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40 Días A Tu Lado
Han pasado ya 40 días de su nacimiento; ha sido poco tiempo y a la vez han pasado tantas cosas que no podría redactarlo en tres cuartillas.
Antes que MiNene naciera, MiPart nos había advertido lo difícil y tardado que iba a ser que nos dieran su acta de nacimiento, debido a que aquí hay muchas trabas para que las parteras realicen su labor. Así fue, estuvimos practicamente una semana yendo y viniendo al DIF, al Centro de Salud, al IMSS, etc. hasta que por fin, en la Secretaría de Salud nos dieron la Constancia de Nacimiento y con ese papel nos lanzamos al Registro Civil. Para este último trámite le hablé a una buena amiga para que me acompañara, pues a MiEspo no le dieron permiso de paternidad y no podía faltar al trabajo. Fuimos, pagamos, leímos y firmamos. Leí cada dato: Nombre del padre mñmñm, mñmñmñ la madre mñmñmñ, abuelos mñmñmñ, nació a tintas de tantos de dosmiltontos, mñmñmñm, en la ciudad de mñmñmñmñm… Por la noche, al llegar MiEspo y checar el Acta… me dice:
-¡Te dieron un acta de defunción!
-¿DE DEFUNCIÓN? ¡Chicles!
Ahí voy de nuevo al Registro Civil, pero ahora yo sola… que llego y le explico a la señorita, que me dice:
-Sí señora, si nos dimos cuenta ya muy tarde, una disculpa ¿Usted es la que vive en las Carolinas?
– O.o ¡No, yo vivo en el centro! Pues… ¿A cuantas personas les dieron el acta equivocada?
-¡A tres y usted fue la primera!
¡Diantres! Después de como una hora de trámite, ya me dieron el acta corregida… ¡ah pero le batallamos! Aquí me dió mucha risa porque la señorita que me atendió me dijo que me admiraba y que sus respetos porque una vez ella había asistido a un parto en casa y que casi se desmaya de la impresión ¡HAHAHA! En fin, en fin.
También los trámites de alta en el IMSS, ya sabes, burocracia en el más alto nivel, así como las vacunas y el mentado examen del tamiz neonatal; ¿Como algo tan sencillo puede llegar a complicarse tanto? De esta situación lo único rescatable fue que quienes atendieron a MiNene no lo lastimaron y fueron muy cariñosos. Igual tuve que ir dos veces a la clínica, la primera para el Tamiz, la segunda porque no había vacunas el día anterior. Y de ahí a hacer el súper… con tan sólo 6 días de haber parido.
Ándale ahí tienes que… se me abrió un punto de la sutura del desgarre. ¡Tómala! Yo que me sentía tan bien… tuve que estar varios días en cama, no de reposo absoluto, pero sí más tranquilona.
Por suerte o más bien por bendición, MiMamáO estuvo conmigo los primeros 15 días, apapachándome hasta la otra, es más me quería llevar la comida a la cama (no es para tanto, pero sí me sentí muy achipilada), ayudándome con MiNene, con Mija y con MiBeba. MiEspo se dedicó a la limpieza de la casa, la lavadera de la ropa y la traedera del mandado. A las niñas las tuvimos que enviar en transporte escolar, pues no podía hacer mucho esfuerzo -como seguir con mi caminata de 6 km diarios- sin que me saliera un sangradito o me lastimara los músculos.
MiPart ha venido a revisar al niño y a mí, cada tercer día durante las primeras dos semanas y después una vez a la semana, además de estar pendiente por teléfono, ya sea llamándome ella o que si yo tengo alguna duda le marque a cualquier hora del día (inclusive de noche). ¿Qué doctor particular o del Seguro Social hace eso?
MiPart me dió algunos tips que me hubieran servido mucho en mis partos anteriores: mojar una sanitaria y meterla al congelador, luego colocármela para desinflamar los puntos de la sutura, darme baños de asiento con agua y sal, mantener el área ventilada por lo menos al salir del baño, poner un par de hielos en un trapito y dejarlo un buen rato en el área del periné.
Para los pezones agrietados, me regaló unos sobres de Lanolina, para untarme en el tiempo que no le dé pecho a MiNene, esto me ayudó muchísimo a sanar bien rápido.
Ahora sí hice caso de lo de dormir cuando el niño durmiera y los primeros días dormí a pierna suelta (dentro de lo posible) aprovechando cada momento que el pequeño hiciera siesta.
Al tercer día de nacido me asusté mucho, pues en el pañal aparecía un manchadito como de sangre, pero muy raro, color rosa y de consistencia pastosa, como crema dental y encima amaneció con 38° de temperatura. Entre MiPart y la Doctora, vinieron, lo revisaron y me estuvieron llamando en el transcurso del día para darme indicaciones. Resultó que el niño estaba deshidratado y por eso le había subido la temperatura, varios baños, un pedialite y varios trapitos húmedos después volvió a su temperatura normal, aunque el manchadito me dijeron que era por el exceso de bilirrubina y aún continuó un par de días más.
También presentaba un color amarillento en su piel, principalmente en sus ojos: baños de sol me aconsejaron. MiNene nació blanco, ahora ya se ve moreno, se me hace que me pasé de tueste en los baños esos
.
La hora de la verdad: el cambio de pañal… ¡uy! lo único que yo sabía acerca de cambiar a NIÑOS era que al finalizar había que apuntar el pene hacia abajo. ¡Ajá! ¡ya la armé! Me dije a mi misma… ¡ándale pus cual! Dos veces nos bautizó mi niño, regando su ropa, mi ropa, el cambiador, la colcha, dos almohadas, el pañal sucio, el pañal limpio, ¡Su cara! ¡ARGHHHH! ¿Qué es esto? ¡Parece la fuente de Trevi! ¿qué onda? ¿Onde le cierro? O.o
El baño… ya no fue tan traumante como con mis dos niñas, pero tuvieron que pasar casi 3 semanas para que por fín MiNene se bañara sin llorar. Los baños habían sido con esponja, y con asiento en la bañerita, pero he te aquí que, la bañera data de hace 11 años… entonces bañaba al niño y luego a MiBeba y esta última me jaloneó dos veces la bañera, cayendo al suelo y rompiéndose la orilla… y luego la otra orilla… y luego otro pedacito… estem… ya parece rompecabezas
ehhhhh… tengo el firme propósito de ir este fin de semana a conseguir otra bañerita, de mientras lo estoy bañando ya en mis brazos y con la regadera… ya dije de mientras, porque no creo poder con él cuando pese más y se mueva más.
El colecho…a pues muy padre. MiNene agarró buen sueño desde el 4° día, cosa que me tomó por sorpresa, ahí me tiene despertándolo cada 2 horas porque me sentía reventar y porque no podía creer que tan pequeño durmiera ¡4 horas seguidas! ¿Cómo es posible? Mija estaba hasta tres horas llorando en la madrugada, ya me volvía loca. Pero este criaturo no, él es otro cantar. Apenas estoy haciéndome a la idea de que sí puede pasar tanto tiempo dormidito y no le pasa nada, sigue tan vivaz y feliz como siempre. Bueno, al que no le agradó mucho fue a MiEspo, porque le daba miedo aplastar a MiNene, así que empezó durmiendo en el sillón de nuestro cuarto y terminó durmiendo en la cama de otro cuarto. Pero yo muy contenta porque apenas me daba vuelta, le daba de comer a mi chiquito y a dormir los dos.
La cuna la acabamos de pasar al cuarto de nosotros, apenas esta semana. MiNene duerme ratitos en ella y ratotes conmigo en la cama. Lo que yo quería era un lugar más seguro donde tenerle cuando no le estoy cargando, por ejemplo cuando hago la comida, no puedo tenerle en brazos y me preocupaba que se cayera de la cama (como me pasó con MiBeba de pocos meses). ¿Qué porqué se va a caer si está recién nacido? ¡Pues porque el bebo ya se gira y repta por amplias secciones de la cama!
El carácter… Es muy despierto. Pone mucha atención a su entorno. Se sonríe y mucho, no es un reflejo, es una sonrisa sincera, franca y muy dulce. Se sonríe desde el día que nació… un día me estaba viendo fijamente muy serio, MiEspo le tenía en brazos y de repente ¡Sonrió! lo hizo de un modo mágico, como diciendo: ¡qué feliz estoy mamá! Es muy fuerte, da unas patadas tremendas y araña con ganas, las uñas le crecen muy rápidamente, sí se las corto pero de volada le vuelven a salir. Si algo no le agrada gruñe y lo hace muy alto. Si no se le atiende pronto llora desconsolado, se pone rojo y aprieta fuertemente los puños (como cuando estoy en el baño o tengo una olla caliente en la estufa).
Tiene cólicos, gases y rejurgita la leche. Ya le dieron medicina y no hizo mucho efecto. Ya sé que cuando cumpla unos 4 meses esto desaparecerá por la maduración propia del intestino. No pienso atiborrarlo de medicamento como a Mija, la pobrecita con tanta medicina sufrió muchísimo. En eso sí me ha servido la poca experiencia que tuve con las niñas, ya no me angustio tanto ni me creo todo lo que dicen los doctores ni las vecinas (que los tecitos, que el remedio de la selva lacandona, que el hilito rojo).
Va ganando peso y altura. La primer ropita ya no le queda, creí que le había encogido porque la lavé (a mano y sin exprimir) pero dije ¡es demasiada! Entonces, las personas que le conocieron recién nacido y le volvieron a ver dos semanas después dijeron que había crecido mucho, pero como yo le veo a diario pues no lo había notado.
El porteo… me estoy iniciando en el uso de la bandolera, el niño anda muy bien acostado como en hamaca, pero a la hora de ponerlo en vertical… ¡ARGHHHH! sufre él y sufro yo, se pone tieso como tabla, le comentaba a Dácil, no puedo hacer que doble las piernitas en posición de ranita, ¿Porqué no se porta como los bebés de los vídeos que apenas si se mueven? ¡Noooooo! El mío se pone tieso, tieso y nomás no se deja… a ver si en un par de meses la cosa cambia… el segundo día que tuve la bandolera estaba cargando a miNene cuando ¡Fuash! se me resbaló… ¡Ay que susto! suerte que estaba cerca del sillón y si hubiera caído por completo, caía en él. Lo alcancé a detener con una mano… me falta practicar… y mucho.
Voy recobrando mis fuerzas de a poco, ya puedo lavar a mano en el lavadero, cargar las cestas con ropa sucia, tender la ropa, caminar más cuadras, agacharme a limpiar sin sentir tanto dolor o que algo se me remueve en mi interior.
Las niñas… le adoran. Mija se siente su mamá, le carga, le arrulla, le duerme, le canta, le lee, le cambia el pañal. MiBeba le hace cariños, me avisa cuando despierta, le canta, me trae la bolsita para tirar el pañal sucio y le quiere regalar cuanto juguete encuentra por ahí.
MiMamáO ha sacado fuerzas de flaqueza y me ha ayudado tantísimo, que no sé que hubiera hecho sin su presencia. Apenas puede pero todavía lo carga, le cambia el pañal, le canta y le platica. Le ha alegrado la vida.
