Archive | junio 2011

Momentos de Cristal

-Dele un besito a su mamá dígale hasta mañana.

-¡Hasta mañana Mami!

-Ven aquí dame un beso, deja te cargo

- ¡Smuack!

-¡Cuánto te quiero! ¿Sabes que te amo?

-¡Sí! ¡Yo tambén te amo!

-¿Sabes que vivías en mi panza?

-¡Shí! Vivía ashi chiquititita en tu pancita. Y lego te abieon la panza y me sacaon.

-¿Y luego que pasó?

-Me puseon en la caolia y yo movía los pies.

-¿Y luego que pasó?

-Me llevaste en la caolia a comed bobones.

-¡Ja, ja, ja! Sí, eso pasó.

-No queo que te muedas.

-No me voy a morir ahorita.

-¿Y mañana?

-Me voy a morir cuando Dios me mande llamar.

-¿Poqué?

-Porque de Dios vinimos y hacía Él regresaremos.

-¡Ah! ¿Poque Dios necesita más ángeles?

-Porque nos ama y quiere que estemos a su lado.

-¡Ah! Te queo mami.

-Y yo a tí.

Un Nuevo Hombre: Papá

Me casé con él después de varios años de noviazgo. Lo hice porque simplemente ya no podía vivir sin él. Nos fuimos a residir a la ciudad donde él trabajaba, dejando no tan lejos a nuestras familias para comenzar un porvenir juntos. Queríamos disfrutarnos mutuamente, por ello aplazamos la llegada de un hijo. Era mi novio, mi esposo, mi amante. En el fondo, no deseaba compartirlo con nadie, quería tenerlo para mi sola. Pensaba que cuando hubiera críos en casa ya no sería jamás para mí. Y no estaba muy errada que digamos.

Al pasar de los años caímos en la cuenta que eramos una familia chiquita, compuesta por 2 miembros; aunque los demás nos decían que para cuando encargábamos, nosotros no teníamos ninguna prisa. “Son un matrimonio no una familia”, “Viven como novios, tengan hijos para que sepan” nos repetían familiares, amigos y vecinos hasta el cansancio. Nunca estuve de acuerdo con semejantes declaraciones. Teníamos que asentarnos primero como matrimonio, como pareja, que no es lo mismo, por mucho amor que se tenga, el convivir como novios al vivir bajo el mismo techo mañana, tarde y noche. Que te jalen la cobija y que no encuentres la pasta de dientes donde la dejaste y todas esas delicias del diario vivir.

“Ya es tiempo” dijimos y a Dios entregamos nuestro sentir, orando por que nos diese el “sí” con una niña, tal como lo habíamos soñado desde que eramos novios. Nuestra petición se hizo realidad y mija hizo su aparición. Entonces, fue que empecé a conocerle como padre.

Este padre era una persona totalmente nueva para mí, yo que lo conocía estilo Arjona “desde el pelo hasta la punta de los pies” estaba cada día más admirada de él.

Un padre capaz de dar la vida por su pequeña, solidario conmigo en todo momento, que no temía expresar toda la ternura de la que es capaz, al punto de llorar bailando con su beba en brazos al ritmo del “Pata-pata“.

Un padre que se despertaba varias veces a media noche a revisar si la nena respiraba, a darle su biberón cuando yo extenuada no podía abrir los ojos desde la toma anterior. Un padre que se paseaba arrullándola por toda la sala durante más de una hora con tal de que ella dejara de llorar. Un padre que regresaba cansado del trabajo y tenía tiempo y ánimo para jugar con esa bolita de carne que alzaba los brazos y pegaba de gritos al verle llegar. Un padre que la cuida, la peina, la viste, le cambia el pañal. Un padre que se deja llenar la espalda de arena mientras su hija juega en el parque tratando de averiguar el misterioso destino de aquellos granos. Un padre que vela su sueño cuando ella enferma así haya dormido media hora para regresar a trabajar.

Llevarla en su cangurera aunque cada día pesara más nunca fue motivo de queja. Y mira que en aquel entonces andábamos mucho en la calle. Les decíamos los clones: ambos nacieron en Diciembre, los 2 dormían en la misma posición, tienen gustos similares, la sonrisa es la misma y hasta la forma de sus piernas revela el parentezco.  Compañero de juegos, cómplice de travesuras, cariñoso y protector, cuando se necesita también es regañador.

Mija creció, el papá también.Se fue a formar a las 4 a.m. afuera del Jardín de Niños para alcanzar lugar en el siguiente ciclo escolar. Infló 50 globos para adornar el carro donde ella desfilaría en Primavera. Le forró con contact todas las láminas del material didáctico en una noche. Se trepó al brincolín para demostrarle que no había que temer. Subió al escenario con Ronald McDonald sin importarle que lo disfrazaran de astronauta con tal de ganar una “cajita feliz”. Le enseña mecánica, electrónica, defensa personal, natación, gimnasia, basquetball, a montar una bici. No se inmuta si ella se trepa encima de él y convida a todos sus juguetes. Entre las muñecas y bebés, se asoma un pie, es de mi marido. Habla con ella, le da consejos, le escucha cuando cuenta sus problemas y hasta se ríe de sus chistes.

