Madagascar 3: Europe’s Most Wanted

Ahora sí que me tardé un resto en publicar. Para cuando esto salga en el blog la película ya estará a la venta en DVD y en Blu-Ray. :(  En fin, en fin, que lo que le quería contar (aparte del largometraje) es lo que pasó “antes de”.

La últimas ocasiones que hemos ido al cine, ha sido cortesía de una estación de radio local, con programación infantil, la cual regala pases dobles para las funciones del miércoles de cierto complejo cinematográfico. Aunque eso de los “boletos gratis”…

Mire, a Mija le quitaron el yeso un martes y no podía apoyar muy bien el pie; por tanto, le comenté a MiEsposo que nos iríamos al cine MiBeba y yo, para que Mija descansara y no se fuera a lastimar. Además, él y Mija se habían ido (con otro pase y con todo y yeso) a ver la de Avengers y MiBeba se quedó llorando, ahora nos tocaba a nosotras. Ahí voy, miércoles por la mañana a dejar a MiBeba al kinder -caminando- y luego hasta la estación de radio -caminando-, subí escaleras -casi me desmayo-, recogí el pase, agarré aire y a bajar las escaleras de nuevo. Tenía que ir a pagar el agua, ya no tenía fuerza, así que tomé un taxi a SIMAS, pagué, salí deseando encontrar otro taxi que me llevase a casa. Nada, no apareció uno solo que estuviera libre. Ahí voy -caminando- a mi casita. En otros tiempos, era pan comido. Ahora, me resultaba un sobreesfuerzo. Volví a casa, hice algunos encargos y de pronto, ya era hora de recoger a MiBeba. ¡A caminarrrrrrr!

Obvio que cuando al fin regresé del kinder estaba medio muerta. Mi Mamá vino de visita. Entonces pensé, que mal se vería si le dijera: “Ahí se queda con la Mija, yo me voy con MiBeba al cine”. Como que no ¿verdad? Bueno, ya. La invité pues y Mija moría de ganas de ir a verla. Llegó la tarde y ahí vamos las 4 mujeres al cine. Como tenía poco dinero, nos fuimos en camión. Una señorita me cedió el asiento y MiBeba se sentó en mis rodillas (¡Ay! ¡Uy! ¡Ouch!). Otra persona le otorgó el asiento a mi Mamá y de ratito alguien más hizo lo mismo con Mija. El camión dió vuelta con mucha rapidez, iba lleno, corrimos para bajarnos, la última fue Mija y tuvo la infeliz ocurrencia de brincar del autobús, cayó, se le dobló el pie (sí, el fracturado ex-enyesado) y ahí se quedó un ratito, gritando en el piso. :(

Total, ya le caminamos otro poquito, entramos al cinema, le muestro el pase a la señorita, me cobra dos niños para que me salga más económico… $90 pesucos… ¿Eso es lo más barato? ¡Toing! Ya no me quedó para las palomitas :´( (Eso, porque tuve que apartar para el taxi a la salida, que la función terminó después de las 10:00 p.m.)

El trailer era lo único que había visto de esta entrega. Y es lo único que necesitaba saber, como en tantas otras, en el corto ya nos contaron toda la peli.

Alex, Marty, Gloria y Melman extrañan su hogar en Nueva York. Ellos nadan desde Madagascar hasta Montecarlo ¡Válgame el Santo Niño! para encontrar a los pingüinos, quienes se habían ido en avioneta al casino. Ahí comienzan una nueva aventura, que los llevará a recorrer Europa, con tal de volver a casa. En el camino conocen a los animales de un circo en decadencia, hacen amistades, se enamoran y aprenden nuevas lecciones.

Ahí tiene, aquí no interesa tanto la historia, porque es de lo más simple. Ni el desarrollo, porque no tiene ni pies ni cabeza. Es un pretexto para soltar la carcajada a la menor provocación. Lo curioso es que a mí, en particular, no me agrada el humor de pastelazo, y acá, hacen uso extremo de ese recurso. No pude menos que rendirme, estuve en constante destornillamiento toda la proyección.

La animación ha superado en mucho a la primer parte, tanto así, que… en la primer persecución por la ciudad (¡que tonta yo!) ¿me creerá que me puse a rezar porque no chocáramos? y eso que no era 3D ¡Ay Diu!

Sigo sin tragarme el romance entre Melman y Gloria, como que no. Alex, a pesar de ser el líder no logra convencerme. Marty me provoca muchas sonrisas. Los pingüinos Skipper, Kowalski, Cabo y Rico, siguen siendo los reyes de esta serie, sinceramente, fui a verlos a ellos, a los cuatro bonitos y gorditos, bonitos y gorditos. ¡Ah! y al Rey Julien , su enorme ego y sus eternos acompañantes Maurice y Mort (cosita).

Muy recomendable para reír sin parar. Y no se ponga usted a pensar, que entonces, no encontrará ninguna gracia. ¡Ah! Cómo me acordé de Agua para elefantes, pero esa es otra historia. :)

*Ella se retira cantando: Tatatararará Tatatararará Afro Circus, afro circus, afro afro circus*

Más información:

www.madagascarmovie.com
www.madagascarlapelicula.com.mx
es.wikipedia.org/wiki/Madagascar_3:_Europe’s_Most_Wanted
http://cineopsis.com/?p=31391

Entre Doctores Te Veas

El Pie

¿Recuerda que Mija se fracturó su pie izquierdo allá por Mayo? Le dieron 6 semanas de yeso. Pasado ese tiempo y unos 5 días más, le dieron la cita con el Traumatólogo del IMSS. Era viernes, llegamos a tiempo al hospital, la asistente estaba atendiendo una fila de 3 personas hasta donde yo estaba. De pronto se levantó y se ausentó cosa de 15 – 20 min. Cuando volví la vista atrás, había por lo menos unas 10 gentes en formación. Regresa, atiende rápidamente a los 2 delante de mí, me regaña por haber llegado tarde… le explico que Mija, la pobre apenas pudo avanzar con su yeso y su andadera, desde donde nos dejó el taxi, atravesando el mega frente del hospital, hasta el consultorio (Sudó la gota gorda). En fín, después de mi regañada, me dice que me siente que ellos me hablan. Lo único que me pidió es la tarjeta de citas y la vigencia de derechos.

Casi dos horas después nos hablan. Más bien, Mija desesperada, comenzó a tocar la puerta, hasta que nos abrieron y llamaron. Entramos al minúsculo consultorio, apenas con una silla para el paciente.

-¿Qué le pasa a la niña?- Pregunta. Le explico el rollo.
-¿Dónde está la radiografía y la hoja de envío?
-¡CHICLES! ¡No las traje! (Cuando saqué la cita, le pregunté a la asistente que debía llevar para la revisión, me dijo que sólo la vigencia y la tarjeta de citas, ¿la radiografía no? No, nada más lo que le estoy diciendo)
-¿Y cómo quiere que la atienda? ¡Tengo que ver los rayos! ¡Debo leer la hoja médica! ¿Dónde los tiene? (segundo regaño, este sí lo merecía)
-En la casa (También mi abuelita tenía). Déjeme ir por ellos, vivo cerca, me tardo 15 min.
-No, yo salgo en 20 min. Véngase el próximo Martes a las 9:00 a.m. con esos papeles, no saque cita, viene y me toca.

¡GRRR! ¡Que mala pata la mía! ¿Cómo se me olvidaron esos papeles? Tanto para nada. Salí fúrica del lugar, murmurando no sé que diantres, cuando Mija me dice tan fresca:

-Entonces, ¿Nos vamos al cine?-

¡Ay Diu! Yo echaba chispas, ella tan contenta…

Pues bueno… se llegó el Martes, estábamos media hora antes, para que no nos fueran a regañar otra vez. La asistente, de nuevo no estaba en su lugar. Tardó media hora en volver. Le explico la onda, me dice que vamos a ser las primeras en pasar, que en cuanto llegue el médico ¡sobres de él! Sale.

Cada una leyendo un libro. Y nos dieron las 9 y las 10. Y el doctor ni sus luces. Al fín llegó y el mismo cantar. El tic tac del reloj poniéndonos cada vez más ansiosas. Ahí va de nuevo Mija, a tocar la puerta. Luego yo, luego ella, luego yo. ¿Pues que tienen? Allá a las cansadas nos abrió. Entramos, Mija se sienta en la única silla disponible. Le explico al doctor que fuimos el viernes anterior y lo que había pasado. Me pide la hoja médica, la lee, me pide la radiografía, la examina.

-¿Ya ve? Aquí dice que se fracturó el pie, yo creí que era la pierna. ¿Cuánto tiempo le dieron para el yeso?
-6 (largaaaaaas) semanas. Ya se pasaron y ya va otra más.
-Por eso, ¿Cuánto tiempo es?
-¿? O.o Un mes y medio
-¿Desde cuando?- levantando cada vez más la voz
-(Pus ¿qué no ta leyendo la hoja médica?) Desde el 7 de Mayo
-Ya pasaron las 6 semanas, ya quítele el yeso (sin voltear a ver a Mija, sin preguntarle nada, sin revisarle nada, sin mandarle hacer más radiografías)
-Pásele al lado, dígales que digo YO que le retiren el yeso. Que se incorpore a sus actividades de a poco. Adiós, adiós adiós.
-¿No le va a mandar a hacer radiografía para confirmar?
-Adiós, adiós, adiós.