Las visitas… hemos tenido muchas visitas desde el primer día, que a veces termina engentado el pobre. Le traen ropita, pañales, accesorios, le han regalado tantísimas cosas que es como si me hubieran hecho varios baby shower’s. Y siguen llegando los regalos
MiNene hermoso, llegó para enseñarnos a ser mejores, a ejercitar la paciencia, a reconocer en él la presencia y bendición de Nuestro Señor.
El Placer De Llevarte Cerquita Mío
“El placer de llevarte Cerquita Mío” es un carnaval de Blogs iniciado por Cerquita Mío, para celebrar la Semana Internacional de la crianza en brazos 2012 y dar a conocer lo maravilloso de llevar pegaditos nuestros hijos siempre cerquita nuestro…
“Andas a la moda”, “Es una nueva tendencia de las mamás trendy“, son algunos de los comentarios que me han hecho en estos últimos días, lo cual me incomoda. ¿Sabe? No me gusta estar a la moda, en ningún aspecto, especialmente en la ropa y tendencias culturales. No sé, ni me interesa, si es de lo más nice o si otras personas lo hacen porque quieren estar a la vanguardia.
Hace 11 años MiEspo y yo viajamos a Chiapas con el propósito de encargar a Mija. Ahí vimos, entre otras muchas preciosidades, a las indígenas trabajar con los telares de cintura. A mí en especial me encantó uno color azul, recuerdo que le dije a MiEspo que me gustaría llevar a nuestro futuro hijo arropado en él. Así, ni tardo ni perezoso me lo compró.
¿Y ahora esto como se usa? Observamos a las mujeres cuando pasaban con sus niños en la espalda y a la cadera, hasta que de plano le dije a una de ellas que me hiciera el favor de explicarme como se amarraba. Muy amable, se desamarró a su nene, se agachó y lo colocó en su espalda, se echó encima su rebozo multicolor, dos nudos y tantán; ahí lo tiene.
Luego nació Mija, esperé un par de meses, ya que me daba nervio por lo pequeñita que estaba, la empecé a cargar en el rebozo y así hacía las faenas de la casa, lavar, barrer, trapear… lo intercalaba con un portabebés que usábamos con mucha frecuencia en los viajes que solíamos hacer.
A MiBeba también la cargué en ese rebozo, aunque menos, porque me regalaron cosa de… 4 portabebés más el que ya tenía yo… y todos los usé.
Ahora que nació MiNene, lo cargué de nuevo en el rebozo… pero ¡oh sorpresa! que me quedó chico… y el niño no es muy grande que digamos… llegué a la conclusión de que con las lavadas el rebozo se encogió
Tengo la fortuna de tratar con varias amigas en Twitter que fabrican fulares, sólo que la mayoría vive en el extranjero, excepto una que, “casualmente” tiene familiares en la misma ciudad donde vivo yo, así que que encargué una bandolera, me ahorró el porte del envío y encima su hermana (quien me lo entregó) tuvo a bien explicarme su uso y cuidado. Pues ahí me tiene, ahora tengo rebozo, bandolera y algunos portabebés sobrevivientes de las hermanas.
Moda o no, a mí me gusta tenerlos “bien cerquita mío”.
Tres Veces Madre Primeriza
He tenido tres embarazos. He vivido tres partos. He sido madre tres veces. Y cada vez ha sido la primera.
¿Qué cómo puedo decir esto? Pues así, cada niño es un mundo diferente, único y nuevo. Por tanto cada ocasión he sido madre diferente, única y nueva.
Si bien, hay pequeños detalles y situaciones que tal vez, en un principio me parecían insuperables y ahora me son de lo más naturales, también es cierto, que un montón de cosas se me olvida y debo recordar o reaprender para salir avante con la criatura en turno.
Los embarazos, cada uno planeado, programado, pedido, orado, concedido. Desde los antojos hasta los preparativos, pasando por Babies Shower’s, expectativas, miedos y consejos extraños.
Los partos, Mija en particular, MiBeba en seguridad social, MiNene en casa. Totalmente distintos, cada experiencia me ha convertido en otra persona, en otra mujer.
Los puerperios, depresión posparto + episotomía + miedos exagerados con Mija y con MiBeba… nada de eso con MiNene… cada punto me da otra perspectiva acerca de la misma situación: mi nueva maternidad.
Lo que funcionó con Mija no funciona con MiBeba y creo que me será completamente ajeno con MiNene. A cada hijo deberé conocerle en particular, tratarle, hallarle el modo -como dicen-
A todos los quiero igual, pero de modo diferente. Favoritos no tengo, todos son mis hijos, con sus características muy singulares, físicamente muy parecidos pero de carácter tan disímbolo que en ocasiones me pregunto ¿de dónde habrán salido así?
Cuando MiBeba estaba por nacer, me preguntaron cuanto tiempo había pasado del parto anterior, seis años contesté, ¡ah señora! Entonces es como si fuera primeriza de nuevo, ha sido mucho tiempo, me dijeron. ¿Cómo voy a ser primeriza? recuerdo que pensé. Apenas ella nació me dí cuenta de que sí, efectivamente, era la primera vez que pasaba por esto. Igual sucedió con MiNene, cinco años más tarde, yo no había conocido dolor semejante anteriormente y creo no volveré a sentir en ese nivel, yo no había tenido varón, sólo dos hembras. El amor que explotó en mi corazón apenas tenerle en brazos jamás lo había sentido antes.
En cada parto me he sentido morir, en cada parto he vuelto a nacer al sentir salir su cuerpecito del mío y al abrazarle por primera vez.
Cada vez, ha sido la primera vez. Cada parto me ha convertido en otra madre. No soy más mujer, ni menos mujer, sólo soy otra mujer, pasando de ser una madre con un poco de experiencia a otra madre nuevamente primeriza.
Crónica De Un Parto Muy Anunciado II
Viernes 31 de Agosto del 2012
7:00 p.m.
Como quien da un paso al vacío sabiendo que no hay red de protección, con los ojos cerrados y confiando plenamente en Dios, “En tus manos estoy Señor” comencé a repetir.
Apenas puse un pie en el taxi le llamé al celular a mi partera:
-Estoy de 5 de dilatación- le dije
-¿Y las contracciones?- me pregunta
-Muy irregulares, me dan, se me quitan, me duelen, me quedo dormida.
-Mmmh… se me hace muy raro, llámame en cuanto estés en casa.
-Ok.
Llegando a casa, un poco más calmada, le marco de nuevo, me dice que va a llamar a la Doctora que le auxilia y que se lanzan a verme. Yo ando como gallina sin cabeza, camino, me siento, me paro, camino de nuevo, hago un pozo en el pasillo.
9:00 p.m.
MiEspo ya está en casa, anda nerviosón, se pone a ver televisión. Me agüita un poco, esperaba otra reacción, supongo que es como autodefensa, no querer darse cuenta de que realmente está comenzando el parto. Al fín llegaron la partera y la doctora, traen consigo la alberca, puesto que pedí tener parto en agua, traen también una bomba para inflarla, algunos hules para cubrir el suelo, MiEspo coloca la manguera extralarga que compramos con antelación, para poder llenarla desde el baño y no tener que cargar tinas.
Ya me había comentado la partera que muchas mamis se quieren aliviar en agua y terminan aliviándose de pie, sentadas o en cunclillas. A ver como me va a mí.
Traen consigo otras cosillas que se van a usar en el parto, sinceramente ya no presto atención a todos esos artilugios, me urge saber si estoy o no de parto. Bien, mi partera me revisa, me hace un tacto, he de decir que el ginecólogo me dejó un poco lastimada, ella es muy cuidadosa pero de todos modos me duele.
-No, no tienes 5 de dilatación, tienes 3; por eso es que las contracciones no se regularizan.
¡Oh, no! ¿Y ahora? ¿Otra semana con contracciones falsas? D:
Ya me había explicado, que llegando a 4 de dilatación no había vuelta atrás, empezaba el parto y seguía hasta el final. Ahora me dice lo siguiente:
Como ya has tenido otros partos el cuello del útero está más blando, y se puede estirar hasta 5. Pero más adentro, le falta “borrarse”, ahí apenas estira hasta 3. Podemos hacer dos cosas:
- Si ya estás desesperada por aliviarte, podemos inducirlo naturalmente: podrías tomar aceite de ricino lo cual te provocaría las contracciones de inmediato (Pero… ¿Voy a estar con las contracciones, los dolores, vomitando, con diarrea y torzones?) y su efecto en el organismo te dura menos de 6 horas (¡Mmmm, nel no se hace!); podrías tomar el té de cominos (no me da confianza, la verdad, ya vinieron a ofrecérmelo en dos ocasiones); inclusive si quieres, podemos romperte las membranas (¡No, no quiero! ¡Quiero que todo sea natural, que todo siga su curso, no quiero nada inducido o forzado o artificial!).
¡Ay amá! Sí estoy desesperada, pero no quiero intervenciones. En eso me entra una duda: ¿Y si … mi cuerpo no puede generar un parto natural? Me han inducido en las dos ocasiones anteriores, si no soy capaz… ¿si no puedo? ¿si me estoy empecinando en algo que no…? ¿si por mi terquedad MiNene se ve afectado? ¿? Dudas, dudas, dudas.
- O bien, le damos tiempo a la naturaleza para que siga su curso. Según como te sientas más segura, si tú quieres y te sientes cómoda, podemos quedarnos aquí toda la noche (es decir, la partera y la doctora, quedarse a dormir en mi casa), esperar a que se te regularicen las contracciones y hacer el trabajo de parto. Pero en mi experiencia y viéndote así como vas, te aconsejaría que duermas y descanses lo más que puedas, de otro modo, vas a estar despierta toda la noche y mañana en la madrugada o por la mañana cuando se desencadene el parto estarás tan agotada que no podrás pujar. Mejor, trata de dormir y mañana ya “descansada” le damos con todo, si no has comenzado el trabajo de parto, te hacemos que lo comiences. Igual si te dan los dolores en la madrugada, nos llamas. ¿Cómo ves? ¿Qué decides?
11:00 p.m.
Sobra decir que me decidí por la segunda opción, yo sentía que YA pero mi cuerpo decía NO. Y les pedí que se fueran a sus casas, también ellas necesitaban descansar y yo las quería frescas para el gran momento. A este punto mi cansancio era tal, que aunque tuviera muchísima emoción, me quedaba dormida.
Mija me mira de un modo especialmente cariñoso y tierno. Le pregunto que tiene, si siente miedo. Me contesta que no, me abraza fuertemente, me aplasta la barriga. Me dice que quisiera que MiMamáGelo estuviera presente y viera nacer a su hermanito. Le digo que así será, desde el cielo ella nos ve y ese niño por nacer es un ángel que ella nos envía, por eso, en su nombre lleva parte del nombre de su bisabuela
Sábado 1 de Septiembre del 2012
4:00 a.m.
He pasado toda la madrugada con dolores fuertísimos, MiEspo me ha dicho chopetecientas veces que le llame a la partera, ya llenó la alberca con agua calientita, lista para meterme cuando yo quiera… pero no quiero todavía, sigo esperando a que me den más fuertes y más constantes, ahorita me dan cada 4 minutos y luego cada 2 minutos y luego me quedo dormida y el dolor me despierta (ahora sí estoy al revés
)
5:00 a.m.