Siempre dijimos que sólo queríamos una hija, nunca nos imaginamos que Dios nos tendría preparada otra bendición: Nació mi beba, y con ella otro nuevo papá surgió.

“Estas niñas son toda la cara de su padre” dice la gente y yo lo celebro. “Lo bueno que hay maquillaje y que pueden siempre recurrir a una cirugía”  bromea mi esposo.

Toda nuestra existencia cambió por completo, estas dos nenitas se apoderaron de nuestros corazones y nos convirtieron en seres diferentes. Tanto él como yo, queremos ser mejores, ser buenos ejemplos para ellas, enseñarles a ser personas de bien, responsables, alegres, felices, aprender de ellas a vivir, saborear cada instante de su crecimiento, cada palabra, cada tropiezo… empezamos con mija, empezamos con mi beba, empezamos cada mañana una nueva aventura: Ser padres.

P.D. ¡Feliz Día del Padre, Hoy y Siempre!

Bullying y Crueldad Infantil

Estaba mija en primero de kinder esperando su turno para entrar al sanitario. Cuando al fin le tocó ingresar, un niño de su salón le dio tremendo portazo, asustándola y dejándola un poco ensordecida por el ruido del metal chocando. No conforme con eso, el niño estuvo empujando la puerta para que ella no pudiese salir mientras se carcajeaba por su travesura. Las maestras tardaron buen rato en aparecer, cuando lo hicieron mija salió bañada en lágrimas y en sudor. Hablamos con el niño, con sus papás y con las maestras. Su “amiguito” siguió gritándole en el oído, jalándole el cabello y haciéndole toda clase de “bromas”, hasta que concluyó el ciclo escolar. Era un instituto particular.

Al siguiente año, la cambiamos de escuela, ahora cursaba segundo de preescolar en una de gobierno. Al principio se reía mucho y estaba feliz con sus nuevos compañeros. Un día comencé a notar tristeza en su mirada y desgano por asistir a clase. Cuando iba por ella estaba sola, sentadita en una jardinera, en tanto los demás chiquillos jugaban en grupo y reían. Tiempo después sucedió: Un día en el recreo, los niños querían entrar al salón. Ella se puso en la puerta para evitarlo. Un niño le dio una patada en la entrepierna. El golpe fue tal que mija no podía articular palabra, cuando ella intentó explicarle a la maestra lo sucedido apenas atinaba a decir “me duele aquí”. La profesora creyó que le dolía la panza y no le dio más importancia. Por la tarde, cuando la bañaba, la noté muy irritada y me topé con sendo moretón. Me contó lo sucedido, al día siguiente estábamos su papá y yo reclamándole a la miss. No localizamos al niño agresor, mucho menos a sus papás, mija dijo “no acordarse bien” quien le había pegado.

Pasaron meses y la niña seguía triste. Le pregunté que pasaba, porque se sentía así. Me dice: “El otro día un niño de mi salón me agarró los brazos por atrás y no me pude zafar, y otro niño me dio cachetadas. ¡Me dolió mucho mami!” ¿Porqué no me había contado? ¡Porque pensó que yo la iba a regañar por dejarse pegar!  Otra vez, ahí vamos su papá y yo a la escuela. Apenas entramos nos dirigimos al salón de clases, afuera jugaban unos niños… sin preguntar siquiera supimos de inmediato que ellos habían sido los autores de la agresión. Fue algo muy raro: cuando los vi sentí un escalofrío y luego una onda de rabia que me recorrió todo el cuerpo. Mi esposo habló con ellos y les preguntó directamente si le habían hecho eso a mija. Su primera reacción fue negarlo, se abrazaron como compadres y ponían cara de inocentes. “Ella nos pegó” decían. ¡Ajá! Conozco a mija y no se defiende, no pega, a la única que le pegaba era a mí. Al final aceptaron que sí habían sido ellos y dijeron que no lo volverían a hacer. No pudimos hablar con los padres de estos 2 niños de 4 y 5 años, sólo volvimos a reclamarle a la maestra el porqué no hacía nada para evitar estos sucesos. Una sola maestra para más de 30 niños no bastó para contener a estas criaturas.

En tercero se quejaba de que hacían chistes de su nombre, de que la empujaban en el recreo, de bromas pesadas. Mi esposo fue a realizar algunos tramites a la dirección, “casualmente” estaban la Directora del Jardín, su maestra de segundo y su maestra de música. Le aconsejaron que inscribiera a mija en un colegio particular, porque la niña “es muy sensible y no va a aguantar el ambiente de una escuela pública”.