Y mmmh no, no le mandó hacer nada. Ahora a esperar a que el chamaco quita-yesos pone-inyecciones se desocupe. Otra media hora y más. Mija tenía mucho miedo que la lastimaran, afortunadamente el hombre lo hizo con cuidado. Me dió indicaciones para curar una pequeña herida en el empeine, la piel estaba “descarapelada” como decimos, y la pierna más flaca. Al fín ya le habían quitado el yeso, regresábamos a nuestra rutina.

Pero ella se seguía quejando de dolor en el pie. Me daba miedo que tuviera algún punto sin soldar. Fuimos las dos de nuevo al IMSS a sacar cita, ya sabe, hay que estar ahí mínimo a las 6:00 a.m., poner su carnet en el mostrador, esperar a que la srita. de las citas llegue después de las 8:00 a.m. para que la doctora comience a consultar entre 9:oo a.m. y 10:00 a.m.

Pasamos y la médico general nos atendió. Otra que, teniendo a la niña en frente, me pregunta a mí que le pasa. De muy mal modo aceptó mandarle hacer otras radiografías, las cuales le tomaron… 19 días después de haberle quitado el yeso. #Plop

Hubo que esperar otra semana para que el médico general me hiciera la caridad de leer la radiografía, “ya soldó” me dice, sólo si siguiera con dolor la vuelve a traer para revisarla. :(

Los dientes

Desde mediados de Noviembre del año pasado Mija se encuentra en tratamiento con el ortodoncista. Le montaron un arco lingual y un arco extra-oral para corregirle la mandíbula superior. Cada mes la llevo a revisión.

Era un sábado, que empezó a quejarse que le dolía la encía. Luego el domingo, que le dolía la muela. La revisé y ví que tenía muy inflamada la encía. Recordé a mi prima a cuyo hijo también en tratamiento, se le encajó el arco y tuvieron que retirárselo. Entonces, la llevé el lunes, de urgencia. Su dentista estaba ocupado, así que la atendió la doctora de guardia. Le quitó el arco lingual, que porque se había desprendido una parte de la encía y ahí se le estaba acumulando la comida, por eso le dolía. En su opinión, el trabajo ya estaba hecho y no veía motivo por el cual seguir dejando el arco, pero que de todos modos, preguntáramos a su Dentista. Mija descansó.

Martes y Miércoles, MiBeba se estuvo lamentando, que le dolía la muela y que le dolía la muela. La verdad no hice mucho caso, porque lo decía con una sonrisa en la boca y luego se iba tan campante a jugar y no volvía a mencionar nada durante el transcurso del día.

El jueves tenía Mija su cita mensual con el dentista. Aproveché a llevar a MiBeba, también como urgencia, porque pensé: “si no la atiendo y tiene de verdad algo, empeorará.”

Revisa a Mija su dentista y sale y me dice, un poco molesto, que no debieron quitarle el arco, que trae inflamada la encía porque la muela le está terminando de brotar, que era cuestión de mantener limpia el área y que ahora no podrá ponérselo hasta que termine de desinflamar. Que la otra dentista no sabe ni el porqué del tratamiento, ni sabe cuánto tiempo llevamos con esto. Si le retiro por completo el arco, lo que hemos avanzado se perderá, los dientes se volverán a empalmar y no habrá servido de nada todos estos meses. :(

¿Y MiBeba? La atendió otra dentista de guardia, que inmediatamente me dijo que lo más seguro, era que MiBeba estaba imitando a Mija (en lo que yo estaba de acuerdo) pero de todos modos la revisó muy bien, le sacó dos radiografías para corroborar que no hubiera caries, comida o algo molestando. Efectivamente, no encontró nada, al contrario, la felicitó por su buena higiene dental, todo bien, ni sarro siquiera, sólo una muelita que no ha acabado de brotar, pero que no representa mayor problema, porque ni inflamada, irritada o lastimada estaba. Para calmar sus ansias le dijo que había encontrado un gusanito y que se lo quitaría con el cepillito mágico. La otra feliz, porque al final le regalaron unos globos. :)

Y todo esto en un lapso de ¡2 horas y pico!

La cabeza

Estábamos en casa, puse a mis hijas a limpiar su cuarto. MiBeba limpiaba una cocinita de juguete y de rato fue conmigo, diciéndome que le dolía la cabeza y los brazos. Pensé que era un pretexto, siempre que la pongo a limpiar me sale con que está cansada, de todos modos lo hace. Ahora fue diferente, le dije que se fuera a acostar, pero que no podía ver ni TV ni PC hasta que terminara la limpieza. Se fue y no hacía ruido alguno. Después de mucho rato fuí a revisarla, yo me sentía realmente mal, mareada y con mucho sueño. Pues anda, que MiBeba yacía en mi cama inmóvil. Ardía en fiebre. ¡Oh Dios! Inmediatamente le puse pañitos en la cabeza, las axilas y la panza. Le dí paracetamol. Se le calmó. Ahora se quejaba de dolor en la panza. Pasó la tarde alicaída. Al día siguiente la llevé al pediatra. Ya sabe, la espera de 2 horas reglamentaria. El Pediatra (nuevo) la trató de maravilla. Que traía parásitos (¿todavía? Acababa de darle tratamiento), más medicamento. Que está en el promedio de peso y altura, que no me apure si no come, que está bien en su desarrollo. Bueno, no pasó del susto. A pagar consulta y medicinas.

El bebé

Cuando estaba embarazada de MiBeba, me atendía en el IMSS y en particular. En el servicio público me vió un par de veces la médico general y me envió a materno-infantil, a donde iba yo cada mes para que me midieran la panza, me tomaran la presión, me dieran vitaminas y ácido fólico, me checaran las vacunas (me pusieron la del tétanos), me dieran alguna platiquita leve de los cuidados durante el embarazo, trípticos y más trípticos y, a que me regañaran cada vez por no querer ponerme el aparato. :(

Me fijé en otras pacientes, que les llamaban la atención por no acudir a materno, inclusive a varias se les ha negado el servicio a la hora del parto, porque no encuentran su expediente (ya que nunca fueron a consulta).

Con esos antecedentes, en cuanto le dieron el alta a MiEsposo, fui rauda y veloz a activar el servicio. La primera vez la doctora ni caso me hizo, me dió cita en un mes. La segunda vez le dije que me sentía bien, pero que quería ácido fólico, vitaminas y hierro. Me mandó hacer exámenes para poder justificar lo que yo le estaba pidiendo. Salí con un poco de anemia y entonces ya, la tercera vez sí me dió los complementos. La cuarta vez me mandó de nuevo a hacer análisis, aquella vez que me sacaron 5 frasquitos de sangre; al llevarle los resultados me dijo que la química de mis estudios estaba MUY ALTERADA (¡Realmente ando muy mal en su opinión!). Le pregunto si no me va a pasar a materno-infantil.

-¿Ya la está viendo el ginecólogo?
-¿Cuál? Usted no me ha enviado y ya me falta menos de 2 meses para aliviarme
-Hágase otros análisis y un ultrasonido y con esos se va para allá

Omitiré una discusión que tuvimos por el trámite que hay que hacer para poder ir con el especialista (que la vigencia, que la autorización, que venga, que vaya, que la cita con la asistente, que aquí no, que allá sí), la verdad no quiero recordar el coraje. Lo único, que hasta este punto se le ocurrió revisarme, para medirme me apachurró el vientre, me tomó la presión de muy mal modo. Me estaba acompañando Mija, a quien había llevado por lo de la radiografía que expliqué párrafos arriba. Poco le faltó a la doctora para darle un manazo y sacarla del consultorio. Es que Mija pregunta: ¿Esto para qué es? ¿Cómo se toma la presión? ¿Me puedo pesar en la báscula? ¿Para que son estos frasquitos? Por lo regular, la mayoría de los doctores contesta sus dudas y hasta la felicitan por ser curiosa. Más, esta doctora no, la callaba y le hablaba de muy mala gana. :(

¿Sabe cuánto tiempo había pasado, desde que llegamos hasta que salimos? La friolera de casi 4 horas. ¡Cuatro horas en el IMSS, con una niña de 10 años, los sanitarios descompuestos y un hambre de los mil dem…!

Extrañamente, me citaron a la semana con el Ginecólogo del IMSS. Igual, llegué temprano, me reporté, discutí con una señora muy embarazada que me quiso robar mi lugar en la fila (¡Mah! ¿Pos esta?), me senté a esperar y a esperar y a esperar, me acabé varios capítulos de la novela que estaba leyendo. Ya me estaba quedando dormida y comenzaba a perder la esperanza que me atendieran ese día, cuando escuché mi nombre. Llevaba esperando desde las 8:20 a.m. y ya eran las 10:40 a.m.

Entro y el Doctor y la enfermera en pleno chismesazo: “Y luego, salió todo agitado y sudoroso del cuarto de máquinas. ¿Pues que no tendrán para el hotel? ¡Todo mundo se enteró! Y hace como si nada pasara”

-¡Cof, cof, cof! Buenos días doctor.
-¡Ah! Sí, siéntese.

El Ginecólogo pela y pela nueces, con toda enjundia, seguía platicando las aventuras erótico-amorosas de no-sé-quien con no-sé-cual. El escritorio, lleno de cáscaras. Mientras la enfermera le seguía el cuento, me toma la presión, me jalonea el brazo, dije: ¡ésta me lo va a dislocarrrrsh!, me lo avienta, me pesa.