Prendo el Cirio Pascual, rezo unas oraciones a la Vírgen María en su advocación de Schoenstatt, le hablo al retrato de MiMamáGelo, enciendo el incienso, tengo calor, tengo frío, en Dios confío.
6:00 a.m.
Finalmente me decido y le marco a la partera, ya no se me han quitado, ya no puedo dormir, ya no quiero caminar, ni sentarme, ni pararme, ni botar en la pelota, ¡No quiero nada!
7:00 a.m.
Llegan ambas, partera y doctora, me revisan, me toman la presión, revisan el ritmo cardiáco de MiNene, todo muy bien. Almorcé desde las 6:00 a.m., ya no tengo hambre, pero sí tengo mucha sed, luego náuseas, luego sed.
Me están cronometrando las contracciones, cada vez me duelen más. Que lejos se ven aquellos vídeos de partos orgásmicos, tal vez si hubiera tomado otro curso de yoga, conectándote con tu YO interior, o Meditación Trascendental, qué se yo. Pero no lo hice, me limité a escuchar a mi cuerpo. Y mi cuerpo me dice que duele… y mucho y que es apenas el comienzo.
Me piden que me relaje entre contracción y contracción, trato lo más que puedo. Recuerdo que cuando esperaba a Mija sí tomé un curso de yoga para embarazadas, me enseñaron a relajar y a aislar ciertas partes del cuerpo, eso hago, intento relajar la espalda, se me arquea como un gato amenazado, y siento que no la puedo controlar. Sí, no, sí, no, no sé… no sé ya…
A partir de este momento, dejo de mirar el reloj, ya bastante presión tengo, no quiero saber nada de nada, creo que me empiezo a poner de malas.
Me piden que vayamos a caminar, para ayudar a que MiNene termine de bajar; no quiero ni moverme, francamente, no sé como voy a soportar, no quiero, no quiero, me duele todo y creo que estoy perdiendo el control de mi cuerpo, como si alguien más lo moviera por mí. Vamos, me ayudan a levantarme, ¡A caminar! A darle la vuelta a la manzana. Me llevan apoyándome con cada una a mi lado, aprovechamos para que la doctora vaya a la tiendita a comprarme unos jugos, me gustan de mango, no encuentra y me trae de guayaba, ya MiEspo me había traído también de guayaba y lo vomité temprano, no supe si por el sabor o por las hormonas o por vaya usted a saber porqué, el caso es que fue pa’ fuera.
Evito pasar por casa de mi suegra, quien vive a la vuelta de la mía, como no está de acuerdo en que me alivie en casa si paso tendré que dar explicaciones y ahorita lo único que quiero es mentar madres ¡A la fregada! Yo que no digo groserías a menos que se me suba lo Rodríguez a la cabeza, creo que estoy siendo poseída por algo más allá de mí ser. ¡Chicles! ¡Chicles con chile! ¡Chicles con… ARGH! Doy tres pasitos y me encorvo toda a lo Gollum, ¡Ufff! ¡Que me parto!
Una vecina, desde la acera de enfrente, me grita si estoy bien, si necesito ayuda… ¡No gracias! Me sonrío cual Merlina en los locos Adams 2 ¡Estoy bien! ¡Sólo estoy casi pariendoooooooo!
Con todo, todavía tengo ánimo para platicarles algo de mi vida a MiPart(era) y a la Doc. Entre otras cosas, lo curiosas que son mis vecinas, que me han rondado toda la semana diciéndome que ya me tardé mucho en alumbrar, que si me voy a quedar de muestra, etc. También que se asomaron todas asustadas cuando MiPart llegó con sendo tanque de oxígeno y otras monadas para el gran día, supuestamente por aquí nadie sabía lo del parto en casa, a excepción de unos pocos amigos que no hablan con mi suegra. Pero como ya había comentado, mi suegra ya sabía, tuve que decirle a MiMamáO (quien por cierto hoy estaba en su casa)… y algunas vecinitas sospechaban cosas raras… en fín, que no me gusta andar dando explicaciones y ahora, sábado por la mañana, me andaba pavoneando (si así se le puede decir) en plena calle… la discreta me dicen.
Iban por la acera de enfrente un jovenazo y su mamá (imagino), él se me queda viendo con los ojos cuadrados, le pregunta a su mamá que qué es lo que me pasa, ¡ah! responde ella, está dando a luz… ¡Ajá! Me salí a parir a la banqueta… ¡ARGHHHHHH!
Regresamos al fín a casa, ¡Que vuelta tan eterna! A hidratarme, me dan el jugo, de rato leche con chocolate, le pido hielos a Mija, luego agua, más jugo, Mija va y viene, va y viene, MiEspo va y viene, va y viene, MiBeba se queda en el cuarto sentada en la cama observando todo muy atenta… Que quesadilla, que líquidos, que la toalla, que vacíen la alberca, que llenen la alberca, que sí, que no, que caiga el vacilón, que ya mero, que todavía no…
Alguien viene a buscar a MiEspo, se tarda las mil eternidades en volver al cuarto, parece que es un cliente ¿Porqué no lo corre cortesmente y le dice que su esposa está de parto? ¿Tendré que ir a gritarle yo misma en persona? ¡Algunas gentes no tienen consideración! Lo necesito aquí, a mi lado.
Me siento sola.
¡Ahora sí me dicen, no hay vuelta atrás! Mientras me atacan las contracciones me viene a la mente @IamElisol quien me recomendó rendirme ante las mismas, me rindo, no las evito, ni las quiero contrarrestrar, simplemente no puedo, MiPart me da masajes en las rodillas, en los hombros, me ayuda a vocalizar, me recuerda como respirar, la Doc también me da masajitos, me toma las manos, me dice que la apriete si quiero, no, no quiero apretarle las manos, siento que se me va la energía por los dedos y la necesito para resistir el resto de la jornada, MiEspo está en friega con la alberca al igual que Mija, ya la llenan, ya la vacían.
Sigo sentada en un sillón, no sé ni como estar, me dicen que tengo la espalda muy tensa, pero ya no tengo chance de relajarla, las contracciones no me dan tregua, empiezo ahora sí a desesperarme ¿Cuánto tiempo más voy a estar así? ¡Ya debería avanzar algo! Que les avise cuando quiera pujar, pues ya quiero pujarrrrr, tantito pero yaaaaaa.
Tengo muy, muy presente a MiMamáGelo, ella me acompañó al nacimiento de Mija, estuvo conmigo en el hospital, la escuchó llorar, me motivó a salir de la depresión pos-parto. Cuando nació MiBeba vino a ayudarme un fin de semana, luego me llamaba diario y me aconsejaba para su cuidado. Ahora no está, sólo la tengo en una fotografía en el buró de mi recámara.
Le estaba platicando a la Doc, que yo no había gritado con Mija, que con MiBeba sólo lloré un poco (“¡No llore señora, puje!”), que me contenía mucho, mucho. Entonces, ambas me dijeron, que si quería gritar gritara, que si quería llorar lo hiciera, que no me contuviera. ¡Sale! Ya me dieron permiso de mentar mentas, ora se aguantan. ¡Awwww! ¡Ahmmmmm! ¡Ayyyyy weeeeeee!
Tengo una cara muy sincera, todo se me nota, viéndome como estaba, la Doc. se puso a leerme citas bíblicas… ¡Oh Dios Mío! ¡Sé que estás conmigo! Tu palabra, tu presencia Señor, me dan tanta confianza, por un momento dejé de concentrarme en el dolor, cierro los ojos, no puedo mantenerlos abiertos, me recreo en el sonido de su voz… “Si Dios permitió que este nuevo ser se creara en tus entrañas y creciera dentro de tí, también permitirá que nazca y que todo salga bien, según su Voluntad”
Una inmensa dicha me invadió mientras la lectura bíblica seguía, yo con los ojos cerrados ví claramente como se iluminaba la habitación, sentí la presencia de Dios, Jesús del lado izquierdo, el manto de la Virgen hacia el lado derecho y… no me lo crea si no quiere, pero en medio de ellos ví a MiMamáGelo, sonriente, radiante, con su molachillo en la boca, su piel sonrosada, feliz, tendiéndome la mano… yo la tomé y comencé a llorar de felicidad, de alegría, de emoción… Dios, la Virgen, MiMamá estaban ahí conmigo, diciéndome que todo estaría bien, sólo necesitaba abandonarme…
Mija a mi lado dándome besos y más besos, acariciándome el cabello, diciéndome: -Tranquila mamá, todo está bien, Si Jesús cayó y se levantó ¡Tú también puedes!
¡Órale pues! Me desvisten, me ponen una bata que me presta MiPart porque yo ni bata tengo ¡caray! me meto a la alberca, esto apenas empieza… ¿Qué horas son? ¡Sepa la bola! No tengo la más mínima noción del tiempo…
La alberca ha sido vaciada, vuelta a llenar, vuelta a vaciar; ya que se me enfriaba el agua a cada rato. Encima se empezó a desinflar. Ponen de nuevo la bomba portátil a pilas que trajeron para inflarla, hace mucho ruido y se tarda bastante en hacer su tarea. Se le acaban las pilas. Yo con mis dolores. MiEspo tiene que inflarla “a mano”, es decir “a boca”. Ahí está el pobre hombre, poniéndose verde cual Hulk, infla que ifla, sopla que sopla, con todo el cansancio y la tensión acumulada, mientras yo… lo siento no puedo evitarlo… empiezo a gritar bajito, mediano y alto… no puedo, en serio no puedo evitarlo, esto es más fuerte que yo…
Ya mi cuerpo no me pertenece… cada vez grito con más fuerza… no sé de donde me salen tales alaridos, espero no asustar a MiBeba y a Mija… no, no están asustadas, están tan tranquilas que me espantan a mí… dejo de verlas, sigo con mis ojos cerrados, no tengo cabeza para pensar, ni para hablar, ni para nada que no sea gritar… ya no quiero hacerlo, no quiero gritar más, me estoy desforzando, más no puedo, no puedo evitarlo… siento un poco de vergüenza, pero me la aguanto, ya a este punto me vale madres quien me escuche y quien no ¿En que estaba pensando? ¡No lo vuelvo a hacer! ¡Yo no conocía este dolor! ¡Jamás lo había sentido! ¡No fue así con Mija ni con miBeba! ¡Oh Dios mío! ¡Me muero! En algún momento creí que sería más fácil por las experiencias pasadas, no ha sido así…
Apenas alcanzo a respirar, el aire está muy sofocante, estamos encerrados en mi cuarto, el cuarto de papá y mamá, MiPart, la Doc, MiEspo, Mija, MiBeba y yo… el vapor que emana del agua calientita y yo sudando a mares, parezco Benny Hill, me siguen hidratando a pesar de mis quejas, ya no quiero beber nada, ¡cómo de que no! me siguen dando agua, jugo, hielos, siento frío en la espalda, en los brazos, los cuales tengo agarrados de unas asas especiales en la alberca… tengo escalofríos, todo el cuerpo me tiembla, esto me ha pasado en los 3 partos, me pongo a temblar como gelatina a medio cuajar… ¡Brrrr! ¡ARGHHHH! ¡AWWWW! Si fuera de noche ya estaría aullando… momento, creo que ya lo hice, ya ni sé…
Han timbrado a la puerta, es MiMamáO, le digo a Mija que le diga que espere, no quiero que entre al cuarto, verla ahí me causará más tensión, lo siento por ella, porque me escucha como estoy gritando y no puede hacer nada más que rezar, pero ya no quiero a nadie más en esta habitación, creo que estoy hasta gruñendo cual león enjaulado. No era así como me lo había imaginado, pero ¿qué más da? Es mi parto, no puedo no sentir nada como otras amigas que no les ha dolido… ni puedo reír porque me duele tanto…
Siento que no avanzo nada, a pesar de todas las porras que me echan tanto MiPart, como la Doc e inclusive MiEspo, que soy muy valiente (¿Cual? ¡Ya me estoy rajando! ¿Aquí no se puede una césarea? ¡o jálenle al cordón de perdis!), que soy muy fuerte (¿Fuerte yo? Pero sí estoy que me desmayoooooo, no puedo más, no siento la cabeza, me voy a dejar, me voy a desmayar, háganle como puedan, yo en la esquina bajaaaaaan), que voy muy bien (no puedo respirar, no alcanzo a agarrar aire, me ahogo, ¡Madre mía de Guadalupe! ¡Quiero a mi mamáaaaaaa! ¡No mejor no! ¡O bueno sí!).