Bien, con mucho sacrificio la matriculamos en un colegio, donde estuvo año y medio, hasta que nos fue imposible pagar. También ahí había quejas, también había insultos, también había bromas. La diferencia fue que no era agredida físicamente, sólo verbalmente, mermando su autoestima y sus ganas de asistir. ¡Bonita la cosa! Luego se fue al otro extremo: la maestra indicaba que nadie volteara a verla, que no le hablaran, que no la tocaran para que no llorara. Es decir, intocable mija, háganse a un lado que ahí viene la niña. :(

Un psicólogo al que consulté me recomendó que la sacara del colegio y la pusiera en una escuela de gobierno. “No puede tenerla en una burbuja de jabón, cuando salga y se enfrente al mundo real, la más dañada va a ser ella”. Me ponía de ejemplo a su propia hija, que estuvo en colegio y luego en escuela pública. El primer año había una niña que le hacía la vida imposible, ella lloraba y ya no quería seguir yendo a estudiar. Al siguiente año se trataron y para el tercero eran las mejores amigas, hasta la fecha.

Haciendo caso de esta sugerencia mija ingresó a la escuela donde estudia actualmente. Como entró a mitad de ciclo escolar batalló un poco en adaptarse. Con todo y eso inmediatamente se hizo de amigas. El Director y el resto de los profesores del plantel la conocen y le tienen en buena estima. Igual ha sido en cada escuela en las que ha estado. Se hace notar y se hace querer… por los adultos, pero algo pasa con la mayoría de los niños que terminan gastándole bromas y burlándose de ella.

En lo que va de este año le han robado infinidad de borradores, lápices, plumas y un largo etc. Una vez le sacaron la cajita de los colores, la llenaron de refresco, la volvieron a meter a la mochila. Le han llenado de corrector su chamarra, le perdieron la chaqueta de deportes, le pegan en la cabeza, le gritan al oído, la callan, la empujan, le pegan con el puño cerrado, la asustan, le dicen groserías y peladeces, le jalan del cabello, la amenazan, le rayonean sus libros. El otro día se quitaron los zapatos para jugar al twister, sus tenis aparecieron en el bote de basura. Va a salir en un bailable, el niño con quien baila le pega patadas y la empuja con el hombro.

En cierta ocasión se quedó a copiar la tarea junto a otros 2 niños que comenzaron a gritarle ¡Prostituta! ¡Prostituta!. La maestra no estaba presente, los  niños la molestaban.

Mija preguntó: - ¿Qué es eso?
Ellos contestaron: - Son las mujeres que les pagan por hacer sexo.
-¿Y eso que es? - Vuelve a preguntar
-Es cuando se quitan la ropa y se meten desnudos a la cama.

Sólo eso se animó a comentarme. Su cara reflejaba vergüenza y las dudas vinieron a su mente. Hablé con ella, largo y tendido, sigo hablando, en cada oportunidad. Su padre también lo hace, tratamos de no confundirla más. Fui a la escuela, ya ni siquiera me tomé la molestia de buscar a la profesora, me fui directamente con el niño y le reclamé. Su mamá estaba cerca, se dio cuenta de todo el relajo, se puso de mil colores, me ofreció disculpas, le llamó la atención  y prometió que su padre le  regañaría cuando llegaran a la casa. ¿Qué palabras son esas en boca de un niño de 8 años? ¿Dónde las oye? ¿Porqué las usa? ¿A mí de que me sirve que le den con el cinto? ¿A mija de que le vale que le pidan perdón de forma obligada? ¿Qué le van a enseñar al niño con golpearlo?  La maestra, ni por enterada de esta situación.

Ya comprobamos que el “dígale a la maestra” no sirve más que para 2 cosas. Yo no pretendo que sea ella la acosadora, me basta con que no sea dejada. No la incito a golpear, pero sí a que no se quede esperando un trancazo. Porque ella es así: no le gusta pegar, no quiere lastimar y teme que le pongan un reporte o que la regañe yo o el papá del niño en cuestión. ¡Hasta que les ponga un “estáte-quieto” la van a dejar en paz! No puedo decirle que ponga la otra mejilla, que así son los niños y hay que soportarlos ¡Porque no es así! Si ella permite que la pisoteen ahorita, no quiero imaginarme que será cuando esté en un trabajo y ya no sean gritos en el oído sino manos en sus partes, o que le quiten su cartera o que le roben la tranquilidad con amenazas…

Ni modo de cambiarla de nuevo de escuela, a donde quiera que vaya encontrará niños groseros, padres que no se ocupan de educarlos, maestras que no pueden hacer nada.

La semana pasada llegó a casa con una tortolita herida. Había caído del nido, los niños la atraparon y la aventaban como si fuera pelota. Comenzaron a apedrearla. Mija la rescató y se la llevó a la maestra quien la colocó en el marco de la ventana. Los niños rodearon el salón y continuaron disparándole bolitas de los árboles. A la salida, mija pidió traérsela a la casa. Aquí duró la noche, pero a la mañana siguiente desapareció.

A los dos días, otra tortolita cayó del nido. Era más pequeña aún, tenía una rama encima, un niño le pisaba para aplastarla. Le lanzaron piedras, otro niño la tomó en sus manos y la azotó contra el bote de basura. De ahí la sacó mija. Cuando fue la hora de salida mija la llevaba acurrucada contra su pecho y un grupo de chiquillos comenzó a empujarla para que ella misma la asfixiara al tratar de caminar entre la multitud. Ella le gritó a la maestra y ya pudo avanzar. El pajarito duró 2 días en casa, los cuidados de mi esposo y de mi niña no fueron suficientes. Murió al tercer día. En la escuela se siguen mofando de mija por rescatar avecillas.