-¿Cuántos años tiene? ¿Cuál es la fecha de su última menstruación? ¿Cuántos partos ha tenido? ¿Se mueve el bebé? ¡Súbase para revisarla!

Respondo a sus preguntas, volteo hacia la camilla… estaba repleta de cáscaras de nuez. Miro con reproche a la enfermera, aquella se sonroja un poco, sacude con su mano la camilla y dice: -¡Listo!

¿WTF? Al menos en materno-infantil tenían la decencia de cambiar la telita que cubre la camilla con cada paciente. En fin, me subo, nadie me ayuda ni a subir, ni a acostarme. Viene el médico, otra medición de panza, me furgonea buscando el fondo uterino y la cabeza de MiNene. Dice que ya está encajado, que todo está muy bien, que voy para parto. Me auxilia para poder reincorporarme, me da fecha de parto: 28 de Agosto. Así de seguro está. Guarda silencio unos momentos.

-Bueno, véngase en un mes y entonces le digo si será parto o cesárea- O.o
-¿Ya se va a operar señora?- Cuestiona la enfermera
-No- Contesto categórica
-¿Porquéeeeeeeeeee? ¿Qué no ve que es de alto riesgo? ¡Por la edad! ¿Qué tal si vuelve a quedar embarazada? ¡Opérese señora!
-No, no me voy a operar.

¿Qué si vuelvo a quedar embarazada? ¡Pues Bendición del Señor será! ¿Opérese por vieja? ¡Oh, pérese usted señorita! (otra más a la lista de las cosas que quise contestar y no contesté). Pues si el Ginécologo no me dijo nada, no sé porque las enfermeras siempre insisten e insisten. De hecho, en el embarazo anterior tuve que firmar un papel para que NO me colocaran el DIU, ni me operaran, ni nada.

No me manda hacer análisis, ni ultrasonido. Nos vemos en un mes. Duración de la consulta: cinco minutos. Ta’ bien, seis minutos.

Y exactamente, a la semana, de nuevo con la médico general, quien para mi sorpresa, se jubiló. ¡A ver quien me toca ahora! ¡PUF! Un doctor, jovenazo, que se la pasó con el celular desde que entré, tratando de conseguirle unos medicamentos a algún amigo(a). Después de 10-15 minutos de conversación cuelga. Y yo ahí de adorno.

-¿Viene a consulta por el embarazo?
-(No, vengo porque en mi casa me aburro y tengo mucho tiempo para perder…) Sí, vengo por lo del embarazo :S
-¿Cuántos años tiene?
-40 (¡Tsssss! Anticipo un regaño de esos)
-¡Es de alto riesgo! ¿Sí sabe verdad? ¡Es de alto riesgo por la edad!

Así, a ojo de buen cubero. Sin verificar mi historial (porque hace más de un mes que no tienen sistema en el IMSS, no pueden ver historiales, no pueden imprimir recetas, no pueden dar cita para análisis, ni citas generales, ni nada), sin preguntarme si he sangrado, si he tenido abortos, si he estado enferma, presión alta, diabetes, problemas pélvicos, ETS, si fumo, si bebo, si me drogo, si escucho reggaetón…

Me toma la presión. Infla tanto el aparato, que siento que el brazo me va a explotar. ¿Seré muy exagerada? El velcro comenzó a desprenderse, se estaba abriendo ¿Cómo ve? No me dice si estoy bien, si estoy mal, si ya me morí. Me ordena subirme a la camilla, aquí vamos de nuevo.

Me mide el vientre. Me entierra literalmente las puntas de los dedos, por arriba y por la parte de abajo. ¡Ouch! Ya me dejó chato a MiNene.

-¿Molesta un poco?
-No, no molesta. Duele mucho.

Por una le entra y por la otra le sale. Quiere escuchar el latido de MiNene con tan sólo el estestoscopio, así que me lo coloca en la panza y casi  me lo entierra arriba del ombligo. Empuja tres veces y yo siento que me va a romper la piel. Igual, no me dice nada, si lo oyó, si está bien, si está mal, si lleva ritmo cumbianchero o de balada pop. De nueva cuenta, no me ayuda a levantarme, me lastimo en el proceso. Ahora sí me duele todo mi redondo y embarazado cuerpo. Se limita a mandarme hacer más análisis, un ultrasonido y nos vemos en un mes.

-Ya sabe que tiene que venir a URGENCIAS si le duele la cabeza, si siente mareo, si sangra como de regla. Y más porque usted es de alto riesgo.

Mire, salí toda apachurrada, de todos los doctores y ginecólogos que me han visto en este embarazo, es el primero que me dice que soy de alto riesgo. Pues sí me preocupó, pero deje usted eso, la furgoneada ¿Quién me la quita? Bueno, hasta la cabeza me dolió. Tanto así, que tenía cita por la tarde con mi Ginecólogo particular y ya no fui. Me sentí fatal, pasé la tarde en cama. No sé porque tenía que clavarme los dedos. Creo que hasta al niño le dolió, se sentía triste.

Me dieron cita para el ultrasonido el siguiente jueves. Debía estar a las 8:00 a.m., llegué cinco minutos después y ya había bastantes personas en espera. Resulta que a todo(a)s nos citaron a la misma hora, así que, los que ya sabían la movida, llegaron por ahí de las 6:00 a.m. y otros a las 7:00 a.m. ¡Uh! Estuve aproximadamente hora y media de pie, mientras que otras señoritas jóvenes, hombres y hasta una bebé ocupaban los asientos. Pero no me queda quejarme, había ancianos con andadera sin asiento. :(

Me pasan, me acuestan. Me bañan en gel (tuve que usar 5 servilletas de papel para limpiarme posteriormente), me sangolotean el bajo vientre, MiNene se niega a moverse. Que traigo infección, dice la señorita. Otra que me lastima. Eso sí, el aparato es de lo más moderno, la atención es de cavernícolas. Me tengo que esperar para los resultados, en tanto, entablo conversación con una señora. El niño se mueve todo contento. Me dice: “Hay que armarse de paciencia, señora. Fíjese en cuánto nos saldría por fuera un estudio de estos. Todo sea por ahorrarnos unos cuantos pesos.” Pues sí, tiene razón. ¿De qué me quejo? Tantas personas que no tienen acceso a los servicios médicos, y, simplemente, no cuento con el dinero para estarme haciendo tanto análisis y estudios. De cualquier modo, no por eso, dejan de ser groseros y actuar como si le hicieran el favor a uno. Tampoco es gratis, digo yo, bien que le descuentan a uno de su trabajo. :( Me entregan el resultado, dice que MiNene trae circular de cordón.

Al siguiente día, me fuí con el particular (no me fuí con él, fuí a verlo pues), le llevé el resultado y me dice: no se preocupe, así como al rato se desenreda, se vuelve a enredar. Mientras no se encaje, no hay problema. Y su niño no se ha encajado aún. Se me hace que no llegamos a Septiembre. Su bebé está muy bien (haciéndome el ultrasonido), la placenta, el líquido amniótico, todo en orden. Tampoco trae infección, ni es de alto riesgo. Todo apunta a parto, no se apure, el de arriba está con nosotros. Nos vemos en dos semanas. :D

Así he andado desde hace un más de un mes:

  • Jueves 11:00 a.m. Odontología Mija
  • Lunes 7:00 a.m. Análisis YoMera
  • Martes 6:00 a.m. Medicina Gral. YoMera, recoger medicamento suegra
  • Viernes 11:00 a.m. Ortopedia Mija
  • 5:00 p.m. Ginecología YoMera
  • Martes 9:00 a.m. Ortopedia Mija
  • Viernes 6:00 a.m. Medicina Gral. YoMera y Mija
  • Jueves 11:00 a.m. Odontología Mija (le cancelan la cita)
  • Viernes 9:00 a.m. Ginecología YoMera
  • Domingo 10:00 a.m. Radiología Mija
  • Lunes 9:00 a.m. Odontología Mija
  • Miércoles 9:00 a.m. Pediatría MiBeba
  • Jueves 11:00 a.m. Odontología Mija y MiBeba
  • Viernes 11:00 a.m. Medicina Gral. YoMera
  • Jueves 8:00 a.m. Ultrasonido YoMera
  • Viernes 5:00 p.m. Ginecología YoMera

¡Esquina bajaaaaaaaan!

P.D. Dicen por ahí que estamos de vacaciones. Estoy dudando de ello. ;)

¿Niño o Niña?

A petición de Cristina Rueda publico algunos tips que nos sirvieron para determinar el sexo del bebé que deseábamos procrear. Aclaro, son los que seguimos y nos dieron resultado, más esto no es garantía de que en todos los casos sean infalibles, como siempre, hay porcentajes y estadísticas que no siempre son favorables a nuestros intereses.

Tabla China

Esta tabla nos la presentó el primer ginecólogo que consultamos, nos contó que en sólo un caso no había acertado. Publico aquí la que yo he usado desde entonces, debido a que en Internet existen varias versiones de la misma y no coinciden en determinados puntos (justo los que yo he usado).

Por ejemplo: Si una mamá tiene 27 años y quiere concebir un varón, los meses más propicios para hacerlo son: Marzo, Abril, Junio, Septiembre, Noviembre y Diciembre. Si la mami tiene 30 años y quiere una nena, tendrá mayores probabilidades si lo intenta en Marzo o Mayo, no más.