Pujo, pujo y no percibo progreso alguno, el esfuerzo que hago es como si no hiciera nada, el agua me regresa toda la fuerza, aparte siento que me aplasta por encima la panza. Si bien, sentí menos dolor lumbar cuando me sumergí en la alberca, ahora es como si nada pasara, no avanzo nada, no baja nada, no nace
…
Mis gritos se escuchan en la privada de atrás, una vecina sale corriendo de su casa y se topa con la señora de la papelería, ambas recorren la cuadra buscando a quien está desgañitándose de ese modo, así llegan a mi casa, como ven que el candado no está puesto se meten a la cochera, tocan con insistencia la puerta, sale MiMamáO. Ellas pensaban que estaba yo sola pariendo en casa, querían ayudar, miMamáO les explica que están MiEspo, MiPart y la Doc. Se van compungidas. :S
Casi al instante aparecen en escena mi cuñada y la señora de la tiendita de la esquina, mi cuñada de plano también se mete a la casa, y se pone a discutir ¡Con MiMamáO! ¡Que qué son esos gritotes! ¡En el IMSS no las dejan gritar! ¡¿Porqué no se la llevan al Seguro?! ¡Cierre todas las puertas que se le mete la contaminación! Ya estaba muy decidida a entrar a mi cuarto, pero MiMamáO se lo impidió, alegando que decía la Doc. que nadie debía de entrar. Se retiró súper enojada.
No sé sinceramente, cuanto tiempo ha pasado, todos me siguen dando ánimos, palabras de aliento, nadie me ha regañado, son muy pacientes conmigo, yo siento desfallecer…
MiPart no puede tomarle bien el ritmo cardiaco a MiNene dentro de la alberca, mi presión está bien, yo me siento fatal, no creo poder soportar más. Me sugiere que me salga un momento de la alberca para hacerme un tacto y checar que de veras esté de 10 de dilatación, porque tal vez tenga menos y esté sobre esforzándome, lo cual podría desencadenar en más daño que bien.
Como pude me levanté, salí en tres capítulos, ahora siento mucho más frío, con toda la bata mojada pegada al cuerpo, los dolores a todo lo que dan… efectivamente, estoy toda dilatada, ahora sí, me preguntan si quiero volver a la alberca, contesto que no, ya no quiero, me dicen que en qué posición estoy más cómoda ¡En ninguna! Me doy cuenta que parada no puedo estar, así que me sugieren me ponga en cunclillas, así lo hago mientras MiEspo se sienta en un banquito, para sostenerme por la espalda, grito un poco más, no alcanzo a tomar el aire…
-Respira, mándale oxígeno a MiNene- Me susurra al oído MiEspo.
-¡Ya se le ve el pelito! ¡Vamos, vamos!- Me anima MiPart.
-Ahora sí, necesito que ahogues tu grito, te lo tragues y con esa fuerza pujes todo lo que puedas, tu hijo está por nacer- Ya no sé quien me dijo esto, si MiPart o la Doc… ¿Quién fué?
-Falta poco para que lo tengas en brazos, ya casi lo tienes, sólo puja un poco más- La Doc.
Pujo, ahogo el grito que me hace explotar por dentro, creo que todo mi minúsculo cuerpecillo se desbaratará en la próxima contracción, no sé si podré… ¡ah! pero yo sé respirar, yo ya he pujado, yo ya fuí madre dos veces, yo… yo… yo sola no puedo…
-¡Ayúdame MiPart! ¡Ayúdame por favor! - Le imploro a punto del desmayo.
-¡Sí, sí te ayudo! – Me contesta con toda la autoridad y seguridad del mundo.
Introduce sus dedos en mí, me presiona y me indica en dónde debo hacer fuerza para que ya nazca MiNene. Estoy coronando, pero tengo la sensación de que ya salió la cabeza, no me atrevo a abrir los ojos, y ¿Qué tal si se me queda a medio camino? ¿Si se me queda atorado? ¡OMG! ¡Dios Santísimo ayúdame!
-¡Está por nacer! ¡Ya viene!
Mija se había aburrido de tanto grito y sombrerazo, se fue a ver la TV.
-MiBeba: ¡Dígale a Mija que venga, grítele a su abuelita que venga corriendo, que ya va a nacer MiNene!
-¡Sí mamá! ¡Herrrmanaaaaaa, Abuelitaaaaaa ya va a nacer el hermanitooooooo!
¡Ayyyyyyyy! Siento que me voy a hacer del bañoooooouuuuu… un último pujido… Un ardor increíble que me quema por dentro… ¡Ya nació! ¡YA NACIÓ MINENE!
1:08 p.m.
-¡Gloria a Dios!- La Doc.
-¡Ya está aquí tu bebé!- MiPart
-¡Hola MiNene, soy papá! – MiEspo
-¡Bendito mi Padre Dios! Mira nuestro hijo: ¡es perfecto! ¡es bello! ¡es mío! ¡Nuestro hijo! – YoMera
-¡Hola mi corazón, soy mamá, todo está bien, te amo, te amo tanto!- YoMera
P.D. La mano de Dios se hizo presente en todo momento:
- Fíjese en mi lista de “No quiero volver a pasar por esto”, Dios me lo concedió, punto por punto.
- Hubo un momento en que el latido de MiNene bajó peligrosamente, MiPart me dió indicaciones de respirar profundo porque el bebé peligraba, yo asentí con la cabeza, pero en realidad no escuché nada, el que me hizo reaccionar fue MiEspo hablándome al oído, como si me sacudiera. MiPart le hizo señas a la Doc. para que preparase lo necesario para darle reanimación a MiNene cuando naciera. Afortunadamente y Gracias a Dios, todavía no le salían los pies cuando ya estaba llorando, no necesitó ningún estímulo extra.
- MiNene salió enterito en un solo pujido, normalmente nace la cabeza, se gira un poco y luego salen los hombros y el resto del cuerpo. Él nació de un sólo tirón.
- No fue necesario limpiarle las fosas nasales a MiNene, con el llanto fue suficiente, no pasé de nuevo por la horrible experiencia de verle casi morir como a MiBeba.
- Con mis hijas el calostro me bajó al tercer día, la leche al sexto día. Con MiNene, el calostro estuvo disponible inmediatamente al nacer él.
- No sufrí la episotomía, tuve un ligero desgarre, del cual ya cicatricé.
- Por mis antecedentes, MiPart esperaba una hemorragia fuerte, ya venía preparada para ello. Sin embargo, me dice que he sido de las que menos ha sangrado.
- Debido a que tengo los músculos abdominales muy separados MiPart preveía un parto largo (aunque a mí me pareciera eterno) me dijo que fue realmente rápido, hay mamis que han estado 4 días con trabajo de parto.
- Simplemente desde el momento de la concepción, por mi edad, era probable que tuviera muchos problemas y fuera de alto riesgo. No fue así, todo marchó de maravilla.
- Ni siquiera he tenido depresión posparto, que me dió bien fuerte con las niñas.
- MiPart me dijo, que quería que yo me diera la oportunidad de vivir el parto sin intervención alguna, que me convenciera de que sí podía tener un trabajo de parto de manera natural… y así fue.
- Se pudieron presentar mil y un situaciones de último momento, por lo que teníamos previsto marcharnos en el auto de la Doc. al IMSS si algo pasaba. No fue necesario.
- Como Dios fue poniendo en el camino a las personas adecuadas y las situaciones acertadas; para que todo fuera cayendo en su lugar.
Gracias de corazón, a Dios por brindarme este regalo de un tercer hijo, mi primer varón; a MiEspo por su amor incondicional, a Mis hijas por su paciencia, a MiMamáO por su invaluable ayuda, a MiPart por todo lo que me enseñó, a la Doc. por sus cuidados, a MiGine por sus atenciones, a mi familia por ser mi soporte, a mis amigas por sus oraciones, a las vecinas por estar, a mi gente linda de Twitter y de Google + que siempre me animó, me acompañó y me comprendió durante todo este proceso. Gracias a tí que me estás leyendo, por ser parte de esta historia.
Juan 16:21;
“La mujer, cuando va a dar a luz,
siente angustia porque le llegó la hora;
pero cuando nace el niño,
se olvida de su dolor,
por la alegría que siente
al ver que ha venido un hombre al mundo.”
P.D.2 Una imagen dice más que mil palabras, entonces nueve imágenes dicen más que nuevemil palabras…








P.D.3 ¿Sabes quien tomó estas fotos? Mija fué. Ehm, se suponía que tomaría vídeo, pero a la hora de la hora, si no es porque le pido que agarre la cámara, se le habría olvidado. Mejor no me quejo y le agradezco que haya dado fé de los hechos.
Crónica De Un Parto Muy Anunciado I
Sábado 25 de Agosto del 2012.
12:22 a.m.
Tengo fuertes dolores lumbares, como si la cintura y cadera se me abrieran desde adentro y me rompieran en dos.
Creí que eso era todo, pero no. Según yo, tenía contracciones de Braxton por ahí de las 9:00 p.m. No tomé mucha importancia la verdad, porque tengo semanas con ellas. Pero llegando las 10:00 p.m. y mientras platicaba con una buena amiga, se me puso la panza dura, dura y me dolió mucho el área del pubis, como si MiNene empujara hacia afuera. Le comenté esto a ella y me dijo, que probablemente ya sean las verdaderas.
Por ahí de las 11:00 p.m., ansiosa, algo nerviosa y a la vez contenta, me puse a ¡planchar! (¿apenas?) la ropita del bebé, que tengo de hace meses y acomodar el cajón con sus cosas (incluyendo los regalos de @jazcitas y @faithsunflower).
Y es que, oiga usted, no importa que sea uno primeriza, o con experiencia, no. Cada parto es diferente. Con Mija las contracciones comenzaron fuertes y siguieron fuertes y nunca bajaron ni subieron, era como una bomba que explotaba y volvía a explotar. Todo lo sentía en la parte baja del vientre. Lo único que coincide es ese dolor lumbar que me descuajeringa. Ese mismo dolor que me despertó hace 11 años, exactamente a las 12:00 a.m., tal como había dicho la Ginecóloga y que culminó a las 4:20 a.m. de ese día.