¿Y todos estos niños qué? ¿En sus casas sus padres les tratan así? ¿Porqué esa crueldad? ¿Porqué no tienen respeto hacia los demás? ¿Porqué se regocijan al ver llorar a una niña? ¿Cómo serán de adultos? ¿Qué niños estamos entregando al futuro? ¿Qué sienten al maltratar así a un inocente animal? ¿De donde aprenden tanta maldad?

P.D. No puedo responder a mis propias preguntas. Ojalá alguien me ayude a entender.

Premio Gracias Por Hacer El Mundo Más Bonito

La multipremiada Brenda de Amo Ser Mamá cita así al recibir este premio:

“Yo se lo quiero regalar a todas las mamis que me leen, y que me acompañan dia a dia en mi maternidad, porque cada una de ustedes hace que ‘Mi mundo’ sea mas bonito…”

¡Qué hermoso! ¿No te parece? Que una persona tenga el poder y el don de hacer el mundo más bonito… con tanta tragedia y dolor a nuestro alrededor algo así, se agradece con el corazón en la mano. A veces una palabra, un momento, un dibujo, una sonrisa y hasta una fotografía, transforman aquello que nos dolía en motivo de alegría.

Como yo soy una de las mamis que la leen y la acompaño, me tomé la libertad de recoger el premio y otorgárselo a otras mamis que también hacen de mi mundo un lugar más bonito. Recalco, al  igual que Brenda, que todas hacen más bonito este mundo, pero el premio hay que rolarlo y para ello seleccionaré a las siguientes mamis:

Liz por sus preciosas fotografías
Manuelita de Cositas Hermosas por su blog tan hermoso
BrokenCookie de Mamá Galleta por sus fantásticas aventuras
Virginia de El Diario de Mamá por la forma de plasmar sus profundos sentimientos
Lulú de Ingeniero y Madre en la Vida por que siempre termino con una sonrisota después de leerla
Louma de Amor Maternal por esa pasión por ayudar a los demás

 

P.D. ¡De nuevo gracias! Espero que el premio sea de su agrado.

Premio Amigos de la Red

“Fíjese una cosa bien curiosa que pasa” solía comenzar su plática un amigo que hice por casualidad en la Ciudad de Fresnillo, Zac. Hace casi un año, Vivian de Nace una mamá me hizo mención en su precioso blog, otorgándome este premio. En aquel entonces, muy emocionada por cierto,  lo agradecí; sin embargo sería que yo no entendía muy bien esto de los premios, nunca lo pasé a nadie más y ahí quedó la cosa. Es hasta ahora, que haciendo memoria, concluí que en realidad este fue mi primer premio en la blogosfera (¿Está bien escrita esta palabra?) y aunque ya haya pasado muchísimo tiempo y posiblemente hasta esté fuera de circulación, hago entrega del premio a algunos buenos amigos que aquí encontré. Repito: a algunos, no son todos, no terminaría nunca el post. En esta ocasión el turno es de los caballeros, y el premio va para:

William
Miguel
Sergio
Isaac
Joshua
Constantino
Carlos
Luis

P.D. ¡Gracias por dejarse llamar amigos!

Premio Top Seguidor

¡Un nuevo premio para el blog! Brenda de Amo Ser Mamá nos lo otorga por una razón muy sencilla: de los seguidores de su blog soy una de las personas con las que más interactúa, ¡Vaya que sí! En su blog o en el mío nos hacemos comentarios, mantenemos conversaciones en Twitter, nos retroalimentamos mutuamente. Es un premio muy bonito y esta vez nada de preguntas indiscretas que descubran traumas infantiles y destornillen a quienes leen… sólo un pequeño pero emotivo reconocimiento a los seguidores del blog a manera de agradecimiento por su presencia. Y el Premio Top Seguidor es para:

Amo Ser Mamá

La Mamá de Sara

Mi Mundo de Cristal

Por la Vida

Nace una mamá

P.D. A todos gracias por leer, comentar y apechugar con lo que se me ocurre decir, gracias por ser ese alguien que me quiere escuchar.

Entre Doctores, Dentistas y Pediatras

Desde que le salió el primer diente a mija hemos estado pendiente de su evolución y limpieza, procuramos fomentar buenos hábitos de higiene, revisiones dentales con regularidad, inclusive, se llevaba cepillo y pasta dental a la escuela para usarlos después del recreo.

Hará un par de meses que la vio una dentista en el IMSS, dijo que el color amarillento de sus dientes era natural (?) y que no necesitaba limpieza, no presentaba caries, pero tenía la mordida desviada: los dientes superiores sobresalen un poquitito de los inferiores, necesita ortodoncia. Aunado a esto, hay poco espacio entre los dientes inferiores, los colmillos que están brotando se pueden salir de su lugar. Así que me recomendó ir a la Facultad de Odontología para su tratamiento, debido a que en el seguro no se realizan estos procedimientos.