Se trata aquí de la edad lunar, les dejo un enlace para la explicación y el cálculo de la misma: http://www.bebebola.com/i/edadchina.

Ahora bien, yo me guíe por mi edad ¿solar? y en los 3 casos coincidimos con la tabla. La mayoría de mis amigas también entra en la estadística promedio, sólo hubo una que no correspondió, igual de las personas que comentaron en el post anterior, sólo una no encajaba en la tabulación. Pero bueno, ahí está el recurso, ojalá le sirva.

Alimentación

Hay ciertos alimentos que modifican el Ph de la vagina y deberán consumirse durante mes y medio ANTES de la fecundación.

Si deseas Niña: Poca sal, mucho calcio y magnesio. Mariscos, yogures, queso sin sal, leche, avellanas, cacahuates, almendras, nueces, arroz, espinacas, agua mineral, verduras frescas, pan sin sal, frutas en conserva.

Si quieres Niño: Consumir más carne, pescado, legumbres, huevos, mantequilla salada, embutidos, sardinas, uvas, pasas y plátanos. Evitar semillas grasosas (nueces, cacahuates, almendras). Que tu esposo tome dos tazas de café una hora antes de tener relaciones.*

*Información publicada en Revista Crecer Feliz 1999 Año 4 No.8

Ovulación

Para Niño: Los espermas masculinos son pequeños, rápidos, débiles y numerosos, habrá que tener relaciones 15 horas antes de la ovulación. La carga de esperma de tu pareja debe ser idónea, por tanto se recomienda abstenerse de tener relaciones cinco días antes, que no use ropa  ajustada, ni tome baños calientes, vapor o sauna. La penetración deberá ser profunda, preferentemente desde atrás, el orgasmo femenino deberá darse antes que el masculino.

Para Niña: Hay que mantener relaciones frecuentes hasta tres días antes de la ovulación, los espermatozoides femeninos son largos, más lentos, longevos y fuertes; la penetración deberá ser poco profunda, frente a frente con el hombre arriba. Esto ya que los espermas femeninos viven más, pero avanzan más lentamente. El orgasmo femenino deberá ser posterior al masculino, o bien, abstenerse de llegar a él.**

**Recomendación del primer ginecólogo y de varias revistas especializadas.

El método de la Abuelita

Mire, este método jamás lo he probado, pero me consta que le dió resultado a mi Mamá Gelo y varias contemporáneas. Si usted quiere concebir una niña… Ehh… el método consiste en… después  de  tener relaciones, voltearse, cambiar de posición. Es decir, si usted estaba acostada con la cabeza en la cabecera de la cama, pues al terminar el acto deberá acostarse con los pies apuntando a la cabecera (O viceversa según). Si por el contrario, desea niño, pues se queda acostadita en la misma posición. ¿No me cree? Mi mamá Gelo tuvo 3 varones y al 4° intento probó el consejo y nació MiMamá. ¿Coincidencia? ¡Qué sé yo! Nota: Lo que sí desconozco, es que si estuvo ud. de pie ¿tendrá que pararse de manos? no lo sé, tal vez, a lo mejor, quien sabe.

Pues ahí tiene, ojalá sirva de algo.

P.D. y si le resultó efectivo, pues ahí me avisa por fas. Sólo para fines estadísticos. ;)

El Cristal Con Que Se Mira: Semana 35

El Cristal Con Que Se Mira. :(

Me despierta un dolor tremendo en la cintura y en la parte baja de mi vientre. MiNene ya tiene hambre y es su modo de avisarme. Son las 6:00 a.m., estoy despierta desde hace una hora, pero no me he querido levantar. Las noches transcurren lentamente, en lapsos de dos horas, que es el tiempo que pasa entre una levantada y otra. ¿A qué me levanto? Al sanitario y a tomar agua.

Mis manos están tan hinchadas, que pareciera que en cualquier momento los huesos me van a traspasar la piel. No puedo cerrarlas sin dolor. Los pies se han desinflamado un poco. Anoche no se me veían los tobillos. Si me acuesto de lado, la barriga se me deforma. Si me tumbo boca arriba no alcanzo a respirar. Si es del lado izquierdo, creo que el corazón me va a estallar, por ahí leí que no lo hiciera, porque obstruía la circulación de la sangre.

Los calambres me atacan por la mañana. Quiero estirar mis piernas y lo único que consigo, son más nervios hechos nudo. Me ayudo con las manos para poder levantar el resto de mi cuerpo. Si doy un mal paso, el tormento se recrudece. Tengo que asirme de la pared, para poder avanzar. Doy pasitos de viejita, arrastrando los pies, con miedo a caerme y con la lentitud del último mes. Me veo en el espejo y parezco la Chimoltrufia, pero con panza.

Hago los ejercicios de gateo, y creo que me romperé los nudillos. No me puede tanto las rodillas, ni las caderas, sino mis muñecas y mis dedos.

A bañarse para poder despertar. La barriga no me deja acercarme a las llaves de la regadera. Tengo que alzarme en puntas para alcanzar la ventana y cerrarla, con tal de que no me dé una corriente de aire. No hay toalla que me alcance a cubrir entera. Salgo, con medio cuerpo sin tapar. Las chanclas de baño, definitivamente ya no me entran, así que uso aquellas sandalias de playa con velcro, que tengo desde hace años. Lo malo, es que ya no tienen suela ni agarre y he estado a punto de caerme en más de tres ocasiones. Peligro.

Siento que la noche se fue demasiado rápido. O demasiado lento. O ya no sé, pero se me fue. Me cambio con lo que puedo, la mayoría de mi ropa ya no me queda. Mi ropa de embarazada ya no me queda. Así que no salgo de tres vestidos de embarazo que tengo desde hace 11 años. Uno de ellos ya está hecho garritas. Si voy a salir me pongo la faja, que me ayude a sostener el peso de mi panza. Plancho una camisa para mi esposo, hago el licuado para las niñas, me hago el desayuno.

Si me doy prisa alcanzo a almorzar con MiEsposo. Si no, pues sola. Que sinceramente es mejor, porque desayuno tranquila sin tener que levantarme 20 veces de la mesa. Él se va al trabajo, yo me quedo en casa. Eso si no tengo cita con el médico del IMSS, o el dentista de Mija, o el Pediatra, o el ginecólogo… o si no hay que hacer algún pago de servicios (agua, luz, teléfono) o arreglar algún trámite, o hacerle algún mandado a mi suegra o a mi cuñada, o ir al mandado. Si nada de eso acontece, me quedo en casa, escribo un rato en el blog, checo correos, leo el Google +, el Twitter… mientras la lavadora se llena, lava y enjuaga. Ahí voy a barrer el patio, tender ropa, lavar el patio, regreso y lavo los trastes, doy de desayunar, lavo más trastes, tiendo más ropa, vuelvo a dar órdenes: Tú lávate los dientes, tú recoge los juguetes, tú alza la cama, tú llévate esto a su lugar, tú las servilletas, tú….

No ha transcurrido media mañana y ya estoy cansada. Respiro con dificultad, camino como tortuga con artritis y tengo que empujarme para poder levantarme de la silla. Me duele todo. Mis manos, mis pies, la cintura, la espalda, las caderas, la entrepierna, la parte baja de mi vientre… siento que toda mi piel se va a romper en mil pedacitos.

Las niñas, están de vacaciones, se pelean, se gritan, se jalan, las separo y les llamo la atención, se buscan, se abrazan, se besan, se toman de la mano y se van de nuevo a jugar, o a ver la TV, o a la PC…

A veces me dan ganas de llorar, cuando ellas se pelean. Otras las quiero agarrar a nalgadas, pero nunca lo hago. En ocasiones, quiero salir corriendo de la casa, gritar, dejarme caer.

Cuando me toca salir, regreso muerta. Entre camiones, taxis, escaleras, correteadas, subir, bajar, cargar… no sé si logre llegar a la semana 40.

Después de la comida, la pila me baja de sopetón. Me entra un sueño que parecen dos. Si puedo, tomo una siesta. Si no puedo… ando zombie el resto de la tarde.

Me he quedado dormida frente al teclado, con todo y clientes en el ciber. De pronto, no sé si es MiNene que se coloca de tal modo, que me dan unos mareos bárbaros y como que no me llega el oxígeno al cerebro.

Tengo tanto calor que lo que más quisiera es andar desnuda en mi casa. Pero creo, que eso provocaría pesadillas en los clientes.

Por la tarde, lo único que anhelo es que no vengan clientes, que llegue mi marido a aplacar a estas chamacas, que las bañe y ya poder irme a dormir.

Por la noche, mis pies están tan hinchados, que es mejor andar descalza, ya los tenis me sacaron ampollas. El otro día fuimos al centro a comprarme unos zapatos. Nada me quedó, nada me entró.

Tengo la piel tan estirada, que bañándome con un cepillo, me lastimé la pierna y me hice una pequeña herida.

Cuando MiNene se mueve, me duele. Arriba, abajo, a un lado y al otro. Porque no solo se mueve… se estira, se contrae, hace olas, echa maromas y no sé que tanto más.

