¡Confirmadísimo! Se trata de un varoncito. Ayer por la tarde fuimos al ginecólogo, ya no hay duda: un niño hecho y derecho (bueno, con lo que le falta por crecer). El doctor estaba muy divertido, porque el chamaco traía el cordón umbilical de corbata, dijo que no había problema, que igual se enredaba y desenredaba (yo siento cuando practica sus moños en mi vientre), tanto le gustó que hasta le tomó su fotito. Luego, no se dejaba medir la cabecita, le dice el galeno:
-¡Anda tú! Si ya ni te estoy viendo si eres niño, quédate quieto, sólo quiero medir tu cabeza.
Y el chiquillo seguía con sus maromas.
Así han sido mis 3 embarazos, se mueven muchísimo y los siento desde muy pequeñitos, cuando se supone no debería de percibirlos. De hecho, me he dado cuenta de cada uno desde el momento de la concepción. Aunque, a decir verdad, con este bebé, tuve un poquito de dudas, pero el que estaba totalmente seguro del embarazo era mi esposo. Y me dijo desde un principio: sí estamos embarazados y será niño, aunque a mí me gustaría otra niña.
Jamás, ni en mis sueños mas güajiros, me había imaginado con un niño. Desde pequeña soñaba con tener UNA NIÑA. Sólo una y no pensaba en más. Crecí y seguí con esa idea, la cual, era compartida por mi entonces novio, ahora esposo. Tanto tardamos en cambiar de opinión, que mi segunda bebé nació cuando la primera cumplió los 6 años. Y dijimos: ¡Estamos bien y con dos nos quedamos! ¡Y niñas que maravilla! No se nos antojaba un niño.
Tan así, que, a Mija la programamos con la tabla china, con la asesoría del primer ginecólogo que me atendió.
A la segunda, dijimos “lo que Dios quiera” . Y quiso niña. Hasta después de dar a luz, consulté la tabla china y, efectivamente, había acertado.
La tabla china, para quien no la conoce, es una tabulación que combina la edad lunar de la madre en el momento de la concepción con el mes en que queda embarazada. Tiene una antiguedad de 700 años aproximadamente y es acertada en el 93% de los casos.
Ahora, tenía un pequeño dilema. En la tabla “original” que conservo desde el 2001, decía que si concebia en Diciembre con mis 39 años a cuestas, sería niño. En todas las tablas chinas que consulté en internet, decía que sería niña. O sea ¿Cómo?
Al final, volví a decir: que sea lo que Dios quiera, en sus manos me entrego. Quiso niño. Niño será. Una NUEVA AVENTURA en toda la extensión de la palabra.
Ciertamente, ya lo sabía, he soñado con un niño, he visto su rostro. Antes de saber nada, un día que veía telas para cortinas, me encontré de pronto revisando estampados para niño. Y en el centro comercial, mi esposo buscaba ropita para varón, lo que nunca.
Mija anda muy preocupada, porque dice, no tenemos ropa para niño. ¡Hay que comprarle juguetes al bebé! Le digo que no se apure. Todo llegará a su tiempo.
P.D. Un dato curioso, es que, mi mejor amiga, me soñó embarazada, con tamaña panzota y que sería niño. ¡Me soñó meses antes de quedar embarazada y sin que le hubiera siquiera mencionado que quería concebir de nuevo! Así, que ayer, saliendo del ginecólogo, fue la primer persona que se enteró del sexo del bebé. “Ya lo sabía” me dice con una sonrisota en el rostro.
*En otro orden de ideas, ando un poco anémica y la glucosa también la traigo baja
. Se conjuntaron varios factores: tuve demasiado vómito durante este tiempo, la situación económica a ido en franco decrecimiento y muchos alimentos que normalmente consumo, me causaban naúseas. Ya el doctor me regaló unas vitaminas, me ha hecho algunas recomendaciones y me tranquilizó muchísimo con sus palabras.
Algo que me parece digno de compartir, es que me comentó, que para que un bebé obtenga los nutrientes básicos y nazca sano necesito consumir 5 cosas al día: 1 vaso de leche, 100 gr. de queso, 1 huevo, 1 naranja y verdura de hoja verde. Lo demás es vanidad. (Así dijo, así dijo).