Saqué la cita con una semana de anticipación, la consulta es económica e incluye 4 radiografías y valoración. Atienden estudiantes de posgrado, jóvenes entusiastas que tienen un trato amable con los niños, espero que también sus métodos sean efectivos. Lo que no me gusta es que pasen a los hijos sin sus padres para su valoración. Imagino que para evitar poner nerviosos a los niños o que  uno esté interviniendo en la consulta hacen eso de dejar a los papás fuera. En un primer momento sí entramos ambas a una especie de entrevista, luego ya la revisaron a solas y después me mandaron hablar para explicarme. No es la primera vez que revisan a mija sin su mamá, lo mismo hacen en el Hospital Infantil, reconozco que sí me incomoda (y mucho) no estar presente, mija me cuenta que la tratan muy bien, contrario a una pésima experiencia que tuve con la primer dentista que mencioné, sí la del IMSS, que casi me corre del consultorio cuando la llevé por un diente que no quería caer. Esa vez sí entré con mija, pero me la hicieron sufrir mucho, le extirparon su dientecito con lujo de violencia y la señora fue muy despectiva en su trato. La ropa y el sillón manchados de sangre, mija en cuclillas en un rincón llorando a mares, yo embarazada y toda angustiada. :(

Volviendo al presente: pues nada, mucho cuidado mucho cuidado y la niña tiene caries y sarro.  Afortunadamente sólo se presentó el problema en una sola pieza; lo que sigue es limpiar los dientes, tapar la caries, sellar las muelas restantes y después de todo esto, comenzar el tratamiento de ortodoncia. Bien, ahora me pregunto ¿Porqué la doctora del IMSS no quiso hacerle la limpieza? ¿Porqué dijo que no tenía caries? ¿Porqué le sustrajo aquella pieza dental cuando NO ERA NECESARIO? La llevé al IMSS por que no pago consulta, bastante ya le descuentan a mi esposo como para no hacer uso del servicio, para que me salgan con esto y a final de cuentas tener que pagar, más la  burocracia, las metidas de pata y las regañadas… esos son los servicios públicos de seguridad social.

Espéreme que todavía no termino. A mi beba le tocó pase con el pediatra en el mismo IMSS. Fui y me reporté con la asistente 15 min. antes de la cita, pasé a laboratorio a recoger los resultados y… todavía no estaban listos ¿Cómo va a ser? ¿Qué no estuvimos discutiendo la semana pasada? Me dijo que viniera el lunes con la muestra y que para el miércoles estaban, por eso pedí cambio de cita para el viernes, me hice de palabras con la de laboratorio y con la asistente ¿y todavía NO ESTÁN? -Inserte aquí ícono de cara furiosa que yo no lo encontré- ¿Sabe que me dice?

-Vaya repórtese a su cita y regrese en 10 minutos.
-Es que ya me reporté, de allá vengo.

Total, ahí estaba sentada en una esquina volteando a laboratorio a ver si ya me los tenían listos y volteando al consultorio esperando que la señorita de blusa verde entrara porque seguía después de ella. Tic-tac tic-tac 25 minutos y le hablan a la señorita para que pase a Pediatría.

-¡Oiga! ¿Todavía no están los análisis? ¡Vine el Lunes!
-¡Ah! Déjeme ver si están ¿Cómo dice que se llama?

Otro rato en lo que los buscan, al fin los encuentran, me los imprimen, voy corriendo al consultorio ya hasta había salido la paciente anterior. El Doctor revisa a mi beba, me hace las preguntas de rigor… y no observa nada fuera de lo normal. (?)

-¿Cuántos embarazos ha tenido? ¿Este que número de embarazo fue? ¿Ha tenido abortos? ¿Qué complicaciones tuvo? ¿Parto o cesárea? ¿Cuánto pesó al nacer? ¿Alérgica a algo? ¿Hasta que edad le amamantó? ¿Qué le recetaron la vez anterior? ¿En que dosis?- Todo eso viene en el expediente, cada vez que acudo a consulta me hacen las mismas preguntas.

Peso y altura en el promedio de su edad, que ya no le dé tanta leche, nomás 2 vasos al día (cuando ella toma más de un litro), que si quiere comer una sola cosa se la dé hasta el cansancio (el hecho es que no quiere comer nada), que no le dé 2 gotas de hierro sino un gotero (todos los anteriores doctores me habían dicho que el hierro es muy irritante para el estómago de los bebés) ¡Ah! y que tiene el pie plano, que la ponga a caminar sobre césped, arena y piedritas (la hermana también tiene el pie plano y lleva años en tratamiento) y que le compre sus zapatos de botita, que si en 6 meses no mejora, entonces la pasa con el ortopedista. Le manda a hacer nuevos exámenes de orina (la vez anterior salieron negativos) para descartar una posible infección que pudiera estar mermándole el apetito. ¿Qué le costaba a la doctora mandarle a hacer análisis de todo desde antes de pasármela al especialista? Tendré que echarme otro round en laboratorio.