La otra noche no pude dormir casi. Me entró el pánico. ¿Y si no me puedo aliviar por parto? ¿Y si no llego a la semana 40? ¿Y si no puedo con los tres chiquitos? ¿No que muy muy? ¿Y si me toca el personal tan… tan del IMSS? ¿Y si algo sale mal? ¿Y si me sube/baja la presión? ¿Y si me desangro? ¿Y si me ligan sin avisarme? ¿Y si me ponen el DIU sin mi consentimiento? ¿Y si me vuelve a pasar lo que con MiBeba que casi se muere por no haberle limpiado las mucosas?

Me calmo, respiro y vuelvo a llorar. Yo que ando activa todo el día, no puedo ni agacharme a recoger la envoltura del dulce que se le cayó a mis hijas. La panza se me pone dura como piedra, se encaja en la base de la cadera, la cintura siento que se me parte en dos… es como si MiNene se abriera paso de par en par con sus manos o como si alguien me hubiera atacado a patadas por la espalda. Quiero limpiar y cualquier movimiento enérgico hace que me retuerza y pida ayuda o ponga cara de ¡Quiero cesárea!

MiBeba quiere que la cargue y la arrulle. No puedo, no tengo espacio para ella. Me lastima. Mija quiere que la lleve a cursos de verano (como cada año). No puedo, quiero estar sentada todo el día, camino con dificultad, respiro agitada, mi panza… me va a explotar.

La noche ha llegado de nuevo, no terminé de limpiar la casa, ni el negocio. No le avancé a la planchada, tengo la casa tirada. Mis pies súper hinchados, tengo tanta comezón en la barriga, hace meses que no me veo el ombligo, me aparecen granos en el rostro, quiero llorar, pero estoy tan exhausta que sólo atino a darme un regaderazo y tirarme en la cama.

“¡Qué gorda estás!” ”¡Apenas puedes!” me dice la gente.  “Ya no puedes” me dice MiEsposo. ¿Ya no puedo? ¿En verdad? :(

El Cristal Con Que Se Mira. :)

Ya no necesito reloj despertador, MiNene se mueve puntualmente a las 6:00 a.m. ¡A desayunarrrrrr! Revisé el radio hace una hora, pero decidí seguir en cama otro ratito. Me levanto cada dos horas para ir al baño y tomar agüita, así me mantengo hidratada y no me hago en la cama ¡HAHAHA! Igual me sirve para ir a revisar a mis hijas, que no se aplasten entre sí y que estén fresquecitas.

Mis manos están tan hinchadas… pero doy gracias a Dios porque tengo ambas manos y las puedo mover, ¡Todas las cosas que con ellas puedo hacer! Además sé muy bien que, cuando me alivie, la hinchazón de mi cuerpo desaparecerá. Igual mis pies, volverán a la normalidad, y todavía sirven para caminar, luego serán para bailar y correr tras el chamaco.

Los calambres me atacan por la mañana. Buen pretexto para comer más tomate con sal y plátano. ¡Yommi! Estiro las piernas y me gusta sentirlas firmes y rellenitas. A pesar de que dormí poquito me gusta eso de tener un montón de almohadas: una debajo de la panza, otra en la cintura, otras 2 entre las piernas y mi cabeza sobre un descansacama. Aunque luego tenga que pelearme con el marido, porque si se va a dormir antes que yo, me gana el almohaderío. Agarro vuelo, a la 1, a las 2 y a las 3, me bajo de la cama. Me veo en el espejo y me digo: ¡Que bonita pancita amaneció hoy! De perfil todavía se me ve la cintura :P

Hago los ejercicios de gateo… a mis 40 años todavía puedo gatear. A pesar que me duelen las manos no siento malestar en las piernas ni en las caderas, es más ¡ni en las rodillas! Creo que me lastimaba más hace 11 años, cuando me embaracé la primera vez.

A bañarse para poder despertar. Todavía tengo elasticidad para alcanzar la ventana y cerrarla. Le digo a MiNene que eso que se oye y siente es el agua. Le gusta y se mueve al ritmo de las gotas. No hay toalla que me alcance a cubrir entera, hay que ingeniárselas para salir del baño. O igual salgo así a la onda sepsi. Sepsi-panzona ¿Y qué?

Siento que la noche se fue demasiado rápido. O demasiado lento. O ya no sé, pero se me fue. Y veo que Dios me da otra oportunidad de cambiar, de crecer, de aprender, de amar. Cada día me acerca más a mi bebé. Semana 35, faltan 5 semanitititas para conocer su cara, oler su aroma y arrullar su cuerpecito.

La mayoría de mi ropa ya no me queda, tengo que asaltar el clóset de mi marido. Los tres vestidos de embarazo que tengo desde hace 11 años todavía me sirven. Así ando más fresca y sin tanto apriete. Y me ahorro la pregunta ¿Qué me voy a poner? :P Comienzo mis quehaceres, a Dios gracias que puedo hacerlos, poco a poco y no con tanta rapidez como antes, pero aún puedo lavar, planchar, limpiar, cocinar.

Hago lo posible por acompañar a MiEsposo, podemos platicar un poco y al menos, darle la Bendición. Si no lo alcanzo almuerzo sola. Puedo leer mientras tanto o simplemente disfrutar sentada de un rico desayuno. Lo padre es que me da mucha hambre y todo lo está aprovechando mi pequeño. Él se va al trabajo, yo trabajo en casa. Si tengo cita con algún doctor o pago de servicios, trámites o mandado, procuro salir temprano de casa. Ahorita, con las niñas de vacaciones, siempre que puedo las llevo. No me gusta encargarlas tanto con mi suegra, que está grande y enferma, y quiero que se acostumbren a andar en camiones y a caminar, a hacer lo necesario dentro y fuera de casa, que convivan con otras personas y que vayan aprendiendo, hasta lo más simple, como escoger la verdura o saber esperar con paciencia un turno en el banco.

Si me quedo en casa, enciendo la PC y escribo un rato en el blog, checo correos, leo el Google +, el Twitter… mientras la lavadora se llena, lava y enjuaga. ¡Dios bendiga al que inventó la lavadora! Esa agua, no la desperdicio, la uso para regar el patio, el jardín-selva, la banqueta, la cochera y hasta para los sanitarios.

A veces las niñas están de humor y se ponen a limpiar sus juguetes en el cuarto, o “me ayudan” a tender, a lavar, a regar las plantas, a trapear. Luego terminan empapadas y juegan a tirarse agua. El otro día terminaron trepadas en el lavadero, mojándose con la manguera, yo divertida oyendo sus carcajadas y tomándoles fotos.

No ha transcurrido media mañana y ya estoy cansada. Me siento un rato, con los pies en alto, si tengo oportunidad, si no, pues lo dejo para más tarde. Mija le dice a MiBeba que me deje descansar y se la lleva a jugar. ¡Es un amor!

Ahora que siento que toda mi piel se va a romper en mil pedacitos, me he puesto más crema, aceite e hidratantes que en toda mi vida. Ya sé que las estrías no desaparecerán, pero serán mis marcas de guerra.

Las niñas, están de vacaciones, así que conviven mucho, aprenden mucho, se pelean mucho, se quieren mucho.

A veces me dan ganas de abrazarlas y de tirarme al suelo con ellas. Las abrazo de lado, les doy un beso y ellas, sin ningún motivo me dicen: ¡te quiero mamá! Si me ven dormida me dan besos en la frente, si me ven despierta llegan y me abrazan. Me sonríen e iluminan el día. Cuentan chistes, inventan canciones, me ayudan con la casa, me hacen reír a carcajadas.

Cuando me toca salir, regreso muerta. Bastan unos 20 minutos de siesta y ya recargué batería. Si no llego al a semana 40, será porque MiNene quiere dar fé de los hechos y prefiere ver todo desde afuera. (¡Ya subió de peso! :D )

Me he quedado dormida frente al teclado, con todo y clientes en el ciber. Entonces me levanto, vació la hielera, me siento de nuevo y a morder hielos como si no hubiera mañana. ¡Ay que rico! Voy por unos.

Tengo tanto calor que lo que más quisiera es andar desnuda en mi casa. Pero creo, que eso provocaría más niños en esta casa.

Por la tarde, lo único que anhelo es que llegue mi marido para poder platicar con él y que las niñas jueguen con su papá y le hagan olvidar por un momento las broncas del trabajo.

Por la noche, mis pies están tan hinchados, que es mejor andar descalza, ¡Con lo que disfruto caminar descalza! Me siento niña de nuevo, no, no, adolescente, como sea. El otro día fuimos al centro a comprarme unos zapatos. Nada me quedó, nada me entró. Me dió risa porque me sentí Anastasia, ¿La heredera rusa? No, la hermanastra de Cenicienta. Bueh… sirvió para comprarles tenis a mis hijas.

Cuando MiNene se mueve, me alegra. Porque me confirma que está vivo, que tiene energía, que está contento (o a disgusto según). Ese movimiento es un canal de comunicación entre nosotros. Con sus pataditas, sus estiramientos, me dice si está feliz, triste, cansado, aburrido, con hipo o con sorpresa. Lo que más me cautiva es como se queda quieto cuando no quiere que le toquen y como brinca de gusto con quien sí le agrada que le acaricie.

La otra noche no pude dormir casi. Me entró el pánico. Lloré bastante. Me desahogué. Tampoco es bueno hacerse la fuerte. Sé que las cosas saldrán bien, porque tengo mi fe puesta en Dios y tengo la certeza de que así será.