Con MiBeba la cosa fue diferente. También me rompieron membranas, como con Mija, pero… las contracciones empezaron medianitas, fueron subiendo, siguieron fuertesonas y ya no bajaron. Aquí el dolor se centró en la parte alta del abdomen, que de plano yo estaba segura, MiBeba saldría disparada cual Alien invadiendo un cuerpo ajeno. Me provocaron el parto a las 10:00 a.m. o algo más tarde, me alivié por allá de las 5:40 p.m., después de mucho esfuerzo, y de litros y litros de líquido amniótico (¡exageré!).
Por eso ahora, no sabía como identificar estas contracciones. Porque están suavesonas e irregulares. Pero de momento, siento mucho dolor. Entonces no están tan suavesonas…
Bueno, ya que estamos en esto, y no sin antes aclarar que no sé en que termine el asunto… es decir sí sé en que va a terminar, lo que no sé es cómo… va aquí una confesión:
Decidimos tener parto en casa. No fue una decisión tomada a la ligera, la pensamos mucho, la investigamos mucho, la oramos mucho…
Sí hay parteras (¡ay, ouch arghhh!) en la región, lo que yo no sabía era ¿dónde podía encontrar una? Un buen día, una buena amiga vino a visitarme y se me ocurrió comentarle. Resultó que ella conocía a una partera muy joven, pero con experiencia, al tiempo me pasó sus datos. Tardé un par de meses en contactarla, porque creía que me iba a cobrar cada consulta y por ese tiempo no había dinero. Al fín me decidí y le llamé, mi amiga ya le había hablado de mí y nos pusimos de acuerdo. Yo tenía mucha ansiedad por conocerla, tuve que esperar otros 15 días más, porque organizó una reunión donde estaríamos varias mamás para que nos informara del procedimiento, ventajas, estudios, etc. que, yo la verdad, no necesitaba nada de eso, ya estaba completamente convencida, sin conocerla y sin toda esa información (que alguna ya la sabía) de que quería parto en casa.
Asistí a la reunión y llevé a una amiguita embarazada conmigo, ambas quedamos fascinadas y decididas a tener a nuestras criaturas en casa. Luego, la partera tuvo que salir de la ciudad, y el viaje que en un principio duraría 2 semanas se alargó a un mes y creo otra semana. Ya estaba muy desilusionada, pues al mismo tiempo mi ginecólogo particular se había quedado sin contrato en el IMSS, el contrato de MiEsposo estaba por vencer, así ya no tendría ni Seguro ni dinero para pagar un particular.
Siempre he pensado en tener alternativas, así mi plan A: aliviarme en casa. Y si algo salía mal, entonces mi plan B: ir al IMSS. Estaba realmente muy angustiada cuando sucedieron estas cosas, inclusive bajé de peso y me dió anemia. Pese a todo, no perdí la fe en que Dios prepararía el camino para que todo saliera bien. Le renovaron el contrato a MiEsposo, también a mi Ginecólogo y después de un tiempo, la partera volvió a casa.
Estando ya bien animadota, la semana pasada con lo del nivel 8 del líquido amniótico, me dijo la partera que era riesgoso para el bebé si bajaba a 5 o menos. Ya me estaba haciendo a la idea de parir de nuevo en el IMSS, pero siguiendo sus consejos y otros que me dieron, logramos subir (a Dios gracias) a 10. Ya con esto, la cosa cambia. ¡ Y mucho!
Para no hacerla más larga y porque acabo de descubrir que tengo un manchadito de sangre, hoy que el doc. me dijo que estaba todo bien con el líquido amniótico, mi partera me dijo que esperaba mi llamada a cualquier hora inclusive de madrugada. Voy a llamarle y que sea lo que Dios quiera.
1:30 a.m.
Yo no sé, pero muero de hambre. Me preparo una quesadilla con tortilla de harina y… sí adivino usted, con queso de rueda ¡directititito del mismísimo Fresnillo, Zacatecas! Mis compadritos que vinieron a la Primera Comunión de Mija, tuvieron a bien traerme, no uno, ni dos, sino como dos y medio kilo de queso de rueda MENONITA. Así que si MiNene no baja, no será por antojo de queso, no señor. *Ella pone los ojos en blanco mientras babea cual perro de Pavlov y aguanta otra contracción*
3:00 a.m.
Le marqué varias veces al celular, no me contestó sino hasta la cuarta o quinta ocasión. Algo anda mal con su celular, porque ni siquiera me registró como llamada perdida. Todo lo que le comenté es signo de que el parto va en marcha, me recomendó seguir tomando mucho líquido, principalmente agua, respirar en las contracciones y tratar de descansar. He tenido las contracciones cada 20 minutos, muy intensas y dolorosas, el foco se localiza en la cintura y recorre hacia el frente a la parte alta y luego baja del vientre. La panza dura como sandía y esa sensación de que alguien me revienta por dentro. Deben ser regulares, hasta que las tenga cada 4-5 minutos entonces comenzaríamos con el parto en sí.
Por ahora me dice que tome una ducha caliente para aminorar las molestias, que se me calman o que me dan más fuertes. Plenas dos de la madrugada y yo duchándome de nuevo. Me dan más fuertes y pienso para mis adentros: llegó la hora. Con el baño también me relajo un poco, luego de alistar el cajón de MiNene, guardar ropa de las mijas, despejar una cama perdida entre varios cerros de ropa y encontrar el jumper escolar que Mija traía perdido desde el martes -¡Wiiiiii!- me entró un sueño que parecían tres. Me acuesto a “descansar” y esperar que las contracciones se regularicennnnnnn zzzzzzz ZZZZZZ!
9:00 a.m.
¡Que chistoso! Me quedé profundamente dormida y ya no supe si me dieron o no, fuertes o suaves, falsas o verdaderas. El hambre me levantó, a las 7:00 a.m. desayuné ligero. Las contracciones siguieron, pensé en ponerme a lavar u ordenar el tiradero. La cabeza se me fué pa’tras y se me cerraron los ojos de nuevo. Tengo demasiado sueño, yo me voy a la cama, con todo y vientre empedrado. Desperté de nuevo a las 9:00 a.m. a comer algo y a beber más agua. Y al baño. Estoy viviendo entre mi cuarto y el sanitario, con breves viajes a la cocina. Voy, vengo, voy.
Esta vez es mi partera quien llama, quería marcarme más temprano pero pensó que aún dormía. Y tenía razón. Pues bueno, quedamos de llamarnos durante el día según ocurran las cosas. Me ducho otra vez, sí que le hace, necesito sentir el agua calientita en mi espalda. Sigo con los manchaditos de sangre, no es viva, sino color café.
12:00 p.m.
Que me caen las compañeras catequistas. Que me organizaron un Baby Shower (Fiesta de canastilla) Express. Vienen armadas con refrescos, burritos, deshechables y regalos. ¡Divinas ellas!
Entre platica y platica, contracción y contracción, nos cae el Párroco, que también viene a echarme porras y a regalarme sendas latas de leche en polvo. ¡OMG! Estoy tan contenta, yo que no tenía ánimo de nada, pues ya me pusieron de buen humor. Y luego de mal humor con algunos comentarios totalmente fuera de lugar. Y luego de buen humor al tomarme esos comentarios a broma.
6:30 p.m.
Vienen a verme mi partera y la doctora que le asiste. Me revisan entre las dos y encuentran que todo está muy bien. Las contracciones siguen irregulares. MiNene resultó muy reactivo: 4 reacciones en 5 minutos
me comentan que otros bebés toman hasta 20 min. para presentar 2 reacciones. La Doctora nos felicita por haber tomado la decisión del parto en casa, dice será una experiencia inolvidable. El manchadito de sangre indica que se está adelgazando el cuello uterino, los dolores lumbares son a causa de que MiNene tiene su espalda contra la mía, necesita girar hacia un lado para descender y poder nacer. Que siga tomando muchos líquidos, también me presta su pelota de Yoga, me sugiere algunos ejercicios para aminorar las molestias de las contracciones y para que MiNene se acomode. Anda desatado, se mueve por toda la panza. También me dicen, que como es el tercero ya mis músculos abdominales están muy distendidos y que, él se encuentra muy cómodo con esto. Ya me había dado cuenta de los músculos, antes de embarazarme, luego tendré que ver como lo soluciono.
La causa de las contracciones tan fuertes fue el tacto que me hizo el Ginecólogo. Resultaron falsas al final de cuentas, porque no se regularizaron y hasta me permitieron dormir, aunque sea por breves lapsos durante el día y parte de la madrugada. Falsas, falsas, pero bien dolorosas. ¿Qué será de las verdaderas?
11:30 p.m.
El sueño me vence. A dormir.
Domingo 26 de Agosto del 2012.
3:00 a.m.
Tengo buen rato despierta, las contracciones están a todo lo que dan. Anduve limpiando el cuarto de las niñas, ordenando cada zapatito de la Barbie, figura geométrica, peluche y canica que me salía al paso y tomando el tiempo entre las contracciones. Me dí otra ducha caliente, tomé más agua, comí algo. Quisiera aliviarme hoy, aquí está mi esposo y no tengo el pendiente de la escuela de Mija, pero no será cuando yo quiera, sino cuando Él y MiNene quieran. Cronómetro en mano y anotando cada período, espero a que se regularicen. Me vuelvo a dormir a pesar del dolor.
6:00 a.m.
¡Hambre hambre hambre! Voy por algo para desayunar, mientras pongo la lavadora, al paso que voy se me hace que no nace hoy.
10:00 a.m.
Mis hijas y miEspo se van a Misa, yo me quedo en casa tendiendo ropa, estoy yendo al sanitario a cada momento, no quisiera interrumpir la liturgia con mis constantes salidas. Las niñas están orando por nosotros, para que ya nazca el hermanito, que ya le quieren conocer, cargar y cambiar el pañal.
Aunque MiBeba insiste en que su hermanito no sale porque no quiere usar pañal.
He seguido con el manchadito de sangre, además de expulsar un poco de mucosidad café un tanto descolorida. Sueño, contracciones, más sueño. Ando como los bebés con “el horario volteado” durmiendo en el día, activa en la noche.
12:00 p.m.
Me llama mi Partera para ver como ando, ya le doy razón, me dice que camine, que me ayuda a bajar al bebé; que todo sigue bien, que haga más ejercicio con la pelota y que cualquier cosa ahí está ella. Por si esto fuera poco, su familia y amistades también están orando por nosotros. ¡Gracias Dios!
3:00 p.m.
Salimos a lonchear, con ese pretexto pues a caminar. De ahí nos pasamos al bosque a que las mijas jugaran en los mecánicos y a tomarnos algunas fotitos. No sé cuanto tiempo pase para volver a sacar a paseo a mis criaturas, ellas lo disfrutan mucho, yo también aunque ahorita lo que quisiera es estar en cama.
5:30 p.m.
Me visitan mi hermano y miMamáO, ella viene a quedarse unos días por si me alivio en la semana. He aquí, que no le habíamos dicho nada a mamá, por no preocuparla y ahora que ya está en casa… ¡no sé cómo decirle lo del parto! Tampoco a mi suegra le comentamos, pero ella con sus poderes mágicos (y con las vecinas comunicativas) no sabemos como diantres, se enteró. Y dijo que no estaba a gusto con nuestra decisión. ¡cómo si alguna vez lo hubiese estado! En fín, tenían que saberlo, pero no queríamos malas caras, desaprobaciones y consejos no pedidos.
