me siento muy, muy mal… MiMama me dice que me recueste, que ella me ayuda. Esta ocasión sí obedeceré, a la cama, que no puedo con mi alma.

2:oo p.m. MiMamá me despierta para avisarme que mi hermano pasa por ella, que ya se va a su casa… yo me vuelvo  a desmayar.

3:00 p.m. Mira nomás ¿Que horas son estas? ¡A comerrrrrrrrrrrrrrrrrr! Llega una sobrina de MiEsposo, a encargarme un trabajo…

3:30 p.m. Apenas se sientan mis hijas a la mesa.

4:00 p.m. A lavar los trastes acumulados.

5:00 p.m. Ya bañé a MiBeba, ya bañé a Mija, estoy por darme yo misma otro baño, regresa la sobrina a seguir con el trabajo…

8:00 p.m. Vuelve MiEsposo del trabajo, ya puedo meterme a bañar. ¡Ah! Le ha entrado virus a la máquina principal, esa donde yo estaba trabajando.

10:45 p.m. Entre “idas y venidas” terminamos el trabajo de la sobrina. Apenas voy a cenar.

Y todavía hay quien me dice, ¡Es que tú no trabajas! ¡Qué a gusto estás en tu casa!

P.D. Aquí la respuesta:
Cinco minutitos.
Cuatro frasquitos.
Tres minutitos.
Dos piquetitos.
Un frasquito.

Desorden

6:20 a.m. Salí de la ducha para vestirme y quise sentarme en mi silla favorita para secarme los pies.

Mi silla favorita estaba ocupada por un juego de ropa sucia, una caja de galletas donde guardo llaveros, un cuaderno, 2 botes y una cobija tejida a mano (muy pesada) echa bola. Para sentarme tendría que quitarla y ponerla en su lugar: con ella cubrimos un sillón de 3 piezas que tiene muy desgastado el tapiz. Entonces, fuí a la sala donde se encuentra el sillón de 3.

El sillón de 3 estaba ocupado con varios cerros de ropa lavada lista para doblarse, plancharse o colgarse en el cuarto de las niñas. Para cubrir el mismo, tendría que quitar la ropa, doblarla, plancharla y colgarla. O bien, tomar el bonche de ropa y llevarlo al cambiador de la cuna para ahí directamente, doblar y guardar la mayoría de la ropa, mientras que la que necesita colgarse la pondría sobre el burro de planchar.

El burro de planchar estaba ocupado con cajas, herramientas, Cd’s, tiliches que mi esposo sacó del clóset para hacer espacio a las cosas del bebé y no he encontrado donde más guardar todo esto. Para guardarlas, tendría que comprar un mueble organizador, o echar todo en una caja y meterla debajo de mi cama. Entonces fuí al cuarto de las niñas.

El cambiador de la cuna estaba lleno con otro cesto de ropa lavada que, se supone, cada niña doblaría y guardaría en sus respectivos cajones, un montón de juguetes, tarjetas, “joyas” y artefactos que mis hijas dejaron sin recoger la noche anterior. Para colocar más ropa encima tendría que guardar cada cosa en su lugar y las niñas todavía estaban dormidas. Entonces me fuí al pasillo, donde tenemos un sillón Love Seat que acabamos de ubicar ahí para hacer espacio en el cuarto del bebé.

El Love Seat del pasillo estaba ocupado por un montón de ropa que perteneció a mi mamá Gelo y mi mamá O me mandó hace un par de días para donarla a un asilo. La bolsa en que venía la ropa se reventó y la puse ahí “de momento”. Para sentarme ahí tendría que recoger toda esa ropa y meterla en otra bolsa, no he conseguido una lo suficientemente grande para contenerla toda y, no creo, que a estas horas pueda hacerlo. Entonces me fuí al negocio donde tenemos el otro Love Seat para los clientes.

El otro Love Seat estaba ocupado con un montón de ropa que, precisamente ayer, le regalaron a mija unos tíos porque ya no le queda a mi prima y mi criatura está creciendo a lo… criminal, así que yo feliz con la donación. Para sentarme tendría que recoger toda la ropa y llevarla al bote para darle otra lavada o bien, guardarla en el clóset sin lavar… en el de las niñas siendo que ellas aún dormían. Entonces regresé a mi cuarto.

6:45 a.m. Los pies ya se me habían secado, terminé cambiándome de pie y pensando que hoy, debo conseguir alguna caja, bolsa, organizador… o de plano otra silla favorita.