Me calmo, respiro y vuelvo a orar. Yo que ando activa todo el día, no puedo ni agacharme a recoger nada. Así que tengo que doblar la cintura y subir un pie, hacer balanza o attitude :D Considero que es un tiempo, para que me tome todo con más calma y aprenda a disfrutar de esos pequeños logros, momentos y detalles que normalmente dejo pasar.

MiBeba quiere que la cargue y la arrulle. No puedo, así que le acaricio a un lado mío. Ella comprende y le hace cariños a mi panza. Bueno, no a mi panza, a MiNene. Mija quiere que la lleve a cursos de verano (como cada año). No puedo, pero sacamos libros de la biblioteca, está viendo películas en Internet, hacemos otras cosas. Hoy por ejemplo las puse a pintar con acrílicas unos envases de yogurth para hacer un boliche. Ellas encantadas.

La noche ha llegado de nuevo, no terminé de limpiar la casa, ni el negocio. Pero escribí, me desahogué, platiqué en persona, por PC y por teléfono. Hice algo de mandado, fui a hacerme un ultrasonido al IMSS, hice comida, platiqué con mis hijas y ya voy a cenar con MiEsposo.

“¡Qué gorda estás!” ”¡Apenas puedes!” me dice la gente.“Ya no puedes” me dice MiEsposo. ¿Ya no puedo? No, ya no puedo. Yo no puedo, Él sí puede.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

Brave

Brave, una de las películas que mas expectación me ha causado, atrapada por el teaser donde se aprecia la misteriosa silueta de esta bella pelirroja entrando al bosque y luchando contra algo que se percibe… terrible. ¡Quiero quiero quiero! Vengo repitiendo desde el año pasado. :(

Y es raro, la verdad, que vayamos los 4 al cine (bueno ahora los 5 contando a MiNene en mi panza), y que vayamos a los pocos días de estreno (estrenaron el Viernes y fuimos en Domingo). Aprovechando los precios de matiné, nos lanzamos al complejo.

Mérida, una adolescente típica de estos días, vive en la Escocia de otros días, harta de soportar a una madre que “controla cada instante de su vida”, sufre porque quiere libertad, que la dejen decidir, hacer su vida a su manera. Su madre es muy estricta con ella, pero su padre es más laxo, tiene unos hermanos trillizos tremendamente traviesos, y así va pasando su vida, entre el castillo y sus funciones de princesa, cabalgando por el bosque en su caballo Angus y practicando su puntería con el arco. Ha llegado el momento en que la princesa deberá casarse con alguno de los herederos de los otros 3 reinos colindantes, para evitar una guerra y forjar una nueva alianza. ¿Cómo podrá Mérida cambiar este destino?

El aspecto técnico: Una M-A-R-A-V-I-L-L-A No se puede esperar menos del estudio que nos trajo las Toy’s Stories, al Nemo, a los Monster’s Inc. y párele de contar. Ya hemos comentado en otras pelis que lo más difícil de manejar a la hora de la animación digital son tres cocos: El agua, el fuego y el cabello. Cada vez se superan estos chicos, el agua casi sientes que te moja (no, no la ví en 3D, ni falta que hace), el fuego… momento ¿hubo fuego? hubo una explosión mágica… de luz azul… había fuego en las antorchas supongo, ahora no puse mucha atención en ello, la verdad. ¡Pero el cabello! ¡OMG! No me lo va a creer, pero mientras los rojizos rizos de la protagonista se movían al ritmo del viento en su loca cabalgata, yo pensaba para mis adentros (lo cual es más fácil que pensar para mis afueras) ¡La cantidad y complejidad de algoritmos que usaron los desarrolladores para animar tanto pelo! Y es que fíjese bien, las películas de la Barbie: sale con el cabello agarrado en una colita o en un chongo “pa que todo esté en su lugar”. Bueno, en los Increíbles, mamá e hija tenían cabello lacio y ya era mucho que se les moviera sin desfase… pero ¡oiga! el greñero loco a lo Amanda Miguel que se carga Mérida! No, no, yo fascinada… y como siempre perdida en la escenografía, en detalles ínfimos como la textura de las telas y pieles, los bordes rugosos de las piedras en las paredes, la ambientación, en ratos muy oscura (claro, dentro del castillo o de la choza de la bruja talladora de madera), en otros muy clara (cuando están en el claro del bosque, cuando se ve el mar en el horizonte).

El desarrollo de los personajes, me pareció muy acertado, cada uno tiene su personalidad definida, y no creo que haya alguno de más, como ocurre con otras historias, que denotan  ”mucho de relleno”, algunas veces me pregunto ¿Pa’ que diantres pusieron tal o cual mascota o individuo? acá no fue necesario cuestionarse esto.

La música, muy bien, pero he de confesar, que cuando empezaron a cantar puse mis oídos en off, no presté atención a la letra, lo siento, me concentré en admirar los paisajes digitales, que hasta te dan ganas de andar corriendo descalza por entre tanto árbol. Al igual la musicalización, me encantó, ¿qué sería de las películas sin ese turi turi o ese tan tan taaaaaan justo en el momento en que se está a la espera de que algo, ALGO, algo va a pasar y… ¡ZAZ! pasa?

N’ombre, que bárbaros. Se llevan cuatro estrellitas de mi parte estos de Pixar. ;)

Ok, hasta aquí todo bien. Mire, si usted no ha visto la película, haga 2 cosas: 1) Llegue temprano a la sala para disfrutar del corto La Luna ¡Preciosidad! 2) Sáltese hasta donde está el enlace del sitio oficial en español latino (o en Inglés, según sus preferencias), no vaya a entrar a Wikipedia que le cuentan toda la película en tres patadas (eso sí, como a mí, le gusta que lo sorprendan, si no, entonces sí lléguele con confianza a todos los enlaces y al resto del post). Si usted ya vio la película, continúe leyendo por favor. Hecha la aclaración, a lo que te truje Chencha.

Mmmh… Mire, le comentaba al principio, que esta película me causó DEMASIADA expectativa. Cuando ví a la pelirroja, el título Brave y escuché la música… imaginé una princesa, una heroína brava, valiente, tenaz… que tal vez estaba luchando por salvar a su pueblo de un destino terrible… muy, muy adentro de mí tenía la esperanza de que fuera un poquito como Mulán, que se hizo pasar por hombre, para salvar el honor de su familia, que tuviera habilidades como Rapunzel, quien a pesar de vivir encerrada en una torre, sabía disfrutar de la vida y buscó y forjó su propia historia…

Pues no… Mérida no es así… digo, ¿cómo le digo? Es una adolescente, rebelde, algo caprichosa, contestona (como no), muy “silvestre”, a pesar de haber sido educada como princesa, como que por una le entró y por la otra le salió, porque, digo yo, si la mamá era tan estricta ¿Porqué ella no se portaba, ni hacía, ni sabía hacer bien las cosas como una princesa? Se supone, por lo que se ve en el relato, que las mujeres no usaban arco, y ella lo maneja magistralmente. Esto gracias a su padre, quien le regala el artefacto siendo ella una pequeña, y quien la alienta y la motiva a seguir adelante. Muy bien, pero ¿el resto de las labores que su madre le enseña? Esto es muy evidente cuando, Mérida se da a la tarea de zurcir el precioso tapiz que su madre bordó con tanto esfuerzo (y que Mérida rasga en un mega-berrinche)… ¿se fija en las puntadas que le da? MiEsposo dice, que no podía hacer más, ya que iba cabalgando y bordando, pero no, lo hizo al moche troche. En fin, ella reclama por la libertad y la verdad, es que tenía mucha libertad. Una día a la semana la dejaban hacer lo que ella quería, pero toda su vida hizo lo que le gustaba: usar el arco, correr en su caballo, “robarse” comida de la cocina, andar con el cabello suelto… ella podía hacer y deshacer y nadie la regañaba (a excepción de su amá)… En su defensa, poseía vasto conocimiento de la supervivencia en el campo, como cuando le da cátedra de los frutos venenosos y donde se puede conseguir agua sin lombrices.

No le gusta que la van a casar con alguien que no conoce, ni ama (¿pues a quién le gusta?) entonces, huye enojada, fúrica. Se encuentra con la bruja en el bosque y le pide el hechizo para “cambiar a su mamá” (ya sé, ya sé, muchas de nosotras quisieramos cambiar a nuestra madre) y lo logra, al convertirla en oso. Pero, cuando pasa esto, no admite ni su culpa ni su responsabilidad, “la culpa la tiene la hechicera”. El reconocimiento de su error, le llega casi al final, cuando se da cuenta, de que su madre se quedará como un oso por el resto de su existencia. Aquí hay una lección muy importante que aprendió, y entonces, creció, maduró ¡y que bien! pero en el inter… eso de echarle la culpa a los demás… :(

También me cayó muy mal, cuando se pone a gritarle a su papá: “No te atrevas a hacerle daño”, en vez de explicarle el conjuro que ella misma le administró, el papá ¿qué iba a saber? estaba en estado de shock, pensando que el oso había matado a su mujer, obvio que Mérida no iba a dejar que su papá dañara a su mamá, sin embargo, había mucho enojo en su voz… cuando fue ella misma la causante de todo este embrollo. :(

Otra que no me gustó: la pelea entre los osos, sinceramente se me hizo demasiado violenta, sobre todo para los pequeños, MiBeba estaba muy asustada, angustiada, sobresaltada, yo me sentía muy mal, no por la pelea en sí, sino por saber que se trataba de un hombre luchando contra una mujer, eso me chocó en la mente… muchísimo. :(

Bien, acepto que su mamá era muy exigente, que también tenía que cambiar, escuchar más a su hija y menos a la tradición, ser menos rígida. Igual la chamaca ni caso le hacía ¿para que amargarse la existencia? :S

Oiga la voz ¿porqué se empeñan en poner voces de niña fresa? y lo peor es que es de la cuasi-paisana Hiromi, ¡Chicles! Aquí me van a acusar de racista, mas bien malinchista. No me gustó, no, no y no. Supongo que lo hicieron para que las chicas de hoy se identifiquen con ella, o no sé, pero no me agrada. Como que la descontextualiza por completo.