Lunes 27 de Agosto del 2012.
Por la mañana, hable con miMamáO, y para mi gran sorpresa, sólo preguntó el porqué, le dije que no quería volver a pasar por esto. Y me apoyó. Se quedó tan tranquila. Yo no podía creerlo, para mi fortuna, reaccionó muy bien. Descansé y me relajé muchísimo con esto. Creo era algo que me tenía al filo, pero ya pasó, Bendito sea Dios.
El día transcurrió igual, tranquilamente, pocas contracciones. A esperar la noche para recibir las contracciones fuertes y tal vez a miNene.
Mi Partera me recomienda hacerme un ultrasonido mañana, si es que todavía no me he aliviado, de preferencia con otro especialista porque quería una segunda opinión y claro, checar como va el líquido amniótico y la placenta principalmente.
Martes 28 de Agosto del 2012.
Salgo a buscar donde hacerme un ultrasonido por la mañana, ya que mi Gine me atiende sólo por las tardes. Después de andar un buen rato, subir y bajar, encuentro un local donde no es tan caro y lo realiza un médico, aunque la partera me recomendó que me lo hiciera con un radiólogo, no encontré por aquí cerca.
En lo que llega el médico, me tengo que chutar una sarta de sandeces que platican la secretaria, su sobrina y la mamá de esta. ¿Porqué? Porque la sobrina está embarazada y empiezan con las mismas cosas de siempre.
-Me quiero aliviar en el IMSS pero que me atienda bien el doctor y luego le pago por fuera el parto - sobrina embarazada
-Ya ves Fulanita no se alivió (¿Se quedaría de muestra?), el esposo la internó y le hicieron cesárea (¡Ah! ¿eso es NO aliviarse?)- mamá
-¡Anda tú! pero pagaron $21,000.00 por la operación. Es que ella no quiso aliviarse, porque quedan más aguadas. (¿En serio? O.o) – Secre
-No, pero Perenganita ya está muy vieja, ya se quedó así sin tener hijos -¿Cuántos años tiene? -32 (¡OMG! Entonces ¡soy una momia!)- mamá
-Es que la vida está muy difícil, ya no son tiempos para andar teniendo hijos (¡Ah Dioh! ¿Entonces cuando?)
-¡Pero estás tan amarilla niña! Has de tener anemia -Me acaban de sacar la sangre -No, tú tienes anemia ¿O te asustaste?
-Y luego mi hija, recién aliviada de cesárea, la hicieron que caminara. Se desmayó y se golpeó la cabeza contra la mesita de servicio, yo que andaba cargando a mi nieto, casi aviento al muchachillo pa’ salvar a mi hija, con una mano el bebé, con la otra mi hija y con un pie acerqué la silla, mientras gritaba… -Help!
Y así, por el estilo. Yo rogando al cielo que ya llegara el médico. Al fin arribó el hombre, me pasa, me hace el ultrasonido ¿Qué cree? (¡ay, ouch, argh!) que ya hay más líquido amniótico que el viernes, la placenta sigue en fase 3, el niño ya se acomodó con su espalda a un lado, que estoy lista y que en cualquier momento saldrá ese chamaco. Esto me tranquiliza un resto, ya me voy al mandado muy contenta y agradecida con Dios.
De regreso a casa, le llamo a mi Partera, le paso reporte y dice que todo está muy bien, que a menos que me súper urja aliviarme podríamos intentar métodos naturales para acelerar el parto. ¿Sabe que? No. No quiero acelerar nada, mi preocupación eran el nivel del líquido amniótico y la madurez de la placenta; mientras estos no representen un grave problema, por mí me espero a la 40 ó 41 o lo que MiNene quiera.
El día transcurre relajadamente, MiNene se sigue moviendo cuando como dulce, o cuando le hablo. Se me vienen las contracciones muy fuertes cuando hago corajes… así que procuraré no hacerme mala leche e ignorar actitudes y comentarios que sólo me enfadan. Aunque a veces… es casi imposible
Miércoles 29 de Agosto del 2012
No puede ser… no sucede nada… contracciones fuertísimas de madrugada, todo tan tranquilo durante el día. Mi partera está en constante comunicación vía telefónica, me da ánimos, me alienta, me tranquiliza… MiNene tan a gusto en la barriga ¡Ya quiero verte!
Jueves 30 de Agosto del 2012
Mija tiene su cita con el dentista, gracias a dios aquí está MiMamáO quien la lleva a revisión. Yo, no quiero caminar, no tengo ánimos de salir, creo que si me voy a la calle comenzaré trabajo de parto en plena banqueta.
Viernes 31 de Agosto del 2012
Y yo sigo tan tranquila.
Tuve la feliz ocurrencia de ponerme a barrer y trapear la cochera, que ya estaba que daba cosa, me cansé muchísimo y me tardé más de una hora. Me dolió todo mi redondo y embarazado cuerpo.
Durante el día me dieron las contracciones, especialmente a la hora de la comida, luego se me calmaron. He traido mucho sueño, sólo pude recostarme un rato, alrededor de media hora por ahí de las 4:00 p.m.
A las 5:00 p.m. me fuí al consultorio de mi Gine, sin cita. Y ándale que por andar de impulsiva, el médico vino llegando hasta las 6:30 p.m. Me estaba quedando dormida, me sentía muy cansada, débil, desforzada tal como un fuerte resfriado. Creo que me estoy quedando ya sin fuerzas.
A mis cuentas estoy comenzando la semana 40. El doctor sonriente y amable, como siempre, me pasa (¡Gracias a Dios se le olvidó la llave de su consultorio y tuvo que revisarme en el de cardio, por lo que no tuve que subir escaleras!). El pulso del bebé muy bien, mi presión también, la placenta ya muy madura (lógico, por la edad gestacional), el nivel del líquido amniótico que había subido hasta 12 ahora bajó de nuevo, otro tacto y me dice que traigo 5 de dilatación ¿Y las contracciones apá? Las contracciones bien gracias y ¿la familia? Nada, que seguían irregulares, dolorosas pero irregulares.
Y con una cara de apuro, me dice mi Gine:
-¡Váyase de inmediato al IMSS! si sigue esperando que le den las contracciones más fuertes se me va a venir aliviando en el taxi, vaya a su casa, recoja sus cosas, encargue a sus hijas (quienes me acompañaron al consultorio) y se me lanza al IMSS, busque al Dr. fulano de tal, dígale que va de parte mía y que lleva 5 de dilatación, ¡no espere más!
-¡Ok, Doctor! - Le digo -Pero si me voy ahorita al IMSS… ¿qué me van a hacer? ¿Me romperán las membranas y me inyectarán oxitocina? ¿Me provocarán el parto como con las niñas?
-Es lo más seguro- me contesta. -Ya no debemos esperar más, ese niño ya está listo para nacer, yo creo en la madrugada ya estará saliendo el muchachito.
-¿Y usted estará mañana sábado en urgencias del IMSS doc?
-No, yo voy hasta el lunes.
¡Chicles y chocolates! Llegó el momento… mi corazón se detuvo un momento, dió una voltereta al estilo matrix… y se aceleró al máximo. Me lanzo con la bendición del doctor y con el corazón en la boca, a mi casita mientras mis hijas gritan por todo el boulevard: ¡Ya va a nacer el hermanite!
Tres abrazos
“Dormí poco. Entre el viento con tierra, la hojarasca y el dolor de cabeza no me dieron tiempo de descansar. Amaneció muy pronto. El papá de las niñas se mete al baño, hace ruido. De rato las niñas se levantan y hablan alto, gritan, reniegan que quieren seguir dormidas.
El transporte escolar recoje a la mayor, a la menor hay que llevarla al jardín. El sol en pleno. Me siento mareada y traigo el estómago revuelto. No puedo agacharme a recoger lo que se me cae, me lastimo. Dejaron la ventana del baño abierta y no puedo estirarme para cerrarla, me duele. Tendré que esperar a que alguien venga y me ayude. O tal vez, podría subirme en el banquito o en una silla, pero me da miedo caerme, me siento débil.
Si me quedo quieta un momento siento que me voy para atrás, tengo que agarrarme de la pared para no caerme. No sé que desayunar, se me acabó el jugo y la leche me está haciendo daño. Muchas cosas no me caen bien a la hora de comer.
Pronto el niño va a nacer y no sé si podré. Hay muchas cosas que hacer, planchar no puedo, trapear tampoco y barrer sólo despacio…”
Esos pensamientos ocupaban la mente de mi madre, los días que estuvo en mi casa. Ayer le dije que me sentía bien y se regresó a su hogar. En cuanto empiece el parto, vendrá de nuevo.
Sí me ayuda y sí me tranquiliza tenerla cerca, porque si algo le pasa, me doy cuenta y puedo ayudar. A la vez, me pone de nervios porque hace muchas preguntas y muchas cosas no le parecen. Supongo que es su instinto protector; por su enfermedad hay acciones que no puede realizar. Ya no sé si ella me cuida a mí o yo la cuido a ella.
Al despedirse me dió 3 abrazos: uno por mis XV años de matrimonio, otro por mi próximo alumbramiento y otro porque hace mucho no nos abrazamos.
En Espera…
No, aún no nace MiNene. Estoy a 2 semanas de que lo haga. A pesar de querer decir tantas cosas, compartir tantas emociones, me descubro muda frente al teclado. No atino a plasmar en palabras lo que estoy sintiendo.
El tiempo transcurre lentamente para tenerle en brazos, apropiadamente para que termine su formación, rápidamente porque no he terminado de alistar la canastilla. Estoy un poco ansiosa por que ya nazca y a la vez, me estoy tomando todo con demasiada calma.
Ya han comenzado los dolores lumbares muy fuertes, que no las contracciones, pero sí son intensos. También palpitaciones en el bajo vientre, calambres y molestias en el pecho (como cuando baja la leche).
Hay noches en que me la paso de la cama al baño, del baño a la cocina, de la cocina a la cama, y así cada 2 horas o menos. Otras noches duermo “de corridito”. Anoche se me fue el sueño. Antenoche a las 9:00 p.m. yo ya estaba encamada.
Me volvió el asco, ahora me da por hambre. Si en determinado momento siento un vacío en el estómago y no lo satisfago, empiezo a querer devolver. Basta con comer algo para que pase el malestar.
La energía es muy subjetiva. De pronto estoy trapeando toda la casa o bien, como ayer, fui de compras y pasé varias horas de pie (llegué muerta); otro día estoy sentada con los pies en alto o queriendo dormir toda la tarde. normalmente no lo consigo, me recuesto y si no está MiBeba bailando el jarabe tapatío encima de mí, llegan clientes al ciber o llaman al teléfono, etc.
Que descanse, me dicen. Que guarde energías… la verdad no sé en donde guardarlas. Cuando me llegan los ánimos, me pongo a limpiar y ordenar. Cuando no, pues ¿qué hago? hay 2 pequeñas que atender, la casa, la comida, el ciber…
Siento que la noche me llega muy rápido y que no alcancé a hacer nada, pero igual no me mortifica mucho ¡Mañana lo haré! Yo no era de las de “mañana” , yo suelo ser de las de HOY y ahorita; más este cuerpo mío ya no me obedece.