¿No tiene nada? ¿Otra vez? Cuando mija era bebé íbamos casi cada fin de semana o cada 15 días con el pediatra, padres primerizos sin familia en la ciudad nos asustábamos hasta de lo normal, el Pediatra casi se carcajeaba en nuestra cara: “no pasa nada, no tiene nada, son $400″ . Mi beba tiene meses comiendo mal, casi nada o muy poquito… y ¡No tiene nada! ¿Será?

P.D. Al menos el fin de semana ya probó algo de comida, espero que así siga.

Confío

Hoy tenía $20 en mi monedero, el refrigerador vacío y un sobre de pasta en la alacena. Tuve que ir a la escuela de mija a junta de padres, fui y regresé caminando, pensando en como obtener el dinero necesario para la cita de mija con el dentista por la tarde. Visité a 2 clientes que me debían y no me pagaron nada. Regresé a casa toda desanimada, esperanzada a que durante el día hubiera movimiento en el ciber.

Sólo una cliente llegó a trabajar, ocupó media hora la computadora, se fue. Llamé a mi mamá y dijo que me prestaba algo de dinero, pero el sólo viaje a su casa me costaba más de lo que yo tenía. Mi marido me aconsejó que cancelara la consulta. Estuve llamando en repetidas ocasiones y nadie me contestó.

Sí me desesperé. Mucho. Sin dinero para comer, sin dinero para el dentista. Y pensé en Dios. No actúa como un mago, él tiene su propio tiempo, su propia manera de hacer las cosas… sólo me quedaba esperar y tener fe. Comencé a repetir: Yo confío, yo confío.

Hoy es cumpleaños de mi suegra, fuimos a felicitarla y cantarle las mañanitas. Me dice: Llévate esa media barra de queso. ¡Zaz! y con los $20 compré tortillas y frijoles, ya tuvimos para comer.

En la tarde, vino un cliente a recoger un trabajo. ¡Casi brinco del gusto! Con lo que ingresó, pude acudir al dentista y hasta sobró para la cena.

No quiero con estas palabras despertar lástima, que me digan ¡pobrecita! ¡NO! Quiero sólamente compartir… en este caso fue algo económico… sin embargo Dios siempre responde en todos los aspectos, en todos los planos, en todos los sentidos. Aunque nosotros no sepamos preguntar, no sepamos pedir, no sepamos esperar.

Inapetencia

En el post de ayer comentaba que llevé a mi beba al IMSS para una revisión; el motivo es el siguiente: No quiere comer. Le amamanté hasta el año, le dí sus papillas desde los 4-5 meses, comía de todo, incluso mejor que yo, pues ciertos alimentos que no son de mi agrado se los preparaba y ella feliz engullía todo cuánto le pusiese enfrente.

Nació con buen peso y estatura, cada mes la llevaba al control del niño sano, siempre me decían que estaba cercana al límite inferior en ambos patrones. Me preguntaba yo porqué, si comía muy bien y su desarrollo psicomotriz ha sido de lo más normal. “Va a ser chaparrita como usted señora” ¿Será?

El caso es que el tiempo pasó y un buen día, mejor dicho un mal día dejó de comer de todo. Se pasaba días comiendo pura sopa de arroz con catsup. Luego que no, que sólo espaguetti. Casi una semana con lentejas. La carne casi no le gustaba y de plano no la ingiere ni a gritos, allá de vez en cuando comía alguna hamburguesita. Ya no. Pollo y pescado en nugguets desaparecieron de su dieta, me los empuja con la lengua. Las frutas eran devoradas con singular alegría, manzana picada, el plátano ella lo pelaba, casi un melón entero a cucharadas, papaya con palillos. No más.

Mi esposo le sirve cereal con leche y le dice: -¡Vamos a pescar los pecesitos! y es el modo en que se come algunas hojuelas o bolitas o lo que sea la forma del cereal en turno. Luego a “beberse el mar”. Yo le hago caritas de catsup en la sopa, se come un ojo, se come otro y ya no quiere más. Los gerber y papillas volvieron a aparecer, después de años de no consumirlas. Nanais.

Hemos probado de todo: correcto e incorrecto, ya caímos en el clásico: Si comes te llevo al cine, si no comes no vas a crecer. Nada. Una vez una vecina la veía y decía mi beba que ella no quería crecer. Entonces la vecina muy sabia ella le dice: “Las niñas que comen no crecen, así se quedan bebecitas”. ¡Santo remedio! La chiquilla se terminó el plato. Y lo siguió haciendo durante varias semanas.

De mal modo y de buen modo, disfrazando los alimentos, jugando competencias, dejándola en paz, que coma lo que quiera… pero no quiere nada.

-Es el calor, ya se le pasará. Pasó el calor, llegó el frío, pasó el frío, regresó el calor. Igual
-Son los dientes, le vienen los nuevos y le duele. Ya hasta tiene muelas, nada.
-Trae inflamada la garganta, por eso le da asco tragar. Tratamiento, se le desinflama… ¿y a luego?
-Está empachada. A sobarle la panza, los 3 días en ayunas. :(
-Está asustada. Agua bendita, rezos, barrida de susto, me paro en un pie, me toco la nariz…
-Es que le dió las papillas de fruta primero, en vez de las verduras. No, así no fue, fue al revés y comía bien.
-Que haga ejercicio para que le dé hambre. Lo único que le da es sed.
-Está imitando a alguien. ¿A quién? Yo me la paso el día comiendo, su hermana y su padre no comen: devoran.
-Come muchas golosinas, se le quita el hambre. Mire, le ruego porque aunque sea unas galletas se coma. NO, no, no.