Y ya para terminar y no agüarle la fiesta a nadie, en mi muy personal y subjetiva opinión, la valiente aquí fue la Reina Elinor, tanto por conducir ella el reino (su esposo sin ella está perdido), como para educar a sus cuatro hijos y sobre todo, por exponer su propia vida para salvar a Mérida del oso Mor’du.

P.D. Que conste que le advertí que si no la había visto se saltara hasta los enlaces… y que conste también que la película me gustó mucho. Que si no…

¿Quieres saber más?

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Los Personajes
El director Mark Andrews habla sobre Brave 
¿De que va?

Verdad o Reto

Mi querida Bere de Por la Vida, me pasa una cadena que consiste en:

  1. Elegir una frase que me guste, me inspire y que signifique algo para mí.
  2. Publicarla en el blog acompañada de una foto, una historia, una anécdota o simplemente esa frase sin más.
  3. Una vez escogida la frase tengo que pasar el reto a cinco personas de los cinco Blogs elegidos.

Mi frase es:

“Los sueños y los deseos no se cumplen por sí solos, hay que luchar por alcanzarlos y no desistir”

Desde siempre me ha gustado mucho bailar. Soñaba con presentarme en algún lugar, no por sentir el aplauso de la gente, si no por el simple hecho de pisar un escenario, ver las luces encendidas, sentir palpitar la música en mi corazón… la magia de un teatro. Si había fiesta en casa, bailaba. Festivales escolares ahí estaba. Los viernes nos tocaba Educación Artística en el colegio, danza, dibujo, etc. yo sin dudar escogía danza, y cada semana coreografiaba las canciones de Parchís, con mis amigas, ellas ahora se avergüenzan, yo no. Ya en mi adolescencia, junté dinero vendiendo periódico, ropa usada, etc. y con eso me pagué un curso de Danza Moderna en la Casa de la Cultura.

Gracias al centro cultural, a mi querida maestra y amiga Ana María, a mis compañeros de clase, pude bailar (y cumplir uno de mis sueños) en teatros y otros espacios de: Ciudad Lerdo, Dgo., Gómez Palacio, Dgo., Torreón, Coah., Matamoros, Coah., Parras de La Fuente, Coah., Durango Capital, Juan Aldama, Zac. y varios ejidos de la Comarca Lagunera.

Ese es uno de los muchos deseos que he cumplido, no “se me cumplió” solo, fueron años de ensayos, de caídas, de sudor y también de alegrías, de fiesta, de risa.

Otros sueños cumplidos: Estudiar en el Tecnológico de la Laguna, Tener una hija (no sólo una, dos hijas y un hijo en camino), Envejecer al lado de mi esposo, Viajar por México, Conocer Chichen-Itzá, Amamantar a mis hijos, Conocer personas de otros países, Trabajar con niños, Ganar mi propio dinero…

Todavía sueño ¿Porqué no hacerlo? Aún sigo viva, aún tengo deseos que satisfacer… :D

Me gustaría conocer las frases de:

  1. Ángela – Logos y Filias
  2. Carla – Apasionada
  3. Keii – Diario de una Cineasta
  4. Bren – Amo Ser Mamá
  5. Zary – La Mamá de Sara

Es un Niño, Es una Niña

Es un Niño, Es una Niña! es un carnaval de Blogs organizado por Guia de Mamá que pretende revivir aquel día en que nos enteramos del sexo de nuestro bebé y que hoy nos hace recordarlo con nostalgia y amor.”

Mija fue esperada desde mi niñez. Desde siempre había soñado con tener una pequeña, sólo una niña quería yo. Cuando conocí a mi entonces novio (hoy MiEsposo), también estuvo de acuerdo, en que, si algún día nos casábamos y encargábamos, quería que fuera nena. Pasó el tiempo, nos casamos y esperamos 4 años más para hacer la cartita a la cigüeña. El ginecólogo nos asesoró en el uso de la tabla china, aparte leíamos revistas y seguíamos los consejos leídos (alimentación, frecuencia de relaciones, etc.) para que así fuera. Quedamos embarazados y estábamos seguros que sería niña, yo sobre todo, sentía en mi corazón que era la nenita que tanto anhelaba. Al tercer mes, el médico confirmó nuestras sospechas, no cabía la menor duda: era una niña. Brincamos y gritamos de gusto, reímos y lloramos al mismo tiempo, nos abrazamos, sentimos tanto en un momento. Era la materialización de un sueño: nuestro sueño. :)

Bastante después volvimos a embarazarnos. Esta vez, como ya había explicado en el blog, no programamos el sexo del bebé. “Que sea lo que Dios quiera”, dijimos ambos. Yo podía haber consultado en cualquier momento la tabla china, pero no lo hice, sino hasta mucho después que nació mi criatura. Llegó el tercer mes, Mija me acompañó con el ginecólogo y le advertí de nuevo al galeno, como las veces anteriores le había dicho, que no quería saber el sexo del bebé, quería que fuera una sorpresa hasta el momento del parto. Sin embargo, Mija y MiEsposo sí querían saber si tendrían hermanita o hermanito. Así las cosas, le dije al médico que le dijera a Mija en el oído, pero ella y yo teníamos el acuerdo de que no me diría nada, ni a nadie de la familia, excepto a su papá. El doctor así lo hizo, la sonrisota de oreja a oreja de Mija me lo dijo todo: ella quería con ansía loca tener una hermana. Lo supe desde un principio, sería niña. Curiosamente, en la revisión del 4° mes, al doctor “se le chispoteó” comentarme que tendría niño, que él nunca se equivocaba. ¡Que raro! pensé para mis adentros, en el fondo yo sentía que era niña. Así quedó, no dije más nada.

Asistía regularmente a la oración por enfermos: se reza el rosario, se lee la biblia, se reflexiona, se imponen las manos y se pide por la sanación de las almas. Donde me tocó que me impusieran las manos, yo con los ojos cerrados percibiendo toda la energía y bondad de aquellas mujeres, escuche claramente cuando una de ellas dijo: “Te pedimos por esta hija tuya y por la niña que lleva en su vientre, que tenga un parto exitoso, que tú seas su médico y tu Santa Madre su enfermera…” ¡OMG! Esto fue más fuerte que cualquier ultrasonido que me hubiera practicado. Lloré, lloré de alegría, de gusto, de ternura, de emoción. Esperaba una niña, lo sentía y ahora lo sabía. Esperaba a MiBeba. :)

A MiNene, lo programamos con la tabla china, la misma que guardé desde que planeamos a Mija. Como ya había comentado, había diferencia con el resto de tablas que circulaban en Internet, precisamente para mi edad y para el mes en que quería encargar. Al final, lo dejamos en manos de Dios. Con todo, cuando supe que estaba embarazada (sin exámenes, sin ultrasonidos, ni nada, simplemente lo sabía) tenía la noción de que era un niño. “Igual y me equivoco”, pensé, y no dije nada. MiEsposo opinaba lo mismo. “Me gustaría tener otra niña, pero sé bien que es niño”. Bastó esperar a las 12 semanas, “posiblemente tenga un niño” sugirió el doctor, “esperaremos a que crezca más”. ¡¿Un niño?! Un varoncito… ¡yo no sé de niños! apenas si sé algo de niñas… A pesar de que intuía, no es lo mismo, tener la sensación, a tener la certeza. No era necesario esperar más, mi interior conocía a MiNene. ¿Qué haré? ¡Será un mundo nuevo para todos! ¡Un hombrecito se forma en mi vientre! Mis hijas, andan apuradas, porque no pueden pasarle su ropa, porque no hay juguetes para niño en casa, en dónde dormirá me preguntan. “Dios proveerá” les contesto.

Cuentos con Palabras

Mi preciosa Bere de Por la Vida me ha invitado a participar en esta cadena que ella misma ha iniciado, se trata de inventar un cuento con 5 palabras que ella propone, donde el (la) protagonista seamos nosotras mismas o nuestros hijos.

Oiga, que tengo seco el cerebro y no se me ocurre na’a. Ya va para un mes de la invitación y yo sigo sin hacer la tarea. Estamos de vacaciones escolares, así que pretexto no tengo. *Ella espera un par de minutos a ver si alguna de las mijas se levanta de su cama… espera un trío… un cuarteto… se levanta y busca la chicharra a ver sí así*  Al ruedo, pues.

El salón estaba lleno de ansiosos ángeles que batían sus alas con alegría. En el ambiente se respiraba esperanza y curiosidad. Todos eran amigos, jugaban y volaban juntos, se ayudaban y apoyaban cuando era necesario. Un ángel llamado Mija se había adelantado, había cruzado el umbral. Sus compañeros se preguntaban intrigados “¿qué habría más allá?”. 