Me canso fácilmente, respiro con dificultad, los dolores en la entrepierna de pronto no me dejan dar un paso. Si permanezco mucho rato sentada no puedo levantarme. Si estoy mucho de pie, batallo para sentarme.
He subido de peso menos que con mis embarazos anteriores, aún así, me siento muy pesada. La ropa, como había comentado, ya no me queda. Es más ya ni la de MiEsposo me queda. A veces lloro, porque veo con tristeza que las fuerzas no me alcanzan para hacer todo lo que quiero hacer.
Sin embargo, soy feliz. Feliz de llevarle en mi vientre, sentir cada movimiento, cada reacomodo, cada patadita, cada hipo. Duele sí y me hace feliz. Soy feliz de vibrar en su misma frecuencia, saber si está cansado, triste, alegre, entusiasta, desconcertado. Sentirle y vivirle.
Posiblemente sea la última vez que disfrute estas sensaciones, aún no lo sé. No sé si me animaré a tener otra criatura después de los 40, o si MiEsposo esté de acuerdo. De mientras, disfruto esta vida que crece dentro mío, en mi matriz, en mi corazón, en mi piel, en mi mente.
Como quien espera encontrarse con su fiel enamorado, después de meses de no verle, así le aguardo yo.
Mis hijas bellas le hablan a la panza: “Te quiero mucho hermanite” “Ya quiero que nazcas” “¿Quién es ese bonito shi bebé?” “Te quiero aunque no te conozca”. MiNene pega de maromas deformando por completo mi barriga.
-¿Te duele mamá?- Pregunta Mija cada que lo ve moverse.
-Sí hija, pero es un dolor bonito, porque es la nueva vida que hay dentro de tí.
-No sé si me gustará tener un bebé, si me va a doler así.
-No importa el dolor Mija, importa que pronto estará en tus brazos.
-¡Oooy! ¿Qué estás haciendo hermanite? - Pregunta MiBeba cada que lo siente moverse.
-Está jugando-bailando-saltando
-¿Está saltando la cuerda con el listón (cordón umbilical)?
-Sí hija, eso hace.
-¡Te quiero hermanite!- le grita.
¡Que ya nazca! ¡Que ya nazca! Vociferan mis hijas. Nacerá cuando tenga que hacerlo, les contesto, no antes, ni después.
P.D. Y cuando llegue ese momento, sé que mi Señor estará conmigo, tomándome la mano y susurrando al oído: Sí se puede, tú puedes, él puede.
Aún No Estoy Lista
¿Ya tienes todo listo?
Me preguntan constantemente, la respuesta es: NO. En realidad, no tengo nada listo, ni el cuarto del bebé, ni la canastilla, ni tengo seguro a mi Ginecólogo para aliviarme en el IMSS, ni biberones por si acaso, ni carriola… lo único que tengo es su cuna, eso, porque es heredada si no, tampoco la tendría.
Hace unas horas me recordaba MiEsposo, que cuando a MiBeba le faltaba un mes para nacer, ya tenía lista la pañalera con lo que necesitaba para el parto. E igual, su cuna -que es la misma que usó Mija- ya estaba adecuada e instalada en el cuarto de Mija. En ese entonces mi cuñada me prestó una cunita más pequeña, la cual estuvo un año en mi cuarto y me facilitó enormemente la lactancia.
Cuando era Mija la que estaba por nacer, tenía su cuarto listo, decorado y equipado. La canastilla la tuve lista mes y medio antes de lo planeado.
Faltan varias cosas para MiNene, me han cuestionado sobre porque no hago un Baby Shower. Sí tenía planeado hacerlo, como con mis hijas, pero la verdad estos días (voy en la semana 37) me he sentido tan cansada, que lo que menos quiero es organizar una reunión (por pequeña que esta sea).
Había planeado pintar el cuarto, decorarlo con motivos de barcos y aviones, un par de ángeles volando por ahí, forrar los cajones (como siempre lo hago), tener los artículos de higiene a la mano… tristemente, dejé todo a la procrastinación. Y ahorita, no tengo ánimo. Sí, me desespero de ver el cuarto tirado, todavía con flores y mariposas porque fue el primer cuarto de Mija, con ropa encima de los muebles porque es donde plancho… hace meses ví un estampado muy lindo en una tienda de telas, para mandarle hacer las cortinas, nada, no he hecho absolutamente nada.
No sé que me pasa, me estoy pasando de tranquila. Lo único que he hecho para MiNene ha sido comprarle una poquita ropa de segunda mano, pero en buen estado. Y para el parto, pues hago unos pocos ejercicios que me han recomendado, a veces no los hago, otras sí…
No sé si será el calor, o que tengo 2 chiquitas que atender, o el ciber, o que de repente no organizo bien mi tiempo…
Ok, esto no me quita ni la alegría, ni la esperanza, ni la ilusión de conocerle, de olfatearle, de besarle.
De hecho, ahorita (2:00 a.m.) estaba haciendo espacio en mi clóset para guardar su ropita y ordenar sus artículos de higiene (cuando los tenga)… sí ¿qué tiene? se me fue el sueño y con esta panza no lo pude alcanzar, así que mejor aproveché la madrugada para limpiar y guardar… y escribir un poco.
Estoy contenta, MiNene se mueve en mi vientre, danzando una canción de amor, estoy tranquila aunque a veces el dolor sea tan intenso que me tenga que volver a sentar. Sé que todo saldrá bien en el parto, que todo nos irá bien con la lactancia, que mis hijas lo adorarán en cuanto lo conozcan y que MiEsposo siempre, siempre me apoyará.
P.D. No tengo nada listo, sólo mis brazos para arrullarle, mis pechos para alimentarle, mi regazo para dormirle y mi corazón para amarle.
El Cristal Con Que Se Mira: Semana 35
El Cristal Con Que Se Mira.
Me despierta un dolor tremendo en la cintura y en la parte baja de mi vientre. MiNene ya tiene hambre y es su modo de avisarme. Son las 6:00 a.m., estoy despierta desde hace una hora, pero no me he querido levantar. Las noches transcurren lentamente, en lapsos de dos horas, que es el tiempo que pasa entre una levantada y otra. ¿A qué me levanto? Al sanitario y a tomar agua.
Mis manos están tan hinchadas, que pareciera que en cualquier momento los huesos me van a traspasar la piel. No puedo cerrarlas sin dolor. Los pies se han desinflamado un poco. Anoche no se me veían los tobillos. Si me acuesto de lado, la barriga se me deforma. Si me tumbo boca arriba no alcanzo a respirar. Si es del lado izquierdo, creo que el corazón me va a estallar, por ahí leí que no lo hiciera, porque obstruía la circulación de la sangre.
Los calambres me atacan por la mañana. Quiero estirar mis piernas y lo único que consigo, son más nervios hechos nudo. Me ayudo con las manos para poder levantar el resto de mi cuerpo. Si doy un mal paso, el tormento se recrudece. Tengo que asirme de la pared, para poder avanzar. Doy pasitos de viejita, arrastrando los pies, con miedo a caerme y con la lentitud del último mes. Me veo en el espejo y parezco la Chimoltrufia, pero con panza.
Hago los ejercicios de gateo, y creo que me romperé los nudillos. No me puede tanto las rodillas, ni las caderas, sino mis muñecas y mis dedos.
A bañarse para poder despertar. La barriga no me deja acercarme a las llaves de la regadera. Tengo que alzarme en puntas para alcanzar la ventana y cerrarla, con tal de que no me dé una corriente de aire. No hay toalla que me alcance a cubrir entera. Salgo, con medio cuerpo sin tapar. Las chanclas de baño, definitivamente ya no me entran, así que uso aquellas sandalias de playa con velcro, que tengo desde hace años. Lo malo, es que ya no tienen suela ni agarre y he estado a punto de caerme en más de tres ocasiones. Peligro.
Siento que la noche se fue demasiado rápido. O demasiado lento. O ya no sé, pero se me fue. Me cambio con lo que puedo, la mayoría de mi ropa ya no me queda. Mi ropa de embarazada ya no me queda. Así que no salgo de tres vestidos de embarazo que tengo desde hace 11 años. Uno de ellos ya está hecho garritas. Si voy a salir me pongo la faja, que me ayude a sostener el peso de mi panza. Plancho una camisa para mi esposo, hago el licuado para las niñas, me hago el desayuno.
Si me doy prisa alcanzo a almorzar con MiEsposo. Si no, pues sola. Que sinceramente es mejor, porque desayuno tranquila sin tener que levantarme 20 veces de la mesa. Él se va al trabajo, yo me quedo en casa. Eso si no tengo cita con el médico del IMSS, o el dentista de Mija, o el Pediatra, o el ginecólogo… o si no hay que hacer algún pago de servicios (agua, luz, teléfono) o arreglar algún trámite, o hacerle algún mandado a mi suegra o a mi cuñada, o ir al mandado. Si nada de eso acontece, me quedo en casa, escribo un rato en el blog, checo correos, leo el Google +, el Twitter… mientras la lavadora se llena, lava y enjuaga. Ahí voy a barrer el patio, tender ropa, lavar el patio, regreso y lavo los trastes, doy de desayunar, lavo más trastes, tiendo más ropa, vuelvo a dar órdenes: Tú lávate los dientes, tú recoge los juguetes, tú alza la cama, tú llévate esto a su lugar, tú las servilletas, tú….
No ha transcurrido media mañana y ya estoy cansada. Respiro con dificultad, camino como tortuga con artritis y tengo que empujarme para poder levantarme de la silla. Me duele todo. Mis manos, mis pies, la cintura, la espalda, las caderas, la entrepierna, la parte baja de mi vientre… siento que toda mi piel se va a romper en mil pedacitos.
Las niñas, están de vacaciones, se pelean, se gritan, se jalan, las separo y les llamo la atención, se buscan, se abrazan, se besan, se toman de la mano y se van de nuevo a jugar, o a ver la TV, o a la PC…
A veces me dan ganas de llorar, cuando ellas se pelean. Otras las quiero agarrar a nalgadas, pero nunca lo hago. En ocasiones, quiero salir corriendo de la casa, gritar, dejarme caer.
Cuando me toca salir, regreso muerta. Entre camiones, taxis, escaleras, correteadas, subir, bajar, cargar… no sé si logre llegar a la semana 40.
Después de la comida, la pila me baja de sopetón. Me entra un sueño que parecen dos. Si puedo, tomo una siesta. Si no puedo… ando zombie el resto de la tarde.
Me he quedado dormida frente al teclado, con todo y clientes en el ciber. De pronto, no sé si es MiNene que se coloca de tal modo, que me dan unos mareos bárbaros y como que no me llega el oxígeno al cerebro.
Tengo tanto calor que lo que más quisiera es andar desnuda en mi casa. Pero creo, que eso provocaría pesadillas en los clientes.
Por la tarde, lo único que anhelo es que no vengan clientes, que llegue mi marido a aplacar a estas chamacas, que las bañe y ya poder irme a dormir.