Actualmente se mantiene con puros líquidos, leche, yogurth, jugos, aguas frescas, agua sola, licuados, etc.  En el licuado le agrego un polvo vitamínico, fruta, huevo, azúcar, vainilla y su polvo de sabor fresa o chocolate. Ahora que no come, está en el promedio tanto de altura como de peso. Sigo sin entender.

Y ahí habría parado el asunto, hasta que comencé a observar que regía de color amarillo-blancuzco y se quejaba de dolor de barriga. Entonces la llevé de nuevo con el doctor, el general del servicio público ya que no cuento con el recurso para tratarla con un particular. La revisó y todo, le mandó a hacer estudios de sangre, orina y heces; resultado: Parásitos. Que me lave bien las manos, que sea extremadamente cuidadosa con la higiene de la niña, que ande detrás de ella para que no se meta las manos en la boca (¡JAJAJA! Niña de 3 años es impedida de meterse los dedos en la boca, creo sinceramente que la doctora no tiene hijos) que no la deje ensuciarse (¿EN SERIO?) y que la limpie constantemente.

Si bien mi casa no es un derroche de pulcritud, tampoco está tan sucia, sí debo poner más atención en ello. Pero de eso a andarme pegada atrás de mi beba para que no se ensucie… :( esto pasó justo que mi beba dejó los pañales, entonces hacía como que se limpiaba, se lava sus manitas y al rato ya las tenía en la boca otra vez. Y juega mucho, donde sea, en la cama, en el suelo, en el parque… imagínate que vamos al parque y le digo: No te ensucies en el arenero, no agarres la tierra, no te subas al resbaladero que está sucio… ps como que no. En lo de la comida sí estoy de acuerdo y me lavo constantemente las manos, desinfecto las frutas, las verduras, limpio las superficies, lavo, etc.

Mi cuñada y otras mamás me dicen que el color amarillento es por lo mismo de que ingiere mucho producto lácteo. Estuvo comiendo un poco unos días, inmediatamente cambió el color, pero luego volvió la palidez.

Se me acaba de ocurrir si tendrá que ver el deceso de mi mamá Gelo en su inapetencia. Comía un poquito mejor cuando mi ma’ estuvo en casa. Fue gracias -en parte- a que la vió usando pañales que se decidió a dejarlos. Mi mamá dejó de comer los últimos 2 días antes de partir al hospital ¿Le habrá afectado verla así? ¿Serán puras suposiciones mías?

“Y si sigue igual me la vuelve a traer”. Pues siguió igual y la volví a traer. Ya me dieron el pase a pediatría, iré el viernes, a ver con que me sale el Doctor.

Burocracia

Día 1: Jueves
6:45 a.m. Llevo a mi beba al IMSS para que la doctora la revise. Como no tenía cita tuve que llegar “temprano” para solicitar una. En realidad iba tarde, hay pacientes que están formados desde las 5:30 a.m.

9:30 a.m. Me informa la asistente que hay demasiados pacientes, le explico el motivo de mi visita, dice que hará lo posible por acomodarme el día de hoy.

10:00 a.m. Salimos por un jugo y un par de gorditas, yo no había desayunado aún.

10:20 a.m. Que la asistente me andaba buscando “por todas partes” (estaba sentada frente a ella) para decirme que venga mañana, que hoy ya no alcanzo cita. :(

Día 2: Viernes
9:45 a.m. Hora exacta de la cita, debí presentarme 15 min. antes para confirmar, no lo hice. No me llaman la atención, en cuánto salga el paciente en turno me pasan.

10:20 a.m. Entramos, le explico, la revisa, teclea algo en la computadora, me da las siguientes instrucciones:

“Vaya a vigencia con estas hojas, solicite que se la sellen, luego pasa a dirección para que le firmen. Se regresa y por la primer puerta a la vuelta pide el pase a pediatría. De aquí se regresa a Laboratorio donde le darán cita para los análisis. Depende de lo que le diga el Pediatra puede ser que vuelva conmigo o que él mismo le dé tratamiento.”

Ok. Sí ‘ta bien. Entendí. Ya voy. Y sin anotar en mi libretita. :(

10:30 a.m. Diez minutos le tomó a la doctora revisar a mi beba. Me formo en Archivo. Malas caras. Me piden las hojas, las perforan, hacen su búsqueda en el sistema, me sellan (a mí no, a las hojas), me entregan el expediente con el número de mi beba y su nombre. Siguiente parada: La dirección.

10:40 a.m. Una señora pasó caminando velozmente a mi lado y llegó primero que yo con la Directora. ¡Ouch! Arregla su trámite, se va. Le entrego las hojas, las revisa, las saca del broche Baco, las firma, las GRAPA, las vuelve a meter -menos 2- y me regaña:

-Esas hojas son las órdenes de laboratorio ¡No deje que se las archiven, va a perder la cita y luego ya no se las van a querer dar!