Algo habían escuchado, acerca de ciertos fenómenos llamados familias. Decían que había otros ángeles ya crecidos que se dedicaban a ciertas tareas, que a veces intercambiaban entre sí. Lo que más les llamaba la atención era conocer a aquel ser que llamaban mamá. ¿Cómo sería? ¿Tendría súper poderes? ¿Sus alas serían más blancas y grandes que las del resto? ¿Qué les podría enseñar que ellos no supieran ya? ¿O sería, que por el contrario, ellos -los ángeles- traspasarían ese umbral para enseñarles a las familias como vivir?

Había muchas preguntas en el aire, y más que estaban por nacer. Otro ángel, MiBeba, extrañaba enormemente al ángel Mija. Quería seguir jugando, cantando y flotando entre nubes. Lo pensó un momento, y dijo: Sí. Iré a donde Mija, la seguiré y averiguaré de una vez por todas que es eso de las familias y la mamá, el papá y los hermanos. Miró con anhelo su mano: un número par brillaba en su palma. Levantó la vista, allá en lo alto, justo encima de la puerta principal había un letrero luminoso. El número mostrado coincidía con el que ella portaba. Cerró su mano en un puño, se despidió de los demás ángeles, le dió un beso especial a un pequeño angelito llamado MiNene y le dijo al oído: “Allá te espero”.

Cruzó el umbral, un largo túnel, que sin embargo, no era oscuro… había como un arcoiris a su alrededor, y aunque al principio sintió un poco de miedo, luego se dejó invadir por los colores, las sensaciones y esa profunda paz que sólo los ángeles recién llegados pueden experimentar. Al final, había una luz, radiante, espléndida, pura.

Y ahí estaba: Un ángel diferente a todos los que ella había conocido. Un ángel sin alas, sin vestidura blanca, con un resplandor muy discreto. Pero ¿Qué era aquello que su alma estaba sintiendo? ¿Era acaso amor? ¡Sí! un amor a primera vista, sin condición, sin límites… un amor único, diferente, completo…

Pasado un tiempo MiBeba observaba a su alredeor. Se percató de que en la habitación se encontraba un ropero que antes no estaba ahí. Lo abrió y encontró ropita para bebé. Pero ella era ya una niña, así que… aquellas prendas no eran para ella. Se dió cuenta que en la casa había un gran alboroto. Preguntó a su mamá qué era lo que pasaba. Ella dió un sorbo a su taza de té. Le explicó que muy pronto llegaría su hermanito a casa. MiBeba recordó aquel besito que le dió al angelito que la despidió en el cielo. Ahora, estaría completa la familia.

Y para continuar la cadena, les dejo estas 5 palabras:

  1. Corazón
  2. Sol
  3. Manos
  4. Miedo
  5. Volar

 y lo paso a los siguientes 5 blogs:

  1. Blog de una madre desesperada
  2. Desmadreando
  3. Pedacitos de mi vida
  4. Mamá Moderna
  5. My Points Of View

 ¡A ejercitar la imaginación! :D

¡No me lo va a creer!

1:00 p.m. Tengo antojo. Un terrible y gran antojo de puré de papa de cajita. Ya sé que, un puré de papas natural es más nutritivo, económico y saludable. Sí, sí, ya sé, pero ¡tengo antooooojooooo! ¿Ha estado usted embarazado(a)? Digo, porque muchas veces, quien sufre los antojos es el mariado, y es algo muy difícil de reprimir. En fín, que me doy a la búsqueda del susodicho puré artificial, total ya tengo la mantequilla, la leche y el agua en casa… sólo faltan las hojuelas… ¡mmmmmh!

1:10 p.m. MiEsposo me acompaña a la carnicería, hace un calor tremendo, unos 36-37°C, olvidé la sombrilla, camino como barco en altamar, tardamos un poco más en llegar. Saliendo de ahí, nos dirigimos a una tiendita que está a 2 cuadras. Buscamos, buscamos, nada.

-¿Tiene puré de cajita?
-No. No tengo.
-Gracias. :(

1:20 p.m. MiEsposo se queda en casa, con la carne. Yo sigo mi búsqueda de tan preciado tesoro. Él me dice que él va, pero ya hizo su cara de puchero y yo ya hice mi berrinche. Ahí voy emberrinchada, enojada, acalorada y antojada. A media cuadra de mi casa hay otra tiendita.

-¿Tienes puré de cajita?
-No, fíjate que no me han traído. Ya se los pedí en la semana y no me lo traen.
-Bueno, pues gracias, ni modo. :( :(

1:30 p.m. El sol está en pleno. Camino otras 3 cuadras más. Con esto del calor, como que las manzanas se dilatan y las calles se vuelven más amplias. Si hubiera venido en la noche serían más cortas. Llego a la tercer tiendita, que es más bien un mini-súper (nunca he entendido esta nomenclatura ¿cómo es mini y es súper? O.o). Llevo harina para hotcakes, que  MiEsposo trae antojo, plátano para el licuado de mañana, tomate pa’ la ensalada y… “buco, buco y no buco” el puré.

-¿Tiene puré de cajita?- La encargada ni caso me hace que está botaneando con un cliente.
-¿Tiene puré de cajita?-
Sigue en la chorcha.
-¡¿Qué si tiene PURÉ DE CAJITA?! Con una….
-No, no tengo, se me terminó.
-Maldición. :( :( :(
(¿Tendré acaso que llevarme unas cinco papas, lavarlas, pelarlas, cortarlas, cocerlas, sazonarlas, apachurrarlas para satisfacer mi antojo? D:

1:40 p.m. ¡Las tortillas! Se me habían olvidado, voy a la tortillería que al cabo, al ladito hay otra tienda. Dos cuadritas más, que a estas horas y con la refracción de la luz… parecen diez… ¡Ay mi sombrilla! ¿Porqué no la traje? No hay ni para donde hacerse, no hay sombra por ningún lado. Compro las tortillas, me lanzo a la tienda. Entro como flecha y ¡VOALÁ! ahí está el oscuro objeto de mis deseos. ¡Ta bien, el amarillento objeto de mis deseos!

-¡Sabía que usted tendría puré de cajita!
-¿Lo buscaba señora?
-¡Ande! ¡Es la cuarta tienda que visito y no tenían en las otras! ¿Sabe qué? ¡Tengo un antojo tremendo de puré de papá -de cajita-!
-No se quede con el antojo señora.
-¡No, luego sale con cara de puré!
(botana, botana, ni yo me lo creo)
-No, se lo digo en serio y le voy a decir porqué
*ella se inclina hacia adelante, voltea a ambos lados del mostrador y hace una entonación misteriosa* Abro un frasco repleto de colchones, me como uno mientras la escucho atentamente, me dice:

-¡No me lo va a creer señora! Pero en tiempos de mi abuelita, hace ¡uhhhhhhhh! de años, su cuñada estaba embarazada (la cuñada de mi abuelita)
-Sí, sí prosiga.-
Me limpio el azúcar de las comisuras.
-Y vivían en el rancho. Entonces, un día pasó un señor con su carreta vendiendo quesos, de esos de rueda, de los de antes…
-¡Yommi yom! ¡Queeeeesoooooo! ¡De rueeeeeedaaaaa! ¡Cómo los de Fresnillo, Zac.! ¡SLURP!

-Y a la cuñada se le antojaron unas tostadas con ese queso derretido encima. ¡Ay señora, a ver si no la antojo con esto que le estoy platicando! (demasiado tarde) Pero la cuñada no dijo nada, ni le habló al señor para comprarle, ni hizo nada. Así quedó. Pasó el tiempo y le llegó la hora del parto. La partera estaba lista, estaba también su suegra y estaba mi abuelita. Las contracciones, la dilatación, todo normal. Pasaban los minutos y el bebé no bajaba, señora, ya se estaba impacientando la partera. Le dijo que si no se aliviaba en un rato más tendría que llevarla al hospital, porque ya se estaba tardando mucho y ahí ella ya no se hacía responsable. Hasta que se le ocurrió y le preguntó:

-Oye ¿No te quedaste con algún antojo? ¿Algo que hayas querido comer y no lo hiciste?
-No, nada.

¡Por supuesto que se acordó de aquella tostada con queso de rueda, pero no dijo nada! Porqué, como le dije, ahí estaba la suegra y le daba vergüenza admitirlo en frente de ella. Le siguieron haciendo la lucha y nomás no nacía. Allá a las cansadas, la cuñada admitió que sí, efectivamente se quedó con ese antojo atorado.

-¡Lo hubieras dicho desde un principio! ¡Desde que horas habríamos terminado con esto! O.O Inmediatamente la suegra, fué y le tostó una tortilla, consiguieron queso (no sé de donde) y se lo dieron a comer. ¡Ande señora! En menos de lo que se lo cuento nació el bebé.

-¡No me diga!- Le digo mientras me saboreo imaginariamente mi anhelado puré de papas. Luego veré donde consigo el queso de rueda.

-Eso no es todo, cuando el niño nació vieron que traía en la boca ¡un pedacito de queso! Por eso le digo, ¡Nunca se quede con un antojo, porque se le puede atrasar el parto!

P.D.1. ¿Será por eso que, mi segundo parto, duró desde las 9 a.m. hasta las 5:20 p.m? ¿Me habré quedado con algún antojo? ¿Alguien conoce a un quesero de rueda de confianza?
P.D.2. Tenía razón la señora… ¡No se lo creí! ¡Pero como me reí! XD