Por la noche, mis pies están tan hinchados, que es mejor andar descalza, ya los tenis me sacaron ampollas. El otro día fuimos al centro a comprarme unos zapatos. Nada me quedó, nada me entró.
Tengo la piel tan estirada, que bañándome con un cepillo, me lastimé la pierna y me hice una pequeña herida.
Cuando MiNene se mueve, me duele. Arriba, abajo, a un lado y al otro. Porque no solo se mueve… se estira, se contrae, hace olas, echa maromas y no sé que tanto más.
La otra noche no pude dormir casi. Me entró el pánico. ¿Y si no me puedo aliviar por parto? ¿Y si no llego a la semana 40? ¿Y si no puedo con los tres chiquitos? ¿No que muy muy? ¿Y si me toca el personal tan… tan del IMSS? ¿Y si algo sale mal? ¿Y si me sube/baja la presión? ¿Y si me desangro? ¿Y si me ligan sin avisarme? ¿Y si me ponen el DIU sin mi consentimiento? ¿Y si me vuelve a pasar lo que con MiBeba que casi se muere por no haberle limpiado las mucosas?
Me calmo, respiro y vuelvo a llorar. Yo que ando activa todo el día, no puedo ni agacharme a recoger la envoltura del dulce que se le cayó a mis hijas. La panza se me pone dura como piedra, se encaja en la base de la cadera, la cintura siento que se me parte en dos… es como si MiNene se abriera paso de par en par con sus manos o como si alguien me hubiera atacado a patadas por la espalda. Quiero limpiar y cualquier movimiento enérgico hace que me retuerza y pida ayuda o ponga cara de ¡Quiero cesárea!
MiBeba quiere que la cargue y la arrulle. No puedo, no tengo espacio para ella. Me lastima. Mija quiere que la lleve a cursos de verano (como cada año). No puedo, quiero estar sentada todo el día, camino con dificultad, respiro agitada, mi panza… me va a explotar.
La noche ha llegado de nuevo, no terminé de limpiar la casa, ni el negocio. No le avancé a la planchada, tengo la casa tirada. Mis pies súper hinchados, tengo tanta comezón en la barriga, hace meses que no me veo el ombligo, me aparecen granos en el rostro, quiero llorar, pero estoy tan exhausta que sólo atino a darme un regaderazo y tirarme en la cama.
“¡Qué gorda estás!” ”¡Apenas puedes!” me dice la gente. “Ya no puedes” me dice MiEsposo. ¿Ya no puedo? ¿En verdad?
El Cristal Con Que Se Mira. :)
Ya no necesito reloj despertador, MiNene se mueve puntualmente a las 6:00 a.m. ¡A desayunarrrrrr! Revisé el radio hace una hora, pero decidí seguir en cama otro ratito. Me levanto cada dos horas para ir al baño y tomar agüita, así me mantengo hidratada y no me hago en la cama ¡HAHAHA! Igual me sirve para ir a revisar a mis hijas, que no se aplasten entre sí y que estén fresquecitas.
Mis manos están tan hinchadas… pero doy gracias a Dios porque tengo ambas manos y las puedo mover, ¡Todas las cosas que con ellas puedo hacer! Además sé muy bien que, cuando me alivie, la hinchazón de mi cuerpo desaparecerá. Igual mis pies, volverán a la normalidad, y todavía sirven para caminar, luego serán para bailar y correr tras el chamaco.
Los calambres me atacan por la mañana. Buen pretexto para comer más tomate con sal y plátano. ¡Yommi! Estiro las piernas y me gusta sentirlas firmes y rellenitas. A pesar de que dormí poquito me gusta eso de tener un montón de almohadas: una debajo de la panza, otra en la cintura, otras 2 entre las piernas y mi cabeza sobre un descansacama. Aunque luego tenga que pelearme con el marido, porque si se va a dormir antes que yo, me gana el almohaderío. Agarro vuelo, a la 1, a las 2 y a las 3, me bajo de la cama. Me veo en el espejo y me digo: ¡Que bonita pancita amaneció hoy! De perfil todavía se me ve la cintura
Hago los ejercicios de gateo… a mis 40 años todavía puedo gatear. A pesar que me duelen las manos no siento malestar en las piernas ni en las caderas, es más ¡ni en las rodillas! Creo que me lastimaba más hace 11 años, cuando me embaracé la primera vez.
A bañarse para poder despertar. Todavía tengo elasticidad para alcanzar la ventana y cerrarla. Le digo a MiNene que eso que se oye y siente es el agua. Le gusta y se mueve al ritmo de las gotas. No hay toalla que me alcance a cubrir entera, hay que ingeniárselas para salir del baño. O igual salgo así a la onda sepsi. Sepsi-panzona ¿Y qué?
Siento que la noche se fue demasiado rápido. O demasiado lento. O ya no sé, pero se me fue. Y veo que Dios me da otra oportunidad de cambiar, de crecer, de aprender, de amar. Cada día me acerca más a mi bebé. Semana 35, faltan 5 semanitititas para conocer su cara, oler su aroma y arrullar su cuerpecito.
La mayoría de mi ropa ya no me queda, tengo que asaltar el clóset de mi marido. Los tres vestidos de embarazo que tengo desde hace 11 años todavía me sirven. Así ando más fresca y sin tanto apriete. Y me ahorro la pregunta ¿Qué me voy a poner?
Comienzo mis quehaceres, a Dios gracias que puedo hacerlos, poco a poco y no con tanta rapidez como antes, pero aún puedo lavar, planchar, limpiar, cocinar.
Hago lo posible por acompañar a MiEsposo, podemos platicar un poco y al menos, darle la Bendición. Si no lo alcanzo almuerzo sola. Puedo leer mientras tanto o simplemente disfrutar sentada de un rico desayuno. Lo padre es que me da mucha hambre y todo lo está aprovechando mi pequeño. Él se va al trabajo, yo trabajo en casa. Si tengo cita con algún doctor o pago de servicios, trámites o mandado, procuro salir temprano de casa. Ahorita, con las niñas de vacaciones, siempre que puedo las llevo. No me gusta encargarlas tanto con mi suegra, que está grande y enferma, y quiero que se acostumbren a andar en camiones y a caminar, a hacer lo necesario dentro y fuera de casa, que convivan con otras personas y que vayan aprendiendo, hasta lo más simple, como escoger la verdura o saber esperar con paciencia un turno en el banco.
Si me quedo en casa, enciendo la PC y escribo un rato en el blog, checo correos, leo el Google +, el Twitter… mientras la lavadora se llena, lava y enjuaga. ¡Dios bendiga al que inventó la lavadora! Esa agua, no la desperdicio, la uso para regar el patio, el jardín-selva, la banqueta, la cochera y hasta para los sanitarios.
A veces las niñas están de humor y se ponen a limpiar sus juguetes en el cuarto, o “me ayudan” a tender, a lavar, a regar las plantas, a trapear. Luego terminan empapadas y juegan a tirarse agua. El otro día terminaron trepadas en el lavadero, mojándose con la manguera, yo divertida oyendo sus carcajadas y tomándoles fotos.
No ha transcurrido media mañana y ya estoy cansada. Me siento un rato, con los pies en alto, si tengo oportunidad, si no, pues lo dejo para más tarde. Mija le dice a MiBeba que me deje descansar y se la lleva a jugar. ¡Es un amor!
Ahora que siento que toda mi piel se va a romper en mil pedacitos, me he puesto más crema, aceite e hidratantes que en toda mi vida. Ya sé que las estrías no desaparecerán, pero serán mis marcas de guerra.
Las niñas, están de vacaciones, así que conviven mucho, aprenden mucho, se pelean mucho, se quieren mucho.
A veces me dan ganas de abrazarlas y de tirarme al suelo con ellas. Las abrazo de lado, les doy un beso y ellas, sin ningún motivo me dicen: ¡te quiero mamá! Si me ven dormida me dan besos en la frente, si me ven despierta llegan y me abrazan. Me sonríen e iluminan el día. Cuentan chistes, inventan canciones, me ayudan con la casa, me hacen reír a carcajadas.
Cuando me toca salir, regreso muerta. Bastan unos 20 minutos de siesta y ya recargué batería. Si no llego al a semana 40, será porque MiNene quiere dar fé de los hechos y prefiere ver todo desde afuera. (¡Ya subió de peso!
)
Me he quedado dormida frente al teclado, con todo y clientes en el ciber. Entonces me levanto, vació la hielera, me siento de nuevo y a morder hielos como si no hubiera mañana. ¡Ay que rico! Voy por unos.
Tengo tanto calor que lo que más quisiera es andar desnuda en mi casa. Pero creo, que eso provocaría más niños en esta casa.
Por la tarde, lo único que anhelo es que llegue mi marido para poder platicar con él y que las niñas jueguen con su papá y le hagan olvidar por un momento las broncas del trabajo.
Por la noche, mis pies están tan hinchados, que es mejor andar descalza, ¡Con lo que disfruto caminar descalza! Me siento niña de nuevo, no, no, adolescente, como sea. El otro día fuimos al centro a comprarme unos zapatos. Nada me quedó, nada me entró. Me dió risa porque me sentí Anastasia, ¿La heredera rusa? No, la hermanastra de Cenicienta. Bueh… sirvió para comprarles tenis a mis hijas.
Cuando MiNene se mueve, me alegra. Porque me confirma que está vivo, que tiene energía, que está contento (o a disgusto según). Ese movimiento es un canal de comunicación entre nosotros. Con sus pataditas, sus estiramientos, me dice si está feliz, triste, cansado, aburrido, con hipo o con sorpresa. Lo que más me cautiva es como se queda quieto cuando no quiere que le toquen y como brinca de gusto con quien sí le agrada que le acaricie.
La otra noche no pude dormir casi. Me entró el pánico. Lloré bastante. Me desahogué. Tampoco es bueno hacerse la fuerte. Sé que las cosas saldrán bien, porque tengo mi fe puesta en Dios y tengo la certeza de que así será.
Me calmo, respiro y vuelvo a orar. Yo que ando activa todo el día, no puedo ni agacharme a recoger nada. Así que tengo que doblar la cintura y subir un pie, hacer balanza o attitude
Considero que es un tiempo, para que me tome todo con más calma y aprenda a disfrutar de esos pequeños logros, momentos y detalles que normalmente dejo pasar.
MiBeba quiere que la cargue y la arrulle. No puedo, así que le acaricio a un lado mío. Ella comprende y le hace cariños a mi panza. Bueno, no a mi panza, a MiNene. Mija quiere que la lleve a cursos de verano (como cada año). No puedo, pero sacamos libros de la biblioteca, está viendo películas en Internet, hacemos otras cosas. Hoy por ejemplo las puse a pintar con acrílicas unos envases de yogurth para hacer un boliche. Ellas encantadas.
La noche ha llegado de nuevo, no terminé de limpiar la casa, ni el negocio. Pero escribí, me desahogué, platiqué en persona, por PC y por teléfono. Hice algo de mandado, fui a hacerme un ultrasonido al IMSS, hice comida, platiqué con mis hijas y ya voy a cenar con MiEsposo.
“¡Qué gorda estás!” ”¡Apenas puedes!” me dice la gente.“Ya no puedes” me dice MiEsposo. ¿Ya no puedo? No, ya no puedo. Yo no puedo, Él sí puede.