Me dice en un tono de voz alto y viéndome por encima de sus anteojos. Ajá, sale ¿y luego? No tengo ganas de discutir. Que tenga usted buenos días, me retiro.

10:50 a.m. La primer puerta a la derecha dice Pediatría. No  hay nadie ahí. Acá con la asistente están formadas unas 7 personas.

-¿Aquí se sacan las citas para pediatría?
-Yo creo que sí
-Me queo id a mi casita
-Yo también hija, yo también.

11:20 a.m. La señorita asistente andaba almorzando *Suena de fondo aquella pieza musical en voz de Chayanne que dice más o menos así: ¿Y qué culpa tengo yo? No, no, no, no… Dí ¿qué culpa tengo yo?* Tengo media hora de pie, y no me quejo nomás porque detrás de mí sigue una señora muy muy embarazada, a la cual nadie absolutamente nadie le ha cedido el asiento. Algunas personas están desde las 6 esperando sacar cita en especialidad, así que yo estoy en la gloria. Le doy las hojas, le doy el carnet de citas, me las devuelve de mal modo. Ahora hay unas 10 gentes formadas detrás de la señora muy embarazada. :(

11:35 a.m. Ya me dieron cita para el miércoles ¡Qué pronto! A laboratorio. A formarse.

-¿Porqué le dan la cita tan pronto? ¿Qué le dijo la doctora? ¿Usted se la pidió tan cerca? ¡No tengo lugar! ¡No tengo! ¿Es urgente? ¿Es ordinario? ¡Hay mucha gente! ¡Se la voy a dar para el lunes! Pero no van a estar los resultados, desde ahorita le digo que no van a estar ¿Qué se piensan esos de especialidades? ¿Qué tengo todo el tiempo del mundo? ¡Tardan 3 días!

Me siento un rato en la silla, meditando si no van a estar los resultados a tiempo ¿Me querrá ver a la niña de todos modos? ¿Y si los saco por fuera? ¡Pero no tengo el dinero! Si para eso era, no venía al IMSS, me hubiera ido directo al pediatra particular. De pronto me fijo en la hoja de cita que me dio: Fulana de tal 42 años ¡Achís! y me regreso…

-Oiga señorita, me dió una cita equivocada, por favor corríjala, fíjese bien en el número de afiliación.
-¿En serio me equivoqué? (No, yo con mis poderes mágicos la cambié, es que me fascina charlar con usted )
-Si vengo el lunes ¿Para cuándo estarán los resultados?
-El miércoles, yo creo el jueves
-¿Usted cree?
-A lo mejor (tal vez, puede ser, quién sabe -Capulina-)

11:50 a.m. Regreso con la asistente de Pediatría. Le explico lo que me dijo la de laboratorio.

-¡Pues entonces dígale a la del  Laboratorio que ella le diga para cuándo quiere la cita! ¡Que ella le diga! ¿Yo como voy  a saber? ¡Ella es la que debe de decirrrrr!
-Por eso, señorita, ya me dió la cita para el lunes, dice que los resultados están el miércoles a más tardar el jueves.
-¡¡¡Es que yo no le voy a estar cambiando la cita cuando ella quiera, aquí hay mucho trabajo!!!
-Entonces ¿Me la podría cambiar para el viernes?
-¿Sí me permite? ¡Estoy muy ocupada! ¿Qué no ve? (Sí, sí veo, como también ví los más de 20 minutos que estuve esperándola mientras usted almorzaba)
-Señorita:*ella aprieta los puños, se muerde la lengua y continúa*  ¿Sería tan amable de cambiarme la cita para el viernes?
-Permítame, tengo mucho trabajo.

Me entrega rayoneada la libretita con la cita modificada, casi me la avienta en la cara, para colmo, el ordenador la sacó del sistema de citas.

-¡Muchas gracias!

No contesta. Esta mentando mentas a la computadora.

Con lo cual nuestro diagrama burocrático queda así:

12:00 p.m. Todo en orden menos mis niveles de líquido biliar, vámonos a casa.

Día 3: Lunes

6:00 a.m. Levantamos a la bebé ¡A la nica!

-Ándale hija haz popó
-¡No, no queo! Hice pipí. Puda pipí.

6:30 a.m. El reloj avanza

-¡Siéntate a hacer, por favor! ¡Necesito esa popó!
-¿Pada que la quiees?
-¡Para que la estudie el doctor!
-¡No, poque la van a tidad al escusado!

6:45 a.m.  Ya daba por perdida la cita

-¡Mamá! ¡Ya teminé! ¡Hice popó
-¡Gracias hija!

7:15 a.m. En la fila de laboratorio, donde tengo que entregar las hojas, para que me den unas calcomanías que debo pegar en el frasco.

7:30 a.m. En la fila de las muestras, entregando el mentado frasco.

8:00 a.m. En casa.

P.D. Y todavía no la ha visto el pediatra.